How to become smarter in neuroscience?

Neurociencia: Claves para un Cerebro Ágil

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En la era digital, nos bombardean constantemente con promesas de soluciones rápidas para casi todo, incluida la inteligencia. Internet está repleto de suplementos que aseguran aumentar tu coeficiente intelectual de la noche a la mañana, mientras que las tiendas de aplicaciones ofrecen decenas de juegos de 'entrenamiento cerebral' con afirmaciones similares. Si bien estas ideas de arreglo rápido pueden sonar tentadoras, es mucho más sensato guardar tu dinero y depositar tu fe en la ciencia. La neurociencia nos ofrece caminos respaldados por la investigación para mejorar nuestras capacidades cognitivas de forma duradera. Aquí exploraremos algunas estrategias sencillas, avaladas por estudios, que te ayudarán a ser más inteligente y a mantener tu cerebro funcionando a pleno rendimiento a medida que envejeces.

Índice de Contenido

Estrategias sencillas avaladas por la ciencia para potenciar tu inteligencia

Contrario a la creencia popular, no necesitas invertir fortunas en programas sofisticados. A menudo, las actividades más comunes y placenteras son las que tienen un impacto más significativo en nuestra plasticidad cerebral y función cognitiva.

Is there a scientific way to get smarter?
Actually becoming smarter is tough. no scientific evidence supports increasing IQ. However, you can learn to think. One way is to learn something new: learning new things and leaving your comfort zone leads to new synapses forming in the brain, and brain plasticity increases overall.

1. Jugar Videojuegos (los adecuados)

Los videojuegos a menudo tienen mala fama, pero la ciencia está empezando a revelar sus beneficios potenciales para el cerebro, siempre y cuando elijamos los tipos correctos. Aunque no hay evidencia concluyente de que las aplicaciones de 'entrenamiento cerebral' te hagan más inteligente de manera general, la comparación entre estas aplicaciones y los videojuegos más convencionales arroja resultados interesantes.

Un estudio de 2015 comparó el juego de entrenamiento cerebral Lumosity con el juego de puzles en primera persona Portal 2. Los investigadores encontraron que los jugadores de Lumosity no mostraron mejoras significativas en la resolución de problemas y habilidades espaciales, mientras que los jugadores de Portal 2 sí lo hicieron. Esto sugiere que ciertos tipos de videojuegos, especialmente aquellos que implican navegación espacial, resolución de puzles complejos o pensamiento estratégico rápido, pueden estimular áreas cerebrales clave.

Más recientemente, en 2020, investigadores del Karolinska Institutet en Suecia analizaron datos de unos 9.000 niños estadounidenses. Descubrieron que los niños de 9 o 10 años que jugaban videojuegos por encima de la media no mostraban diferencias inmediatas en la inteligencia en comparación con aquellos que jugaban menos. Sin embargo, al seguir a 5.000 de esos niños dos años después, a la edad de 12 años, los niños que jugaban videojuegos tenían en promedio 2,5 puntos más de CI. Esto sugiere un efecto a largo plazo o acumulativo.

Además, estudios en poblaciones mayores han indicado beneficios similares. Por ejemplo, un estudio de 2020 con adultos de 60 a 80 años demostró que jugar juegos como Angry Birds o Super Mario 3D World resultó en mejoras en la memoria durante un período de cuatro semanas. Un estudio de 2019 con casi 45.000 participantes mostró que, si bien había pequeños beneficios cognitivos al jugar juegos de entrenamiento cerebral, estos eran insignificantes en comparación con los efectos de los videojuegos en general. La clave parece estar en la complejidad, la navegación, la resolución de problemas y la necesidad de reaccionar rápidamente a estímulos cambiantes que muchos videojuegos ofrecen.

2. Tomar Siestas

Todos hemos oído lo crucial que es dormir bien por la noche para nuestro cerebro. Pero si te cuesta conseguir las siete a nueve horas recomendadas, una siesta durante el día puede ser una excelente forma de compensar la falta de sueño y potenciar tus capacidades cognitivas. Personajes históricos como Thomas Edison, Albert Einstein y Salvador Dalí eran conocidos por depender de las siestas para agudizar sus mentes, resolver problemas y generar ideas.

