Why are Behavioural bioassays important in neuroscience?

Ensayos Conductuales: Ventanas al Cerebro

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El cerebro es un órgano de complejidad asombrosa, responsable de cada pensamiento, emoción y acción que realizamos. Pero, ¿cómo estudiamos su funcionamiento, especialmente cuando investigamos condiciones como la ansiedad o los cambios que ocurren durante etapas críticas del desarrollo como la adolescencia? Aquí es donde entran en juego los ensayos conductuales.

What are behavioral assays?
These tests, which measure traits such as locomotor activity, depression-like behavior, socialization, memory, and many others, provide a complementary perspective to imaging studies in evaluating brain function.

Los ensayos conductuales son herramientas fundamentales en neurociencia, particularmente en la investigación preclinical utilizando modelos animales, comúnmente roedores. Estos ensayos están diseñados meticulosamente para observar y cuantificar comportamientos específicos en un entorno controlado, proporcionando así una ventana indirecta pero poderosa a los procesos neuronales subyacentes. Al medir cómo un animal interactúa con su entorno o responde a ciertos estímulos, los científicos pueden inferir el estado de circuitos cerebrales particulares, evaluar el impacto de manipulaciones experimentales (como fármacos o modificaciones genéticas) y modelar aspectos de trastornos neuropsiquiátricos humanos.

Índice de Contenido

Fundamentos y Propósito de los Ensayos Conductuales

La premisa básica detrás de los ensayos conductuales es que el comportamiento observable es el resultado final de la actividad cerebral. Por lo tanto, al diseñar tareas que evocan respuestas conductuales relevantes, podemos obtener información sobre cómo funciona el cerebro. Estos ensayos deben ser estandarizados, replicables y sensibles a los cambios que se esperan estudiar. Por ejemplo, un ensayo diseñado para evaluar la ansiedad debe evocar un comportamiento que se considere análogo a los estados de ansiedad en humanos, como la evitación de situaciones potencialmente peligrosas.

La importancia de estos métodos en neurociencia es inmensa. Permiten a los investigadores:

  • Comprender las bases neuronales del comportamiento normal.
  • Desarrollar modelos animales de trastornos neurológicos y psiquiátricos.
  • Probar la eficacia de nuevos tratamientos farmacológicos o terapias.
  • Investigar cómo factores como el estrés, la dieta o las experiencias tempranas afectan el desarrollo cerebral y el comportamiento a lo largo de la vida.

El Laberinto Elevado en Cruz: Un Pilar en la Evaluación de la Ansiedad

Uno de los ensayos conductuales más utilizados y reconocidos en la investigación de la ansiedad es el Laberinto Elevado en Cruz (Elevated Plus Maze o EPM). Este test es un ejemplo clásico de cómo un diseño experimental simple puede explotar las tendencias conductuales innatas de un animal para medir un estado emocional complejo.

El EPM consiste en una plataforma con forma de '+' elevada sobre el suelo. Esta plataforma tiene cuatro brazos: dos brazos 'abiertos' (sin paredes laterales) y dos brazos 'cerrados' (con paredes laterales). Los roedores, por naturaleza, muestran una aversión innata a los espacios abiertos y elevados, que los hace sentir vulnerables a los depredadores. Por el contrario, prefieren los espacios cerrados y protegidos.

Cuando un roedor es colocado en el centro del laberinto y se le permite explorar libremente durante un tiempo determinado (generalmente unos minutos), su comportamiento de exploración refleja su nivel de ansiedad. Las medidas clave que se registran incluyen:

  • Tiempo pasado en los brazos abiertos: Pasar más tiempo en los brazos abiertos, a pesar de la aversión innata, se interpreta como un indicativo de menor ansiedad y mayor disposición a la exploración.
  • Tiempo pasado en los brazos cerrados: Pasar más tiempo en los brazos cerrados sugiere un mayor nivel de ansiedad, ya que el animal busca la seguridad del refugio.
  • Número de entradas a los brazos abiertos: Un mayor número de entradas a los brazos abiertos también se asocia con menor ansiedad.
  • Número de entradas a los brazos cerrados: El número de entradas a los brazos cerrados puede reflejar la actividad general o la búsqueda de seguridad.

El principio subyacente es que un animal menos ansioso estará más dispuesto a explorar los brazos abiertos, a pesar del riesgo percibido, mientras que un animal más ansioso evitará activamente los brazos abiertos y se refugiará en los brazos cerrados. El EPM ha sido una herramienta invaluable en la investigación preclinical de los trastornos de ansiedad y en la evaluación de la eficacia de compuestos con potencial ansiolítico.

La Adolescencia: Una Etapa Crítica que Demanda Pruebas Específicas

Si bien ensayos como el EPM son potentes, la neurociencia moderna reconoce cada vez más la importancia de estudiar el comportamiento y el cerebro a lo largo de todo el ciclo vital. La adolescencia, en particular, es una fase de desarrollo crucial caracterizada por extensos cambios en el cerebro y en los sistemas hormonales. Esta remodelación cerebral, que incluye la poda sináptica, la mielinización y el desarrollo continuo de regiones clave como la corteza prefrontal, resulta en cambios significativos en el comportamiento, la toma de decisiones y la regulación emocional.

