What neurological disorders affect taste?

La Neurociencia del Gusto: Del Botón al Cerebro

Valoración: 4.19 (8563 votos)

La capacidad de detectar sustancias químicas en el ambiente a través del gusto y el olfato es fundamental para que un organismo encuentre alimento, evite venenos y, en algunas especies, atraiga parejas. En los seres humanos, esta compleja interacción sensorial comienza con el gusto, una percepción que tradicionalmente dividimos en cinco categorías básicas: salado, ácido, amargo, dulce y umami. Cada uno de estos sabores tiene un significado biológico asociado: el amargo a menudo indica una sustancia potencialmente peligrosa o tóxica, el dulce sugiere un alimento rico en energía, el salado señala un contenido elevado de sal, el ácido denota un alimento con acidez y el umami (un sabor a menudo descrito como sabroso o cárnico) indica un alimento rico en proteínas. Pero, ¿cómo se transforma la presencia de estas sustancias químicas en la compleja experiencia que llamamos gusto? La respuesta reside en una intrincada red de estructuras y vías neuronales.

Índice de Contenido

Anatomía del Sistema Gustativo

La superficie de la lengua, que es la principal protagonista de la percepción gustativa, está cubierta por pequeñas protuberancias visibles llamadas papilas. Contrario a la creencia popular de un "mapa gustativo" rígido donde cada sabor se percibe en una zona específica, todas las regiones de la lengua son capaces de percibir los cinco sabores básicos. Sin embargo, es cierto que algunas áreas pueden tener un umbral ligeramente más bajo para responder a ciertos gustos. Por ejemplo, la punta de la lengua tiende a ser más sensible a los sabores dulce, salado y umami, los lados son más sensibles al ácido, y la parte posterior es más sensible al amargo.

What neuro pathway is taste?
The cell bodies of the facial nerve associated with taste occur within the geniculate ganglion. Its central processes enter the brainstem at the pontomedullary junction and travel caudally to the medulla oblongata, where they synapse at the nucleus solitarius.

Dentro de las papilas se encuentran los botones gustativos. Cada botón gustativo es una estructura compleja compuesta por varios tipos de células, entre ellas las células receptoras del gusto, células de soporte y células basales. Las células basales son cruciales porque se diferencian para reemplazar a las células receptoras del gusto que mueren, las cuales tienen una vida útil de aproximadamente dos semanas. Las células receptoras del gusto, aunque técnicamente no son neuronas, poseen microvellosidades que se extienden hacia un pequeño orificio llamado poro gustativo. Es en este poro donde las sustancias químicas presentes en los alimentos disueltos en la saliva entran en contacto e interactúan con los receptores en la superficie de las células gustativas.

Una vez activadas, las células receptoras del gusto establecen sinapsis y liberan neurotransmisores (o ATP, según el sabor) sobre los axones aferentes. Estos axones son los encargados de enviar la información sobre la percepción del gusto al cerebro. Es un proceso fascinante donde una interacción química a nivel molecular se convierte en una señal eléctrica que nuestro sistema nervioso central puede interpretar.

Transducción de los Sabores: De la Química a la Señal Eléctrica

El proceso por el cual las sustancias químicas en los alimentos se convierten en señales eléctricas que el cerebro puede entender se llama transducción. Este mecanismo varía dependiendo del tipo de sabor:

Gusto Salado y Ácido: El Rol de los Canales Iónicos

Las células receptoras para el gusto salado y ácido se despolarizan principalmente a través del movimiento directo de iones hacia el interior de la célula. Una vez despolarizadas, liberan el neurotransmisor serotonina.

