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Neurotecnología Invasiva para NDDs

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La neurociencia, un campo en constante evolución, nos ofrece herramientas cada vez más sofisticadas para comprender y tratar los trastornos del sistema nervioso. Dentro de este vasto universo, la neurotecnología se erige como un conjunto de herramientas tanto diagnósticas como terapéuticas diseñadas para interactuar y modular la actividad del sistema nervioso. Si bien muchas de estas tecnologías son no invasivas, existe una rama crucial que implica procedimientos más directos y que está ganando terreno en el manejo de condiciones neurológicas complejas: la neurotecnología invasiva.

What is the meaning of neuroscience technology?
In subject area: Neuroscience. Neurotechnology refers to the field that involves the application of technological innovations in hardware and software to the clinical setting, with the aim of advancing our understanding and treatment of neurologic disorders.

Esta categoría de intervenciones se aplica principalmente en el ámbito de la neurocirugía funcional, un área que se distingue de la neurocirugía tradicional. A diferencia de remover una lesión evidente, la neurocirugía funcional busca modular redes cerebrales aberrantes basándose en un profundo conocimiento de la neurofisiología funcional. Los efectos de estos procedimientos a menudo no son inmediatos y dependen de la interacción posterior con el sistema nervioso.

Índice de Contenido

¿Qué Constituye la Neurotecnología Invasiva?

La neurotecnología invasiva potencialmente aplicable a los Trastornos del Neurodesarrollo (NDDs) se clasifica principalmente en dos tipos de procedimientos: los procedimientos ablativos y los procedimientos neuromoduladores, siendo la Estimulación Cerebral Profunda (DBS) el ejemplo más destacado de estos últimos.

Procedimientos Ablativos

Los procedimientos ablativos tienen como objetivo lesionar o destruir un objetivo intracraneal específico. Esto se hace con el propósito de interrumpir una red neuronal que funciona de manera anómala (como ocurre en ciertos trastornos del movimiento) o para eliminar tejido patológico (como tumores). Existen cuatro técnicas ablativas principales:

  • Radiofrecuencia: Esta técnica utiliza calor generado por una corriente eléctrica continua para destruir tejido celular de manera controlada en un objetivo deseado. Una desventaja notable es la falta de imágenes intraoperatorias en tiempo real para confirmar la ubicación exacta y la extensión de la lesión.
  • Radiocirugía Estereotáctica (SRS): Administra una dosis controlada de radiación ionizante desde una fuente externa, dirigida con precisión a un objetivo anatómico mediante estereotaxia guiada por imágenes. La radiación induce la muerte celular y altera la función celular básica. Al igual que la radiofrecuencia, no permite retroalimentación intraoperatoria y conlleva exposición a la radiación.
  • Terapia Térmica Intersticial con Láser (LITT): Transmite un haz de energía altamente coherente a un objetivo seleccionado a través de fibras ópticas flexibles. La LITT guiada por resonancia magnética ha ganado interés reciente por su precisión y capacidad para predecir el volumen de tejido lesionado. Requiere imágenes intraoperatorias.
  • Ultrasonido Focalizado Guiado por Resonancia Magnética (MRgFUS): Es una forma de ablación estereotáctica que aprovecha la energía de las ondas ultrasónicas para la destrucción focal de un objetivo. Los haces de ultrasonido de alta frecuencia se dirigen a través del cráneo. Similar a LITT, se basa en imágenes intraoperatorias para la guía.

Aunque los procedimientos ablativos han sido útiles, su uso para interrumpir neurocircuitos aberrantes ha sido en gran medida suplantado por la naturaleza más moduladora de la Estimulación Cerebral Profunda.

Estimulación Cerebral Profunda (DBS)

La DBS implica la colocación, generalmente guiada por imágenes, de electrodos en objetivos cerebrales específicos. Estos electrodos están conectados a una fuente de energía (una batería) implantada internamente, típicamente bajo la piel en el pecho o el abdomen. Existen varios mecanismos propuestos para explicar los efectos de la DBS, incluyendo la modulación inmediata (excitatoria o inhibitoria) de la actividad neuronal y efectos a largo plazo relacionados con la plasticidad sináptica.

La DBS se ha convertido en una opción cada vez más popular debido a dos ventajas clave: su reversibilidad (el dispositivo puede apagarse o retirarse) y la capacidad de programar y ajustar los parámetros de estimulación en respuesta a los cambios clínicos del paciente. Su crecimiento también se ha visto impulsado por el desarrollo de mejores técnicas de imagen estructural, que facilitan la identificación y selección de los objetivos de estimulación apropiados.