Dado que el cerebro adolescente es diferente al cerebro adulto, es fundamental validar si los ensayos conductuales estándar diseñados para adultos son igualmente válidos y reveladores cuando se aplican a animales adolescentes. A menudo, las diferencias en el comportamiento entre adolescentes y adultos no están completamente claras, lo que subraya la necesidad de investigación específica para esta etapa.

El Campo Cuadrado Concéntrico Multivariado (MCSF): Una Herramienta para Explorar la Adolescencia

Para abordar las complejidades del comportamiento adolescente, se han desarrollado y validado nuevos ensayos. Un ejemplo es el Campo Cuadrado Concéntrico Multivariado (Multivariate Concentric Square Field™ o MCSF). Un estudio se propuso investigar el comportamiento adolescente en este test y su relación con otras pruebas comunes, así como con datos de animales adultos.

What do veterinary neurologists do?
The doctor specializes in treating animals with neurological maladies such as tremors, seizures, brain and spine disorders, unusual behavior, abnormal gait and balance issues, to name just a few. A veterinary neurologist is trained to do extensive testing on animals with the assistance of the following: CT Scan.

El estudio utilizó ratas Wistar macho adolescentes. Fueron evaluadas en el MCSF y en una de varias pruebas de referencia: el Laberinto Elevado en Cruz, el campo abierto (con o sin caja de inicio) o el test de comportamiento de juego social. Un grupo adicional de animales fue probado dos veces en el MCSF para evaluar la habituación o el recuerdo del entorno.

Los hallazgos del estudio en el MCSF fueron particularmente interesantes para el comportamiento adolescente:

  • Tipos Conductuales Distintos: En el primer encuentro con el MCSF, se observó una clara agrupación de los individuos en tres tipos conductuales distintos. Aproximadamente el 20% de los animales mostró altos niveles de actividad (llamados Exploradores), mientras que otro 20% exhibió altos niveles de comportamiento de búsqueda de refugio (llamados Buscadores de Refugio). Estos grupos de comportamiento atípico (outlying behavioral types) se distinguieron de un tipo 'Principal' de animales, que representaba el 60% restante. Esta identificación de subtipos conductuales naturales es muy valiosa.
  • Recuerdo del Entorno: Cuando los animales adolescentes fueron probados en el MCSF por segunda vez, mostraron un claro recuerdo de la arena, cambiando su comportamiento en relación con el primer encuentro. Esto indica que el test es capaz de medir aspectos de aprendizaje y memoria espacial, o al menos la habituación a un entorno novedoso.

Relaciones entre Tests y el Perfil Adolescente

El estudio también comparó el rendimiento en el MCSF con las pruebas de referencia. Se encontró una relación entre el rendimiento en el MCSF y el de otras pruebas conductuales que implican exploración forzada, como el Laberinto Elevado en Cruz y el campo abierto. Esto sugiere que el MCSF mide aspectos del comportamiento exploratorio y de aproximación/evitación similares a los evaluados por estas pruebas clásicas.

Sin embargo, no se encontró una relación entre el rendimiento en el MCSF y el comportamiento de juego social. Esto es significativo porque indica que el MCSF evalúa dimensiones conductuales diferentes a las de la interacción social. Los ensayos conductuales a menudo se diseñan para ser relativamente específicos; un test de ansiedad no necesariamente mide el juego social, y viceversa.

Un hallazgo clave del estudio fue la caracterización del perfil conductual adolescente en comparación con lo conocido sobre los adultos. Los adolescentes mostraron una disminución en la evaluación de riesgos (risk assessment) y un perfil de actividad diferente al de los adultos. Esto refuerza la idea de que la adolescencia es una etapa con particularidades conductuales que deben ser estudiadas directamente.

En conclusión, el estudio demostró que el test MCSF es útil para perfilar ratas adolescentes. Sin embargo, la interpretación del comportamiento difiere de la de los adultos, precisamente por las diferencias en la manifestación conductual durante la adolescencia y la presencia de subgrupos naturales que pueden no ser tan pronunciados o definidos en otras etapas de la vida. Aunque la exploración adolescente mostró una relación entre el MCSF y otros tests de exploración forzada, el MCSF pareció ofrecer más información que cualquiera de las otras pruebas basadas en exploración forzada por sí solas, quizás debido a su diseño más complejo que permite la expresión de múltiples dimensiones conductuales simultáneamente.

La Relevancia de los Subgrupos y la Investigación Futura

La identificación de subgrupos conductuales distintos (Exploradores, Buscadores de Refugio) en respuesta a un entorno novedoso es particularmente relevante. Sugiere que, incluso dentro de una población genéticamente similar (ratas Wistar de la misma edad y sexo), existen diferencias individuales significativas en cómo los animales responden al estrés o la novedad. Estas diferencias individuales podrían estar relacionadas con variaciones subyacentes en la neurobiología, como diferencias en la actividad de ciertos neurotransmisores, la estructura de circuitos neuronales o la respuesta al estrés.

