La lectura es una habilidad compleja que no siempre se adquiere de forma natural para todos. Para aproximadamente el 5-12% de los hablantes de inglés, existe una dificultad específica conocida como dislexia. Definida como una discapacidad de aprendizaje de origen neurobiológico, la dislexia se caracteriza por problemas en el reconocimiento preciso y fluido de palabras, así como en la ortografía y la decodificación. Aunque aún no se conoce una causa única definitiva, los avances recientes en neuroimagen nos han permitido comprender mejor las bases neurológicas subyacentes de esta condición.

A lo largo del último año, un Grupo de Revisión Científica ha investigado la investigación más reciente sobre la neurociencia de la lectura y la dislexia, abordando preguntas como si el cerebro humano está 'cableado' para leer, qué diferencias existen entre los cerebros de lectores con dislexia y lectores típicos, y qué sucede en el cerebro para posibilitar la lectura fluida. Esta exploración destaca las principales áreas cerebrales responsables de la lectura y algunas de las diferencias neurológicas encontradas por los investigadores.

La Dislexia y el Cerebro Lector
Aunque la lectura es un proceso que involucra muchas áreas cerebrales trabajando en conjunto, los estudios de imagen han identificado tres componentes críticos de la red de lectura que se ven particularmente afectados en niños con dislexia:
- Corteza Occipito-Temporal Izquierda (COT): También conocida como el Área Visual de la Forma de la Palabra, es responsable del reconocimiento visual de letras y palabras.
- Corteza Temporo-Parietal Izquierda (CTP): Encargada de almacenar y recuperar sonidos (fonemas), e integra la correspondencia entre fonema/sonido y grafema/letra.
- Giro Frontal Inferior Izquierdo (GFI): Involucrado en la recuperación y articulación de sonidos (fonemas).
Los lectores con dislexia a menudo presentan anomalías cerebrales en la Corteza Occipito-Temporal (COT) y la Corteza Temporo-Parietal (CTP). La COT es frecuentemente denominada la 'buzón de letras' del cerebro, la región donde las neuronas se especializan en reconocer secuencias de letras como palabras conocidas. Estudios de imagen comparando cerebros de lectores con dislexia y lectores típicos revelan la falta de una señal fuerte que normalmente se observa en lectores típicos cuando reconocen simultáneamente todas las letras que componen una palabra (Dehaene, 2010). La CTP, por otro lado, es crucial para acceder rápidamente a la representación mental del sonido (fonología) de una palabra escrita. Los lectores disléxicos tienden a activar la CTP en el hemisferio derecho, en lugar de la misma área en el hemisferio izquierdo utilizada por lectores típicos (Dehaene, 2010).
Es fundamental recordar que diversas regiones cerebrales trabajan juntas e intercambian información durante el proceso de lectura. Por ejemplo, la conciencia fonológica y la denominación rápida automatizada (RAN) no dependen de exactamente los mismos correlatos neurales, pero existe superposición en su representación.
Diferencias Cerebrales: Lectores Típicos vs. Disléxicos
Según la investigación revisada, los cerebros de lectores con dislexia se distinguen de los de lectores de desarrollo típico de varias maneras. Los cerebros de individuos con dislexia se caracterizan por una relativa desorganización en diversas regiones corticales, patrones de activación insuficiente o diferente al realizar tareas relacionadas con la lectura, y alteraciones en la conectividad entre regiones cerebrales implicadas en el circuito de lectura.
Dehaene atribuye la desorganización cortical a alteraciones en el proceso de migración neuronal durante el desarrollo prenatal, lo que lleva a ectopias, o cúmulos de neuronas mal ubicadas, observadas en estudios de autopsia. Es interesante notar que los lectores con dislexia tenían más materia gris (cuerpos de neuronas) en algunas áreas, pero también menos materia gris en otras regiones, en comparación con lectores típicos. Es importante destacar que estudios de PET realizados por Eraldo Paulesu y sus colegas con grupos de disléxicos de tres orígenes lingüísticos diferentes (inglés, italiano, francés) demostraron que áreas en el lóbulo temporal izquierdo estaban insuficientemente activadas en los cerebros de adultos disléxicos en comparación con sus grupos de control (Paulesu et al., 2000). En el mismo grupo de pacientes, el equipo de Paulesu encontró aumentos en la densidad de materia gris correspondientes a las áreas donde la activación cerebral era más limitada. Aunque uno podría preguntarse si este hallazgo se debía a los déficits de lectura de toda la vida de los adultos, la actividad reducida también se observa en esta misma área en niños entre ocho y doce años (Dehaene, 2010).
