Does neuroscience study consciousness?

Neurociencia de la Conciencia

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La conciencia es uno de los misterios más profundos de la ciencia y la filosofía. Desde la perspectiva de la neurociencia, entender qué es y cómo surge de la actividad cerebral es un desafío formidable. Tradicionalmente, se ha abordado la conciencia distinguiendo dos componentes principales que, aunque interrelacionados, pueden verse afectados de manera diferente por las condiciones neurológicas.

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The Best Books on consciousness are below.Consciousness Explainedby Daniel C.The Origin of Consciousness in the Breakdown of the Bicameral Mindby Julian JaynesOther Minds: The Octopus, the Sea, and the Deep Origins of Consciousnessby Peter Godfrey-Smith

El primer componente es la conciencia fenoménica, que se refiere a nuestra experiencia personal y subjetiva del momento presente. Es el 'qué se siente' ser consciente, la cualidad de las sensaciones (como el rojo de una manzana o el dolor de una herida). Comprender su base neuronal es lo que el filósofo David Chalmers denominó el 'problema difícil' de la conciencia.

El segundo componente es el nivel de conciencia, que describe el estado de vigilia o alerta. Se evalúa mediante escalas y se describe con términos como alerta, confuso, delirante, estuporoso o comatoso. El nivel de conciencia puede pensarse como un 'dial de volumen' sobre el cual depende la experiencia fenoménica: si el nivel es muy bajo (como en coma), la experiencia fenoménica se anula.

Índice de Contenido

Teorías Clave que Buscan Desentrañar la Conciencia

A lo largo de los años, han surgido numerosas teorías neurobiológicas para explicar la base de la conciencia. Si bien existen muchas propuestas, algunas de las más influyentes en el campo de la neurociencia incluyen:

Teoría de Orden Superior (HOT)

Esta teoría postula que la conciencia depende de 'meta-representaciones'. Esto significa que no basta con que una señal sensorial sea procesada en un área primaria del cerebro (como la corteza visual); para que se convierta en una experiencia consciente, debe ser representada en áreas de orden superior, típicamente la corteza prefrontal. Es como si el cerebro 'pensara sobre' sus propias representaciones sensoriales para hacerlas conscientes. Por ejemplo, ver algo rojo en la corteza visual no es conciencia, pero cuando esa información llega a áreas superiores que permiten formar la idea 'estoy viendo rojo', surge la experiencia consciente.

Teoría del Espacio de Trabajo Global (GWT)

Propone la existencia de un recurso centralizado, un 'espacio de trabajo' compartido por múltiples procesos cerebrales independientes. Según esta teoría, un estado mental es consciente si y solo si su información está disponible para una amplia gama de procesos cognitivos. Esto se cree que depende de una red frontoparietal que actúa como un 'tablero de anuncios' accesible para múltiples redes locales de procesamiento en toda la corteza. La GWT enfatiza la difusión y disponibilidad de la información como clave para la conciencia.

Teoría de la Información Integrada (IIT)

Esta teoría matemática define la conciencia por la capacidad estructural de un sistema para producir información integrada e irreducible, cuantificada por un valor 'Φ' (Phi). La IIT sugiere que la conciencia no es solo la presencia de información, sino la forma en que esta información está integrada dentro de un sistema. Postula que las regiones cerebrales con el valor Φ más alto, como un área temporo-parieto-occipital conocida como la 'zona caliente posterior', son fundamentales para la conciencia. Argumenta que la conciencia es una propiedad fundamental de cualquier sistema que integre información de manera compleja.

Teoría de Recurrencia Local (LRT)

Argumenta que el procesamiento recurrente dentro de las propias cortezas sensoriales (es decir, la información que va y viene dentro de la misma área) es suficiente para generar la experiencia consciente. A diferencia de HOT o GWT, la LRT sugiere que las regiones parietales y frontales no son necesarias para la experiencia en sí, sino solo para funciones posteriores como reportar o juzgar sobre un estímulo. La experiencia inicial surge en las áreas sensoriales primarias a través de bucles de retroalimentación local.

Teoría de la Memoria de la Conciencia (MToC)

Una propuesta más reciente, la MToC, sugiere que la conciencia fenoménica evolucionó a partir de los sistemas de memoria explícita (episódica, sensorial, de trabajo, semántica) y funciona como parte de ellos. Esta teoría postula que la experiencia de la conciencia es, en realidad, un tipo de memoria: una integración lineal y coherente de procesos cerebrales inconscientes paralelos (sensación, decisión, acción) que son 'sellados en el tiempo' por la corteza cerebral y el hipocampo. La MToC puede explicar fenómenos como los efectos postdictivos (donde la percepción consciente de un estímulo se ve afectada por eventos que ocurren después del estímulo). Sugiere que diferentes áreas corticales producen diferentes 'aspectos' de la conciencia (visual, auditiva, emocional, etc.), cada uno con su propio correlato neuronal.

