La filosofía, y en particular el campo de la ética, a menudo nos confronta con teorías complejas que buscan definir el bien, la virtud y la forma correcta de vivir. Dentro de este ámbito, la figura de Adela Cortina y su obra han generado debate y análisis. Un punto central de discusión, tal como se presenta en un análisis reciente de su trabajo, especialmente en relación con su ensayo “¿Para qué sirve realmente la ética?”, gira en torno a la interpretación de la ética como una herramienta orientada a la utilidad y la rentabilidad.
https://www.youtube.com/watch?v=0gcJCdgAo7VqN5tD
Según este análisis, la propuesta de Cortina parece sugerir que la ética tiene un propósito fundamentalmente práctico y económico: servir para optimizar, para ahorrar costes, tanto monetarios como de sufrimiento, y para “sacarle un buen rendimiento” a nuestra capacidad moral innata. Esta perspectiva, que podría calificarse de economicismo ético, postula que ser moralmente bueno es, en última instancia, rentable. Se argumenta que, si las personas y las organizaciones hicieran un simple cálculo, se darían cuenta de lo “caro” que resulta la falta de ética y elegirían el camino de la moralidad por sus beneficios inherentes.

Sin embargo, esta visión es objeto de una fuerte crítica. La objeción principal radica en que actuar correctamente no siempre coincide con nuestros intereses particulares o con la rentabilidad económica. La historia y la experiencia cotidiana ofrecen múltiples ejemplos de situaciones donde la conducta ética implica un coste personal o colectivo, no un beneficio inmediato. El caso de la esclavitud se presenta como un contraejemplo paradigmático: la esclavitud fue, durante siglos, económicamente rentable para quienes la practicaban, no porque ignoraran el sufrimiento ajeno o carecieran de conocimientos económicos, sino precisamente porque les generaba ganancias. Su erradicación requirió, según el análisis, acciones y motivaciones “antieconómicas”.
La crítica se profundiza al cuestionar la premisa de que el dinero y el sufrimiento sean magnitudes conmensurables, es decir, que puedan ponerse en una balanza para determinar el valor moral de una acción. Aceptar esta conmensurabilidad, implícita en la idea de que la ética sirve para “abaratar costes en dinero y sufrimiento”, podría llevar a la conclusión desastrosa de que causar sufrimiento a otros sería moralmente aceptable si el beneficio económico resultante fuera suficientemente alto. Se postula que la ética no sirve para ahorrar, sino para establecer aquello que tiene valor y, por lo tanto, para decidir en qué momento *no* se debe priorizar el ahorro o la rentabilidad. Un solo acto de injusticia, como tener un esclavo, es suficiente para rechazar moralmente una práctica, independientemente de los beneficios económicos que pudiera generar.
La idea de que debemos “sacar partido” a nuestra moralidad, como si fuera un recurso a explotar, también es puesta en entredicho. La capacidad moral, la de valorar y decidir, no es vista como una “patata que se va a poner mala” o unos ahorros a devaluar. Preguntarse “¿para qué sirve la ética?” o “¿para qué vale valorar?” es, según la crítica, una pregunta formulada prematuramente. Antes de valorar, nada tiene valor intrínseco; es el acto de valorar el que confiere valor. La ética, en esta perspectiva crítica, no es una capacidad a la que se le saca rendimiento, sino aquello que determina qué *tiene* valor y qué no, qué *sirve* y qué no. La expresión “lo más inteligente” utilizada por Cortina para justificar la rentabilidad de la ética es interpretada como una máxima práctica, un criterio subyacente de rentabilidad disfrazado de evidencia teórica.
- De la Ética Individual a los Problemas Políticos
- Libertad, Coerción y el Carácter de los Pueblos
- Los Caminos para Fomentar la Moralidad
- La Ética Profesional según Adela Cortina
- Preguntas Frecuentes
- ¿Qué critica principalmente el análisis sobre la propuesta ética de Adela Cortina?
- Según el texto, ¿cree Adela Cortina que la ética siempre genera beneficios económicos?
- ¿Cómo relaciona Adela Cortina la ética con la política según el análisis?
- ¿Qué métodos considera Cortina para fomentar la moralidad en la población?