  • Salado: La percepción del gusto salado está mediada por la presencia de canales de sodio epiteliales (ENaC). Estos canales suelen estar abiertos. Cuando consumimos alimentos con altas concentraciones de sal, los iones de sodio fluyen hacia el interior de la célula receptora, causando una despolarización. Este cambio en el potencial de membrana abre canales de sodio y calcio dependientes de voltaje. El aumento del influjo de calcio intracelular provoca la liberación de vesículas llenas de serotonina. Esta serotonina actúa sobre el axón gustativo aferente, causando su despolarización y la generación de potenciales de acción.
  • Ácido: Los alimentos saben ácidos debido a su acidez, es decir, a la presencia de iones de hidrógeno (protones). Aunque el mecanismo exacto de transducción del gusto ácido aún se está investigando completamente, se cree que los protones entran en la célula a través de un canal iónico específico y luego bloquean los canales de potasio. La disminución en la salida de potasio, junto con la entrada de protones, despolariza la célula. Esto, al igual que en el gusto salado, abre canales de sodio y calcio dependientes de voltaje. El aumento resultante en el calcio intracelular provoca la liberación de serotonina en la sinapsis.

Gusto Amargo, Dulce y Umami: La Vía de los Receptores Acoplados a Proteína G

Los compuestos que generan los sabores amargo, dulce y umami activan las células receptoras del gusto a través de un mecanismo diferente que involucra receptores acoplados a proteína G (GPCRs). Una vez activados, estos receptores inician una cascada de segundos mensajeros que lleva a la liberación de ATP.

  • Amargo: Los receptores para el sabor amargo pertenecen a la familia de proteínas receptoras T2R; los humanos poseemos más de 25 tipos diferentes. Es interesante notar que una sola célula gustativa puede expresar la mayoría o incluso todos estos diferentes tipos de receptores T2R. Esta amplia gama de receptores permite la detección de numerosas moléculas amargas, lo cual es biológicamente importante para identificar y evitar sustancias potencialmente peligrosas como venenos y toxinas. La activación del receptor acoplado a proteína G utiliza un sistema de segundos mensajeros para aumentar el calcio intracelular, lo que a su vez abre canales iónicos permitiendo el influjo de sodio. Estos cambios iónicos despolarizan la célula y provocan la apertura de canales específicos de ATP, permitiendo que el ATP sea liberado en la sinapsis y actúe sobre el axón gustativo aferente.
  • Dulce: Los receptores dulce y umami son dímeros compuestos por dos proteínas separadas que funcionan juntas como una sola unidad. Estos receptores están codificados por la familia de proteínas receptoras T1R. Los receptores dulces son dímeros formados por las proteínas T1R2 y T1R3. Ambas proteínas deben estar presentes y ser funcionales para que una célula gustativa dulce se active. Al igual que en las células amargas, la activación del receptor acoplado a proteína G utiliza un sistema de segundos mensajeros para liberar calcio de los depósitos intracelulares y aumentar el influjo de sodio. Estos cambios iónicos despolarizan la célula y, nuevamente, provocan la apertura de canales específicos de ATP, liberando ATP en la sinapsis para actuar sobre el axón gustativo aferente.
  • Umami: Los receptores umami están compuestos por la proteína T1R3, similar al receptor dulce, pero en este caso se empareja con la proteína T1R1. Una vez que el receptor acoplado a proteína G es activado por compuestos umami, la vía de transducción es la misma que la descrita para las células gustativas amargas y dulces, culminando en la liberación de ATP.

Codificación de la Información Gustativa

A nivel de las células receptoras del gusto, el tipo de sabor percibido depende principalmente de qué tipo de receptor se activa. Surge entonces una pregunta clave: dado que solo dos tipos de moléculas (serotonina y ATP) se utilizan para comunicar la información al sistema nervioso central, ¿cómo sabe nuestro cerebro qué sabores percibir? La respuesta se encuentra en cómo se codifica la información.

La mayoría de las células gustativas utilizan un método de codificación conocido como línea marcada. Esto significa que cada célula y el axón gustativo aferente asociado responden principalmente a un solo tipo de sabor. Por ejemplo, las células amargas solo expresan receptores amargos y solo son activadas por moléculas amargas. Estas células gustativas amargas activan neuronas sensoriales amargas y regiones específicas de la corteza gustativa dedicadas a procesar el amargo. Esta especialización asegura que la señal enviada al cerebro esté "marcada" con información sobre el tipo de sabor.

Una pequeña porción de células gustativas también utiliza la codificación por población, donde más de un tipo de sabor puede activar la célula, y la percepción se basa en una combinación de múltiples células, cada una con una respuesta ligeramente diferente. Sin embargo, la mayor parte de la información se codifica mediante línea marcada a nivel de la célula gustativa. A medida que la información gustativa se procesa en niveles superiores del cerebro, la codificación por población se vuelve más importante en la percepción matizada y compleja del gusto.

