What does Sophie Scott do for a living?

La Ciencia de la Risa por Sophie Scott

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La risa es quizás uno de los sonidos humanos más contagiosos y universales. Ya sean risitas, carcajadas o estallidos incontrolables, cuando reímos, estamos comunicando mucho más de lo que pensamos. Para la Dra. Sophie Scott, una destacada neurocientífica del University College London y, sorprendentemente, también comediante de stand-up, la risa es un fenómeno increíblemente complejo que merece ser estudiado a fondo.

La Dra. Scott, quien dirige el Instituto de Neurociencia Cognitiva de la UCL, no solo puede provocarte una carcajada, sino que también puede explicarte exactamente por qué sucedió. Su investigación va mucho más allá del simple chiste; se adentra en cómo y por qué reímos, la naturaleza contagiosa de este comportamiento y su papel crucial en el mantenimiento de nuestros vínculos sociales.

What does Sophie Scott do for a living?
Sophie Scott, a neuroscientist at University College London as well as a standup comic, is pretty complicated.

Los Inicios del Estudio de la Risa

Curiosamente, la Dra. Scott no se propuso inicialmente estudiar la risa. Sus investigaciones en la década de 1990 se centraban en el habla y cómo el cerebro la procesa, así como en vocalizaciones emocionales no verbales, como gritos o el sonido del llanto. Estas vocalizaciones le parecían más análogas a las expresiones faciales, una forma pura de expresar una emoción.

Sin embargo, la risa captó su atención porque es una vocalización emocional no verbal producida con bastante frecuencia. Al principio, como la mayoría de la gente, pensó que la risa estaba intrínsecamente ligada a los chistes y la comedia, siendo la emoción que producimos ante la diversión. Pero cuanto más la observaba, más se daba cuenta de que la risa se comportaba de manera diferente a otras emociones.

Es universalmente reconocida, extremadamente contagiosa (no solo emocionalmente, sino conductualmente; la gente a menudo ríe solo porque otros están riendo, a veces sin saber por qué) y ocurre con mucha mayor frecuencia en las conversaciones cotidianas que otras vocalizaciones emocionales como el llanto o los gritos. Esto le hizo ver que la risa tenía un rol mucho más comunicación que emocional, a diferencia del miedo, que aunque vital, no encontramos constantemente en nuestras interacciones diarias.

Desentrañando el Cerebro de la Risa

Una de las preguntas más concretas que interesan a la Dra. Scott es qué sucede exactamente en el cerebro cuando empezamos a reír de forma incontrolable, ese momento en que la risa nos sobrepasa y nos impide hacer cualquier otra cosa. Esto implica estudiar el componente motor de la risa, la secuencia de eventos físicos que la producen.

Estudiar esto en el cerebro es un desafío significativo. Técnicas como la resonancia magnética funcional (fMRI) son limitadas porque las personas se mueven mucho al reír, lo que distorsiona las imágenes. Además, no puedes simplemente pedirle a alguien que ría a voluntad dentro de un escáner; la risa genuina no funciona así.

Para estudiar la producción de la risa, la Dra. Scott a menudo recurre a grabaciones o películas de personas que intentan controlar ataques de risa, como los 'giggles' incontrolables. Esto se basa en la fuerte naturaleza contagiosa de la risa, más que en el intento de provocarla con humor, ya que el sentido del humor varía enormemente entre individuos.

Para investigar el componente emocional y la neuroquímica de la risa, la Dra. Scott y sus colaboradores utilizan la tomografía por emisión de positrones (PET). Esta técnica implica inyectar un radiotrazador en el torrente sanguíneo del sujeto. El tipo de trazador utilizado puede unirse a receptores específicos en el cerebro, como los receptores de endorfinas.

Los receptores de endorfinas están asociados con sensaciones de placer y bienestar, como el 'subidón del corredor' después del ejercicio. Al inyectar trazadores que se unen a estos receptores y luego escanear a las personas mientras ríen, los investigadores pueden observar la actividad en estos receptores, obteniendo información sobre los cambios neuroquímicos asociados con la risa. Esta técnica permite estudiar el impacto emocional de la risa, explorando también las respuestas de neurotransmisores como la dopamina y la serotonina, que también se relacionan con el placer y la felicidad.

La Risa: ¿Placer o Malestar?

Aunque asociamos la risa con el placer y la felicidad debido a la activación de sistemas como el de las endorfinas y la dopamina, la Dra. Scott señala que la risa también puede generar malestar.

Una forma es reírse de algo que sabemos que no deberíamos haber hecho, creando una sensación de desajuste moral. Dado que la risa puede ser muy automática, a veces nos encontramos riendo antes de siquiera procesar si lo que nos causa gracia es apropiado.