El éxito de la DBS ha generado un gran interés en explorar su papel en una amplia gama de trastornos neurológicos y psiquiátricos refractarios. Se han realizado más de 400 ensayos clínicos investigando la DBS en diversas condiciones y objetivos cerebrales distintos. Sin embargo, la mayoría de las indicaciones y ensayos se han centrado en pacientes adultos y trastornos del movimiento, siendo las indicaciones pediátricas relativamente raras.

¿Cuándo Considerar la Neurotecnología Invasiva para un NDD?

El tratamiento principal para los NDDs sigue siendo un enfoque multidisciplinario que incluye terapia de desarrollo y agentes psicofarmacológicos. Sin embargo, existe un subconjunto de trastornos que son refractarios a estos manejos convencionales. Estos casos representan un desafío único y pueden ser susceptibles a intervenciones más invasivas.

La decisión de recurrir a la neurotecnología invasiva para un NDD es compleja y generalmente se considera solo después de que otras opciones de tratamiento han fallado o no son toleradas, y cuando la severidad del trastorno impacta significativamente la calidad de vida del paciente o representa un riesgo para su seguridad.

Aplicaciones en NDDs Específicos

Aunque la aplicación de la neurotecnología invasiva en NDDs es menos común que en otros trastornos neurológicos (como la enfermedad de Parkinson), se han investigado y utilizado en contextos específicos, particularmente en casos severos y refractarios.

Síndrome de Tourette (ST)

Las opciones de tratamiento invasivo para los trastornos del movimiento en niños se han investigado en gran medida en el contexto de los tics severos asociados al Síndrome de Tourette. El ST es un trastorno de tics relativamente común en niños en edad escolar, con aproximadamente el 4% de los pacientes presentando tics refractarios al tratamiento farmacológico.

El ST a menudo tiene un curso fluctuante con remisión en la edad adulta temprana. Por esta razón, las intervenciones invasivas generalmente no se realizan en la población pediátrica. Aunque no existe una definición universal de ST refractario, los expertos sugieren que la cirugía podría considerarse en pacientes mayores de 18 años con condiciones psiquiátricas coexistentes estables, como ansiedad, trastorno obsesivo-compulsivo (TOC) y TDAH.

Se han intentado procedimientos ablativos como cingulotomías y talamotomías para el ST, pero fueron abandonados en gran medida debido a efectos secundarios significativos (deterioro cognitivo, disartria, hemiparesia). De manera similar a otros NDDs, la DBS ha superado en gran medida a los procedimientos ablativos para el ST.

El objetivo quirúrgico más común para la DBS en el ST es el tálamo. Esto se basa en estudios de imágenes que demuestran circuitos cortico-estriato-tálamo-corticales alterados en pacientes con ST. El núcleo subtalámico (NST) también está siendo investigado como un objetivo potencial para la DBS, basándose en observaciones de mejora de los tics en pacientes con Parkinson sometidos a DBS del NST. Otros objetivos como el globo pálido interno, el núcleo accumbens y el brazo anterior de la cápsula interna también se han utilizado, aunque no hay diferencias claras en los resultados clínicos entre los distintos objetivos.

Existen varios ensayos activos en esta área, aunque la mayoría solo reclutan adultos o niños mayores. Un desafío con el ST es la tendencia a la remisión espontánea con la edad. Esto debe sopesarse frente al impacto de los tics persistentes en el desarrollo social y psicológico, con algunos expertos abogando por un papel de la intervención en niños menores de 18 años con tics severos. Esto desafía la tendencia axiomática de introducir la DBS solo en casos que han agotado todas las demás opciones. Sin embargo, un metaanálisis demostró una mejora post-DBS del 57.5% en la Escala Global de Severidad de Tics de Yale (YGTSS) para pacientes con ST entre 12 y 21 años. Esto sugiere que podría haber un papel para la intervención temprana durante un período crítico de desarrollo social, fisiológico y cognitivo, aunque se requieren más estudios prospectivos a largo plazo para su clarificación.

Otra consideración en trastornos de tics como el ST es la frecuente superposición con condiciones psiquiátricas como depresión, ansiedad o trastorno obsesivo-compulsivo. En pacientes adultos, estas condiciones no son una contraindicación estricta para la DBS, pero se recomienda que sean tratadas adecuadamente antes de la cirugía. Esta posición se basa en hallazgos de estudios tempranos que identificaron un pequeño subconjunto de pacientes que desarrollaron depresión postoperatoria y posterior suicidio, a pesar de alcanzar los resultados clínicos deseados en cuanto a los tics. En un metaanálisis, la depresión se asoció con peores resultados para pacientes pediátricos sometidos a DBS por ST, con empeoramiento de la depresión y la ansiedad en aproximadamente el 7% de los casos.