La investigación moderna valida estas prácticas. Diversos estudios muestran mejoras en una variedad de habilidades cognitivas, desde la creatividad hasta el aprendizaje motor, después de una siesta. La Dra. Delphine Oudiette del Instituto del Cerebro de París diseñó un estudio para probar si una microsiesta podía mejorar la creatividad. Presentó a los participantes un problema matemático y, si no podían resolverlo, se les pedía que se recostaran en una silla para descansar.

Después del descanso, las personas que entraron en la primera fase del sueño (ese estado de duermevela, medio despierto) tenían tres veces más probabilidades de resolver el problema que las personas que no durmieron la siesta. «Parece que tenemos un interruptor creativo ahí cuando dormitamos», afirma Oudiette. Las siestas cortas, de unos 20-30 minutos, son ideales para mejorar el estado de alerta y el rendimiento sin caer en fases de sueño profundo que puedan provocar aturdimiento al despertar.

3. Ser Más Abierto de Mente

Tu personalidad es un reflejo de tus hábitos de pensamiento, comportamiento y emociones a largo plazo. Es distinta de los estados de ánimo que varían en escalas de tiempo más cortas. Según el modelo de personalidad más respaldado por la evidencia y ampliamente aceptado, el modelo OCEAN, las cinco dimensiones principales de los rasgos son:

  • Openness (Apertura): Cuán dispuesto estás a abrazar nuevas ideas y experiencias.
  • Conscientiousness (Conciencia): Cuán autodisciplinado y ambicioso eres.
  • Extraversion (Extraversión): Cuán sociable y atraído por las recompensas eres.
  • Agreeableness (Amabilidad): Cuán amigable y confiado eres.
  • Neuroticism (Neuroticismo): Cuán ansioso y emocionalmente sensible eres.

Estos son los conocidos como los 'Cinco Grandes' rasgos. Tus puntuaciones en ellos son increíblemente importantes, prediciendo tu éxito profesional, felicidad e incluso tu longevidad. Por ejemplo, las personas muy abiertas de mente son menos vulnerables a la demencia. A medida que envejecemos, tendemos a volvernos más cerrados de mente, más arraigados en nuestras costumbres y creencias.

Can I train my brain to be smarter?
By practicing, you make your brain stronger. You also learn skills that let you use your brain in a smarter way—just like a basketball player learns new moves. But many people miss out on the chance to grow a stronger brain because they think they can't do it, or that it's too hard.

Una forma de contrarrestar esto y potenciar la flexibilidad mental es buscar deliberadamente nuevas experiencias y perspectivas. Comprométete a probar un restaurante diferente cada vez que salgas a comer, por ejemplo, o visita destinos distintos en tus vacaciones en lugar de volver siempre al mismo lugar. Considera incursionar en nuevas formas de arte, como la poesía o la ópera, que quizás no hayas probado antes. Menos obvio, pero igualmente efectivo, es trabajar en tu forma física y mental, por ejemplo, dando paseos regulares y completando juegos mentales y puzles. Estas actividades se han relacionado con aumentos en la apertura mental. La teoría es que ayudan a construir tu confianza y, por lo tanto, tu disposición a probar cosas nuevas. Fomentar la apertura mental es esencial para la adaptabilidad y el aprendizaje continuo.

4. Hacer Ejercicio Regularmente

Nuestros cerebros evolucionaron para mover nuestros cuerpos hacia el alimento y las parejas, y lejos de los depredadores. El ejercicio es importante por dos razones principales para la función cerebral. La razón obvia es que oxigena la sangre. El cerebro funciona con glucosa oxigenada, transportada por la hemoglobina en la sangre, y un suministro fresco de oxígeno es vital para su funcionamiento óptimo.

