¿Qué es el efecto extrapiramidal?

Sistema Extrapiramidal: Control del Movimiento

Valoración: 4.76 (6222 votos)

Nuestro cuerpo realiza una asombrosa variedad de movimientos cada día, desde los más precisos y voluntarios, como escribir o tomar un objeto, hasta aquellos que ejecutamos sin pensar, como mantener el equilibrio al caminar o ajustar nuestra postura. Detrás de esta compleja orquestación motora se encuentran diversas estructuras cerebrales y vías nerviosas. Si bien el sistema piramidal es conocido por su papel en los movimientos voluntarios finos, existe otro sistema, igualmente crucial, que actúa en la sombra, regulando el tono muscular, la postura y esos movimientos que realizamos de forma automática: el sistema extrapiramidal.

Entender el sistema extrapiramidal es adentrarse en una red intrincada de núcleos y conexiones que modulan y afinan nuestra actividad motora. Es el responsable de que nuestros movimientos sean fluidos, coordinados y que mantengamos una postura estable. Cuando este sistema sufre alguna alteración, las consecuencias pueden ser notables y afectar profundamente la calidad de vida, manifestándose en lo que conocemos como síndromes extrapiramidales.

¿Cuál es el recorrido de la vía extrapiramidal?
Recorre toda la médula espinal, hasta el hasta ventral de esta, donde va a hacer sinapsis con neuronas motoras implicadas en los movimientos de flexión. Es una vía que se relaciona con la coordinación de movimientos flexores, que inhibe los movimientos extensores.
Índice de Contenido

¿Qué es el Sistema Extrapiramidal?

El sistema extrapiramidal es una parte fundamental del sistema nervioso central dedicada a la regulación de los movimientos. A diferencia del sistema piramidal, que controla principalmente los movimientos voluntarios y precisos, el sistema extrapiramidal se enfoca en la modulación de la actividad motora, encargándose de funciones como el mantenimiento de la postura, la regulación del tono muscular, y la ejecución de movimientos automáticos y aprendidos, como caminar, montar en bicicleta o gesticular de manera inconsciente.

Este sistema no es una única vía nerviosa, sino una compleja red de estructuras interconectadas. Su nombre, 'extrapiramidal', proviene de que sus principales vías descendentes no atraviesan las pirámides del bulbo raquídeo, a diferencia del sistema piramidal.

Componentes Clave del Sistema Extrapiramidal

El sistema extrapiramidal está compuesto por una serie de núcleos y estructuras cerebrales que trabajan en conjunto. Las principales son:

  • Ganglios Basales: Este es quizás el componente más conocido. Incluyen el núcleo caudado, el putamen, el globo pálido (interno y externo), el núcleo subtalámico y la sustancia negra. Los ganglios basales reciben información de la corteza cerebral y el tálamo y envían proyecciones de vuelta a través de circuitos complejos (vía directa, indirecta e hiperdirecta) para modular la actividad motora, facilitando los movimientos deseados e inhibiendo los no deseados.
  • Cerebelo: Aunque a menudo se estudia por separado, el cerebelo tiene numerosas conexiones con el tronco encefálico y los ganglios basales, jugando un papel crucial en la coordinación de los movimientos, el equilibrio y el aprendizaje motor. Sus núcleos profundos son considerados parte funcional de este sistema modulador.
  • Núcleos del Tronco Encefálico: Varias estructuras dentro del tronco encefálico contribuyen al sistema extrapiramidal, dando origen a importantes vías descendentes. Estos incluyen el núcleo rojo, la sustancia negra (que también se considera parte de los ganglios basales), los núcleos vestibulares (en el bulbo raquídeo y puente) y la formación reticular (dispersa a lo largo del tronco encefálico).

Estas estructuras se comunican intensamente, formando circuitos que reciben información de la corteza cerebral y el tálamo, la procesan y la envían de vuelta al tálamo y luego a la corteza, o directamente hacia abajo a través de las vías descendentes hacia la médula espinal, donde influyen en las neuronas motoras.

