¿Cuáles son las bases neurológicas del pensamiento?

¿Qué es el pensamiento según la neurociencia?

Valoración: 4.76 (2424 votos)

El pensamiento es una de las capacidades más fascinantes y complejas del ser humano. ¿Qué ocurre realmente en nuestra mente cuando pensamos? Esta pregunta ha sido objeto de estudio durante siglos, y la neurociencia, junto con la ciencia cognitiva, busca desentrañar sus misterios. Una hipótesis fundamental en este campo propone una visión particular de cómo opera el pensamiento en nuestro cerebro.

¿Qué es la Neuropsicología del pensamiento?
La Neuropsicología del pensamiento es un campo de investigación multidisciplinario que busca entender la relación entre el cerebro y los procesos cognitivos implicados en el pensamiento humano.
Índice de Contenido

La Hipótesis Clásica de la Ciencia Cognitiva

Dentro del amplio panorama de la investigación sobre la mente, una de las primeras y más influyentes hipótesis provino de la ciencia cognitiva "clásica". Esta corriente, que a menudo se entrelaza con la búsqueda de sus bases neuronales por parte de la neurociencia, conceptualiza el pensamiento bajo dos pilares principales: la representación mental y el procedimiento computacional que actúa sobre ella.

Según esta perspectiva, pensar no es simplemente tener ideas fluyendo de manera amorfa. Es un proceso estructurado que implica la manipulación de información. Para manipular información, primero debe existir una forma en la que esa información se "presente" o "represente" en la mente. Posteriormente, deben existir reglas o procesos que operen sobre esas representaciones para llegar a nuevas ideas, juicios o conclusiones.

El Pensamiento como Representación Mental

¿Cómo se representa el mundo, las ideas, los conceptos dentro de nuestra mente? La hipótesis clásica sugiere que existe una forma interna de codificar la realidad y nuestros propios pensamientos. No se trata de imágenes exactas o grabaciones de audio (aunque esas también existen), sino de estructuras simbólicas.

Piensa en cómo entiendes la palabra "perro". No necesitas ver uno para saber qué es. Tienes una representación interna asociada a esa palabra: características como tener cuatro patas, ladrar, ser un mamífero, etc. Esta representación no es el perro en sí, sino un símbolo o un conjunto de símbolos que lo denotan en tu sistema cognitivo.

La idea central es que el pensamiento opera sobre estas representaciones internas. Son los "objetos" sobre los que trabaja la maquinaria cognitiva. Sin una forma de representar la información, no habría nada que procesar.

El 'Mentalés': Un Lenguaje del Pensamiento

Profundizando en la idea de representación mental, algunos teóricos de la ciencia cognitiva clásica, como Jerry Fodor, propusieron que estas representaciones tienen una estructura similar a la del lenguaje. Acuñaron el término "mentalés" (o language of thought) para describir este hipotético lenguaje interno.

Es crucial entender que el mentalés no es el español, el inglés o cualquier otro lenguaje hablado o escrito que conocemos. Es un lenguaje fundamental, subyacente, en el que supuestamente se formulan nuestros pensamientos antes de ser traducidos (si es que lo son) a un lenguaje natural para la comunicación.

Este lenguaje interno tendría sus propias "palabras" (símbolos para conceptos) y su propia "gramática" (reglas para combinar esos símbolos y formar estructuras más complejas, como proposiciones o ideas completas). La ventaja de postular un lenguaje interno es que explica cómo podemos tener pensamientos complejos y estructurados, cómo podemos combinar ideas de formas novedosas y cómo el pensamiento parece tener una lógica interna.

Por ejemplo, la idea "El gato está sobre la alfombra" se representaría en mentalés como una estructura simbólica que relaciona los conceptos de "gato", "alfombra" y la relación espacial "sobre". Esta estructura sería independiente de si piensas esa frase en español, inglés o cualquier otro idioma.

El Pensamiento como Procedimiento Computacional

Tener representaciones mentales, incluso en un lenguaje interno como el mentalés, no es suficiente para pensar. Se necesita algo que opere sobre esas representaciones. Aquí es donde entra el segundo pilar de la hipótesis clásica: la computación.

La ciencia cognitiva clásica ve la mente como una especie de computadora. No una computadora física con chips de silicio, sino una máquina abstracta que procesa información. Pensar, desde esta perspectiva, es llevar a cabo procedimientos o algoritmos sobre las representaciones mentales.

Estos procedimientos son como reglas que transforman unas representaciones en otras. Por ejemplo, si tienes la representación "Sócrates es un hombre" y "Todos los hombres son mortales", un procedimiento computacional (basado en la lógica) podría operar sobre ellas para derivar la nueva representación "Sócrates es mortal".

Este enfoque computacional explica cómo podemos razonar, resolver problemas, tomar decisiones y planificar. Todas estas actividades implican manipular información de una manera sistemática y basada en reglas. La mente, en este sentido, ejecuta "programas" sobre los "datos" (las representaciones mentales).

Implicaciones y Desafíos para la Neurociencia

La hipótesis clásica, con su dualidad de representación mental y computación, ha sido enormemente influyente en la ciencia cognitiva. Proporcionó un marco riguroso para estudiar la mente, permitiendo el desarrollo de modelos formales y simulaciones computacionales del pensamiento.