What neurological conditions cause bad taste in the mouth?
You have nerves that manage taste sensation. When something damages these nerves, like ear or neck surgery, they don't work like they should, causing dysgeusia. Neurologic disorders. Alzheimer's disease, Parkinson's disease and multiple sclerosis (MS) have been associated with dysgeusia.

Otras Áreas Sensibles al Gusto y la Conexión Olfativa

Aunque las células receptoras del gusto son más abundantes en la lengua, hay otras regiones de la boca y la garganta que también son sensibles a los alimentos y desempeñan un papel en la percepción gustativa. Estas áreas incluyen el paladar, la faringe y la epiglotis. Además, el sistema olfativo está estrechamente vinculado a nuestro sentido del gusto. Los compuestos volátiles de los alimentos (odorantes) pueden llegar a los receptores olfativos en la cavidad nasal, contribuyendo significativamente a lo que percibimos como "sabor". De hecho, gran parte de la riqueza y complejidad del sabor de los alimentos proviene de la interacción entre el gusto y el olfato.

El Camino Neural del Gusto Hacia el Cerebro

La información gustativa se transmite al cerebro a través de un camino neural específico que involucra varios nervios craneales y estructuras cerebrales:

Los Nervios Craneales del Gusto

La inervación de la lengua y las áreas circundantes sensibles al gusto es proporcionada por tres nervios craneales principales:

  • Nervio Facial (VII): Inerva los dos tercios anteriores de la lengua. Una rama específica, la cuerda del tímpano, es la encargada de llevar las fibras gustativas de esta región. Otra rama, el nervio petroso mayor, proporciona inervación a los botones gustativos del paladar blando. Los cuerpos celulares de las neuronas gustativas asociadas al nervio facial se encuentran en el ganglio geniculado.
  • Nervio Glosofaríngeo (IX): Inerva el tercio posterior de la lengua. Los cuerpos celulares de las neuronas gustativas asociadas a este nervio se encuentran en el ganglio inferior (ganglio petroso) del nervio glosofaríngeo.
  • Nervio Vago (X): Inerva la epiglotis y la faringe. Los cuerpos celulares de las neuronas gustativas asociadas a este nervio se encuentran en el ganglio nodoso.

Las fibras gustativas de estos tres nervios craneales son clasificadas como aferentes viscerales especiales (AVE). Sus procesos centrales entran en el tronco encefálico y establecen su primera sinapsis.

El Camino al Cerebro

Las fibras de los nervios craneales VII, IX y X entran en el tronco encefálico a diferentes niveles y convergen para hacer sinapsis en una estructura clave en la médula oblongada: el núcleo del tracto solitario. Específicamente, la sinapsis gustativa ocurre en la parte rostral de este núcleo, conocida como la región gustativa. (La parte caudal del núcleo solitario recibe información cardiorrespiratoria).

Desde el núcleo solitario, las fibras de segundo orden ascienden principalmente de forma ipsilateral (es decir, en el mismo lado del sistema nervioso) hacia el tálamo. Hacen sinapsis en la división parvicelular del núcleo ventral posteromedial (VPMpc) del tálamo. El tálamo actúa como una estación de relevo para la información sensorial antes de enviarla a la corteza cerebral.

Finalmente, las fibras de tercer orden viajan ipsilateralmente desde el tálamo a través del brazo posterior de la cápsula interna para terminar en la corteza gustativa primaria. Esta corteza se encuentra en lo profundo de la fisura lateral, en una región conocida como la ínsula, y también se extiende hacia el opérculo frontal y la parte rostral del área de Brodmann 3B. Es en la corteza gustativa primaria donde se procesa la información discriminatoria del gusto, permitiéndonos identificar y diferenciar los distintos sabores.

Además de esta vía principal, existen proyecciones dentro del cerebro entre las regiones gustativas y el hipotálamo y la amígdala. Estas conexiones sugieren la importancia del gusto en la regulación del apetito, la saciedad y las respuestas emocionales asociadas a la comida.