- ¿Cuál es la visión de Adela Cortina sobre la ética profesional de acuerdo con la información proporcionada?
De la Ética Individual a los Problemas Políticos
Otro punto de fricción identificado en el análisis es la aparente transición de Cortina del ámbito de la decisión individual (“yo”) al de la acción colectiva (“nosotros”) sin cambiar de registro argumentativo. Esto la lleva, según la crítica, a proponer soluciones morales para problemas que son intrínsecamente políticos. Un ejemplo citado es su reflexión sobre el gasto militar, argumentando que el dinero invertido en armamento podría usarse en educación o salud. Si bien la preocupación es comprensible, presentar esto como una solución puramente ética, basada en la moralidad individual o colectiva, es visto como un error. Los problemas de asignación de recursos a gran escala, la industria bélica o las crisis económicas (como la de 2008, que Cortina atribuye en parte a “malas costumbres” y falta de ética personal) son estructurales y requieren respuestas políticas y legales, no solo un llamado a la bondad individual.
La crítica sostiene que Cortina, al centrarse en la convicción moral individual como motor principal del cambio social, parece olvidar dos aspectos cruciales: primero, que la moralidad, para ser tal, implica la existencia de múltiples normas válidas entre las que elegir, y la decisión final reside en el individuo; segundo, que en una sociedad compleja, no se puede dar por sentado que todos actuarán moralmente. La libertad humana incluye la posibilidad de elegir el mal, el egoísmo o la negligencia. En un entorno competitivo, como el empresarial, si los competidores actúan sin escrúpulos para reducir costes, el actor moral que se niega a hacerlo se encuentra en desventaja y corre el riesgo de desaparecer. Por ello, la ética individual o corporativa no es suficiente para garantizar una conducta justa a gran escala; es necesaria la coerción externa, la ley y la política, para obligar a quienes, en ejercicio de su libertad, elegirían no actuar correctamente (por ejemplo, pagando salarios indignos).
Libertad, Coerción y el Carácter de los Pueblos
La visión de Cortina sobre la libertad también es cuestionada. Parece sugerir que la verdadera libertad es incompatible con el individualismo, el egoísmo o la inmoralidad, afirmando que “hacer sin responsabilidades, sin mirar a quién se daña no es libertad”. La crítica contrapone que la libertad, por definición, incluye la posibilidad de hacer el mal. El egoísmo y el mal no son meros “relatos”, sino posibilidades reales que no pueden suprimirse sin menoscabar la libertad fundamental. Las sociedades democráticas, conscientes de esto, no buscan eliminar el egoísmo, sino disuadir ciertas conductas mediante leyes y mecanismos de control. El análisis sugiere que el deseo subyacente en la propuesta de Cortina es, de hecho, limitar la libertad de los demás, buscando una homogeneidad moral en la que las leyes se vuelvan innecesarias, aunque admita que la política es “imprescindible… de momento”.

La idea de que los “pueblos” tienen un “carácter moral” propio, forjado por las costumbres que potencian libremente, y que algunos pueblos son moralmente “mejores” que otros (más trabajadores, tolerantes, abiertos), es otro punto que genera escepticismo en el análisis. Aunque Cortina distingue esto de los estereotipos históricos, la crítica argumenta que, en la práctica, termina siendo lo mismo, solo que introduciendo una supuesta maleabilidad. La noción de que las comunidades mejoran o se envilecen colectivamente, y que esto aumenta sus probabilidades de ser felices, es considerada una simplificación.
Los Caminos para Fomentar la Moralidad
Ante la pregunta de “¿Cómo se convence a la población de asumir obligaciones moralmente?”, Cortina explora varias vías, según el texto. La coerción política es vista como insuficiente porque no afecta la convicción interna y puede ser eludida. La vergüenza social es considerada otro tipo de coacción, peligrosa por depender del grupo, al que Cortina no considera totalmente fiable. La educación integral (escuela, familia, medios, ejemplaridad pública) es presentada como el sistema más eficaz, aunque la crítica señala que esto cae en una tautología: tener instituciones y figuras públicas moralmente buenas ya presupone tener la sociedad moralmente buena que se busca lograr.
