Humberto Maturana Romesín fue un destacado biólogo y filósofo chileno cuya obra trascendió las fronteras de la biología para influir en campos tan diversos como la cibernética, la filosofía, la ciencia cognitiva e incluso la terapia familiar. Nacido en Santiago en 1928 y fallecido en 2021, Maturana es recordado por ser una figura clave en el desarrollo de nuevas formas de entender los sistemas vivos y el fenómeno del conocer.

Su enfoque único, a menudo descrito dentro de la cibernética de segundo orden, lo llevó a colaborar con otros pensadores influyentes y a desarrollar conceptos que desafiaron las visiones tradicionales. Su legado perdura a través de sus escritos y la escuela de pensamiento que inspiró, centrada en la idea fundamental de que la vida misma es un proceso de cognición.
Primeros Pasos y Formación Académica
La trayectoria académica de Maturana comenzó en su Chile natal, donde estudió medicina en la Universidad de Chile tras completar su educación secundaria. Sin embargo, su interés pronto se volcó hacia la biología, lo que lo llevó a continuar sus estudios en el extranjero. Obtuvo una beca de la Fundación Rockefeller en 1954 para estudiar anatomía y neurofisiología en el University College de Londres bajo la tutela de J. Z. Young, conocido por sus trabajos sobre el axón gigante del calamar.
Aunque inicialmente se consideraba un estudiante 'invisible' en Londres, su investigación sobre la posible presencia de fibras eferentes (que van del cerebro a la retina) en el nervio óptico de los sapos resultó en una publicación. Este trabajo, aunque preliminar, ya mostraba su interés en la conexión entre el cerebro y la percepción visual.
Posteriormente, Maturana se trasladó a la Universidad de Harvard para realizar su doctorado. Allí, bajo la supervisión de George B. Chapman, se centró en la anatomía fina del nervio óptico de los anfibios utilizando métodos de ultraestructura. Su tesis doctoral de 1958 reveló datos sorprendentes sobre el nervio óptico de la rana: contenía treinta veces más fibras de lo que se estimaba previamente, aproximadamente 500.000, la mayoría amielínicas, coincidiendo con el número de células ganglionares en la retina. Este hallazgo fue crucial para futuras investigaciones fisiológicas.
Investigación Pionera en Neurofisiología: El Ojo de la Rana
Tras su doctorado, Maturana se unió al laboratorio de Jerome Lettvin en el Research Laboratory of Electronics del MIT como post-doctoral. Fue aquí donde colaboró en una de las investigaciones más influyentes de su carrera temprana, que culminó en el célebre artículo “What the Frog's Eye Tells The Frog's Brain” (Lo que el ojo de la rana le dice al cerebro de la rana), publicado en 1959 junto a Lettvin, Warren McCulloch y Walter Pitts. Este trabajo es considerado uno de los pilares de la neuroetología.
Lo distintivo de esta investigación fue el uso de estímulos visuales 'naturales' en lugar de simples puntos de luz, lo que permitió descubrir que las células ganglionares de la retina de la rana no solo detectan luz, sino que responden a características específicas del entorno visual. Identificaron cinco tipos fisiológicos de células ganglionares, cada una proyectando a diferentes capas del tectum óptico (la principal área visual del cerebro de la rana).
Uno de los hallazgos más famosos fue la identificación de las células detectoras de 'bichos' (bug detectors), un tipo de neurona particularmente sensible a objetos pequeños, oscuros y convexos en movimiento. Este descubrimiento sugería que el sistema visual de la rana no simplemente transmitía una imagen del mundo, sino que activamente interpretaba y 'construía' aspectos relevantes de su entorno para su supervivencia. La colaboración con McCulloch y Pitts, ya reconocidos por su trabajo teórico en redes neuronales, aportó el rigor conceptual a los hallazgos empíricos.
El grupo del MIT continuó publicando trabajos significativos, incluyendo estudios sobre la regeneración del nervio óptico cortado en ranas (mostrando que las fibras volvían a sus ubicaciones originales en el tectum) y la descripción de células tectales que respondían a estímulos visuales novedosos ('células de novedad') o repetidos ('células de semejanza'). También extendieron sus estudios a la visión de palomas y pulpos, demostrando una amplitud de intereses en la neurofisiología comparada.
El Nacimiento de la Autopoiesis y la Biología de la Cognición
El regreso de Maturana a Chile en 1960 marcó una transición en su enfoque, aunque siempre mantuvo un pie en la investigación biológica. Se unió al Departamento de Biología de la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile, donde continuó su trabajo en neurociencia y, lo que sería fundamental, en el centro de investigación Biología del Conocer.
La inspiración para su trabajo en la biología de la cognición surgió de una profunda reflexión personal. Durante una enfermedad grave por tuberculosis, confinado en un sanatorio con pocos recursos de lectura, Maturana meditó sobre la naturaleza de los sistemas vivos. Llegó a la conclusión de que lo peculiar de los sistemas vivos era que eran entidades discretas y autónomas, cuyos procesos estaban referidos a sí mismos. Esta idea de autonomía se convirtió en la base de su pensamiento posterior.
Junto a su estudiante Francisco Varela y Ricardo B. Uribe, Maturana acuñó el término «autopoiesis». Este concepto describe la capacidad de los sistemas vivos de autoproducirse y automantenerse continuamente a través de una red de procesos internos. Un sistema autopoiético es, por definición, autónomo y determinado estructuralmente, lo que significa que su funcionamiento está determinado por su propia estructura interna en cada momento, no por el entorno externo (aunque interactúa con él a través del «acoplamiento estructural»).
