Which part of the brain is responsible for IQ?

¿Dónde Reside la Inteligencia en el Cerebro?

Valoración: 3.78 (957 votos)

Durante mucho tiempo, la búsqueda de la inteligencia en el cerebro ha sido uno de los grandes misterios de la neurociencia. ¿Existe un interruptor maestro, una única región que, al encenderse, nos hace más capaces? Las primeras ideas a menudo señalaban a áreas específicas. Sin embargo, a medida que las técnicas de imagen cerebral han evolucionado, hemos descubierto una verdad mucho más compleja y fascinante: la inteligencia no reside en un solo lugar, sino que emerge de la interacción dinámica de múltiples regiones.

Desde los primeros estudios que intentaban mapear la actividad cerebral durante tareas cognitivas, hasta las investigaciones más recientes que analizan la estructura y conectividad, la imagen que emerge es la de una orquesta compleja donde diferentes instrumentos (regiones cerebrales) deben trabajar juntos de manera eficiente. Comprender esta orquesta es clave para desentrañar no solo qué es la inteligencia, sino también cómo varía entre las personas y qué potencial de cambio podría tener.

What is the role of neuroscience in artificial intelligence?
Additionally, neuroscience helps to validate the existing AI-based models. Reinforcement learning in humans and animals has inspired computer scientists to develop algorithms for reinforcement learning in artificial systems, which enables those systems to learn complex strategies without explicit instruction.
Índice de Contenido

La Búsqueda de la Inteligencia: Del Lápiz y Papel a la Neuroimagen

Por 100 años, la investigación de la inteligencia se basó principalmente en pruebas de lápiz y papel, como los tests de IQ. Los psicólogos utilizaban métodos estadísticos para identificar diferentes componentes de la inteligencia y cómo cambiaban a lo largo de la vida. Se determinó que casi todas las pruebas de habilidad mental estaban positivamente relacionadas entre sí, lo que sugería la existencia de un factor común. Este factor fue denominado 'g', o factor general de inteligencia, y se convirtió en un predictor potente de éxito, siendo el foco de muchos estudios.

Además del factor 'g', se establecieron otros componentes primarios de la inteligencia, incluyendo factores espaciales, numéricos y verbales, habilidades de razonamiento conocidas como inteligencia fluida, y el conocimiento de información factual, llamada inteligencia cristalizada. Sin embargo, los mecanismos y estructuras cerebrales subyacentes a 'g' y estos otros factores permanecieron ocultos, ya que no podían inferirse solo a partir de los resultados de las pruebas o de estudios en individuos con daño cerebral.

La llegada de las técnicas de neurociencia hace unos 25 años, particularmente la neuroimagen, ofreció una nueva vía. Métodos como la tomografía por emisión de positrones (PET), que mide el metabolismo cerebral (uso de glucosa por las neuronas), y la resonancia magnética (MRI), que permite visualizar la estructura cerebral (materia gris y blanca), abrieron la puerta a definir la inteligencia basándose en propiedades físicas del cerebro.

Eficiencia Neural: Un Cerebro Que Trabaja de Forma Óptima

Uno de los primeros estudios pioneros utilizando PET en 1988 investigó la actividad cerebral mientras voluntarios resolvían problemas de razonamiento abstracto no verbal, una prueba que es un buen indicador de 'g'. Para sorpresa de los investigadores, un mayor uso de energía (mayor metabolismo de glucosa) se asoció con un rendimiento más pobre en la prueba. Esto sugirió que las personas más inteligentes estaban utilizando menos energía para resolver los problemas; sus cerebros eran más eficientes.

La siguiente pregunta obvia era si esta eficiencia podía desarrollarse con la práctica. Un estudio posterior en 1992 utilizó PET antes y después de que los sujetos aprendieran el juego de Tetris. Encontraron un menor uso de energía en varias áreas cerebrales después de 50 días de práctica y una mejora en la habilidad. Los datos sugieren que, con el tiempo, el cerebro aprende qué áreas no son necesarias para un mejor rendimiento, y la actividad en esas áreas disminuye, lo que lleva a una mayor eficiencia general. Es más, los individuos con un alto 'g' en el estudio mostraron aún más eficiencia cerebral después de la práctica que aquellos con un 'g' más bajo.

A mediados de la década de 1990, la eficiencia se perfilaba como un concepto clave para entender la inteligencia. Sin embargo, los estudios posteriores comenzaron a revelar que el concepto de eficiencia dependía del tipo y la dificultad de las tareas, y que existían diferencias individuales y de grupo en la función cerebral durante la resolución de problemas, dependiendo de quién estuviera pensando.

