What does pps mean in psychology?

Tu 'Zona de Seguridad': El Espacio Peripersonal

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Hay un espacio íntimo que nos rodea, una especie de burbuja invisible que no solo define hasta dónde podemos alcanzar, sino también hasta dónde pueden alcanzarnos los demás o los objetos. Este concepto, fundamental en neurociencia y psicología, se conoce como Espacio Peripersonal (PPS por sus siglas en inglés, Peripersonal Space). Lejos de ser una simple noción abstracta, el PPS es una representación dinámica y multisensorial que nuestro cerebro construye constantemente para permitirnos interactuar de manera segura y eficaz con el mundo inmediato.

What does pps mean in psychology?
Peripersonal space (PPS) is defined as the space surrounding the body where we can reach or be reached by external entities, including objects or other individuals.

El PPS es un componente esencial de la autoconciencia corporal, esa experiencia consciente de poseer un cuerpo, situarse en un lugar específico del espacio y percibir el mundo desde la perspectiva de nuestro propio cuerpo. Nos permite realizar acciones básicas como agarrar objetos, manipular herramientas y, crucialmente, protegernos de posibles amenazas que se aproximan. La forma en que percibimos y representamos este espacio no es estática; está influenciada por una compleja integración de información sensorial proveniente de la vista, el oído, el tacto, la interocepción (sensaciones internas del cuerpo) y la propiocepción (sentido de la posición del cuerpo en el espacio).

Índice de Contenido

¿Qué es el Espacio Peripersonal (PPS)?

Definido como el espacio que rodea el cuerpo donde podemos alcanzar o ser alcanzados por entidades externas, el espacio peripersonal es la interfaz crucial entre nuestro cuerpo y el entorno inmediato. Se distingue del espacio extrapersonal, que es el área más allá de nuestro alcance, explorada principalmente a través de la visión. Mientras que en el espacio extrapersonal los objetos están distantes, en el espacio peripersonal los objetos y otras personas están lo suficientemente cerca como para interactuar físicamente con ellos, ya sea para manipularlos o para defendernos de ellos.

Aunque tradicionalmente se ha conceptualizado el PPS como una dicotomía (dentro o fuera), algunas investigaciones sugieren que podría ser más preciso entenderlo como un conjunto de campos graduales, donde la representación espacial depende de la relevancia del contexto y de las posibles acciones (como alcanzar o evitar) relacionadas con el contacto entre el cuerpo y los elementos externos.

El estudio del PPS tiene sus raíces en la investigación electrofisiológica con modelos animales, donde se identificaron neuronas multimodales en la corteza fronto-parietal que respondían específicamente a estímulos presentados en el espacio cercano al animal. Estas neuronas, a menudo visuales y táctiles, son fundamentales para integrar las señales sensoriales del cuerpo con la información sobre el espacio circundante limitado.

El PPS y el Sentido del Yo Corporal

La autoconciencia corporal abarca la experiencia de poseer un cuerpo (auto-identificación), ocupar una ubicación espacial (auto-ubicación) y tener una perspectiva de primera persona desde la cual se percibe el mundo. Estos aspectos están interconectados y son fundamentales para construir un sentido del yo encarnado. El PPS está intrínsecamente ligado a esta autoconciencia.

La investigación sobre la propiedad corporal, a menudo utilizando ilusiones como la ilusión de la mano de goma, sugiere que el PPS actúa como una restricción espacial para que estas ilusiones ocurran. La ilusión de sentir que una mano externa es la propia es más fuerte cuando la mano externa se encuentra dentro del PPS. La auto-ubicación también es una referencia esencial para construir el PPS, ya que este espacio rodea el cuerpo, y se basa fuertemente en la perspectiva de primera persona.