Estas teorías buscan identificar los correlatos neuronales de la conciencia: los mecanismos neurobiológicos necesarios y suficientes para generar una experiencia consciente.

Midiendo la Conciencia: Métricas Clínicas y Electofisiológicas

Evaluar el nivel de conciencia es crucial en la práctica clínica, especialmente en pacientes con lesiones cerebrales agudas. Se utilizan diversas escalas para describir el estado de vigilia:

  • Escala de Coma de Glasgow (GCS): Es una de las escalas más utilizadas, valorando la apertura ocular, la respuesta verbal y la respuesta motora. Aunque simple, ha sido criticada por su falta de validez de contenido y fiabilidad entre evaluadores.
  • Escala de Agitación-Sedación de Richmond (RASS): Comúnmente usada en unidades de cuidados intensivos, valora el nivel de agitación o sedación en una única dimensión.
  • Escala Revisada de Recuperación del Coma (CRS-R): Considerada de alta fiabilidad y validez, ofrece una evaluación más detallada de la conciencia en pacientes con trastornos severos.

Sin embargo, las evaluaciones clínicas pueden subestimar la actividad cerebral subyacente. Técnicas electrofisiológicas y de neuroimagen han revelado 'conciencia encubierta' en pacientes que parecen no responder clínicamente.

Electroencefalografía (EEG)

El EEG, que registra la actividad eléctrica del cerebro mediante electrodos en el cuero cabelludo, es fundamental para evaluar los estados de sueño-vigilia y el nivel de conciencia. El Índice Biespectral (BIS) es una métrica derivada del EEG usada en anestesia para cuantificar el nivel de sedación.

Las bandas de frecuencia del EEG también se han estudiado como correlatos de la conciencia fenoménica. La actividad en la banda alpha (8-12 Hz), por ejemplo, parece estar relacionada con la inhibición de información irrelevante y puede predecir la percepción consciente de un estímulo. Una menor potencia alpha post-estímulo en regiones parieto-occipitales se ha asociado con la percepción consciente.

Potenciales Relacionados con Eventos (ERPs)

Los ERPs son cambios en el EEG sincronizados con eventos sensoriales, motores o cognitivos. Ofrecen una excelente resolución temporal para estudiar los correlatos electrofisiológicos de los procesos mentales. La percepción consciente de un estímulo está influenciada por factores intrínsecos del estímulo (salencia) y extrínsecos (atención, contexto).

What are the three models of consciousness?
Consciousness is the subjective experience and there are three types of consciousness: the sensed being, mental awareness, and meta-mentation.

Los ERPs se dividen en componentes tempranos (hasta 100 ms post-estímulo, reflejando procesamiento sensorial básico), medios (100-300 ms, evaluación del estímulo) y tardíos (300-600 ms, potenciales cognitivos).

  • Componentes Tempranos (P50, N100): Estudios iniciales sugerían que los ERPs tempranos sobre la corteza sensorial primaria no siempre eran suficientes para la percepción consciente, lo que impulsó la búsqueda de otros marcadores.
  • Componentes Medios (P100, N140): El P100 se ha implicado como uno de los ERPs más tempranos relacionados con la percepción consciente, aunque otros estudios lo encuentran tanto en condiciones percibidas como no percibidas. El N140 parece estar más relacionado con la atención que con la percepción consciente en sí.
  • Componentes Tardíos (Pe, P300, VAN): Se cree que los componentes tardíos son más propensos a representar correlatos neuronales verdaderos de la conciencia. El Pe tardío (400-600 ms) se asocia con la conciencia del error. El P300 (290-450 ms), especialmente su componente P3b, ha sido considerado un marcador estándar de percepción consciente, aunque recientemente se le ve más como un marcador de procesamiento post-perceptual. La Negatividad de Conciencia Visual (VAN), observada unos 200 ms post-estímulo, podría ser el marcador electrofisiológico más temprano y fiable que correlaciona con la percepción consciente, especialmente en el dominio visual.

