¿Qué nos dice la neurociencia de las emociones?

¿Qué es una emoción según la neurociencia?

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Las emociones forman una parte intrínseca de nuestra existencia, influyendo en cada decisión, interacción y recuerdo. Aunque hoy son un foco central de investigación, hubo un tiempo, especialmente durante el auge de la modernidad y la primacía de la razón, en que quedaron relegadas en el ámbito científico. Se las veía como vestigios de nuestra naturaleza “animal”, opuestas a la racionalidad que supuestamente debía guiar la vida humana. Sin embargo, eventos como las guerras mundiales pusieron en tela de juicio esta visión simplista, abriendo grietas por las que la emoción comenzó a reincorporarse en la explicación de las acciones humanas.

¿Qué es una emoción según la neurociencia?
Para Damasio, las emociones son “programas de acción razonablemente complejos […], detonados por un objeto identificable o un evento, un estímulo emocionalmente competente” (Damasio, 2010: 131). Aparecen evolutivamente como una condición de sobrevivencia, para el bienestar y equilibrio homeostático de las especies.

Es a partir de los años setenta del siglo pasado cuando las emociones recuperan su relevancia en la psicología y en la emergente neurociencia. Inicialmente, muchas de estas visiones se alinearon con la propuesta de Charles Darwin del siglo XIX, que postulaba que las emociones son universales, innatas, productos de la evolución para la supervivencia y compartidas entre animales y humanos. Paralelamente, surgió y se consolidó una sociología de las emociones que, en contraposición, enfatizaba la diversidad cultural, las etiquetas sociales y cómo el entorno social produce o inhibe ciertas respuestas emocionales. En la actualidad, existe un reconocimiento creciente de la necesidad de tender puentes entre estas disciplinas, comprendiendo que la experiencia emocional es un fenómeno complejo que involucra tanto procesos biológicos arraigados como influencias sociales y culturales.

Índice de Contenido

Observando a los Observadores: Neurociencia vs. Sociología

Para comprender la complejidad del estudio de las emociones, es útil analizar desde qué perspectiva las abordan las diferentes disciplinas. Siguiendo la idea de que todo observador tiene límites y enfatiza ciertos aspectos mientras deja otros en el “entorno”, podemos distinguir las preocupaciones centrales de la sociología y la neurociencia de las emociones.

La Mirada Sociológica

La sociología de las emociones tiende a ver toda emoción y afecto como un producto de la cultura, las instituciones, las situaciones sociales, la interacción y la socialización. Las emociones son reproducidas y moldeadas por la cultura (ej. respeto, gratitud en ciertas comunidades), reforzadas por las instituciones (ej. envidia), detonadas por situaciones sociales compartidas (ej. enojo en movimientos sociales), promovidas por la interacción (ej. energía emocional en rituales exitosos) y enseñadas a través de la socialización (ej. cómo hombres y mujeres “deben” expresar ciertas emociones).

El foco rara vez está en el individuo aislado o en su biología. Si se menciona el individuo, es en tanto que ha sido socializado, o se privilegia su parte “social” (consciente, agente). El cuerpo, si aparece, es un “cuerpo social”. Se excluyen factores como el clima, la flora, la fauna o, crucialmente para la neurociencia, los estómagos, las hormonas o los procesos cerebrales.

Sus preguntas clave giran en torno a cómo la sociedad genera emociones, cuál es el papel de las emociones en el mantenimiento o cambio social, y cómo los individuos utilizan o modifican estas emociones heredadas socialmente.

La Mirada Neurocientífica

La neurociencia de las emociones, por otro lado, centra su observación en el organismo individual, particularmente en el cerebro, aunque la relación con el cuerpo también es fundamental. Las emociones son vistas como respuestas causadas por necesidades internas o eventos externos, funcionando como “sensores” de cambios y motivadores para la acción. Son traducciones de información del entorno, utilizadas para la supervivencia.

Desde una perspectiva evolutiva, las emociones no son primariamente productos culturales, sino señalizaciones y reacciones formadas a lo largo de milenios para la subsistencia de la vida. Aunque no niegan la existencia del entorno social/cultural, lo ven como un detonante, no como el fenómeno principal a explicar. Lo importante sucede “dentro” del organismo.

La mayoría asume la existencia de emociones innatas, compartidas con otras especies, y otras propiamente humanas. Sus preguntas se centran en los circuitos cerebrales implicados, cómo los estímulos se traducen en señales físico-químicas, cómo se producen emociones específicas y la relación de las emociones con el comportamiento y la salud.