La integración multisensorial es el mecanismo crucial subyacente a todos los aspectos de la autoconciencia corporal, incluido el PPS. La capacidad de combinar información de diferentes sentidos (vista, tacto, oído, etc.) es lo que nos permite situarnos en el espacio y localizar entidades externas cercanas. Esta integración no solo nos ayuda a percibir el mundo, sino que también contribuye a crear un sentido de sí mismo coherente y fluido que emerge y cambia con el flujo de la experiencia.

El Esquema Corporal y el PPS

El esquema corporal se define como una representación activa y operativa no consciente del cuerpo en relación con el entorno. Integra información multisensorial para guiar el movimiento y mantener la postura. Moverse por el espacio y monitorear el entorno es crítico para la noción de PPS. El PPS facilita la guía del cuerpo a través del espacio, lo que requiere la integración de la representación interna del cuerpo y el esquema corporal con el espacio circundante. Aunque están interconectados, algunos estudios sugieren que el esquema corporal y el PPS son representaciones disociables.

Características Clave del Espacio Peripersonal

La investigación ha identificado varias características distintivas del PPS:

Es un Espacio Limitado Centrado en el Cuerpo

El PPS se define por estar específicamente dedicado a un espacio limitado que rodea el cuerpo. Las neuronas multimodales que lo representan se activan cuando los estímulos (táctiles, visuales, auditivos) se presentan cerca del cuerpo, pero no cuando están lejos. Esto permite identificar los límites de este espacio.

Es Hiper-sensible a Estímulos que se Aproximan

Los estímulos que se mueven hacia el cuerpo son particularmente relevantes para definir los límites del PPS, probablemente porque pueden representar una amenaza potencial. Estudios han demostrado que un estímulo auditivo que se aproxima aumenta el procesamiento de un estímulo táctil simultáneo en la superficie del cuerpo cuando el sonido se percibe a una distancia limitada, estableciendo así los límites del PPS.

Está Anclado a Partes Específicas del Cuerpo

El PPS no es una esfera uniforme alrededor de todo el cuerpo; puede variar dependiendo de la parte del cuerpo examinada. Se han identificado representaciones específicas del PPS centradas en la mano, el brazo, la cara y el tronco. Esta característica permite que la representación del PPS se remodele dinámicamente a medida que las partes del cuerpo se mueven, manteniendo los mapas espaciales centrados en la parte del cuerpo relevante (por ejemplo, la mano).

Muestra Plasticidad y Dinamismo

Una característica clave del PPS es su capacidad para cambiar. La plasticidad se refiere a la flexibilidad inducida por el entrenamiento o el aprendizaje (como el uso de herramientas), mientras que el dinamismo ocurre en respuesta a cambios en el entorno o en el estado interno del individuo (incluido el estado emocional).

  • Uso de herramientas: El uso repetido de herramientas (como un palo) puede remapificar la representación del PPS, haciendo que la herramienta se perciba como una extensión del cuerpo e incorporándola al PPS centrado en la mano.
  • Cambios corporales: Los cambios en el cuerpo, como los que ocurren durante el embarazo, pueden resultar en una expansión del PPS.
  • Contexto social: La presencia de otras personas puede afectar el tamaño del PPS. Por ejemplo, el PPS centrado en la cara puede reducirse en presencia de otra persona, aunque la percepción de cooperación de la otra persona puede influir en esta dinámica.
  • Ilusiones corporales y espejos: Experimentos con ilusiones (como la mano de goma) o el uso de espejos pueden inducir cambios dinámicos en el PPS, remapeando el espacio para incluir áreas que normalmente se considerarían espacio extrapersonal.
  • Movimiento: El PPS se reconfigura continuamente en relación con los movimientos corporales. Por ejemplo, el PPS es significativamente más extenso al caminar que al estar de pie.

Estos hallazgos demuestran que el PPS no es una representación rígida, sino un mapa espacial flexible que se adapta constantemente a las interacciones entre el cuerpo, la acción y el entorno.