Diferencias Individuales y de Género en la Arquitectura Cerebral

Las investigaciones empezaron a mostrar que no todos los cerebros funcionan de la misma manera. Un estudio de 1995 sobre razonamiento matemático, por ejemplo, encontró que las personas con alta habilidad matemática utilizaban más energía cerebral en una región específica (los lóbulos temporales), pero esto solo era cierto para los hombres y no para las mujeres, a pesar de que ambos grupos rendían al mismo nivel en la prueba.

Estas observaciones sobre las diferencias de género se han replicado en estudios posteriores, no solo en la función cerebral sino también en la estructura. Los estudios con MRI estructural han investigado las correlaciones entre el volumen de materia gris y blanca y las puntuaciones en tests de inteligencia.

La materia gris, compuesta por los cuerpos celulares de las neuronas, se encarga del trabajo computacional. La materia blanca, compuesta por los axones (extensiones largas de las neuronas), permite la comunicación entre las regiones de materia gris.

Las investigaciones han identificado una red neuronal de áreas distribuidas por todo el cerebro donde un mayor volumen de materia gris o blanca se relaciona con puntuaciones de IQ más altas. Es crucial notar que las áreas específicas dentro de esta red que muestran esta correlación son diferentes en hombres y mujeres. Esto sugiere que existen al menos dos arquitecturas cerebrales distintas que pueden producir un rendimiento equivalente en las pruebas de IQ.

En general:

Correlaciones entre Materia Cerebral y IQ según Género
GéneroÁreas Clave para Correlación con IQTipo de Materia
MujeresÁreas frontales (especialmente asociadas al lenguaje)Materia gris y blanca
HombresÁreas frontales y posteriores (que integran información sensorial)Materia gris

Además de las diferencias en adultos, los estudios de neuroimagen en niños también han mostrado patrones de desarrollo cerebral relacionados con el IQ que difieren según el género. A medida que las niñas crecen, muestran una organización creciente en su hemisferio derecho (caminos bien definidos entre regiones cerebrales distantes). Los niños, en contraste, muestran esta tendencia de desarrollo en su hemisferio izquierdo. Aunque aún no se comprende completamente cómo estos hallazgos se relacionan con las diferencias de comportamiento o aprendizaje, apuntan a la importancia del desarrollo cerebral en la cognición y el rendimiento académico de niños y niñas.

La Teoría P-FIT: La Red de la Inteligencia General

Las diferencias individuales y de género fueron solo la primera indicación de que no todos los cerebros funcionan igual. Incluso la actividad mental pasiva, como ver un video sin tarea específica, puede mostrar diferencias en la activación cerebral entre individuos con IQ alto y promedio, sugiriendo que las etapas tempranas del procesamiento de información pueden estar más comprometidas en personas con mayor inteligencia, quizás procesando activamente lo que ven.

A pesar de estas variaciones, la investigación ha permitido identificar una red neuronal de áreas que parecen dar lugar a la inteligencia en general. En 2007, una revisión de 37 estudios de neuroimagen sobre inteligencia identificó 14 áreas cerebrales recurrentes en estudios tanto estructurales como funcionales. Estas áreas están distribuidas por todo el cerebro, refutando la vieja noción de que solo los lóbulos frontales eran la ubicación principal de la inteligencia.

Particularmente, partes de los lóbulos parietales, ubicados bajo la coronilla y conocidos por estar involucrados en la integración sensorial, juegan un papel significativo. Dado que las áreas en los lóbulos parietales y frontales fueron las más representadas en los estudios revisados, la teoría de la inteligencia basada en esta red fue denominada Teoría de la Integración Parieto-Frontal (P-FIT).

Las 14 áreas de la P-FIT están involucradas en atención, memoria, lenguaje y procesamiento sensorial. Identificar esta red implica una nueva definición de inteligencia general basada en características medibles del cerebro. Tanto la cantidad de materia gris en ciertas áreas P-FIT como la tasa de flujo de información entre estas áreas (conexiones de materia blanca) parecen jugar roles clave en la inteligencia.

What is intelligence neuroscience?
The Neuroscience of Intelligence explores intriguing ideas about the neuroscientific and genetic bases of intelligence such as that genes play a more critical role than does environment in determining intelligence, that there are neurological markers of intelligence, and that we may be able to apply neuroscience to ...Mar 14, 2018

Estudios posteriores han utilizado fMRI para determinar la eficiencia de las conexiones en todo el cerebro, señalando áreas P-FIT donde la conectividad estaba especialmente asociada con las puntuaciones de IQ. Estos hallazgos respaldan la idea de que la inteligencia general no solo surge del volumen de materia gris, sino que también depende en gran medida de las conexiones de materia blanca entre las áreas cruciales de materia gris. Conexiones más eficientes permiten que la información fluya más rápido, y tiempos de procesamiento rápidos parecen ir de la mano con un IQ alto.