¿Cuántas emociones hay según la neurociencia?
Emociones positivas (alegría, humor, amor y felicidad), emociones negativas (miedo, ansiedad, ira, tristeza, rechazo, vergüenza) y emociones ambiguas (sorpresa, esperanza y compasión). Estas trece emociones básicas serían las que mejor pueden orientarse a programas de educación de competencias emocionales (Figura 7).

Tabla Comparativa: Foco de Neurociencia y Sociología

AspectoNeurociencia de las EmocionesSociología de las Emociones
Objeto Principal de EstudioOrganismo individual (Cerebro, cuerpo)Fenómeno social (Cultura, interacción, instituciones)
Origen de las EmocionesPrincipalmente innato, evolutivo, para la supervivenciaPrincipalmente aprendido, cultural, socialmente construido
Procesos EnfocadosCircuitos cerebrales, cambios fisiológicos, percepción, memoria individual, concienciaNormas sociales, etiquetas culturales, interacciones, socialización, poder
Entorno ConsideradoSocial/Cultural como detonante o moduladorCuerpo/Cerebro como entorno (a veces “cuerpo social”)
Pregunta Central¿Cómo se producen las emociones en el organismo? ¿Qué circuitos/química están implicados?¿Cómo la sociedad/cultura genera emociones? ¿Qué papel tienen las emociones en la vida social?

Como se aprecia, lo que es central para una disciplina a menudo es “entorno” para la otra. Esto sugiere que, lejos de ser contradictorias, sus explicaciones pueden ser complementarias, y que tender puentes entre ellas es crucial para una comprensión más completa.

Antonio Damasio: Emoción como Programa de Acción y el Concepto de Sentimiento

Uno de los neurocientíficos más influyentes en el estudio de las emociones es Antonio Damasio. Su trabajo se distingue por refinar y, en algunos aspectos, desafiar las nociones clásicas, como la propuesta por William James, quien sugería que sentimos miedo *porque* corremos (la percepción de los cambios corporales es la emoción). Damasio plantea dos críticas principales a James.

La primera crítica es conceptual y ontológica: Damasio distingue fundamentalmente entre emoción y sentimiento. Para él, las emociones son “programas de acción razonablemente complejos” detonados por un “estímulo emocionalmente competente”. Son respuestas automáticas, evolutivamente conservadas para el bienestar y la supervivencia, que existen incluso antes de la conciencia. Por ello, animales y humanos tienen emociones. Son programas estereotipados que dan lugar a expresiones reconocibles (como las emociones básicas: sorpresa, miedo, felicidad, asco, tristeza, enojo).

Damasio también habla de emociones sociales (admiración, compasión, etc.) que, aunque también operan como programas, se dan en un contexto social, se detonan en situaciones sociales y tienen un papel en la vida grupal. Algunas pueden ser exclusivamente humanas o evolutivamente más recientes.

Aunque las emociones son programas innatos, Damasio reconoce que la sociedad y la cultura las moldean. Los eventos que las detonan varían biográficamente, y la cultura enseña a controlar o modular sus expresiones. Además, al asociar emociones con estímulos y consecuencias sociales, podemos aprender a evitar ciertos detonantes o a planear nuestro comportamiento futuro.

Los Sentimientos, en cambio, son para Damasio procesos conscientes. Son la experiencia subjetiva de esos estados corporales y cognitivos generados por la emoción. Requieren conciencia – la capacidad del cerebro de generar “imágenes” mentales que representan tanto el estado interno del cuerpo (interocepción) como lo que sucede externamente (exterocepción), y de tener una “observación de segundo orden” de ambas representaciones simultáneamente. Esta simultaneidad, este saber que “yo” estoy experimentando un estado, es lo que crea la subjetividad y el sentimiento. Un sentimiento de tristeza, por ejemplo, implica la conciencia de que “yo” siento tristeza, la posibilidad de atribuirle una causa y de verbalizarlo. Los sentimientos provienen de las “sensaciones” (feelings en inglés) asociadas al estado de bienestar o malestar global del individuo. Solo los humanos tendrían sentimientos plenamente desarrollados debido a su nivel de conciencia.