Las Vías Descendentes Extrapiramidales

Una vez que los núcleos del sistema extrapiramidal han modulado las señales motoras, la información se transmite a la médula espinal a través de varias vías principales. Estas vías son fundamentales para ejecutar las funciones de postura, tono muscular y movimientos automáticos. Las cuatro vías principales son:

Vía Reticuloespinal

Esta vía se origina en la formación reticular, una red difusa de neuronas en el tronco encefálico (puente y bulbo raquídeo). Se divide en dos tractos:

  • Tracto Reticuloespinal Medial (Pontino): Se origina en la formación reticular del puente y desciende principalmente por el mismo lado (ipsilateralmente). Sus fibras terminan en la médula espinal ventromedial (cordón anterior), influyendo en las neuronas motoras que inervan los músculos extensores del tronco y miembros superiores. Se cree que calibra los movimientos voluntarios de estos músculos y afecta su tono y reflejos.
  • Tracto Reticuloespinal Lateral (Medular): Se origina en la formación reticular del bulbo raquídeo. Parte de sus fibras cruzan al lado opuesto (decusan), mientras que otras descienden ipsilateralmente. Termina en el cordón anterior y porción anterior del cordón lateral a lo largo de la médula espinal, haciendo sinapsis con interneuronas inhibidoras. Tiene una función opuesta al medial, inhibiendo la actividad de los músculos extensores y facilitando la de los flexores.

En conjunto, los tractos reticuloespinales son cruciales para el mantenimiento del tono muscular postural, especialmente de los músculos antigravitacionales, y posiblemente también influyen en funciones autónomas como la respiración y la sudoración.

Vía Vestibuloespinal

Se origina en los núcleos vestibulares, localizados en el bulbo raquídeo y el puente. Estos núcleos reciben información del oído interno (a través del nervio vestibular) sobre la posición de la cabeza y la aceleración, así como del cerebelo. También se divide en dos tractos:

  • Tracto Vestibuloespinal Medial: Se origina en los núcleos vestibulares mediales y desciende bilateralmente hacia la médula espinal cervical y torácica superior. Influye en las neuronas motoras que controlan los músculos del cuello y la parte superior del tronco, ayudando a estabilizar la cabeza y el cuello en respuesta a movimientos y cambios de posición.
  • Tracto Vestibuloespinal Lateral: Se origina en los núcleos vestibulares laterales y desciende ipsilateralmente a lo largo de toda la médula espinal. Termina en las láminas VII y VIII de la sustancia gris, haciendo sinapsis con neuronas motoras e interneuronas que controlan principalmente los músculos extensores. Es fundamental para mantener el equilibrio y la postura en respuesta a la información vestibular.

La función principal de esta vía es coordinar los movimientos del cuerpo y los miembros para mantener el equilibrio y la postura, especialmente durante la preparación o ejecución de movimientos.

¿Qué es el síndrome extrapiramidal en neurología?
Alteración del sistema extrapiramidal que provoca rigidez del tono muscular, temblor en reposo, hipocinesia, atetosis, corea, hemibalismo, etcétera. El síndrome extrapiramidal se presenta en los enfermos de Parkinson.

Vía Rubroespinal

Esta vía se origina en el núcleo rojo, una estructura en el mesencéfalo. Recibe información importante de la corteza cerebral y el cerebelo. El tracto rubroespinal cruza inmediatamente la línea media (decusa) en el mesencéfalo y desciende contralateralmente por la médula espinal. Termina principalmente en las láminas V a VII de la sustancia gris espinal, haciendo sinapsis con neuronas motoras que inervan los músculos flexores.

La vía rubroespinal es importante para el control del tono muscular de los músculos flexores y la modulación de sus movimientos. Se ha visto relacionada con la inhibición de la musculatura antigravitatoria durante el sueño REM y su lesión puede causar temblor rúbrico.