Además, la población disléxica a menudo se caracteriza por diferencias en la activación del giro frontal inferior izquierdo (GFI), que incluye el área de Broca, crucial para planificar y producir el habla. En esta región, el cerebro se vuelve hiperactivo en personas con dislexia cuando intentan completar tareas fonológicas, una acción que Dehaene describe como una 'estrategia compensatoria'. Es decir, los disléxicos intentan usar esta región diseñada para la producción del habla para ayudar con la lectura, en lugar de utilizar las regiones posteriores mejor adaptadas que usan los lectores de desarrollo típico. El equipo de Sally Shaywitz en la Universidad de Yale y Pugh et al. (2013) han encontrado resultados similares: los individuos con dislexia tienden a activar más regiones frontales, en lugar de regiones cerebrales posteriores (específicamente la CTP y la COT mencionadas anteriormente). Pugh et al. (2013) también señalaron que algunos (no todos) lectores disléxicos también mostraron una mayor activación en regiones posteriores del hemisferio derecho y regiones frontales bilaterales, en comparación con lectores típicos.
Finalmente, las alteraciones en la conectividad entre porciones del circuito de lectura parecen influir en la representación de la dislexia dentro del cerebro. Pugh et al. (2013) caracterizan el cerebro lector como un circuito de aprendizaje distribuido y multimodal, en el que la atención del estudiante ayuda a modular y controlar la coordinación de las diversas regiones implicadas. Maryanne Wolf (2010) describe a los lectores sin dificultades como aquellos que tienen conexiones automáticas establecidas entre la COT y las áreas frontales en el hemisferio izquierdo, mientras que los individuos con dislexia a menudo tienen las conexiones más fuertes entre la COT izquierda y las regiones frontales en el hemisferio derecho. La revisión de la literatura por Dehaene sobre las representaciones cerebrales de la dislexia señala que ser alfabetizado resulta en un engrosamiento del cuerpo calloso, las fibras que conectan los dos hemisferios cerebrales. La base cerebral de la denominación rápida automatizada (RAN), una habilidad crítica para la lectura fluida, no se comprende completamente, pero un estudio ilustró una imagen ampliamente distribuida de activación en ambos hemisferios (Misra, Katzir, Wolf, & Poldrack, 2004, citado en Norton et al., 2014). Otros estudios han implicado tanto el giro frontal inferior izquierdo (GFI) como el hemisferio cerebeloso derecho (Norton et al., 2014) en la RAN.
Dislexia y TDAH: ¿Son lo Mismo?
Una pregunta común es si la dislexia es una forma de Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH). La respuesta es no, son condiciones distintas, aunque a menudo coexisten.
El TDAH es una condición neuroconductual caracterizada por patrones de hiperactividad, falta de atención e impulsividad. La dislexia, como ya hemos visto, es una discapacidad específica del aprendizaje de base cerebral que dificulta la lectura, la ortografía, la decodificación y el reconocimiento de palabras.
Aunque son separadas, pueden parecer similares y con frecuencia se presentan juntas. De hecho, los niños con TDAH tienen más probabilidades de tener una discapacidad de aprendizaje que aquellos que no lo tienen. Según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), el 11.4% de los niños entre tres y 17 años han sido diagnosticados con TDAH. Las estadísticas sugieren que entre el 25% y el 40% de las personas con TDAH tienen dislexia, y el mismo porcentaje de personas con dislexia también tienen TDAH.
La Conexión entre TDAH y Dislexia
En el pasado, el TDAH y la dislexia se consideraban independientes. Sin embargo, la investigación ha demostrado que las alteraciones en la función ejecutiva observadas en el TDAH también desempeñan un papel en la dislexia. Si una persona tiene ambas condiciones, significa que tiene amplias alteraciones en la función ejecutiva (problemas para concentrarse, usar la memoria de trabajo, etc.), así como una alteración de las habilidades particulares necesarias para la lectura, como procesar símbolos rápidamente.
Puede ser difícil saber qué desafíos están relacionados con el TDAH o con la dislexia, ya que ambos son trastornos neuroconductuales. Dado que el TDAH implica la atención y la dislexia afecta la lectura, las condiciones pueden parecer similares en la superficie. Aquí hay tres ejemplos:
Distracción: Tanto los niños con TDAH como con dislexia pueden parecer distraídos, pero la razón detrás de la distracción es diferente. Con el TDAH, un niño podría parecer distraído porque le resulta difícil prestar atención. Con la dislexia, podría parecer distraído porque la lectura requiere un gran esfuerzo y su energía se ha agotado.