Más Allá del Número: Perfiles Cerebrales Únicos

Sin embargo, las puntuaciones de IQ por sí solas no cuentan la historia completa. La inteligencia parece surgir de combinaciones variables de las áreas cerebrales de la P-FIT en diferentes personas, lo que puede explicar las fortalezas y debilidades individuales de cada uno. Los desafíos para identificar estos patrones se ilustran bien en casos extremadamente raros como el de los savants autistas. Por ejemplo, Daniel Tammet, un joven con autismo y puntuaciones de IQ excepcionalmente altas, ve los números como colores y formas, lo que le permitió memorizar el valor de pi con miles de dígitos y aprender idiomas rápidamente.

Aunque actualmente no podemos deducir de un escáner cerebral cómo surgen habilidades tan extraordinarias, la ola más reciente de estudios de neuroimagen ha dado pistas sobre cómo podríamos hacerlo algún día. Nuevos estudios han encontrado correlaciones entre la materia gris en ciertas áreas y factores de inteligencia específicos, más allá del factor 'g'.

Un estudio de 2009 que analizó la relación entre el volumen de materia gris y diferentes factores de inteligencia (g, fluida, cristalizada, espacial) en 100 adultos jóvenes encontró una correlación positiva entre las puntuaciones en el factor 'g' y la cantidad de materia gris en varias áreas predichas por la P-FIT. Y, una vez que se tuvo en cuenta el factor 'g' común, se encontró que el volumen de materia gris en ciertas áreas cerebrales estaba relacionado con los otros factores de inteligencia específicos.

Una de las ideas más tentadoras de esta investigación reciente es la posibilidad de relacionar el patrón de materia gris y blanca de un individuo con su 'g' y otros factores de inteligencia específicos. Es decir, el tejido en las áreas P-FIT podría predecir el patrón único de fortalezas y debilidades cognitivas de una persona en una variedad de habilidades mentales. Estos diferentes perfiles cerebrales pueden explicar por qué dos personas con una puntuación de IQ idéntica pueden mostrar habilidades cognitivas muy diferentes.

Esta idea de que todos tenemos nuestro propio patrón de variaciones en las áreas cerebrales que contribuyen a diferentes factores de inteligencia se subraya dramáticamente en un estudio de MRI estructural de 2009 con 241 pacientes con lesiones cerebrales. El sitio de cada lesión se correlacionó con puntuaciones de factores específicos. Por ejemplo, la organización perceptual (la capacidad de entender conscientemente la información sensorial) se vio afectada cuando el lóbulo parietal derecho estaba dañado.

El Futuro de la Neurointeligencia y la Plasticidad Cerebral

Estos estudios más recientes sugieren que la neuroimagen podría algún día convertirse en un complemento o incluso un sustituto de las pruebas de inteligencia tradicionales. Un perfil cerebral individual podría ser invaluable en la educación, por ejemplo, permitiendo adaptar un programa de aprendizaje a un estudiante basándose en las características de su cerebro. Quizás también se podría predecir el éxito vocacional: ¿existen patrones de materia gris en ciertas áreas, por ejemplo, que hagan a los mejores maestros, pilotos, ingenieros o tenistas?

Pero es importante recordar que, contrariamente a la vieja creencia, el cerebro no está fijo ni es genéticamente inmutable. Exactamente lo contrario es cierto. El cerebro es plástico, cambia. Un perfil cerebral que detalle las fortalezas de una persona ofrecería una guía, no una prescripción, quizás sugiriendo formas de practicar habilidades o mejorar la educación para que una persona se adapte mejor a las actividades o carreras que más le interesan.

Estudios recientes fascinantes muestran que aprender a hacer malabares aumenta la cantidad de materia gris en áreas cerebrales relevantes para la actividad motora. Cuando el entrenamiento se detiene, la materia gris adicional desaparece. Dado que la materia gris regional está relacionada con la inteligencia, ¿puede el entrenamiento, más allá de los enfoques educativos convencionales, dirigirse a áreas cerebrales específicas para aumentar la inteligencia? Aún no lo sabemos con certeza, pero la perspectiva es emocionante. Los informes iniciales de que el entrenamiento de la memoria puede aumentar la inteligencia se basaron en medidas limitadas y, en su mayor parte, no se han replicado de forma independiente.