La Conectividad Cerebral y la Conciencia

Más allá de la actividad eléctrica localizada, la forma en que diferentes áreas del cerebro se comunican (su conectividad) también parece ser crucial para la conciencia. Estudios que utilizan Estimulación Magnética Transcraneal (TMS) combinada con EEG muestran que en pacientes conscientes, un pulso de TMS desencadena una cascada compleja de actividad que se propaga por múltiples regiones corticales. En contraste, en pacientes inconscientes, el pulso induce un efecto local y de corta duración.

Este hallazgo apoya teorías que enfatizan la integración de información a gran escala, como la IIT. Otros estudios con EEG y fMRI en pacientes con niveles reducidos de conciencia han identificado patrones alterados de conectividad, sugiriendo que un estado de conciencia normal implica un equilibrio dinámico entre la segregación (procesamiento local) y la integración (comunicación entre áreas distantes).

La Conciencia: ¿Un Fenómeno Unitario o Modular?

La diversidad de hallazgos obtenidos con diferentes medidas y paradigmas sugiere que la conciencia podría no ser un fenómeno unitario con un único correlato neuronal. Si, como sugiere la MToC, existen diversos aspectos de la conciencia (visual, auditivo, emocional, motor, etc.), entonces cada estudio podría estar revelando el correlato neuronal de uno de estos aspectos, pero no de la conciencia en su totalidad. Esta visión modular es coherente con la experiencia clínica, donde los pacientes pueden perder o alterar aspectos específicos de su experiencia consciente (por ejemplo, no ver una parte del campo visual) sin perder completamente el nivel de conciencia.

Trastornos de la Conciencia: Una Perspectiva Neurológica

El estudio de los trastornos neurológicos que afectan la conciencia proporciona información invaluable sobre su base neuronal. Clásicamente, esto incluía condiciones que alteran el nivel de conciencia (como el coma post-paro cardíaco o el daño cerebral traumático severo). Sin embargo, al considerar la conciencia fenoménica, la definición se amplía para incluir trastornos que afectan la experiencia subjetiva.

Convulsiones

Las crisis epilépticas son un ejemplo fascinante. Las crisis de inicio generalizado, que involucran redes neuronales en ambos hemisferios, a menudo cursan con pérdida de conciencia. Esto sugiere que el nivel de conciencia depende de la actividad difusa y bilateral de la corteza, lo que encaja mejor con teorías que postulan redes distribuidas (como MToC) que con teorías localizacionistas ('zona caliente'). Las crisis focales pueden ocurrir con o sin alteración de la conciencia. Las que alteran la conciencia fenoménica (conciencia deteriorada) se manifiestan con automatismos, amnesia o detención conductual.

Migrañas

Aunque las migrañas rara vez afectan el nivel de conciencia (excepto en subtipos raros como la migraña basilar), el aura migrañosa se considera una interrupción focal de la conciencia fenoménica. Los síntomas visuales del aura (escotomas centelleantes) son un ejemplo claro de cómo se puede alterar un aspecto específico de la experiencia consciente (la visión) debido a la diseminación cortical de la depresión.

Accidentes Cerebrovasculares (ACV)

Los ACV, al ser lesiones focales y estables, son modelos importantes para estudiar la base anatómica de la conciencia. Un ACV que afecta el nivel de conciencia suele localizarse en el sistema de activación reticular en el tronco encefálico o tálamo bilateral. Lesiones corticales amplias o bilaterales (que causan edema o hidrocefalia) también pueden afectar el nivel. Sin embargo, las lesiones corticales focales, incluso si son grandes, generalmente no causan inconsciencia permanente, a menos que afecten la mayor parte de la corteza. Esto desafía las teorías que postulan una única 'zona caliente' cortical para la conciencia total.

Por otro lado, los ACV corticales pueden afectar diversos aspectos de la conciencia fenoménica. Un ACV en la corteza visual puede causar ceguera cortical (pérdida de la percepción visual consciente), mientras que otras funciones cognitivas permanecen intactas. Esto es consistente con la MToC, que predice que las lesiones corticales focales afectarán aspectos específicos sin anular el nivel de conciencia.

Delirium

El delirium se caracteriza por alteraciones en la atención, la conciencia (entendida como conciencia del entorno) y la cognición. Se ha propuesto que el delirium es un estado de estar despierto pero 'inconsciente' en el sentido de no tener control consciente sobre las acciones. Es muy común en pacientes hospitalizados. Aunque su fisiopatología exacta no está clara, estudios recientes sugieren alteraciones en la conectividad cerebral, como hiperconectividad en banda theta y disconectividad en banda alpha, y una disfunción en la red de estado por defecto, especialmente en la corteza cingulada posterior.