La segunda crítica a James es que la relación entre percepción y desencadenamiento corporal no es tan directa. Entre la percepción del estímulo y la detonación de la emoción hay “pasos de apreciación” (appraisal), un filtrado del estímulo emocionalmente competente. Este proceso, aunque breve y no consciente, es crucial. Además, el programa emocional detona cambios cognitivos que acompañan a los cambios corporales.

Aquí es donde Damasio ve una influencia de lo social: la “apreciación” de un estímulo emocionalmente competente involucra poseer una semántica social (qué observar, qué significa) y un entrenamiento social (socialización) de la percepción. Su concepto de Marcadores Somáticos ilustra aún más esta conexión. Son “memorias emocionales” en el cuerpo/cerebro asociadas a acontecimientos o situaciones, muchas de las cuales son producto de la socialización. Estos marcadores influyen en la toma de decisiones, no reemplazando la razón, sino ayudando a discriminar y valorar opciones, descartando aquellas que generan malestar. Este concepto desdibuja la estricta oposición razón-emoción.

Joseph LeDoux: De los Circuitos de Supervivencia a las Emociones como Significaciones

Joseph LeDoux, conocido por su investigación sobre el miedo, ha tenido una evolución conceptual notable en su definición de emoción. Inicialmente alineado con las emociones básicas innatas, en sus trabajos más recientes (como en “Anxious” de 2016) se distancia de esta idea, argumentando que el concepto de “emociones básicas” ha recibido críticas lógicas, filosóficas, metodológicas y empíricas.

¿Qué es la teoría neurológica de la emoción?
Las teorías neurológicas proponen que la actividad cerebral genera respuestas emocionales . Las teorías cognitivas sostienen que los pensamientos y otras actividades mentales desempeñan un papel esencial en la formación de las emociones.

LeDoux propone diferenciar entre los “circuitos de supervivencia” y las “emociones” como las entendemos conscientemente. Los Circuitos de Supervivencia son mecanismos heredados, similares en muchas especies, que se activan ante riesgos o necesidades básicas y generan conductas automáticas (ej. congelarse o huir ante el peligro). Estos procesos, aunque implican cognición no consciente (detección del riesgo), no deberían llamarse “emocionales” en el sentido subjetivo.

Para LeDoux, felicidad, asco, sorpresa, miedo, ansiedad, enojo, son Sentimientos conscientes. Hablar de cualquier “emoción” (en el sentido común) implica un concepto, una noción con significados y conductas asociadas. Son etiquetas creadas socialmente en cada cultura e momento histórico, por ende, variables. Son conceptos, esquemas utilizados para categorizar situaciones relevantes para la supervivencia o el riesgo.

Los sentimientos aparecen cuando surge la conciencia de que se ha detectado una situación significativa para el cuerpo/cerebro. El sentimiento de miedo, por ejemplo, surge cuando “estamos conscientes de que nuestro cerebro ha detectado de manera no consciente alguna fuente de peligro”. LeDoux postula una relación entre los circuitos de supervivencia (materiales) y los sentimientos/emociones (ideacionales), pero no es una determinación directa. Los circuitos innatos proveen señales universales, pero el proceso de “etiquetamiento” de estas señales es impreciso y depende del aprendizaje individual y la interpretación.

El proceso emocional, similar al esquema de James pero complejizado, implica: 1) Percepción con procesamiento cerebral y monitoreo del entorno; 2) Activación de los circuitos de supervivencia; 3) Captación de la atención por la representación del objeto y cambios corporales; 4) Feedback del cuerpo; 5) Memoria (semántica y episódica). La memoria semántica aporta los conceptos/etiquetas sociales (qué es “miedo” en esta cultura), y la episódica aporta la experiencia personal (cuando “yo” sentí esto antes).

LeDoux rompe con la linealidad causal de James al proponer que los sentimientos de emoción se generan en un “espacio de trabajo cerebral” llamado Working Memory (memoria de trabajo). Aquí se mezclan y procesan ingredientes: la representación del estímulo, los cambios corporales, la atención, el monitoreo (similar al monitoreo reflexivo social) y, crucialmente, el etiquetamiento y la atribución. El etiquetamiento usa esquemas emocionales aprendidos social y biográficamente (memoria semántica y episódica) para nombrar estados corporales. La atribución elabora causas para esos estados. Que alguien diga “tengo miedo” es el resultado de esta compleja mezcla de procesos cerebrales, significaciones y prácticas sociales.