Fluidez: Los lectores fluidos leen con precisión, a una velocidad relativa y, si leen en voz alta, añaden algo de expresión. Para comprender lo que leen, los niños primero necesitan desarrollar fluidez. Un niño con TDAH podría no ser un lector fluido porque pierde el hilo o se salta finales debido a que su cerebro rápido ya ha pasado a la siguiente parte. Alguien con dislexia podría no ser un lector fluido porque tarda mucho en 'sonar' cada palabra o lee mal las palabras. Cualquiera que sea la causa, ambas afectan la capacidad del lector para comprender lo que lee y hacen que la lectura no sea una actividad agradable.
Escritura: La escritura y la caligrafía pueden generar problemas. Alguien con TDAH puede tener problemas con la organización y la revisión, mientras que un niño con dislexia tiene problemas con la ortografía, la gramática, la organización de ideas, la revisión y la escritura a mano.
Una buena manera de distinguir las dos condiciones es recordar que los problemas de dislexia ocurren principalmente durante las actividades de lectura y escritura. En contraste, los síntomas del TDAH aparecen en muchos entornos y son de naturaleza más conductual.
Complicaciones de Tener TDAH y Dislexia
Tener TDAH o dislexia puede ser un desafío, pero experimentarlos juntos complica ambas situaciones. Las personas con dislexia tienen problemas con la ortografía, la lectura y el reconocimiento de palabras. Como resultado, la comprensión lectora, el vocabulario y el conocimiento general se reducen en comparación con niños de la misma edad sin dislexia. Sin embargo, la dislexia no es un reflejo de la inteligencia. La mayoría de las personas con dislexia tienen una inteligencia normal o superior a la media.
Desafortunadamente, las personas con la condición pueden luchar con baja autoestima y poca confianza académica. Pueden considerarse menos inteligentes o competentes que sus compañeros sin dislexia. Tener TDAH al mismo tiempo puede dificultar aún más la concentración. Las personas con TDAH a menudo también luchan con sentimientos de baja autoestima y confianza, a menudo porque tienden a tener más dificultades en la escuela y el trabajo debido a la falta de atención, impulsividad y altos niveles de energía.

Diagnóstico de TDAH y Dislexia
Aunque las dos condiciones comparten algunas similitudes y se superponen, se diagnostican utilizando criterios diferentes, a menudo por profesionales distintos. El TDAH es identificado por un psiquiatra, psicólogo, neurólogo y algunos médicos de familia basándose en los criterios establecidos en el 'Manual Diagnóstico y Estadístico de Trastornos Mentales' (DSM-5-TR). La dislexia, por otro lado, es una condición que a menudo es identificada por educadores, quienes pueden remitir al individuo a un médico o psicólogo para diagnóstico y evaluación adicional. Típicamente, la dislexia es diagnosticada por un psicólogo clínico, psicólogo escolar, psicólogo educativo o neuropsicólogo. Debido a que la dislexia no es una condición médica, una evaluación para la dislexia generalmente no está cubierta por el seguro médico.
La gravedad de la dislexia varía de leve a severa, lo cual también es cierto para las personas con TDAH. Esto significa que no hay dos personas que tengan síntomas exactamente iguales.
Tratamiento de TDAH y Dislexia
A menudo se prescriben medicamentos para ayudar a niños y adultos a manejar características específicas del TDAH. El tratamiento para la dislexia, por otro lado, se centra en intervenciones educativas para mejorar la lectura y la fluidez.
Medicamentos para TDAH: Los medicamentos comunes incluyen estimulantes como Adderall, Concerta, Focalin y Ritalin, así como no estimulantes como Strattera y Wellbutrin XL.
Estrategias Conductuales para TDAH: También pueden ayudar a las personas con TDAH a mejorar su concentración, reducir distracciones y manejar factores ambientales. Estas estrategias incluyen rutinas, uso de tablas y planificadores, e incorporación de temporizadores y alarmas.
Programas Educativos para Dislexia: Existen varios programas de lectura especializados en dislexia. A menudo se basan o incluyen elementos del enfoque Orton-Gillingham, un método basado en investigación ampliamente considerado como una forma efectiva de tratamiento. Es importante buscar programas que incluyan conciencia fonémica, fluidez y pautas detalladas para las reglas de ortografía.