La opción que genera mayor preocupación en el análisis es la del recurso a la “mejora moral” mediante tratamientos biomédicos o genéticos. Basándose en la posible base biológica de la moralidad, Cortina menciona la propuesta de autores que sugieren usar sustancias como oxitocina, serotonina o ritalin, o intervenir directamente en el cerebro, para fomentar el sentido de la justicia o el altruismo, complementando la educación. Esta idea, que busca determinar completamente la toma de decisiones morales de la ciudadanía, es vista por el autor del análisis como la manifestación más clara del deseo de limitar la libertad y como una propuesta profundamente preocupante, ligada al “delirio economicista” que ve la bondad como una forma de ahorrar dinero y sufrimiento.
La Ética Profesional según Adela Cortina
Aunque el análisis principal se centra en la crítica al “economicismo” y las implicaciones sociales de la ética de Cortina, otro fragmento de información proporciona una perspectiva sobre su visión específica de la ética profesional.
Para Adela Cortina, un buen profesional no solo necesita las cualidades técnicas y el conocimiento necesarios para su campo, sino también la oportunidad de aplicar esas cualidades de manera que beneficie a la sociedad, buscando la competitividad y la excelencia. Un elemento crucial que destaca es la vocación, entendida como la inclinación o llamado hacia una profesión, lo que implica una motivación intrínseca más allá del mero beneficio económico.
Asimismo, Cortina subraya la importancia fundamental de la responsabilidad y la confianza en el ámbito profesional y en la sociedad en general. Considera que la confianza mutua es un pilar esencial para el funcionamiento adecuado de cualquier comunidad, y si esta confianza se quiebra entre las personas, las relaciones y los sistemas (incluidos los profesionales y empresariales) inevitablemente irán mal. Por lo tanto, la ética profesional, en esta visión, implica cultivar estas cualidades, ejercer la vocación con excelencia y actuar de manera responsable para mantener y fomentar la confianza social, reconociendo que el beneficio social y la confianza son cruciales para el éxito a largo plazo, aunque el análisis crítico principal ponga en duda que esta sea la motivación primaria o suficiente para todos los actores.

Preguntas Frecuentes
¿Qué critica principalmente el análisis sobre la propuesta ética de Adela Cortina?
La crítica se centra en el enfoque de Cortina que parece presentar la ética como una herramienta de utilidad y rentabilidad, un “economicismo” que busca ahorrar costes (dinero y sufrimiento) y optimizar la capacidad moral. El análisis objeta que la ética no se trata de rentabilidad, sino de determinar qué tiene valor, y que actuar éticamente a menudo entra en conflicto con el interés económico.
Según el texto, ¿cree Adela Cortina que la ética siempre genera beneficios económicos?
El análisis sugiere que Cortina parece sostener que la falta de ética es “cara” y que un cálculo inteligente llevaría a elegir la moralidad por sus beneficios. Sin embargo, el crítico argumenta que esto es falso y que ejemplos como la esclavitud demuestran que la inmoralidad puede ser económicamente rentable para quien la ejerce, a pesar del sufrimiento que cause.
¿Cómo relaciona Adela Cortina la ética con la política según el análisis?
El análisis critica que Cortina, al pasar del “yo” al “nosotros”, tiende a ofrecer soluciones morales (basadas en la convicción y la bondad individual/colectiva) a problemas que son fundamentalmente políticos y estructurales, como el gasto militar o las crisis económicas, minimizando la necesidad de coerción legal y política para garantizar el cumplimiento de normas justas.
¿Qué métodos considera Cortina para fomentar la moralidad en la población?
Según el texto, Cortina considera la coerción política (insuficiente), la vergüenza social (peligrosa), la educación integral (eficaz pero circular) y, de manera controvertida, la “mejora moral” a través de tratamientos biomédicos o genéticos para influir en la motivación moral.
¿Cuál es la visión de Adela Cortina sobre la ética profesional de acuerdo con la información proporcionada?
La ética profesional para Cortina implica que un buen profesional posea cualidades técnicas, oportunidad para usarlas en beneficio social con excelencia, vocación, responsabilidad y, fundamentalmente, contribuya a mantener la confianza mutua en la sociedad, considerándola esencial.
Si quieres conocer otros artículos parecidos a La Ética de Adela Cortina: ¿Utilidad o Valor? puedes visitar la categoría Neurociencia.