La razón menos obvia es que nuestros cerebros, al haber evolucionado para navegar en entornos desconocidos, no funcionan bien cuando no se ven desafiados por la necesidad de resolver problemas espaciales. Cada paso que das en una cinta de correr o elíptica te ayuda con el primero de estos imperativos (oxigenar la sangre), pero no ayuda a tu cerebro a mantener afinadas sus habilidades de navegación y sus sistemas de memoria.

En contraste, cada minuto que caminas por un sendero sin pavimentar, ya sea en un parque o en la naturaleza, requiere que realices cientos de microajustes en la presión del pie, el ángulo y el ritmo. Estos ajustes estimulan la circuitería neural de tu cerebro de la manera precisa en que evolucionó para ser utilizada. El área que se estimula más es el hipocampo, esa estructura con forma de caballito de mar crítica para la formación y recuperación de la memoria. Esta es la razón por la que tantos estudios demuestran que la memoria mejora con la actividad física, especialmente aquella que implica navegación y equilibrio en entornos variados.

5. Comer Pescado (y grasas saludables)

Tu cerebro es un órgano hambriento. De hecho, es el órgano más hambriento de tu cuerpo. A pesar de representar solo alrededor del 2 por ciento de tu peso corporal total, tu cerebro consume aproximadamente el 20 por ciento del requerimiento energético total de tu cuerpo. Pero es un error pensar que solo la energía es lo que el cerebro necesita para funcionar bien; un complemento completo de micronutrientes en cantidades suficientes es esencial para un cerebro sano.

La evidencia creciente sugiere que las deficiencias en estos nutrientes contribuyen a una mala salud cerebral y mental. Además, no hay un solo momento en la vida, desde la concepción hasta la vejez, donde la nutrición no juegue un papel importante en la estructura cerebral y la salud mental.

Por ejemplo, sabemos que es importante que las mujeres que intentan concebir tomen ácido fólico (una vitamina B) para prevenir defectos del tubo neural como la espina bífida. Por supuesto, no es solo el ácido fólico lo que necesita el cerebro en desarrollo. Los ácidos grasos esenciales omega-3 forman los bloques de construcción estructurales de las membranas de las células cerebrales. Uno de estos ácidos grasos, el DHA, constituye entre el 10 y el 20 por ciento del contenido total de ácidos grasos del cerebro. El DHA promueve una morfología neuronal saludable y la señalización celular, permitiendo que las células cerebrales se comuniquen de manera eficiente.

Durante el embarazo, la acumulación de DHA en el cerebro y la retina es necesaria para el desarrollo cerebral y la función visual adecuados. El cuerpo no puede sintetizar cantidades adecuadas de DHA, por lo que debe obtenerse de la dieta. Afortunadamente, es abundante en mariscos y pescados azules como las sardinas, la caballa, el salmón y la trucha. Una sola porción de 140g de caballa proporciona suficiente omega-3 para una semana. Para las personas que no comen pescado, el DHA también se encuentra en las algas. Hay suplementos de algas disponibles en el mercado. Otras fuentes vegetales, como las semillas de lino, las semillas de cáñamo, las semillas de chía, las nueces y la soja, contienen un aceite llamado ALA que el cuerpo puede convertir en DHA, por lo que es importante incluirlas como parte de una dieta equilibrada. Una dieta rica en estos nutrientes es fundamental para la salud cognitiva a largo plazo.

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10 BRAIN HACKS TO IMPROVE YOUR MEMORY1: Mind Mapping. ...2: Meditation Can Improve Your Working Memory. ...3: Give Extra Consideration to Difficult Information. ...4: Drink Coffee to Improve Your Memory Strengthening. ...5: Change Your Study Routine. ...6: Get Some Sleep. ...7: Relate New Information to Things You Already Know.

6. Dormir Suficiente

¿Qué te hace sentir genial cuando lo tienes y completamente agotado cuando te falta? Eso es, el sueño. Algo a lo que todos deberíamos dedicar aproximadamente un tercio de nuestro tiempo, pero que a menudo tendemos a reducir, con el cansancio y el bajo rendimiento como resultado. Dormir lo suficiente, generalmente entre siete y nueve horas por noche para los adultos, es absolutamente fundamental para la función cognitiva.