Tabla Comparativa: Dislexia vs. TDAH
| Característica | Dislexia | TDAH | Ambos |
|---|---|---|---|
| Origen | Neurobiológico (Discapacidad de Aprendizaje Específica) | Neuroconductual | Coexistencia común |
| Principal Dificultad | Lectura, ortografía, decodificación, reconocimiento de palabras | Atención, hiperactividad, impulsividad | Superposición en función ejecutiva |
| Manifestación | Principalmente en tareas de lectura/escritura | En múltiples entornos, más conductual | Complejidad aumentada |
| Areas Cerebrales Clave | COT, CTP, GFI (lectura) | Redes de atención, control inhibitorio | Impacto combinado |
| Diagnóstico | Educadores/Psicólogos | Psiquiatras/Psicólogos/Médicos | Evaluaciones separadas |
| Tratamiento Principal | Intervenciones educativas (ej. Orton-Gillingham) | Medicamentos, estrategias conductuales | Enfoque multimodal |
| Inteligencia | Generalmente normal/superior | Variable | No relacionada con la inteligencia |
Estrategias para Afrontar TDAH y Dislexia
Uno de los mayores desafíos para los niños con TDAH y dislexia es poder sentirse bien consigo mismos. A menudo, su confianza y autoestima son bajas, ya que luchan con tareas que sus compañeros encuentran fáciles. Algunas estrategias que pueden ayudar a las personas a afrontar la situación incluyen:
Identificar la Condición: Cuando los niños saben que tienen una condición con nombre, como TDAH y dislexia, les ayuda. Comprenden por qué son como son y les impide buscar explicaciones para sí mismos que a menudo son términos como 'soy tonto' o 'soy estúpido'. Nunca es demasiado tarde para hacerse la prueba y buscar el tratamiento adecuado.
Enfocarse en el Esfuerzo: Ofrezca a su hijo retroalimentación positiva sobre el esfuerzo que pone en una tarea en lugar de en sus resultados o calificaciones. Un niño con dislexia y TDAH tiene que trabajar más duro que otros estudiantes, pero ese esfuerzo no siempre se refleja en sus calificaciones. Saber que su esfuerzo es reconocido marca una gran diferencia en la autoestima del niño.
Fomentar Actividades Fuera de la Escuela: Cuando su hijo muestre interés en una actividad fuera de la escuela, anímelo. Ser bueno en algo, ya sea un arte marcial, un deporte, artes o manualidades, construye confianza. Tiene un efecto dominó positivo en otras áreas de la vida, incluidas las actividades relacionadas con la escuela.
Preguntas Frecuentes
¿Qué parte del cerebro es responsable de la dislexia?
No hay una única parte del cerebro responsable. La investigación señala una red distribuida de áreas, principalmente en el hemisferio izquierdo, incluyendo la Corteza Occipito-Temporal (COT), la Corteza Temporo-Parietal (CTP) y el Giro Frontal Inferior (GFI). En la dislexia, estas áreas muestran diferencias en estructura, activación y conectividad.
¿Es la dislexia una forma de TDAH?
No, son condiciones distintas. El TDAH es un trastorno neuroconductual que afecta la atención y la impulsividad, mientras que la dislexia es una discapacidad de aprendizaje específica que afecta la lectura y la escritura. Sin embargo, a menudo coexisten y comparten algunas dificultades en la función ejecutiva.
¿Cómo se diagnostican la dislexia y el TDAH?
El TDAH se diagnostica típicamente por profesionales médicos basándose en criterios clínicos (DSM-5-TR). La dislexia es a menudo identificada primero por educadores y luego diagnosticada por psicólogos o neuropsicólogos a través de evaluaciones específicas.
¿Se puede tratar la dislexia y el TDAH?
Sí, ambas condiciones se pueden manejar. El TDAH a menudo se trata con medicación y estrategias conductuales. La dislexia se aborda principalmente a través de intervenciones educativas especializadas, como programas basados en el enfoque Orton-Gillingham, que se centran en la fonémica, la fluidez y las reglas de ortografía.
¿La dislexia afecta la inteligencia?
No. La dislexia no es un reflejo de la inteligencia. La mayoría de las personas con dislexia tienen una inteligencia normal o superior a la media.
Conclusión
La literatura actual sobre los fundamentos neurológicos de la lectura se basa en una red cerebral amplia y distribuida; ninguna área única es responsable de la lectura. Sin embargo, el proceso involucra regiones clave como la Corteza Occipito-Temporal, la Corteza Temporo-Parietal y el Giro Frontal Inferior. Los cerebros de individuos con dislexia se caracterizan por una relativa desorganización en diversas regiones corticales, patrones de activación insuficiente o diferente al realizar tareas relacionadas con la lectura, y alteraciones en la conectividad entre regiones implicadas en el circuito de lectura.
Comprender estas bases neurológicas, así como la compleja relación entre la dislexia y otras condiciones como el TDAH, es crucial para el diagnóstico y el desarrollo de intervenciones efectivas. Reconocer la dislexia y/o el TDAH, enfocarse en el esfuerzo y fomentar talentos fuera del ámbito académico son estrategias clave para ayudar a las personas, tanto niños como adultos, a desarrollar confianza y alcanzar su máximo potencial a pesar de los desafíos.
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