Vía Tectoespinal (Coliculoespinal)

Se origina en los colículos superiores del mesencéfalo, parte del tectum. Los colículos superiores reciben información visual de la retina y de centros corticales, así como información auditiva. El tracto tectoespinal desciende, cruzando la línea media en el mesencéfalo, y termina principalmente en las porciones cervical y torácica superior de la médula espinal contralateral, en las láminas VI a VIII.

Esta vía es crucial para orientar la cabeza y el cuello en respuesta a estímulos visuales o auditivos repentinos. Permite reacciones rápidas y reflejas, como girar la cabeza hacia un sonido fuerte o un movimiento inesperado en el campo visual. Es fundamental para tareas que requieren guía visual o auditiva.

Funciones del Sistema Extrapiramidal

En resumen, el sistema extrapiramidal no inicia los movimientos voluntarios (eso es función principal del sistema piramidal), pero los modula y ajusta para que sean suaves, coordinados y eficientes. Sus funciones clave incluyen:

  • Mantenimiento y ajuste de la postura corporal.
  • Regulación del tono muscular.
  • Control de los movimientos automáticos y aprendidos (como caminar, balancear los brazos al andar).
  • Planificación y preparación de movimientos, actuando como una base estable para la acción voluntaria.
  • Calibración y ajuste fino de los movimientos voluntarios iniciados por el sistema piramidal.
  • Participación en reacciones reflejas (por ejemplo, reflejos de orientación visual/auditiva).
  • Inhibición de movimientos involuntarios no deseados.

Síndromes y Enfermedades Extrapiramidales

Las alteraciones en el funcionamiento del sistema extrapiramidal dan lugar a un conjunto de trastornos neurológicos conocidos como síndromes extrapiramidales. Estos pueden ser causados por diversas razones, incluyendo enfermedades neurodegenerativas, lesiones cerebrales, o como efecto secundario de ciertos medicamentos (especialmente antipsicóticos).

¿Qué es el síndrome extrapiramidal en neurología?
Alteración del sistema extrapiramidal que provoca rigidez del tono muscular, temblor en reposo, hipocinesia, atetosis, corea, hemibalismo, etcétera. El síndrome extrapiramidal se presenta en los enfermos de Parkinson.

Los síndromes extrapiramidales se caracterizan por movimientos anormales o involuntarios, alteraciones del tono muscular y problemas posturales. Pueden clasificarse como hipocinéticos (movimiento reducido) o hipercinéticos (movimiento excesivo).

Manifestaciones Clínicas Comunes

Los síntomas varían dependiendo de la estructura específica del sistema extrapiramidal afectada. Algunas de las manifestaciones más frecuentes incluyen:

  • Rigidez: Aumento de la resistencia al movimiento pasivo de una articulación. Puede ser de "tubo de plomo" (constante) o "en rueda dentada" (intermitente, como un engranaje).
  • Temblor: Movimientos oscilatorios rítmicos. Un temblor característico es el temblor en reposo, que disminuye o desaparece con el movimiento voluntario.
  • Bradicinesia/Acinesia: Lentitud o dificultad para iniciar movimientos voluntarios. Es un síntoma cardinal de los trastornos hipocinéticos.
  • Hipocinesia: Reducción en la amplitud de los movimientos.
  • Distonía: Contracciones musculares sostenidas o intermitentes que causan movimientos y posturas anormales, a menudo repetitivas.
  • Corea: Movimientos involuntarios, irregulares, bruscos y sin propósito que fluyen de una parte del cuerpo a otra.
  • Atetosis: Movimientos lentos, sinuosos y retorcidos, especialmente en las extremidades distales. A menudo se combina con corea (coreoatetosis).
  • Hemibalismo: Movimientos involuntarios, amplios y violentos que afectan a un lado del cuerpo, a menudo en la raíz de los miembros.
  • Acatisia: Sensación subjetiva de inquietud motora y necesidad irresistible de moverse.
  • Diskinesia Tardía: Movimientos involuntarios, repetitivos y a menudo estereotipados que aparecen típicamente después del uso prolongado de ciertos medicamentos, especialmente antipsicóticos. Suelen afectar la cara, la boca y la lengua (movimientos de masticación, protrusión de la lengua).
  • Parkinsonismo: Conjunto de síntomas que imitan a la enfermedad de Parkinson (temblor en reposo, rigidez, bradicinesia, inestabilidad postural), pero que pueden ser causados por otras condiciones o fármacos (parkinsonismo medicamentoso).