La investigación futura podría centrarse en desentrañar la neurobiología detrás de estos tipos conductuales. ¿Existen diferencias en la expresión génica o la actividad neuronal en regiones cerebrales clave (como la amígdala, la corteza prefrontal o el hipocampo) que distingan a los Exploradores de los Buscadores de Refugio? ¿Cómo afectan diferentes manipulaciones experimentales, como el estrés crónico o el tratamiento con fármacos, la distribución de los animales en estos subgrupos conductuales? Responder a estas preguntas podría tener implicaciones importantes para comprender la vulnerabilidad individual a los trastornos neuropsiquiátricos y para desarrollar enfoques terapéuticos más personalizados.

Preguntas Frecuentes sobre Ensayos Conductuales

PreguntaRespuesta
¿Por qué se utilizan animales (roedores) en estos ensayos?Los modelos animales, especialmente roedores, comparten muchas similitudes genéticas, biológicas y conductuales con los humanos, lo que permite estudiar mecanismos fundamentales del cerebro y probar intervenciones en un sistema controlable antes de pasar a estudios en humanos.
¿Qué tipos de comportamiento se miden?Se miden una variedad de comportamientos, incluyendo actividad locomotora, exploración, ansiedad (evitación de espacios abiertos), aprendizaje y memoria, comportamiento social, comportamiento depresivo (inmovilidad), y respuestas a estímulos (miedo, recompensa).
¿Son estos ensayos relevantes para entender los trastornos humanos?Sí, muchos ensayos conductuales están diseñados para modelar aspectos clave de los trastornos humanos (por ejemplo, la evitación en el EPM modela aspectos de la ansiedad). Son cruciales para identificar los circuitos cerebrales implicados y probar la eficacia de posibles tratamientos.
¿Por qué es importante estudiar la adolescencia por separado?La adolescencia es un período de desarrollo cerebral y hormonal rápido y significativo. El comportamiento adolescente es cualitativamente diferente al del adulto en muchos aspectos, incluyendo la toma de riesgos y la regulación emocional. Estudiarla por separado es vital para entender los orígenes de muchos trastornos psiquiátricos que se manifiestan en esta etapa.
¿El MCSF reemplazará a otros tests como el EPM?No necesariamente. Cada test tiene sus fortalezas. El EPM es un estándar establecido para la ansiedad general. El MCSF, al parecer, ofrece una evaluación más compleja y puede ser particularmente útil para identificar subtipos conductuales o evaluar múltiples dimensiones en etapas específicas como la adolescencia. Son herramientas complementarias.

Conclusión

Los ensayos conductuales son herramientas indispensables en el arsenal de la neurociencia. Nos permiten ir más allá de la simple observación y cuantificar aspectos complejos del comportamiento que reflejan el estado y funcionamiento del cerebro. El Laberinto Elevado en Cruz sigue siendo un test estándar para la ansiedad, mientras que ensayos más recientes y complejos como el MCSF demuestran su valor, especialmente al abordar las particularidades de etapas críticas del desarrollo como la adolescencia. La capacidad de identificar subtipos conductuales y la necesidad de validar pruebas para grupos de edad específicos subrayan la sofisticación creciente de este campo. Estos ensayos continúan siendo una fuente vital de conocimiento para desentrañar los misterios del cerebro y desarrollar estrategias efectivas para tratar los trastornos neurológicos y psiquiátricos.

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Jesús Porta Etessam

Soy licenciado en Medicina y Cirugía y Doctor en Neurociencias por la Universidad Complutense de Madrid. Me formé como especialista en Neurología realizando la residencia en el Hospital 12 de Octubre bajo la dirección de Alberto Portera y Alfonso Vallejo, donde también ejercí como adjunto durante seis años y fui tutor de residentes. Durante mi formación, realicé una rotación electiva en el Memorial Sloan Kettering Cancer Center.Posteriormente, fui Jefe de Sección en el Hospital Clínico San Carlos de Madrid y actualmente soy jefe de servicio de Neurología en el Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz. Tengo el honor de ser presidente de la Sociedad Española de Neurología, además de haber ocupado la vicepresidencia del Consejo Español del Cerebro y de ser Fellow de la European Academy of Neurology.A lo largo de mi trayectoria, he formado parte de la junta directiva de la Sociedad Española de Neurología como vocal de comunicación, relaciones internacionales, director de cultura y vicepresidente de relaciones institucionales. También dirigí la Fundación del Cerebro.Impulsé la creación del grupo de neurooftalmología de la SEN y he formado parte de las juntas de los grupos de cefalea y neurooftalmología. Además, he sido profesor de Neurología en la Universidad Complutense de Madrid durante más de 16 años.

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