Tabla Comparativa: Emoción vs. Sentimiento (Según Damasio y LeDoux)

CaracterísticaEmoción (Damasio) / Circuitos de Supervivencia (LeDoux)Sentimiento (Damasio & LeDoux) / Emoción como Significación (LeDoux)
Nivel de ConcienciaNo consciente, automáticoConsciente, subjetivo
NaturalezaProgramas de acción estereotipados, respuestas fisiológicas y conductualesExperiencia subjetiva de los estados corporales/cognitivos, interpretación, etiquetamiento
Base EvolutivaInnato, conservado, presente en animalesRequiere conciencia, más desarrollado en humanos, influenciado por aprendizaje y cultura
Localización (Simplificada)Circuitos subcorticales (ej. Amígdala, tallo cerebral) y sus proyeccionesProcesamiento cortical (ej. Córtex prefrontal, ínsula), working memory
Papel Social/CulturalModulación de expresión, detonantes socialmente aprendidos (Damasio); influencia en la “apreciación” (Damasio); base biológica para el etiquetamiento (LeDoux)Estructura conceptual, etiquetamiento, atribución de causas, interpretación de la experiencia (LeDoux); base de los marcadores somáticos (Damasio); influenciado por memoria semántica/episódica

El Cerebro Emocional: Estructuras Clave

La neurociencia moderna ha identificado una red compleja de estructuras cerebrales involucradas en la generación y procesamiento de las emociones y sentimientos. La Amígdala es, sin duda, una de las más destacadas y estudiadas, especialmente en relación con el miedo y las respuestas a amenazas.

La amígdala, un conjunto de núcleos en el lóbulo temporal, recibe información sensorial (visual, auditiva, olfativa, etc.) y la evalúa rápidamente por su relevancia emocional, especialmente si representa un peligro potencial. Tiene dos “vías” principales de entrada de información: una “vía rápida” (low-road) que va directamente del tálamo a la amígdala, permitiendo una respuesta casi inmediata y no consciente ante una amenaza (ej. saltar antes de saber qué fue lo que nos asustó); y una “vía lenta” (high-road) que pasa por el córtex sensorial para un procesamiento más detallado y consciente antes de llegar a la amígdala. Esta última permite una evaluación más contextualizada del estímulo.

Además de la amígdala, otras estructuras clave incluyen:

  • El Córtex Prefrontal Ventromedial (vmPFC): Crucial en la regulación de las emociones (inhibiendo la amígdala, especialmente el miedo), la toma de decisiones basada en el valor emocional y la cognición social. Es fundamental para la generación de Marcadores Somáticos en el caso de emociones secundarias.
  • La Ínsula: Juega un papel vital en la conciencia emocional, la interocepción (sentir el estado interno del cuerpo) y la integración de información corporal y emocional. Es clave para la experiencia subjetiva de los sentimientos.
  • El Córtex Cingulado Anterior (ACC): Implicado en la detección de conflictos, el monitoreo de errores, la conciencia de uno mismo y la integración de información atencional, visceral y emocional.
  • El Hipocampo: Aunque más asociado a la memoria declarativa (hechos y eventos), interactúa fuertemente con la amígdala para proporcionar contexto a las respuestas emocionales (ej. recordar dónde ocurrió un evento peligroso).
  • El Cuerpo Estriado Ventral (incluyendo el Núcleo Accumbens): Parte fundamental del sistema de recompensa del cerebro, asociado con el placer, la motivación y el “querer” (wanting).
  • Hipotálamo y Tallo Cerebral: Regulan respuestas fisiológicas autonómicas y hormonales asociadas a las emociones (ej. ritmo cardíaco, respiración, liberación de hormonas del estrés).

La interacción dinámica entre estas áreas, modulada por neurotransmisores como la dopamina, serotonina y oxitocina, da lugar a la compleja paleta de respuestas y experiencias emocionales.

¿Qué nos dice la neurociencia de las emociones?
La neurociencia de las emociones se centra en estudiar y explicar cómo el cerebro procesa, genera y regula las emociones, examinando las áreas cerebrales, las conexiones neuronales y los procesos químicos involucrados en las experiencias emocionales.Dec 19, 2023

La Amígdala en la Salud y la Enfermedad Mental

La investigación neurocientífica ha vinculado disfunciones en la amígdala y sus conexiones con diversas condiciones de salud mental.