Enfermedades neurodegenerativas como la enfermedad de Parkinson (caracterizada por degeneración de la sustancia negra y deficiencia de dopamina) y la enfermedad de Huntington (caracterizada por degeneración en el núcleo caudado y putamen) son ejemplos clásicos de trastornos primarios del sistema extrapiramidal.

Tratamiento

El tratamiento de los síndromes extrapiramidales depende de la causa subyacente. Puede incluir:

  • Medicamentos para aliviar los síntomas (por ejemplo, levodopa para el Parkinson, fármacos para controlar los movimientos involuntarios).
  • Ajuste o suspensión de medicamentos que puedan estar causando los síntomas (en el caso de síndromes inducidos por fármacos).
  • Fisioterapia y terapia ocupacional para mejorar el movimiento, el equilibrio y la independencia.
  • En algunos casos, cirugía (como estimulación cerebral profunda) puede ser una opción para ciertos síntomas refractarios.

Sistema Piramidal vs. Sistema Extrapiramidal: Una Comparativa

Aunque ambos sistemas trabajan en conjunto para controlar el movimiento, tienen roles y características distintivas:

CaracterísticaSistema PiramidalSistema Extrapiramidal
Control PrincipalMovimientos voluntarios finos, precisosMovimientos involuntarios, automáticos, postura, tono muscular, modulación
Vías PrincipalesTractos Corticoespinales (anteriores y laterales)Tractos Reticuloespinal, Vestibuloespinal, Rubroespinal, Tectoespinal
Origen PrincipalCorteza motoraGanglios Basales, Cerebelo, Núcleos del Tronco Encefálico (Núcleo Rojo, Sustancia Negra, Núcleos Vestibulares, Formación Reticular)
Paso por Pirámides BulbaresNo
Efecto de LesiónParálisis, debilidad, espasticidad, reflejos aumentados (Signo de Babinski positivo)Movimientos involuntarios anormales (temblor, corea, distonía, etc.), alteraciones del tono muscular (rigidez), bradicinesia, problemas posturales y de equilibrio (Signo de Babinski negativo)
Función PrincipalIniciación y ejecución de movimientos voluntariosAjuste, calibración y coordinación de movimientos; control automático

Preguntas Frecuentes sobre el Sistema Extrapiramidal

¿Qué es un síndrome extrapiramidal?

Es un conjunto de síntomas neurológicos que resultan de una alteración en el sistema extrapiramidal. Estos síntomas suelen incluir movimientos involuntarios anormales (como temblor, corea, distonía), cambios en el tono muscular (rigidez) y lentitud de movimiento (bradicinesia).

¿Cuál es la diferencia entre el sistema piramidal y el extrapiramidal?

El sistema piramidal controla principalmente los movimientos voluntarios y precisos, con vías que descienden directamente de la corteza motora y pasan por las pirámides del bulbo. El sistema extrapiramidal, por otro lado, modula la actividad motora, controlando el tono muscular, la postura y los movimientos automáticos. Sus vías no pasan por las pirámides.

¿Qué enfermedades afectan al sistema extrapiramidal?