Funciones del Espacio Peripersonal

El PPS cumple al menos dos funciones principales:

Función Orientada a Objetivos (Motora)

El PPS guía nuestras acciones en el espacio. Integra diversas modalidades perceptivas para permitirnos localizar objetos, alcanzarlos, agarrarlos y manipularlos de manera segura. Se le define a menudo por esta función motora. La plasticidad del PPS, como su remapeo durante el movimiento o el uso de herramientas, subraya su papel en la planificación y ejecución de acciones motoras.

Función Defensiva (Zona de Seguridad)

El PPS es también el espacio donde podemos ser alcanzados y potencialmente dañados por entidades externas. Como rodea el cuerpo, representa una zona vital para cualquier contacto con el entorno. Esta perspectiva lo define como una zona defensiva. La investigación ha demostrado que el PPS se modula por predicciones visuo-táctiles de una amenaza inminente. Por ejemplo, las personas con miedo a las arañas responden más rápido a un toque en la mano cuando ven la imagen de una araña acercándose. El reflejo de parpadeo manual, un reflejo del tronco encefálico, se amplifica cuando la mano estimulada está cerca de la cara, apoyando la noción del PPS como una zona defensiva a nivel neural.

Algunos autores proponen un modelo dual del PPS, diferenciando un PPS orientado a objetivos (para acciones como agarrar) de un PPS defensivo (para acciones de protección o evitación). El PPS defensivo abarcaría todo el cuerpo, estaría influenciado por la prominencia de un estímulo (especialmente si es una amenaza) y se caracterizaría por límites más nítidos.

Las Bases Cerebrales del Espacio Peripersonal

La representación del PPS se basa en una red neuronal específica que involucra la integración multisensorial. La investigación en monos identificó neuronas bimodales (visuo-táctiles, visuo-auditivas) en la corteza premotora y parietal que responden a estímulos cercanos al cuerpo. Estas neuronas integran información de diferentes modalidades sensoriales, con su actividad modulada por la distancia entre el estímulo visual o auditivo y el campo receptivo táctil en el cuerpo.

En humanos, estudios de neuroimagen y electrofisiología han identificado una red similar. Las áreas clave incluyen:

  • Surco Intraparietal Ventral (VIP): Crucial para la representación del PPS, integra información visual y táctil. Está involucrado en la guía visual de movimientos de cabeza, mano, ojo y boca, y puede desencadenar movimientos defensivos ante una amenaza percibida.
  • Corteza Premotora Ventral: Implicada en movimientos de la mano, reconocimiento de movimientos ajenos, aprendizaje sensorimotor e integración sensorimotora. Sirve como foco para el procesamiento multimodal centrado en todo el cuerpo.
  • Corteza Occipital Lateral: Importante para la percepción de la forma y el reconocimiento de objetos, esencial para representar el entorno del cuerpo.
  • Ínsula: Fundamental para la conciencia interoceptiva (sensaciones internas). Juega un papel en la codificación de aspectos espacio-temporales del PPS y en la integración de estados internos con el entorno.
  • Putamen: Involucrado en la planificación motora, funciones ejecutivas y procesamiento visuo-táctil del espacio alrededor del cuerpo.
  • Giro Supramarginal y Giro Postcentral: Áreas somatosensoriales y parietales cruciales para la autoconciencia corporal, la auto-ubicación y el procesamiento sensorimotor del PPS.
  • Cerebelo: Regiones específicas (cerebelo anterior, vermis anterior) están implicadas en la integración sensorimotora y la autoconciencia corporal, que son relevantes para el PPS.
  • Sistema Vestibular: Importante para la orientación corporal en el espacio. Su actividad puede modular los límites del PPS, sugiriendo su papel en la integración visuo-táctil-vestibular para la auto-ubicación y auto-identificación.

Es notable el solapamiento entre las áreas cerebrales implicadas en el PPS y otras facetas de la autoconciencia corporal, como la propiedad corporal y la auto-ubicación, lo que sugiere una red integrada para la experiencia del yo encarnado.