Comportamiento Auto-Lesivo (SIB)

Los comportamientos auto-lesivos severos (SIB) están asociados con una amplia gama de etiologías primarias, incluyendo NDDs como el trastorno del espectro autista (TEA) y la discapacidad intelectual. Estos comportamientos tienden a ser refractarios al manejo farmacológico y persisten con la edad, y en casos extremos, representan un riesgo de daño a la vida y/o seguridad del individuo.

No existen precedentes bien definidos para indicar cuándo deben emprenderse medidas invasivas para el SIB. En los informes de casos esporádicos disponibles, la cirugía se realizó en individuos con SIB (a menudo secundario a TEA, TDAH o TOC) que resultaba en lesiones físicas graves, o incluso un riesgo para la vida (por ejemplo, excoriaciones/heridas que llevaban a sepsis). Muchos de los objetivos seleccionados para el SIB (por ejemplo, cápsula ventral/estriado, núcleo accumbens, brazo anterior de la cápsula interna) fueron elegidos debido a su éxito en el manejo del trastorno obsesivo-compulsivo y la ocurrencia de movimientos repetitivos y estereotipados observados con el SIB.

Por el contrario, el hipotálamo posterior fue objetivo basándose en estudios más antiguos que demostraron que las lesiones en esta área resultaban en una disminución del comportamiento agresivo en diversas patologías. Actualmente, hay un ensayo prospectivo en curso, de un solo centro, destinado a establecer la seguridad y eficacia de la DBS del núcleo accumbens para el SIB médicamente refractario asociado al TEA. Este ensayo busca responder a la incertidumbre sustancial sobre los mecanismos subyacentes a la DBS utilizando imágenes estructurales y metabólicas como uno de sus puntos finales.

No existen ensayos definitivos que sugieran la superioridad de la ablación o la DBS para el manejo del SIB. Como tal, la selección del objetivo y el enfoque se basan en la opinión de expertos y en una evaluación individual de cada caso. La reversibilidad de la DBS la convierte en una opción atractiva; sin embargo, esto se sopesa frente a los riesgos inherentes de mal funcionamiento del hardware y la necesidad de reemplazos regulares de la batería quirúrgica. Además, para pacientes con SIB que involucra la cara o la cabeza, puede haber un mayor riesgo de complicaciones relacionadas con el hardware, como erosión de la piel sobre el generador y fractura del cable.

Otra incertidumbre es la etiología o las condiciones asociadas del SIB (por ejemplo, TEA, TDAH, TOC, discapacidad intelectual). Se desconoce si serán refractarios a la neurotecnología invasiva, o si existen correlatos neurales únicos y objetivos óptimos diferentes para estos casos específicos.

Ablación vs. DBS: Una Comparación

Aunque ambos son procedimientos invasivos utilizados en neurocirugía funcional, la ablación y la DBS difieren significativamente en su naturaleza y aplicación:

CaracterísticaProcedimientos AblativosEstimulación Cerebral Profunda (DBS)
NaturalezaDestrucción o lesión del tejido objetivoModulación reversible de la actividad neuronal
ReversibilidadNo reversible (permanente)Reversible (dispositivo se puede apagar/retirar)
AjustabilidadNo ajustable post-procedimientoAjustable y programable post-procedimiento
Mecanismo PrimarioInterrupción de la red por lesiónModulación de la actividad eléctrica, plasticidad
Imágenes IntraoperatoriasVariable (LITT, MRgFUS sí; Radiofrecuencia, SRS no)Generalmente guiada por imágenes para la colocación
Riesgos a Largo PlazoDependen de la lesión (ej. daño cognitivo, motor)Mal funcionamiento del hardware, infección, necesidad de recambio de batería
Aplicación en NDDs RefractariosHistóricamente usados (ej. talamotomía para tics), pero en gran parte reemplazados por DBSOpción principal para casos severos y refractarios (ST, SIB)

La elección entre ablación y DBS, cuando ambas son opciones potenciales, a menudo favorece a la DBS debido a su reversibilidad y capacidad de ajuste, lo que permite afinar la terapia y responder a los cambios en la condición del paciente a lo largo del tiempo. Sin embargo, la ablación puede ser considerada en casos muy específicos o cuando los riesgos asociados al hardware de la DBS son prohibitivos.

El Futuro y las Preguntas Pendientes

La aplicación de la neurotecnología invasiva en NDDs es un campo emergente. Aunque ha mostrado potencial en casos de ST y SIB severos y refractarios, aún existen muchas preguntas sin respuesta. La comprensión de los mecanismos exactos por los cuales la DBS ejerce sus efectos terapéuticos en estos complejos trastornos es un área activa de investigación. Además, la identificación de los candidatos ideales para estas intervenciones, especialmente en la población pediátrica, y la determinación de los objetivos cerebrales óptimos para diversas manifestaciones de los NDDs requieren más estudios a largo plazo.