La otra forma, y quizás la más dolorosa, es cuando la risa se dirige hacia uno: ser objeto de burla. Estar en una situación donde la gente se ríe *de* ti es, en palabras de la Dra. Scott, absolutamente horrible. Para las personas que se ríen, puede ser una experiencia de vínculos sociales positiva y cálida, pero para la persona aludida, es espantoso. Siempre estamos evaluando nuestra relación con la risa: ¿estoy incluido? ¿estoy excluido? ¿se ríen de mí? Esta evaluación se basa no solo en el contexto social inmediato, sino también en nuestra relación con las personas involucradas. Si confiamos en alguien, su risa nos parecerá afectuosa; si desconfiamos, la misma risa puede generar suspicacia.

El Espectro de la Risa y su Uso Conversacional

La risa no es un fenómeno único, sino que existe en un espectro que va desde las risitas nerviosas hasta las carcajadas descontroladas. Las personas utilizan la risa de diversas maneras en las conversaciones cotidianas.

A menudo, la risa se usa simplemente para mostrar reconocimiento mutuo y afecto, una forma de afiliación. También puede indicar que reconocemos una alusión, estamos de acuerdo con algo dicho o entendemos un punto. Es una herramienta compleja en la comunicación social.

Además, la risa puede ser un mecanismo para lidiar con situaciones estresantes. Investigaciones, como las de Robert Levinson con parejas casadas, han demostrado que si se pone a las parejas en situaciones de estrés (como discutir un problema de relación) y se mide su respuesta fisiológica, la risa y la sonrisa ('afecto positivo') pueden reducir el estrés. Crucialmente, esto funciona mejor si *ambas* personas participan. Si solo una persona ríe o sonríe mientras la otra no, el alivio del estrés es menor o nulo. Esto sugiere que el uso de la risa para manejar el estrés funciona cuando es un esfuerzo conjunto.

Lo que a menudo llamamos 'risa nerviosa' podría ser un intento de una persona por conseguir que otros se unan a ella para aliviar el estrés en una situación difícil; si los demás no se unen, la risa sigue siendo 'nerviosa' porque no está cumpliendo su función social de alivio compartido.

La Risa en las Relaciones Duraderas

Volviendo al ejemplo de las parejas, el hecho de que la risa compartida ayude a lidiar con el estrés y se asocie con relaciones más largas y felices es significativo. La Dra. Scott sugiere que la risa en este contexto es un *indicador* de que ambas personas están dispuestas a navegar juntas hacia un estado emocional mejor. Si en una situación estresante, una persona ríe y la otra permanece impasible, puede ser una señal de desvinculación emocional.

Esta capacidad de navegar juntos hacia un mejor estado de ánimo a través de la risa no se limita a las relaciones románticas; es, en esencia, lo que a menudo definimos como amistad: personas con las que puedes compartir y mejorar tu estado de ánimo.

Who is the mother of Sophie Scott?
Scott was born in Blackburn, England to Colin Mountford Scott and Christine Winnifred Scott.

Risa a Través de Culturas y Especies

¿Existen cosas que hagan reír a todas las culturas? Aunque no hay una única cosa que sea universalmente graciosa para todos, el humor que depende menos del lenguaje y de referencias culturales específicas tiende a ser más universal. El humor físico, como el slapstick (caerse, golpearse), que se basa en experiencias humanas genéricas, trasciende barreras culturales. Esto explica por qué figuras como Charlie Chaplin, Mr. Bean o Benny Hill siguen siendo populares; no necesitas entender mucho de una cultura para encontrar divertido ser golpeado por un ladrillo (en la ficción, claro).

Sorprendentemente, los humanos no somos los únicos mamíferos que ríen. Otros primates, especialmente los simios, ríen de manera similar a nosotros, aunque su risa puede sonar diferente (la de los chimpancés, por ejemplo, implica inhalación y exhalación, sonando un poco como el personaje Mutley de los autos locos). La risa en simios se observa en interacciones físicas como las cosquillas (al igual que en los bebés humanos, donde emerge por primera vez) y es una parte importante del juego. Funciona como un sonido que comunica: 'Estoy jugando, mis intenciones son lúdicas'.

La complejidad de la risa animal es asombrosa. Se ha observado que las ratas vocalizan durante el juego. Si a una rata se le impide vocalizar, seguirá jugando con otras ratas, pero es mucho más probable que sea mordida durante el juego. Esto sugiere que las vocalizaciones de juego (el equivalente a la risa en ratas) son cruciales para comunicar intenciones lúdicas y evitar que el comportamiento sea malinterpretado como agresión. La capacidad de la risa (o sus equivalentes animales) para comunicar intenciones y mantener interacciones sociales complejas es un fenómeno fascinante.

La Ventaja Evolutiva y la Importancia de la Risa

Dado que somos primates sociales y nuestro éxito como especie se basa en nuestra capacidad para trabajar juntos y comunicarnos eficazmente, la risa ofrece una ventaja evolutiva significativa. Es una forma increíblemente eficiente de crear y mantener vínculos sociales desde los primeros meses de vida.

La risa sirve para significar pertenencia a un grupo y para expresar afecto de manera rápida y efectiva, lo que permite a los grupos disfrutar de las ventajas de ser una unidad coherente. Es una herramienta fundamental en nuestra caja de herramientas sociales.