What is the peripersonal space?
Review article. Peripersonal space (PPS) as a multisensory interface between the individual and the environment, defining the space of the self.

El Espacio Peripersonal y las Condiciones Psicológicas

La investigación ha explorado cómo rasgos de personalidad y diversos trastornos psicológicos pueden influir en la representación del espacio peripersonal. Esta conexión subraya el papel del PPS no solo en la percepción física, sino también en cómo nuestro estado mental moldea nuestra interacción con el entorno inmediato.

Trastornos Específicos y el PPS

Se ha observado que condiciones como la ansiedad, ciertas fobias, el autismo y la esquizofrenia presentan características particulares en cuanto al tamaño y la definición de los límites del PPS. A continuación, se resumen algunos hallazgos:

Condición PsicológicaCaracterísticas del PPS ObservadasPosible Interpretación
Ansiedad (rasgo)PPS más grande (medido por reflejo de parpadeo manual)Mayor necesidad de una "zona de seguridad" ampliada.
ClaustrofobiaPPS más grande; menor plasticidad con el uso de herramientas.Hipótesis de que un PPS grande podría contribuir a la etiología; dificultad para adaptar los límites espaciales.
Cinofobia (miedo a perros)PPS más grande ante sonidos amenazantes del objeto fóbico.El miedo amplifica la zona defensiva.
AutismoPPS más pequeño y con límites más definidos (más abruptos).Posible reflejo de dificultades en la distinción entre el yo y el otro o en la integración sensorial social.
EsquizofreniaPPS más pequeño y variable; dificultad para definir los límites por auto-juicio.Consistente con una alteración del sentido del yo y límites inestables con el entorno.

Estos hallazgos sugieren que el PPS no es una representación estática, sino que es moldeado por nuestras características psicológicas y estados internos.

El Espacio Peripersonal en los Trastornos Relacionados con el Trauma

Los trastornos relacionados con el trauma, como el Trastorno de Estrés Postraumático (TEPT), pueden tener un profundo impacto en la representación del yo, incluyendo la autoconciencia corporal y la forma en que interactuamos con nuestro entorno inmediato. Síntomas como la hiperactivación, la evitación y, particularmente, los síntomas disociativos (despersonalización y desrealización) podrían afectar la representación del PPS.

Se hipotetiza que los síntomas de hiperactivación y evitación en el TEPT podrían llevar a un PPS más grande como función de autoprotección, creando una mayor zona de seguridad alrededor del cuerpo. La evitación interpersonal, común en el TEPT, también podría requerir límites de PPS más amplios para mantener la distancia. Estudios sobre el espacio interpersonal han mostrado que veteranos con TEPT relacionado con el combate prefieren distancias interpersonales significativamente mayores.

Además, la investigación sugiere que en el TEPT no disociativo, la representación del cuerpo puede ser más rígida, lo que podría asociarse con un PPS menos plástico y dinámico, con límites más nítidos, reflejando una respuesta defensiva exagerada y una menor adaptabilidad a los cambios sensoriales.

Por otro lado, el subtipo disociativo del TEPT, caracterizado por despersonalización (sentimiento de estar separado del propio cuerpo) y desrealización (sentimiento de que el entorno es irreal), podría tener un efecto diferente. La dificultad para mantener una representación coherente del cuerpo durante los estados disociativos podría resultar en un PPS altamente variable en tamaño y con límites menos definidos (más graduales). La investigación preliminar con ilusiones corporales en este subtipo ha mostrado una gran variabilidad en la susceptibilidad a la ilusión de propiedad corporal, lo que podría reflejar una representación del cuerpo inestable y, por extensión, un PPS inestable y dependiente del estado psicológico.

La pérdida del sentido de agencia (el sentido de controlar las propias acciones corporales), que a menudo se ve afectada por el trauma, también podría influir en el PPS. Un menor sentido de agencia se ha asociado con una representación corporal menos maleable y podría contribuir a características únicas del PPS en el TEPT, especialmente en el subtipo disociativo.