Agresión

La agresión, entendida biológicamente como una herramienta de supervivencia (defensiva o predatoria), puede volverse patológica. Se distingue entre agresión impulsiva (reactiva, asociada a ira intensa, con mayor actividad de la amígdala derecha y menor control del PFC) y agresión planeada (proactiva, instrumental, asociada a menor empatía, con menor volumen/actividad de la amígdala y menor conectividad con el vmPFC/OFC). La Amígdala, hipotálamo y tallo cerebral son considerados “disparadores” de agresión, aunque la estimulación de núcleos específicos (ej. ME vs. CE) puede tener efectos distintos.

Tabla Comparativa: Tipos de Agresión y Amígdala

Tipo de AgresiónCaracterísticasCondiciones AsociadasRol de la Amígdala
Impulsiva (Reactiva)No planeada, respuesta a provocación, asociada a ira, intención de dañar al provocador.Trastorno explosivo intermitente, autismo, TLP impulsivo, TBI, PTSD.Mayor actividad (especialmente amígdala derecha), menor control del PFC, mayor actividad del SNA.
Planeada (Proactiva/Instrumental)Planeada, asociada a menor compasión, intención de lograr un objetivo (beneficio personal).Trastorno de personalidad antisocial/disocial.Menor volumen/actividad, menor conectividad con vmPFC/OFC.

Trastornos de Ansiedad

Los trastornos de ansiedad, muy comunes, se caracterizan por una respuesta exagerada al peligro (real o percibido) y la persistencia de la alarma. La base neurobiológica radica en una regulación inapropiada de los circuitos que responden a amenazas, con una Amígdala hipersensible e hiperreactiva, especialmente su parte basolateral (BLA). Esta hipersensibilidad puede ser inducida por condicionamiento al miedo. La mayor actividad amigdalina activa el eje hipotálamo-pituitario-adrenal, generando síntomas somáticos. Se requiere mayor actividad del PFC para intentar suprimir esta ansiedad, pero el estrés crónico puede afectar esta capacidad.

  • Trastorno de Ansiedad Generalizada (TAG): Incapacidad para diferenciar estímulos amenazantes de neutros. Mayor volumen/actividad de la amígdala y su conectividad con dlPFC y ACC.
  • Fobias Sociales: Miedo excesivo a la evaluación negativa. Mayor reactividad de la amígdala ante caras de enojo/desprecio. La amígdala es hipersensible a estímulos sociales amenazantes.
  • Trastorno de Estrés Postraumático (PTSD): La amígdala es clave en la respuesta aguda al estrés y la memoria emocional traumática. El estrés crónico aumenta la actividad de la amígdala (ej. CRH/CRF) y reduce el control del PFC, preservando la memoria emocional detallada a expensas de la memoria hipocampal.
  • Trastorno de Pánico: Ataques súbitos de miedo intenso con síntomas somáticos dramáticos. Activación excesiva de la amígdala ante estímulos neutros. Volumen reducido de la amígdala derecha (LA y BLA), lo que lleva a una percepción errónea del peligro.

En esencia, en muchos trastornos de ansiedad hay un desbalance entre la actividad excilatoria de la Amígdala (que dispara la alarma) y la actividad inhibitoria del Córtex Prefrontal (que debería regularla).

Alcohol y Emociones

El alcohol afecta el balance excitatorio/inhibitorio en la Amígdala, potenciando la transmisión GABAérgica e inhibiendo la glutamatérgica. Agudamente, tiene efectos ansiolíticos y eufóricos (actuando también en el Núcleo Accumbens). Sin embargo, el consumo crónico lleva a hiperexcitabilidad y tolerancia en la amígdala, aumentando la ansiedad y la adicción. El alcohol también altera el procesamiento emocional en la amígdala, pudiendo llevar a interpretar erróneamente comportamientos neutros como amenazantes, y disrumpe las conexiones PFC-Amígdala, reduciendo el control ejecutivo y la capacidad de evaluar consecuencias.

Sistema de Recompensa

Aunque el miedo tiene un alto valor adaptativo, las emociones positivas y la sensación de recompensa son cruciales para el bienestar. La recompensa, mediada por el sistema dopaminérgico (VTA, Núcleo Accumbens, PFC) y el sistema opioide, induce placer, motivación y facilita el aprendizaje. La Amígdala tiene una influencia significativa en este sistema, integrando estímulos aversivos y gratificantes y traduciendo la motivación en acción. Su actividad modula la experiencia de recompensa y los comportamientos sociales deseables.