La Percepción del Sabor: Más Allá del Gusto Básico

Si solo percibimos cinco sabores básicos, ¿cómo experimentamos la miríada de complejas sensaciones gustativas que encontramos al comer? Aquí es donde la integración sensorial se vuelve fundamental. Como mencionamos, el olfato juega un papel crucial, pero también la visión y el tacto (la textura de la comida) contribuyen a la percepción global del sabor.

What is the taste pathway in neuroscience?
Taste information from the tongue travels through cranial nerves VII, IX, and X to the nucleus of the solitary tract in the medulla. Neurons in the brainstem project to the ventral posterior medial nucleus of the thalamus and then on to the gustatory cortex.

La información gustativa se combina con información de otros sistemas sensoriales en la corteza orbitofrontal, ubicada en el lóbulo frontal. Se cree que esta región es importante para los aspectos placenteros y gratificantes de la comida, así como para la integración multimodal que crea la experiencia completa del sabor. A medida que la información gustativa se procesa en regiones de orden superior del sistema nervioso central, se combina utilizando mecanismos de codificación por población más complejos.

Aplicaciones Clínicas y Alteraciones del Gusto

Evaluar la integridad de las vías gustativas es importante en la práctica clínica, especialmente cuando los pacientes reportan alteraciones en su sentido del gusto.

Evaluación del Gusto

Los médicos pueden examinar la función de los nervios asociados al gusto (particularmente el facial y el glosofaríngeo) mediante pruebas gustativas. Una prueba común es la prueba de umbral supraliminal, donde se colocan tiras comestibles con los cinco sabores básicos en regiones específicas de la lengua del paciente. Las tiras proporcionan una estimulación ligeramente por encima del umbral de detección. Si el paciente identifica correctamente el sabor, se considera un resultado normal. Esta prueba es bastante sensible para evaluar el reconocimiento del gusto.

Otra técnica es la electrogustometría, que utiliza estimulación eléctrica en los botones gustativos para medir el umbral gustativo. Si bien mide la respuesta eléctrica, algunos pacientes reportan sensaciones de dolor con este método.

Condiciones que Afectan el Gusto

Existen muchas causas de disminución o alteración de las sensaciones gustativas (disgeusia o ageusia). Algunas de las más comunes incluyen:

  • Medicamentos: Numerosos fármacos pueden causar disgeusia como efecto secundario. Ejemplos mencionados incluyen acetazolamida, maribavir y cisplatino. A menudo, los cambios en la salivación inducidos por los medicamentos son la causa principal, ya que la saliva es necesaria para que las sustancias químicas lleguen a los botones gustativos.
  • Síndrome de Sjögren: Este trastorno autoinmune daña las glándulas lacrimales y salivales, resultando en una reducción del flujo de saliva. La falta de saliva dificulta que las sustancias alimenticias alcancen los botones gustativos, llevando a trastornos del gusto.
  • Diabetes Mellitus: Especialmente en pacientes con diabetes no diagnosticada o mal controlada, las alteraciones del gusto son comunes e incluso pueden ser un indicador temprano de la enfermedad. Muchos pacientes reportan una respuesta gustativa disminuida, particularmente a los sabores dulces. Aunque la causa exacta no se conoce completamente, se cree que el daño progresivo a los nervios craneales (VII, IX, X) debido a la neuropatía diabética podría ser el culpable.
  • Schwannoma Vestibular (Neuroma Acústico): Este tumor benigno que crece en el ángulo pontocerebeloso puede comprimir los nervios circundantes. Comúnmente afecta el nervio vestibulococlear (VIII), causando pérdida de audición, y el nervio trigémino (V), causando pérdida de sensibilidad facial. También puede comprimir el nervio facial (VII), causando pérdida de gusto en los dos tercios anteriores de la lengua ipsilateral (del mismo lado), parálisis de los músculos de la expresión facial (parálisis de Bell) y disminución de la secreción de las glándulas salivales y lacrimales.

La preservación del nervio facial es una consideración crítica durante las cirugías en regiones como el ángulo pontocerebeloso o la región parotídea para evitar la pérdida del gusto y otras funciones inervadas por este nervio.