El sueño no es simplemente un período de descanso; es un estado activo en el que el cerebro realiza tareas cruciales. Una de las funciones más importantes del sueño es la consolidación de la memoria. Durante el sueño, especialmente durante las fases de sueño profundo y REM, el cerebro procesa y almacena la información aprendida durante el día, fortaleciendo las conexiones neuronales asociadas a esos recuerdos. Esto es vital para el aprendizaje efectivo.

El neurocientífico Dr. Matthew Walker, entonces en la Harvard Medical School, entrenó a personas para tocar una serie compleja de teclas en un teclado de ordenador y los evaluó 12 horas después. Aquellos que no durmieron entre las dos sesiones mejoraron su rendimiento en un 2%, mientras que aquellos que sí durmieron fueron un 20% más rápidos sin pérdida de precisión. Este estudio subraya el poder del sueño en el aprendizaje de habilidades motoras y la mejora del rendimiento. Si conseguimos dormir lo suficiente, nuestras memorias pueden consolidarse de manera óptima, lo que nos permite aprender de forma más efectiva y recordar información con mayor facilidad. Priorizar el sueño es una de las inversiones más inteligentes que puedes hacer para tu cerebro.

Comparación de Métodos y Beneficios Clave

MétodoBeneficios Clave para el CerebroTipo de ActividadFrecuencia Recomendada
Jugar Videojuegos (estratégicos/puzles)Resolución de problemas, habilidades espaciales, memoria, potencial aumento de CI (en desarrollo)Mental/CognitivaRegular (varias veces por semana)
Tomar SiestasCreatividad, resolución de problemas, alerta, aprendizaje motor, consolidación de memoriaDescanso/ReparaciónSegún necesidad (microsiesta diaria o siesta más larga)
Ser Abierto de MenteFlexibilidad cognitiva, adaptabilidad, menor vulnerabilidad a la demencia, nuevas perspectivasActitud/ExperiencialContinua (buscar nuevas experiencias)
Hacer Ejercicio RegularmenteOxigenación cerebral, mejora de memoria (hipocampo), habilidades de navegación, salud generalFísicaDiaria o casi diaria (varios días a la semana)
Comer Pescado/Grasas Omega-3Estructura y función de células neuronales, comunicación neuronal, desarrollo cerebralNutricionalAl menos una porción de pescado azul por semana; fuentes vegetales diarias
Dormir SuficienteConsolidación de memoria, aprendizaje, procesamiento de información, reparación celularDescanso/Reparación7-9 horas por noche (adultos)

Preguntas Frecuentes

Muchas personas buscan activamente formas de mejorar su capacidad mental. Aquí abordamos algunas de las preguntas más comunes:

¿Hay una forma científica de ser más inteligente?

Sí, absolutamente. Como hemos visto, la neurociencia moderna proporciona evidencia sólida de que ciertas actividades y hábitos tienen un impacto medible en la estructura y función de nuestro cerebro, mejorando capacidades cognitivas como la memoria, la resolución de problemas, la creatividad y la adaptabilidad. Los métodos descritos en este artículo (ejercicio, sueño, nutrición, ciertos juegos, apertura mental) son ejemplos de enfoques respaldados por la ciencia.

No entiendo mucho, pero quiero aumentar mi capacidad. ¿Qué consejo me darían?

El mejor consejo es empezar de a poco y ser constante. No necesitas entender la neurociencia compleja para beneficiarte de sus hallazgos. Elige una o dos de las estrategias mencionadas que te resulten más fáciles o atractivas para empezar. Por ejemplo, comprométete a caminar 30 minutos la mayoría de los días, o asegúrate de dormir 7-8 horas por noche. Incorpora pescado azul en tu dieta o busca un videojuego de puzles que te interese. Pequeños cambios consistentes son mucho más efectivos a largo plazo que intentar cambiar todo a la vez. La paciencia y la persistencia son clave.