Demencia

Aunque la demencia no suele afectar el nivel de conciencia hasta etapas muy avanzadas, sí impacta significativamente la experiencia consciente fenoménica. Pacientes con enfermedad de Alzheimer muestran déficits en la imaginación visual y auditiva, y en la especificidad espacio-temporal, componentes clave de la experiencia subjetiva. La latencia del P300, un ERP asociado a procesos cognitivos y propuesto por MToC como marcador de un aspecto de la conciencia fenoménica, se correlaciona con la patología del Alzheimer. Otros síndromes, como el síndrome corticobasal con fenómeno del miembro ajeno, ilustran una desconexión entre la acción y el control consciente voluntario, implicando áreas como la corteza cingulada anterior.

La ausencia de déficits en el nivel de conciencia en la demencia, a pesar del daño cortical extenso en algunas áreas, plantea interrogantes para teorías como HOT o IIT, que ponen un fuerte énfasis en la corteza frontal o la 'zona caliente' posterior como esenciales para la conciencia total. La MToC, al proponer que la demencia afecta aspectos de la conciencia fenoménica sin anular el nivel, parece encajar mejor con la experiencia clínica.

What does MT neuron stand for?
Based on stimulation with plaid patterns, neurons in the Middle Temporal (MT) area of primate visual cortex are divided into two types: pattern and component cells.

El "Problema Difícil" y Nuevos Enfoques

El "problema difícil" de la conciencia es explicar cómo o por qué los procesos neurofisiológicos dan lugar a experiencias subjetivas y cualitativas (los "qualia"), como la sensación de "rojo". Las teorías basadas solo en correlaciones (encontrar qué actividad cerebral acompaña a una experiencia consciente) se consideran insuficientes porque la correlación no explica la causalidad.

Un marco teórico alternativo, la Arquitectura Operacional, propone que el nivel de organización en la corteza es funcionalmente isomorfo al nivel fenomenológico de la experiencia. En lugar de reducir la conciencia al cerebro, sugiere que la estructura de la experiencia subjetiva corresponde a la estructura de la "arquitectura operacional" del cerebro, que consiste en módulos operacionales dinámicos y metastables en un espacio-tiempo abstracto. Este enfoque intenta establecer una correspondencia estructural más profunda que la simple correlación.

Los rápidos avances en técnicas de neuroimagen (fMRI, EEG, MEG, etc.) y análisis de datos están permitiendo poner a prueba estos marcos teóricos. Estudios con sustancias psicodélicas (como psilocibina) o sedantes (como lorazepam) muestran cómo estas drogas alteran la conectividad y organización funcional del cerebro, y estos cambios neurofisiológicos parecen corresponderse con alteraciones en los estados conscientes o mentales, lo que es consistente con enfoques como la Arquitectura Operacional.

La investigación en pacientes con esquizofrenia y alucinaciones auditivas también utiliza la neuroimagen para explorar las bases neuronales de estados fenomenológicos alterados, buscando disrupciones en la conectividad funcional. Se sugiere que las alucinaciones podrían ser el resultado de un desequilibrio en la integración y el procesamiento local en la corteza.

Avances y Futuro de la Investigación

Aunque la base neurobiológica completa de la conciencia sigue siendo un misterio, los avances recientes han mejorado nuestra comprensión tanto de los trastornos del nivel de conciencia como de los aspectos de la conciencia fenoménica. La idea de que la conciencia fenoménica reside en la corteza cerebral, apoyando diversos aspectos de la experiencia, como postula la MToC, es consistente con la literatura neurológica y la práctica clínica. Los diferentes ERPs identificados probablemente corresponden a diferentes aspectos de la conciencia, lo que podría explicar las discrepancias en la investigación.

Los trastornos que afectan el sistema de activación reticular impactan el nivel de conciencia, mientras que los trastornos corticales (convulsiones, migrañas, ACV, demencia) afectan la conciencia fenoménica. El estudio de estos trastornos neurológicos sugiere que la conciencia está distribuida en una gran red cortical, apoyando teorías como la MToC, en contraposición a teorías localizadas.

El futuro de la investigación en conciencia implica aplicar paradigmas experimentales que evalúen la experiencia subjetiva, utilizando técnicas como EEG, ERP y fMRI, especialmente en pacientes con trastornos de la conciencia. Esta investigación no solo busca desvelar los secretos de la base neuronal de la conciencia, sino también mejorar la atención clínica a quienes sufren sus alteraciones.