Preguntas Frecuentes Sobre el Gusto

¿Cuáles son los cinco sabores básicos?
Los cinco sabores básicos reconocidos en humanos son salado, ácido, amargo, dulce y umami.
¿Todas las partes de la lengua detectan todos los sabores?
Sí, todas las regiones de la lengua con botones gustativos son capaces de percibir los cinco sabores básicos. Sin embargo, algunas áreas pueden tener una sensibilidad ligeramente mayor a ciertos sabores.
¿Cómo se convierten las sustancias químicas en una señal cerebral?
Este proceso se llama transducción. Las células receptoras del gusto interactúan con las sustancias químicas y generan señales eléctricas (despolarización) que llevan a la liberación de neurotransmisores (serotonina o ATP) que activan los nervios gustativos.
¿Qué nervios llevan la información del gusto al cerebro?
La información del gusto es llevada por tres nervios craneales: el Nervio Facial (VII) para los dos tercios anteriores de la lengua y el paladar, el Nervio Glosofaríngeo (IX) para el tercio posterior de la lengua, y el Nervio Vago (X) para la epiglotis y la faringe.
¿A dónde va la información del gusto en el cerebro?
La información de los nervios craneales llega primero al núcleo del tracto solitario en la médula, luego se proyecta al tálamo (núcleo ventral posteromedial) y finalmente a la corteza gustativa primaria, ubicada en la ínsula y el opérculo frontal.
¿Por qué la comida sabe diferente cuando estoy resfriado?
La percepción del "sabor" es una combinación de gusto, olfato y otras sensaciones. Un resfriado afecta principalmente el sentido del olfato, que contribuye enormemente a la complejidad del sabor. Aunque tus papilas gustativas sigan funcionando, la falta de información olfativa hace que la comida parezca insípida o diferente.
¿Qué puede causar la pérdida o alteración del gusto?
Varias condiciones, incluyendo el uso de ciertos medicamentos, enfermedades autoinmunes como el Síndrome de Sjögren, enfermedades metabólicas como la diabetes mellitus, e incluso tumores como el schwannoma vestibular, pueden afectar la función gustativa.

Conclusión

La percepción del gusto es un proceso neurobiológico complejo que va mucho más allá de la simple detección de sustancias químicas en la lengua. Involucra una anatomía especializada, mecanismos de transducción únicos para diferentes sabores, vías neuronales específicas que transmiten la información al cerebro y una integración crucial con otros sentidos para formar la rica experiencia del sabor. Comprender la neurociencia detrás del gusto no solo revela la sofisticación de nuestro sistema sensorial, sino que también arroja luz sobre por qué ciertas condiciones médicas pueden alterar esta percepción fundamental para nuestra supervivencia y disfrute.

Si quieres conocer otros artículos parecidos a La Neurociencia del Gusto: Del Botón al Cerebro puedes visitar la categoría Neurociencia.

Foto del avatar

Jesús Porta Etessam

Soy licenciado en Medicina y Cirugía y Doctor en Neurociencias por la Universidad Complutense de Madrid. Me formé como especialista en Neurología realizando la residencia en el Hospital 12 de Octubre bajo la dirección de Alberto Portera y Alfonso Vallejo, donde también ejercí como adjunto durante seis años y fui tutor de residentes. Durante mi formación, realicé una rotación electiva en el Memorial Sloan Kettering Cancer Center.Posteriormente, fui Jefe de Sección en el Hospital Clínico San Carlos de Madrid y actualmente soy jefe de servicio de Neurología en el Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz. Tengo el honor de ser presidente de la Sociedad Española de Neurología, además de haber ocupado la vicepresidencia del Consejo Español del Cerebro y de ser Fellow de la European Academy of Neurology.A lo largo de mi trayectoria, he formado parte de la junta directiva de la Sociedad Española de Neurología como vocal de comunicación, relaciones internacionales, director de cultura y vicepresidente de relaciones institucionales. También dirigí la Fundación del Cerebro.Impulsé la creación del grupo de neurooftalmología de la SEN y he formado parte de las juntas de los grupos de cefalea y neurooftalmología. Además, he sido profesor de Neurología en la Universidad Complutense de Madrid durante más de 16 años.

Subir