Correlatos Neuronales Compartidos con el PTSD

Existe un solapamiento significativo entre las áreas cerebrales implicadas en la representación del PPS y las que muestran actividad o conectividad alterada en el TEPT. Esto refuerza la hipótesis de que el trauma afecta el PPS a nivel neuronal:

  • Corteza Premotora: Muestra volumen reducido en el TEPT y actividad alterada durante síntomas de reviviscencia y ante sonidos de alerta. Su conectividad con estructuras de defensa está aumentada.
  • Surco Intraparietal: Hiperresponsivo a sonidos fuertes en el TEPT, sugiriendo una modulación atípica que afecta el procesamiento sensorimotor y el PPS.
  • Putamen: Muestra hiperactividad en el TEPT y conectividad alterada, lo que podría afectar la función orientada a objetivos del PPS.
  • Giro Supramarginal: Área clave para la auto-ubicación y autoconciencia corporal. Muestra actividad alterada durante flashbacks y, en el subtipo disociativo, menor conectividad con áreas de integración sensorimotora, sugiriendo una alteración del sentido del yo corporal.
  • Giro Postcentral: Área somatosensorial con actividad y conectividad alteradas en el TEPT, particularmente reducida en el subtipo disociativo, lo que indica un procesamiento sensorimotor y una integración multisensorial deficientes.
  • Cerebelo: Muestra volumen reducido y actividad/conectividad alterada en regiones implicadas en la integración sensorimotora y autoconciencia, lo que apoya la noción de un funcionamiento alterado de la autoconciencia corporal en el TEPT.
  • Ínsula: Hiperresponsiva y con conectividad alterada en el TEPT, fundamental para la interocepción y la integración de estados internos con el entorno. En el subtipo disociativo, su conectividad con áreas sensorimotoras está aún más debilitada, dificultando la integración para una autoconciencia corporal unificada.
  • Sistema Vestibular: Muestra conectividad alterada en el TEPT, especialmente en el subtipo disociativo, lo que sugiere una alteración en la orientación corporal en el espacio que podría afectar la representación del PPS.

En conjunto, estos hallazgos neuronales en el TEPT sugieren una reorganización de las redes cerebrales que podría sesgar la representación del PPS hacia respuestas de alarma y defensa ante posibles amenazas, afectando la integración de información sensorial y resultando en una representación alterada del cuerpo y su entorno inmediato.

Direcciones Futuras y Conclusión

La investigación sobre el espacio peripersonal en los trastornos relacionados con el trauma es un campo emergente con un gran potencial. Estudiar cómo el trauma afecta el PPS puede profundizar nuestra comprensión científica y clínica de la autoconciencia corporal, especialmente en relación con los estados alterados de conciencia que caracterizan los síntomas disociativos. Estos síntomas son a menudo difíciles de reconocer y tratar, a pesar de su impacto significativo en la calidad de vida.

Una mayor comprensión de la representación del PPS en estos trastornos podría conducir a métodos diagnósticos innovadores para reconocer los síntomas disociativos y al desarrollo de nuevas intervenciones clínicas dirigidas específicamente a estos síntomas. Además, entender cómo el PPS se relaciona con el contexto social y la respuesta a la amenaza podría dar lugar a enfoques de tratamiento que mejoren la integración multisensorial en situaciones estresantes o sociales, mejorando así las relaciones interpersonales.

Estudiar la plasticidad y el dinamismo del PPS en poblaciones con trauma también puede arrojar luz sobre los gradientes únicos en la representación de los límites del PPS (límites superficiales versus nítidos) y su relación con la distinción entre el yo y el otro, así como con el propósito defensivo del PPS. La exploración de los correlatos neuronales del PPS en diferentes contextos (bajo amenaza, en contextos sociales) en personas sanas y en aquellas con trastornos relacionados con el trauma es crucial para comprender la compleja interacción entre las estructuras cerebrales inferiores (alarma, equilibrio, conciencia) y las cortezas superiores (cognición social, procesamiento auto-referencial) en la construcción de la autoconciencia corporal y la representación del espacio circundante.