Sin embargo, para la neurociencia, esta hipótesis presenta un desafío formidable. Si el pensamiento ocurre como manipulación de símbolos en un lenguaje interno (mentalés), ¿dónde y cómo se implementa esto en el cerebro físico? ¿Existen neuronas o redes neuronales que codifiquen los símbolos del mentalés? ¿Cómo se ejecutan los procedimientos computacionales a nivel neuronal?

La neurociencia busca encontrar los correlatos neurales de estos procesos abstractos. Intenta identificar qué patrones de actividad cerebral corresponden a la formación o manipulación de ciertas representaciones mentales. Sin embargo, mapear directamente los conceptos de "símbolo" o "regla computacional" a la actividad neuronal ha demostrado ser una tarea extremadamente compleja.

A pesar de estas discusiones, la hipótesis clásica sigue siendo un punto de referencia fundamental. Ha moldeado muchas de las preguntas que la neurociencia cognitiva intenta responder hoy en día. Busca entender si los procesos que observamos en el cerebro realmente se ajustan a un modelo de representación mental y computación, o si se requieren explicaciones fundamentalmente diferentes.

Representación vs. Computación: Una Comparativa Conceptual

Para clarificar los dos componentes centrales de la hipótesis clásica:

AspectoRepresentación MentalProcedimiento Computacional
¿Qué es?La forma en que la información (conceptos, ideas, estados del mundo) está codificada en la mente.El conjunto de reglas o pasos que operan sobre la información codificada para transformarla.
Analogía ClásicaLos datos o símbolos en una computadora.El programa o algoritmo que ejecuta la computadora.
FunciónProporcionar los "ingredientes" o el "sujeto" del pensamiento.Proporcionar los "verbos" o las "acciones" que se realizan sobre esos ingredientes.
Ejemplo (simple)Tener el concepto de "manzana" y "rojo".Poder combinar "manzana" y "rojo" para formar la idea "manzana roja", o inferir que si algo es una manzana roja, entonces es rojo.

Preguntas Frecuentes sobre el Pensamiento Clásico

Aquí respondemos algunas dudas comunes sobre esta visión del pensamiento:

¿Es el "mentalés" un idioma que puedo aprender?
No. El mentalés es una hipótesis sobre la estructura subyacente del pensamiento mismo, no un idioma para comunicarse con otros. Si existe, opera a un nivel más fundamental que el lenguaje hablado o escrito.

¿Significa esto que el cerebro es simplemente una computadora?
La analogía computacional es central en la hipótesis clásica, pero es una analogía a nivel funcional o abstracto. No significa que el cerebro sea físicamente idéntico a una computadora hecha de silicio. El cerebro es un órgano biológico con propiedades únicas, y la neurociencia explora cómo sus procesos biológicos podrían dar lugar a funciones que, abstractamente, se describen como computación.

¿La neurociencia ha encontrado el "mentalés" en el cerebro?
No directamente. Encontrar el correlato neuronal preciso de los símbolos y la gramática de un hipotético mentalés es uno de los grandes desafíos. La neurociencia ha identificado áreas cerebrales y redes asociadas con el procesamiento de lenguaje, conceptos y razonamiento, pero la idea de un lenguaje simbólico interno discreto a nivel neuronal sigue siendo objeto de investigación y debate.

¿Esta es la única forma en que la ciencia explica el pensamiento?
No. La hipótesis clásica es muy importante e influyente, pero existen otras perspectivas en ciencia cognitiva y neurociencia que proponen modelos diferentes, a menudo enfatizando la naturaleza distribuida del procesamiento cerebral o los aspectos dinámicos del pensamiento.

En resumen, la hipótesis clásica de la ciencia cognitiva propone que el pensamiento reside en la manipulación computacional de representaciones mentales, conceptualizadas a menudo como un lenguaje interno o mentalés. Aunque esta visión proporciona un marco poderoso para entender la lógica y la estructura del pensamiento, la neurociencia continúa investigando activamente cómo estos procesos abstractos se manifiestan en la compleja biología del cerebro. Es un campo en constante evolución, donde las hipótesis se prueban y refinan a la luz de la evidencia empírica.

Si quieres conocer otros artículos parecidos a ¿Qué es el pensamiento según la neurociencia? puedes visitar la categoría Neurociencia.

Foto del avatar

Jesús Porta Etessam

Soy licenciado en Medicina y Cirugía y Doctor en Neurociencias por la Universidad Complutense de Madrid. Me formé como especialista en Neurología realizando la residencia en el Hospital 12 de Octubre bajo la dirección de Alberto Portera y Alfonso Vallejo, donde también ejercí como adjunto durante seis años y fui tutor de residentes. Durante mi formación, realicé una rotación electiva en el Memorial Sloan Kettering Cancer Center.Posteriormente, fui Jefe de Sección en el Hospital Clínico San Carlos de Madrid y actualmente soy jefe de servicio de Neurología en el Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz. Tengo el honor de ser presidente de la Sociedad Española de Neurología, además de haber ocupado la vicepresidencia del Consejo Español del Cerebro y de ser Fellow de la European Academy of Neurology.A lo largo de mi trayectoria, he formado parte de la junta directiva de la Sociedad Española de Neurología como vocal de comunicación, relaciones internacionales, director de cultura y vicepresidente de relaciones institucionales. También dirigí la Fundación del Cerebro.Impulsé la creación del grupo de neurooftalmología de la SEN y he formado parte de las juntas de los grupos de cefalea y neurooftalmología. Además, he sido profesor de Neurología en la Universidad Complutense de Madrid durante más de 16 años.

Subir