Incluso en contextos difíciles, como el trauma, la risa puede jugar un papel. Aunque la risa por sí sola no es una cura para algo como el trastorno de estrés postraumático (TEPT), estar en un entorno seguro y con personas con las que te sientes lo suficientemente cómodo como para reír puede ser beneficioso. La Dra. Scott relata haber conocido a un terapeuta que trabajaba con refugiados que habían sufrido torturas y se sorprendió por la cantidad de risa en esas sesiones, utilizada por los pacientes para ayudarse a lidiar con recuerdos dolorosos. La risa, en su contexto social y emocional, puede ser una herramienta para procesar y afrontar.

Tomarse la Risa En Serio

A pesar de su complejidad y su profundo rol, tendemos a considerar la risa como algo trivial, un poco tonto o juvenil. No le damos el respeto que merece. Las películas de comedia rara vez ganan los premios más prestigiosos; no parece algo 'adulto'.

Sin embargo, la Dra. Scott argumenta firmemente que deberíamos tomarnos la risa muy en serio. Los momentos del día en que reímos y las personas con las que compartimos esas risas son, probablemente, los puntos más importantes de nuestra jornada. Son los momentos en que nos descomprimimos, formamos vínculos sociales y reafirmamos conexiones con los demás.

Ella comparte una experiencia personal durante el confinamiento por la pandemia en el Reino Unido, un período estresante y aterrador. Al final de cada día, su familia se reunía simplemente para ver algo divertido. No importaba tanto *qué* veían, sino el hecho de que dedicaban tiempo juntos como familia a reír. Sabían que después de hacerlo, se sentirían mejor. Eso, para la Dra. Scott, es la razón por la que debemos tomar la risa en serio: valorarla, escucharla y hacerle espacio en nuestro día a día.

Preguntas Frecuentes sobre la Risa y la Dra. Sophie Scott

¿Quién es la Dra. Sophie Scott?
Es una neurocientífica y directora del Instituto de Neurociencia Cognitiva del University College London (UCL), conocida por su investigación sobre la comunicación vocal y la risa. Además, es comediante de stand-up.

¿Qué estudia específicamente sobre la risa?
Investiga cómo y por qué reímos, la naturaleza contagiosa de la risa, su papel en la formación y mantenimiento de vínculos sociales, y las bases neuronales y neuroquímicas (como la actividad de endorfinas y dopamina) detrás de este comportamiento.

¿Cómo estudia el cerebro mientras la gente ríe?
Utiliza técnicas como la resonancia magnética funcional (fMRI), aunque con limitaciones debido al movimiento, y la tomografía por emisión de positrones (PET) con radiotrazadores para estudiar la neuroquímica asociada a la risa.

¿La risa siempre es algo bueno?
Aunque a menudo se asocia con placer y bienestar, la risa puede generar malestar, especialmente cuando se ríe de algo inapropiado o, dolorosamente, cuando se ríen *de* uno mismo.

¿Pueden reír los animales?
Sí, otros mamíferos, particularmente los simios, tienen vocalizaciones similares a la risa asociadas con el juego y las cosquillas. Incluso las ratas vocalizan durante el juego para comunicar sus intenciones.

¿Por qué es importante la risa desde una perspectiva evolutiva?
Como primates sociales, la risa es una herramienta muy eficaz para crear y mantener vínculos sociales y significar pertenencia a un grupo, lo que es crucial para la cohesión y el éxito del grupo.

La investigación de la Dra. Sophie Scott nos revela que la risa es mucho más que una simple reacción a algo gracioso. Es un comportamiento fundamental para nuestra comunicación, nuestros vínculos sociales y nuestro bienestar, arraigado profundamente en nuestra biología y nuestra historia evolutiva. Valorar y cultivar la risa en nuestras vidas es, por tanto, una inversión en nuestras relaciones y en nuestra propia salud emocional.

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Jesús Porta Etessam

Soy licenciado en Medicina y Cirugía y Doctor en Neurociencias por la Universidad Complutense de Madrid. Me formé como especialista en Neurología realizando la residencia en el Hospital 12 de Octubre bajo la dirección de Alberto Portera y Alfonso Vallejo, donde también ejercí como adjunto durante seis años y fui tutor de residentes. Durante mi formación, realicé una rotación electiva en el Memorial Sloan Kettering Cancer Center.Posteriormente, fui Jefe de Sección en el Hospital Clínico San Carlos de Madrid y actualmente soy jefe de servicio de Neurología en el Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz. Tengo el honor de ser presidente de la Sociedad Española de Neurología, además de haber ocupado la vicepresidencia del Consejo Español del Cerebro y de ser Fellow de la European Academy of Neurology.A lo largo de mi trayectoria, he formado parte de la junta directiva de la Sociedad Española de Neurología como vocal de comunicación, relaciones internacionales, director de cultura y vicepresidente de relaciones institucionales. También dirigí la Fundación del Cerebro.Impulsé la creación del grupo de neurooftalmología de la SEN y he formado parte de las juntas de los grupos de cefalea y neurooftalmología. Además, he sido profesor de Neurología en la Universidad Complutense de Madrid durante más de 16 años.

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