Preguntas Frecuentes sobre el Espacio Peripersonal

¿Qué diferencia hay entre el espacio peripersonal y el extrapersonal?

El espacio peripersonal es la zona inmediata alrededor de nuestro cuerpo donde podemos alcanzar objetos o ser alcanzados. El espacio extrapersonal es el área más distante, fuera de nuestro alcance físico, que exploramos principalmente con la vista.

¿Cómo se mide el espacio peripersonal?

Se utilizan diversas técnicas experimentales, a menudo implicando la integración multisensorial. Por ejemplo, tareas audio-táctiles donde se mide el tiempo de reacción a un estímulo táctil mientras se presentan sonidos a diferentes distancias. El reflejo de parpadeo manual y los experimentos con ilusiones corporales (como la ilusión de la mano de goma) también se usan para inferir las características del PPS.

¿Puede cambiar el tamaño de mi espacio peripersonal?

Sí, el PPS es plástico y dinámico. Puede expandirse o contraerse temporalmente debido al uso de herramientas, cambios en el estado corporal (como el embarazo), el contexto social (presencia de otros, percepción de amenaza) o el movimiento (caminar vs. estar quieto).

¿Cómo se relaciona el PPS con mi sentido del yo?

El PPS es fundamental para la autoconciencia corporal, que incluye la sensación de poseer un cuerpo (propiedad corporal), saber dónde se encuentra en el espacio (auto-ubicación) y percibir el mundo desde la perspectiva de su cuerpo. El PPS ayuda a delimitar el yo del entorno.

¿Por qué es importante estudiar el PPS en psicología?

Estudiar el PPS ayuda a comprender cómo interactuamos con nuestro entorno inmediato a nivel perceptivo y motor. En psicopatología, las alteraciones en el PPS se asocian con diversos trastornos (ansiedad, fobias, autismo, esquizofrenia, TEPT), ofreciendo posibles vías para la comprensión diagnóstica y el desarrollo de tratamientos, especialmente para síntomas complejos como la disociación.

En resumen, el espacio peripersonal es una representación neurocognitiva vital que va más allá de la simple distancia física. Es una zona dinámica influenciada por la integración sensorial, la acción, el contexto social y, crucialmente, nuestro estado psicológico. Su estudio continuo promete revelar más sobre la intrincada relación entre nuestra mente, nuestro cuerpo y el espacio que nos rodea.

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Jesús Porta Etessam

Soy licenciado en Medicina y Cirugía y Doctor en Neurociencias por la Universidad Complutense de Madrid. Me formé como especialista en Neurología realizando la residencia en el Hospital 12 de Octubre bajo la dirección de Alberto Portera y Alfonso Vallejo, donde también ejercí como adjunto durante seis años y fui tutor de residentes. Durante mi formación, realicé una rotación electiva en el Memorial Sloan Kettering Cancer Center.Posteriormente, fui Jefe de Sección en el Hospital Clínico San Carlos de Madrid y actualmente soy jefe de servicio de Neurología en el Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz. Tengo el honor de ser presidente de la Sociedad Española de Neurología, además de haber ocupado la vicepresidencia del Consejo Español del Cerebro y de ser Fellow de la European Academy of Neurology.A lo largo de mi trayectoria, he formado parte de la junta directiva de la Sociedad Española de Neurología como vocal de comunicación, relaciones internacionales, director de cultura y vicepresidente de relaciones institucionales. También dirigí la Fundación del Cerebro.Impulsé la creación del grupo de neurooftalmología de la SEN y he formado parte de las juntas de los grupos de cefalea y neurooftalmología. Además, he sido profesor de Neurología en la Universidad Complutense de Madrid durante más de 16 años.

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