Maturana y Varela postularon que los sistemas vivos son sistemas cognitivos, y que vivir como proceso es un proceso de cognición. Esta audaz afirmación, que se aplica a todos los organismos, tengan o no sistema nervioso, redefine la cognición no como una representación del mundo externo, sino como el proceso de mantener la propia organización autopoiética en interacción con el medio. A esto le llamaron la «Biología de la Cognición».
Es importante notar que Maturana fue muy específico sobre el alcance del concepto de autopoiesis. Insistió en que la autopoiesis, en sentido estricto, existe únicamente en el dominio molecular. No estaba de acuerdo con su extensión directa a campos como la sociología o la política, argumentando que estos dominios operan con tipos diferentes de entidades y procesos recursivos que no constituyen autopoiesis en el sentido biológico original.
Otro concepto clave en su obra es el «Determinismo Estructural». Según esta idea, un sistema (vivo o no) solo puede hacer lo que su estructura le permite hacer. Las interacciones con el entorno no 'instruyen' al sistema, sino que solo gatillan cambios estructurales permitidos por su propia dinámica interna. El aprendizaje, desde esta perspectiva, no es la adquisición de información del medio, sino un cambio estructural en el organismo que resulta de sus interacciones, permitiéndole operar de manera diferente.
Legado e Influencia
La obra de Maturana, particularmente su colaboración con Varela plasmada en libros como «Autopoiesis and Cognition» y «The Tree of Knowledge: Biological Roots of Human Understanding», tuvo un impacto considerable. Su pensamiento influyó fuertimos en la teoría de sistemas, la cibernética, la filosofía de la mente y las ciencias cognitivas. Conceptos como el acoplamiento estructural y la biología de la cognición han sido adoptados y adaptados en diversas disciplinas.
En Chile, Maturana continuó desarrollando su trabajo y estableciendo su propio centro de reflexión e investigación, el Instituto de Formación Matriztica. Recibió el Premio Nacional de Ciencias Naturales de Chile en 1994, un reconocimiento a su significativa contribución al conocimiento científico.
Aunque el concepto de autopoiesis ha sido interpretado y aplicado de diversas maneras por otros autores, la visión original de Maturana y Varela sigue siendo un punto de referencia fundamental para entender la naturaleza de los sistemas vivos desde una perspectiva radicalmente diferente. Su enfoque en la autonomía de los sistemas vivos y la co-construcción del conocimiento en la interacción sentó las bases para una comprensión más dinámica y relacional de la vida y la mente.
Maturana continuó activo en la reflexión y la enseñanza hasta sus últimos años, dejando un vasto cuerpo de trabajo que invita a reconsiderar nuestras ideas fundamentales sobre la vida, la percepción, el lenguaje y el conocimiento. Su insistencia en la rigurosidad biológica al abordar fenómenos complejos es una de las marcas distintivas de su enfoque.
Preguntas Frecuentes sobre Humberto Maturana y su Obra
A continuación, abordamos algunas preguntas comunes sobre Humberto Maturana y los conceptos centrales de su trabajo:
¿Qué es exactamente la autopoiesis según Maturana?
Según Maturana, la autopoiesis es un proceso que ocurre en el dominio molecular, donde los componentes de un sistema vivo interactúan para producir continuamente los mismos componentes que lo constituyen, manteniendo así su organización y límites como una unidad autónoma. Es la red de producción de componentes que se producen a sí mismos y se regeneran.
¿Cómo define Maturana la cognición?
Para Maturana, la cognición no es la representación de un mundo externo objetivo, sino el proceso de vivir. Es la capacidad de un sistema autopoiético para mantener su organización en un entorno cambiante a través de interacciones. Todos los seres vivos, al ser sistemas autopoiéticos, son inherentemente sistemas cognitivos.
¿Cuál fue la importancia del estudio del ojo de la rana?
El estudio del ojo de la rana con Lettvin, McCulloch y Pitts fue crucial porque demostró empíricamente que el sistema nervioso no es un simple receptor pasivo de información, sino un sistema activo que filtra e interpreta el entorno. La identificación de detectores de características específicas, como los 'detectores de bichos', fue una evidencia temprana y poderosa de la naturaleza activa y constructiva de la percepción.
¿Aplicó Maturana sus ideas a otros campos además de la biología?
Si bien Maturana insistió en que la autopoiesis es estrictamente biológica (molecular), sus conceptos derivados, como la biología de la cognición, el determinismo estructural, el acoplamiento estructural y el lenguaje como coordinación de coordinaciones conductuales, tienen profundas implicaciones filosóficas, psicológicas y sociales. Él mismo exploró estas implicaciones en relación con la comunicación humana, la educación y la ética, aunque no extendía formalmente el concepto de autopoiesis a estos dominios.
¿Quién fue Francisco Varela en la obra de Maturana?
Francisco Varela fue un estudiante y colaborador cercano de Humberto Maturana. Fue coautor de varios de sus libros más importantes, incluyendo «Autopoiesis and Cognition» y «The Tree of Knowledge». La colaboración entre Maturana y Varela fue fundamental para el desarrollo y la difusión de los conceptos de autopoiesis y biología de la cognición. Varela, a su vez, desarrolló sus propias líneas de investigación, particularmente en el campo de la neurofenomenología y la ciencia cognitiva encarnada.
Si quieres conocer otros artículos parecidos a Humberto Maturana: Biólogo de la Cognición puedes visitar la categoría Neurociencia.