Preguntas Frecuentes (FAQ)

¿Cuál es la diferencia clave entre emoción y sentimiento según la neurociencia?
Según autores como Damasio y LeDoux, la emoción es un proceso fisiológico y conductual automático, a menudo no consciente, desencadenado por estímulos. El sentimiento es la experiencia consciente y subjetiva de ese estado emocional y corporal, que requiere conciencia y procesamiento cognitivo superior.
¿Es la amígdala el “centro” de las emociones?
La Amígdala es una estructura crucial, especialmente para el procesamiento del miedo y las respuestas a amenazas, y tiene un papel central en la red emocional del cerebro. Sin embargo, las emociones y sentimientos involucran una red distribuida de áreas cerebrales (córtex prefrontal, ínsula, etc.) que interactúan de forma compleja.
¿Son las emociones innatas o aprendidas?
La neurociencia sugiere que hay una base innata (circuitos de supervivencia, programas de acción básicos) que son productos de la evolución. Sin embargo, la experiencia, el aprendizaje y la cultura moldean significativamente cómo percibimos los estímulos, cómo expresamos las emociones, cómo las etiquetamos y cómo experimentamos los sentimientos. Es una interacción constante entre biología y entorno.
¿Cómo influyen las emociones en nuestras decisiones?
Las emociones, a través de mecanismos como los Marcadores Somáticos propuestos por Damasio, actúan como señales (conscientes o no) que nos informan sobre el valor emocional de las opciones, ayudando a guiar la toma de decisiones al descartar rápidamente aquellas que anticipamos que generarán resultados negativos.
¿Qué son los circuitos de supervivencia?
Son mecanismos biológicos heredados, compartidos con otras especies, que se activan automáticamente ante situaciones críticas (peligro, necesidad) para generar respuestas que favorecen la supervivencia del organismo, como la lucha o huida. LeDoux los distingue de la experiencia consciente del “sentimiento” de la emoción.

Conclusión: Hacia una Visión Integrada

La neurociencia ha desvelado los complejos mecanismos biológicos subyacentes a las emociones, identificando estructuras clave como la Amígdala, el vmPFC y la ínsula, y procesos como los Circuitos de Supervivencia, los Marcadores Somáticos y la Emoción Construida. Ha distinguido entre la respuesta automática (emoción/circuito de supervivencia) y la experiencia consciente (sentimiento). Sin embargo, incluso desde esta perspectiva biológica, la influencia del entorno social, la cultura, la memoria y el aprendizaje se hacen evidentes en la forma en que percibimos los estímulos, modulamos las respuestas y construimos el significado de nuestras experiencias internas.

Una comprensión completa de qué es una emoción requiere, por tanto, un diálogo entre la neurociencia y otras disciplinas como la sociología y la psicología. La neurociencia nos da la base material, los mecanismos cerebrales y corporales. La sociología nos da el contexto cultural, las normas, las etiquetas y el significado social que influyen en cómo vivimos y expresamos esos estados biológicos. Juntas, pintan un cuadro mucho más rico y preciso de la naturaleza humana.

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Jesús Porta Etessam

Soy licenciado en Medicina y Cirugía y Doctor en Neurociencias por la Universidad Complutense de Madrid. Me formé como especialista en Neurología realizando la residencia en el Hospital 12 de Octubre bajo la dirección de Alberto Portera y Alfonso Vallejo, donde también ejercí como adjunto durante seis años y fui tutor de residentes. Durante mi formación, realicé una rotación electiva en el Memorial Sloan Kettering Cancer Center.Posteriormente, fui Jefe de Sección en el Hospital Clínico San Carlos de Madrid y actualmente soy jefe de servicio de Neurología en el Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz. Tengo el honor de ser presidente de la Sociedad Española de Neurología, además de haber ocupado la vicepresidencia del Consejo Español del Cerebro y de ser Fellow de la European Academy of Neurology.A lo largo de mi trayectoria, he formado parte de la junta directiva de la Sociedad Española de Neurología como vocal de comunicación, relaciones internacionales, director de cultura y vicepresidente de relaciones institucionales. También dirigí la Fundación del Cerebro.Impulsé la creación del grupo de neurooftalmología de la SEN y he formado parte de las juntas de los grupos de cefalea y neurooftalmología. Además, he sido profesor de Neurología en la Universidad Complutense de Madrid durante más de 16 años.

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