Preguntas Frecuentes sobre la Neurociencia de la Conciencia

¿Cuál es la diferencia entre el nivel de conciencia y la conciencia fenoménica?
El nivel de conciencia se refiere al estado de vigilia o alerta (estar despierto o dormido, en coma, etc.). La conciencia fenoménica es la experiencia subjetiva y cualitativa del mundo y de uno mismo (lo que se siente al ver un color, escuchar un sonido, sentir dolor, etc.). El nivel de conciencia es un requisito para tener conciencia fenoménica en la mayoría de los casos.

¿Qué es el "problema difícil" de la conciencia?
Es el desafío de explicar cómo los procesos físicos y neuronales en el cerebro dan lugar a la experiencia subjetiva y a las cualidades sensoriales (los "qualia"). Es decir, por qué la actividad cerebral no solo procesa información, sino que también "se siente" de una manera particular.

¿Cuáles son algunas de las principales teorías neurobiológicas de la conciencia?
Incluyen la Teoría de Orden Superior (HOT), la Teoría del Espacio de Trabajo Global (GWT), la Teoría de la Información Integrada (IIT), la Teoría de Recurrencia Local (LRT) y la Teoría de la Memoria de la Conciencia (MToC). Cada una propone diferentes mecanismos o bases neuronales para la conciencia.

¿Cómo se mide la conciencia en la investigación neurológica?
Se utilizan escalas clínicas para evaluar el nivel de conciencia (como GCS, RASS, CRS-R). Para investigar los correlatos neuronales, se emplean técnicas como el Electroencefalograma (EEG), los Potenciales Relacionados con Eventos (ERPs), la Resonancia Magnética Funcional (fMRI) y la Estimulación Magnética Transcraneal (TMS), a menudo combinadas para medir la actividad eléctrica, metabólica o la conectividad cerebral.

¿Cómo afectan los trastornos neurológicos la conciencia?
Algunos trastornos, como las lesiones en el tronco encefálico o el tálamo, afectan principalmente el nivel de conciencia. Otros, como las convulsiones focales, las migrañas con aura, los ACV corticales o la demencia, pueden afectar aspectos específicos de la conciencia fenoménica, alterando la percepción visual, la memoria de experiencias, el control voluntario, etc., sin necesariamente abolir el estado de vigilia.

Tabla Comparativa de Teorías de la Conciencia

TeoríaIdea PrincipalBase Neuronal ClaveÉnfasis
Orden Superior (HOT)Conciencia depende de meta-representaciones.Corteza prefrontal (áreas de orden superior).Representación de representaciones.
Espacio de Trabajo Global (GWT)Información disponible para múltiples procesos cognitivos.Red frontoparietal (espacio de trabajo).Difusión y disponibilidad de información.
Información Integrada (IIT)Capacidad estructural de integrar información irreducible (Φ)."Zona caliente posterior" (temporo-parieto-occipital).Integración compleja de información.
Recurrencia Local (LRT)Procesamiento recurrente en cortezas sensoriales.Cortezas sensoriales primarias.Bucles de retroalimentación local.
Memoria de la Conciencia (MToC)Conciencia fenoménica como parte de sistemas de memoria explícita.Corteza cerebral y hipocampo (red distribuida).Integración temporal y modularidad (aspectos).

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Jesús Porta Etessam

Soy licenciado en Medicina y Cirugía y Doctor en Neurociencias por la Universidad Complutense de Madrid. Me formé como especialista en Neurología realizando la residencia en el Hospital 12 de Octubre bajo la dirección de Alberto Portera y Alfonso Vallejo, donde también ejercí como adjunto durante seis años y fui tutor de residentes. Durante mi formación, realicé una rotación electiva en el Memorial Sloan Kettering Cancer Center.Posteriormente, fui Jefe de Sección en el Hospital Clínico San Carlos de Madrid y actualmente soy jefe de servicio de Neurología en el Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz. Tengo el honor de ser presidente de la Sociedad Española de Neurología, además de haber ocupado la vicepresidencia del Consejo Español del Cerebro y de ser Fellow de la European Academy of Neurology.A lo largo de mi trayectoria, he formado parte de la junta directiva de la Sociedad Española de Neurología como vocal de comunicación, relaciones internacionales, director de cultura y vicepresidente de relaciones institucionales. También dirigí la Fundación del Cerebro.Impulsé la creación del grupo de neurooftalmología de la SEN y he formado parte de las juntas de los grupos de cefalea y neurooftalmología. Además, he sido profesor de Neurología en la Universidad Complutense de Madrid durante más de 16 años.

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