La integración de técnicas de imagen avanzadas (como resonancia magnética funcional y PET) en los ensayos clínicos actuales busca proporcionar información valiosa sobre los correlatos neurales de los NDDs y cómo la DBS modifica estas redes. Esto podría llevar a una selección de objetivos más precisa y a resultados mejorados en el futuro.

Es crucial destacar que la neurotecnología invasiva no es una cura para los NDDs. Es una herramienta terapéutica compleja reservada para los casos más severos y refractarios, que debe ser considerada cuidadosamente en el contexto de un manejo multidisciplinario integral. El equilibrio entre el riesgo de la intervención quirúrgica y el beneficio potencial para mejorar la calidad de vida en pacientes con síntomas debilitantes es una decisión crítica que debe tomarse de manera individualizada.

Preguntas Frecuentes (FAQs)

¿Qué significa que un trastorno sea "refractario" al tratamiento?
Significa que el trastorno no ha respondido adecuadamente a las terapias convencionales estándar, como medicamentos o terapias conductuales, a pesar de haber sido administradas correctamente y durante un tiempo suficiente.
¿La neurotecnología invasiva es una opción para todos los NDDs?
No. Actualmente, su aplicación en NDDs se limita a casos muy específicos y severos de ciertos trastornos, como el Síndrome de Tourette con tics debilitantes o el Comportamiento Auto-lesivo grave, y solo cuando otras opciones han fallado.
¿La DBS puede curar el Síndrome de Tourette o el Comportamiento Auto-lesivo?
La DBS no se considera una cura. Es una terapia moduladora que busca reducir la severidad de los síntomas (tics o SIB) para mejorar la calidad de vida del paciente. Los síntomas subyacentes del NDD persisten.
¿Cuáles son los principales riesgos de la DBS?
Como cualquier cirugía cerebral, existen riesgos inherentes como infección, hemorragia o daño a estructuras cerebrales. Además, existen riesgos específicos del hardware, como mal funcionamiento del dispositivo, fractura del cable, erosión de la piel sobre la batería y la necesidad de cirugías futuras para reemplazar la batería.
¿Se utiliza la neurotecnología invasiva en niños?
Aunque la mayoría de los estudios y aplicaciones son en adultos, hay investigación y casos limitados en poblaciones pediátricas para NDDs severos y refractarios. Sin embargo, la decisión es mucho más compleja en niños debido a factores como el desarrollo cerebral continuo y la posibilidad de remisión espontánea con la edad (como en el ST).
¿Cómo se decide si un paciente es candidato para este tipo de cirugía?
La decisión implica una evaluación exhaustiva por un equipo multidisciplinario que puede incluir neurólogos, neurocirujanos, psiquiatras, psicólogos y otros especialistas. Se consideran la severidad del trastorno, la falta de respuesta a tratamientos previos, la presencia de condiciones coexistentes, la edad del paciente y los riesgos individuales frente a los beneficios potenciales.

En conclusión, la neurotecnología invasiva representa una frontera prometedora, aunque compleja, en el tratamiento de los NDDs más desafiantes. A medida que nuestra comprensión de las redes cerebrales y la tecnología avanza, es probable que veamos una mayor refinación de estas técnicas y, con suerte, una mejora significativa en la calidad de vida de quienes luchan contra las formas más severas y refractarias de estos trastornos.

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Jesús Porta Etessam

Soy licenciado en Medicina y Cirugía y Doctor en Neurociencias por la Universidad Complutense de Madrid. Me formé como especialista en Neurología realizando la residencia en el Hospital 12 de Octubre bajo la dirección de Alberto Portera y Alfonso Vallejo, donde también ejercí como adjunto durante seis años y fui tutor de residentes. Durante mi formación, realicé una rotación electiva en el Memorial Sloan Kettering Cancer Center.Posteriormente, fui Jefe de Sección en el Hospital Clínico San Carlos de Madrid y actualmente soy jefe de servicio de Neurología en el Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz. Tengo el honor de ser presidente de la Sociedad Española de Neurología, además de haber ocupado la vicepresidencia del Consejo Español del Cerebro y de ser Fellow de la European Academy of Neurology.A lo largo de mi trayectoria, he formado parte de la junta directiva de la Sociedad Española de Neurología como vocal de comunicación, relaciones internacionales, director de cultura y vicepresidente de relaciones institucionales. También dirigí la Fundación del Cerebro.Impulsé la creación del grupo de neurooftalmología de la SEN y he formado parte de las juntas de los grupos de cefalea y neurooftalmología. Además, he sido profesor de Neurología en la Universidad Complutense de Madrid durante más de 16 años.

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