Varias enfermedades neurológicas afectan este sistema, siendo las más conocidas la enfermedad de Parkinson y la enfermedad de Huntington. También puede verse afectado por lesiones cerebrales, infecciones o, comúnmente, por ciertos medicamentos (síndromes extrapiramidales inducidos por fármacos).

¿Qué es el movimiento extrapiramidal?
El sistema extrapiramidal, ubicado en el cerebro, es parte fundamental del sistema nervioso que se encarga de la regulación de los movimientos voluntarios e involuntarios.

¿Qué son los movimientos extrapiramidales?

Estrictamente hablando, el término se refiere a los movimientos que son controlados o modulados por el sistema extrapiramidal, como los movimientos automáticos (caminar) o el mantenimiento de la postura. Sin embargo, en el contexto clínico, a menudo se usa para describir los movimientos anormales e involuntarios que surgen cuando este sistema está dañado, como temblores, corea, distonía, etc.

¿Los síndromes extrapiramidales tienen cura?

La posibilidad de cura depende de la causa subyacente. Si son inducidos por medicamentos, a menudo mejoran o desaparecen al ajustar o suspender el fármaco. Sin embargo, si son causados por enfermedades neurodegenerativas como el Parkinson o Huntington, actualmente no tienen cura, aunque los tratamientos pueden ayudar a controlar los síntomas y mejorar la calidad de vida.

¿Por qué algunos medicamentos causan síntomas extrapiramidales?

Algunos medicamentos, especialmente ciertos antipsicóticos, actúan bloqueando receptores de dopamina en los ganglios basales. La dopamina es un neurotransmisor crucial para el funcionamiento normal del sistema extrapiramidal. La alteración de su función puede desequilibrar los circuitos dentro de los ganglios basales, llevando a la aparición de síntomas como rigidez, temblor, distonía o acatisia.

Conclusión

El sistema extrapiramidal es un pilar esencial de nuestro control motor. Aunque no seamos conscientes de su trabajo constante, es el responsable de la fluidez de nuestros movimientos automáticos, la estabilidad de nuestra postura y la correcta calibración de nuestras acciones voluntarias. Su intrincada red de núcleos y vías descendentes es un testimonio de la complejidad del cerebro humano. Comprender su función y las consecuencias de su disfunción no solo es fundamental en neurología, sino que también arroja luz sobre la base neural de aspectos tan cotidianos como caminar o mantenernos erguidos. La investigación continua sobre este sistema ofrece esperanza para mejorar el tratamiento de los debilitantes síndromes extrapiramidales.

Si quieres conocer otros artículos parecidos a Sistema Extrapiramidal: Control del Movimiento puedes visitar la categoría Neurociencia.

Foto del avatar

Jesús Porta Etessam

Soy licenciado en Medicina y Cirugía y Doctor en Neurociencias por la Universidad Complutense de Madrid. Me formé como especialista en Neurología realizando la residencia en el Hospital 12 de Octubre bajo la dirección de Alberto Portera y Alfonso Vallejo, donde también ejercí como adjunto durante seis años y fui tutor de residentes. Durante mi formación, realicé una rotación electiva en el Memorial Sloan Kettering Cancer Center.Posteriormente, fui Jefe de Sección en el Hospital Clínico San Carlos de Madrid y actualmente soy jefe de servicio de Neurología en el Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz. Tengo el honor de ser presidente de la Sociedad Española de Neurología, además de haber ocupado la vicepresidencia del Consejo Español del Cerebro y de ser Fellow de la European Academy of Neurology.A lo largo de mi trayectoria, he formado parte de la junta directiva de la Sociedad Española de Neurología como vocal de comunicación, relaciones internacionales, director de cultura y vicepresidente de relaciones institucionales. También dirigí la Fundación del Cerebro.Impulsé la creación del grupo de neurooftalmología de la SEN y he formado parte de las juntas de los grupos de cefalea y neurooftalmología. Además, he sido profesor de Neurología en la Universidad Complutense de Madrid durante más de 16 años.

Subir