¿Cómo puedo aumentar mi pensamiento crítico?

El pensamiento crítico es una habilidad compleja que se basa en una base cognitiva sólida. Si bien ninguna de las estrategias mencionadas 'enseña' pensamiento crítico directamente, todas ellas contribuyen a fortalecer las funciones cerebrales que lo sustentan. Mejorar la memoria (con ejercicio, sueño, dieta), aumentar la capacidad de resolución de problemas (con videojuegos), fomentar la apertura mental (para considerar diferentes perspectivas) y asegurar una buena salud cerebral general (con nutrición y descanso) crean un entorno óptimo para desarrollar habilidades de pensamiento crítico. Además de estas bases, actividades específicas como debatir ideas, analizar argumentos, resolver puzles lógicos y aprender sobre diferentes temas pueden ayudarte a ejercitar y mejorar tu capacidad de pensar de manera crítica.

¿Puedo entrenar mi cerebro para ser más inteligente?

Sí, puedes 'entrenar' tu cerebro, pero no necesariamente de la manera que promueven algunas aplicaciones. El cerebro es notablemente plástico, lo que significa que su estructura y función pueden cambiar a lo largo de la vida en respuesta a experiencias y actividades. Las estrategias que hemos discutido, como aprender cosas nuevas (implícito en la apertura mental y la resolución de puzles/videojuegos), desafiarte físicamente (ejercicio), asegurar un descanso adecuado (sueño, siestas) y nutrirlo correctamente (dieta), son formas efectivas de 'entrenar' y optimizar tu cerebro. El entrenamiento cerebral efectivo implica involucrar el cerebro en actividades desafiantes y variadas que promuevan la formación de nuevas conexiones neuronales y fortalezcan las existentes, en lugar de simplemente repetir tareas simples.

Conclusión

Ser más inteligente no se trata de encontrar una píldora mágica o un software milagroso. Se trata de adoptar hábitos de vida saludables y desafiar a tu cerebro de formas significativas. Las estrategias basadas en la neurociencia, como jugar ciertos videojuegos, tomar siestas, ser más abierto de mente, hacer ejercicio regularmente, comer bien y dormir lo suficiente, ofrecen un camino probado para potenciar tus capacidades cognitivas y mantener tu cerebro saludable y ágil a lo largo de tu vida. Implementar estos cambios en tu rutina diaria puede tener un impacto profundo y duradero en tu inteligencia y bienestar mental general. La inversión en tu cerebro a través de estos métodos es, sin duda, una de las más valiosas que puedes hacer.

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Jesús Porta Etessam

Soy licenciado en Medicina y Cirugía y Doctor en Neurociencias por la Universidad Complutense de Madrid. Me formé como especialista en Neurología realizando la residencia en el Hospital 12 de Octubre bajo la dirección de Alberto Portera y Alfonso Vallejo, donde también ejercí como adjunto durante seis años y fui tutor de residentes. Durante mi formación, realicé una rotación electiva en el Memorial Sloan Kettering Cancer Center.Posteriormente, fui Jefe de Sección en el Hospital Clínico San Carlos de Madrid y actualmente soy jefe de servicio de Neurología en el Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz. Tengo el honor de ser presidente de la Sociedad Española de Neurología, además de haber ocupado la vicepresidencia del Consejo Español del Cerebro y de ser Fellow de la European Academy of Neurology.A lo largo de mi trayectoria, he formado parte de la junta directiva de la Sociedad Española de Neurología como vocal de comunicación, relaciones internacionales, director de cultura y vicepresidente de relaciones institucionales. También dirigí la Fundación del Cerebro.Impulsé la creación del grupo de neurooftalmología de la SEN y he formado parte de las juntas de los grupos de cefalea y neurooftalmología. Además, he sido profesor de Neurología en la Universidad Complutense de Madrid durante más de 16 años.

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