La próxima fase de la investigación en neurointeligencia puede incluir estudios diseñados para responder a estas preguntas, incluyendo experimentos educativos para determinar si diferentes estrategias producen cambios cerebrales específicos y si los estudiantes seleccionados basándose en sus características cerebrales individuales tienen más probabilidades de maximizar el aprendizaje en una materia particular con una estrategia educativa frente a otra. El objetivo sería mejorar la toma de decisiones educativas actuales añadiendo información personalizada sobre el cerebro de cada estudiante.

Preguntas Frecuentes sobre el Cerebro y la Inteligencia

¿Qué parte del cerebro es responsable del IQ?
Ninguna parte única es la 'responsable'. La inteligencia emerge de una red neuronal distribuida, principalmente en los lóbulos frontales y parietales, descrita por la teoría P-FIT. Esta red coordina la actividad de múltiples regiones.

¿Un cerebro más grande significa mayor inteligencia?
No necesariamente el tamaño total. Los estudios de neuroimagen sugieren que la inteligencia se relaciona con el volumen de materia gris y blanca en áreas *específicas* dentro de la red P-FIT, así como con la eficiencia de las conexiones entre ellas.

¿Puedo aumentar mi inteligencia?
El cerebro muestra plasticidad, lo que significa que cambia con el aprendizaje y la experiencia, incluso aumentando la materia gris en ciertas áreas con entrenamiento (como aprender a hacer malabares). La posibilidad de que entrenamientos específicos puedan aumentar la inteligencia general de forma significativa es una perspectiva emocionante pero aún requiere más investigación y replicación independiente.

¿Los cerebros de hombres y mujeres son diferentes en cuanto a inteligencia?
Hombres y mujeres alcanzan niveles equivalentes de inteligencia, pero los estudios de neuroimagen muestran diferencias promedio en cómo ciertas habilidades se relacionan con la estructura cerebral (materia gris/blanca) y la función en diferentes regiones. Esto sugiere que pueden existir diferentes arquitecturas cerebrales que conducen a un rendimiento similar.

¿Qué es la teoría P-FIT?
Es la Teoría de la Integración Parieto-Frontal, un modelo actual que propone que la inteligencia general surge de una red neuronal de 14 áreas distribuidas principalmente en los lóbulos parietales y frontales. La inteligencia se relaciona con el volumen de materia gris en estas áreas y la eficiencia de las conexiones de materia blanca entre ellas.

Independientemente de si todos estamos de acuerdo en una definición precisa de inteligencia, el progreso en neurociencia es imparable. Continuaremos descubriendo cómo el cerebro gestiona el complejo procesamiento de información que, sin duda, subyace a todas las nociones de inteligencia. Dada la importancia de comprender cómo funcionan los cerebros 'inteligentes' para abordar enfermedades cerebrales, el envejecimiento, las necesidades de las sociedades modernas, los desafíos de la educación y el simple placer de experimentar el mundo a través del intelecto, existe cierta urgencia en esta investigación. No es demasiado pronto para discutir las implicaciones de la búsqueda de la neurointeligencia y nuestra disposición a seguir a donde nos llevan los datos.

Si quieres conocer otros artículos parecidos a ¿Dónde Reside la Inteligencia en el Cerebro? puedes visitar la categoría Neurociencia.

Foto del avatar

Jesús Porta Etessam

Soy licenciado en Medicina y Cirugía y Doctor en Neurociencias por la Universidad Complutense de Madrid. Me formé como especialista en Neurología realizando la residencia en el Hospital 12 de Octubre bajo la dirección de Alberto Portera y Alfonso Vallejo, donde también ejercí como adjunto durante seis años y fui tutor de residentes. Durante mi formación, realicé una rotación electiva en el Memorial Sloan Kettering Cancer Center.Posteriormente, fui Jefe de Sección en el Hospital Clínico San Carlos de Madrid y actualmente soy jefe de servicio de Neurología en el Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz. Tengo el honor de ser presidente de la Sociedad Española de Neurología, además de haber ocupado la vicepresidencia del Consejo Español del Cerebro y de ser Fellow de la European Academy of Neurology.A lo largo de mi trayectoria, he formado parte de la junta directiva de la Sociedad Española de Neurología como vocal de comunicación, relaciones internacionales, director de cultura y vicepresidente de relaciones institucionales. También dirigí la Fundación del Cerebro.Impulsé la creación del grupo de neurooftalmología de la SEN y he formado parte de las juntas de los grupos de cefalea y neurooftalmología. Además, he sido profesor de Neurología en la Universidad Complutense de Madrid durante más de 16 años.

Subir