¿Cómo funciona la biónica en el cuerpo humano?

Biónica: Conexión Mente-Máquina en tu Cuerpo

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Perder el uso de una extremidad puede convertir las tareas diarias más sencillas en un desafío considerable. Afortunadamente, la tecnología de vanguardia está abriendo caminos para restaurar la independencia de las personas, permitiendo incluso la asombrosa conexión entre la mente y una extremidad artificial. Estos dispositivos de alta tecnología son lo que conocemos como dispositivos protésicos biónicos.

Como explica el Dr. Nick Langhals, quien supervisa la investigación en ingeniería protésica respaldada por los NIH, para recuperar parte de esa función perdida, se necesita algún tipo de herramienta de asistencia o tecnología que mejore la recuperación o restaure la capacidad de la anatomía que ya no está presente. Esta área de investigación evoluciona rápidamente con el objetivo primordial de mejorar la calidad de vida de las personas mediante la restauración tanto del movimiento como de las sensaciones.

¿Qué es la tecnología biónica?
La ingeniería biónica trabaja en reemplazar cualquier órgano de un ser vivo por un componente electrónico o mecánico, aprovechando las posibilidades que nos ofrece la tecnología. Por ejemplo, recientemente se le implantó a una persona un ojo biónico.
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El Control de los Dispositivos Protésicos: Evolución

Los dispositivos protésicos tradicionales se basan en un arnés impulsado por el cuerpo para controlar un dispositivo manual. Su funcionamiento es relativamente sencillo: un simple encogimiento de hombros puede abrir la mano o el gancho protésico, y al relajar el hombro, la prótesis se cierra. Lo intuitivo de estos sistemas es que, a través de la sensación de la tensión del cable en los hombros, el usuario puede saber si la prótesis está abierta o cerrada sin necesidad de mirarla.

Sin embargo, las manos motorizadas más recientes presentan un desafío de aprendizaje diferente. Para cerrar el dispositivo, el usuario debe contraer los músculos restantes del brazo. Un sensor eléctrico colocado sobre estos músculos detecta la contracción y envía la señal a la mano para que se cierre. Dado que los músculos originales que controlaban la mano ya no están, los músculos restantes deben ser reentrenados para realizar esta nueva función. Aprender a abrir y cerrar una mano protésica de esta manera requiere tiempo y, a menudo, el usuario necesita mirar el dispositivo para confirmar qué está haciendo.

Para hacer que estas manos motorizadas sean más intuitivas, los investigadores están desarrollando métodos para detectar las señales eléctricas directamente del cerebro y los nervios. Esto permite controlar prótesis biónicas avanzadas de formas más naturales. Una de las aproximaciones consiste en implantar pequeños sensores en las áreas del cerebro que controlan el movimiento. Otra técnica implica la unión de pequeños electrodos a los nervios amputados. En ambos casos, la idea es que los pacientes simplemente piensen en mover sus manos, y las computadoras traduzcan esas intenciones en movimientos de la mano protésica biónica.

La Importancia de la Comunicación Bidireccional: Sentir con la Prótesis

Para que una persona con una extremidad biónica recupere una sensación de plenitud, no basta con controlar el dispositivo; también es fundamental que pueda 'sentir' lo que está haciendo. Aquí es donde entra en juego la comunicación bidireccional. Los avances en los dispositivos biónicos permiten enviar sensaciones desde la prótesis de vuelta al cerebro, lo que habilita al usuario a sentir que está utilizando su propia extremidad.

El Dr. Paul Marasco, investigador de ingeniería biomédica de la Clínica Cleveland, subraya que lo más importante de la investigación actual es esta sensación de integridad. Su equipo ha ideado sistemas innovadores para restaurar la sensación en manos protésicas.

Una técnica consiste en reubicar los nervios sensoriales restantes de la mano amputada hacia la piel de la parte superior del brazo. Posteriormente, se utilizan pequeños robots que ejercen presión sobre la piel del brazo cuando la mano protésica toca algo. Esta presión simula la sensación táctil.

¿Qué estudia la biónica?
También se llama así a la rama de la ingeniería que intenta hacer trabajar juntos sistemas biológicos y electrónicos, por ejemplo para crear prótesis activadas por los nervios o brazos robóticos controlados por una señal biológica como el implante coclear o la retina artificial.

El equipo de Marasco también desarrolló un sistema similar para restaurar la sensación de movimiento. La mano biónica envía señales a un sistema de control computarizado externo. Este sistema, a su vez, indica a un pequeño robot, llevado en el brazo del usuario, que envíe vibraciones al músculo del brazo. Estas vibraciones profundas en el músculo crean una ilusión de movimiento que informa al cerebro sobre la posición o el estado (abierta o cerrada) de la mano protésica.

Este sistema de retroalimentación fue probado con éxito en personas con prótesis de mano. Los participantes del estudio lograron operar la mano biónica y conocer su posición con la misma habilidad que con su mano natural. Gracias a este sistema, no necesitaban mirar la mano biónica para saber si estaba abierta, cerrada o si estaban agarrando un objeto. Marasco explica que están 'engañando a sus cerebros para que crean que la prótesis es realmente parte de su cuerpo'. Este avance aprovecha directamente la forma en que el cerebro detecta el movimiento, mejorando significativamente la comunicación de dos vías entre el dispositivo protésico y la mente.

Más Allá de las Prótesis de Extremidades: Exoesqueletos y Otros Órganos Biónicos

La biónica no se limita a reemplazar extremidades. Los equipos de investigación también trabajan arduamente para ayudar a personas que han perdido el uso de las piernas. Mediante el uso de dispositivos robóticos conocidos como exoesqueletos, algunas personas con parálisis en las piernas han logrado recuperar la capacidad de caminar.

Un ejemplo notable es el trabajo del Dr. Thomas Bulea, ingeniero biomédico del Centro Clínico de los NIH. Su grupo creó un exoesqueleto portátil diseñado específicamente para niños con parálisis cerebral, un trastorno neurológico que dificulta mantenerse de pie, equilibrarse y caminar. Este exoesqueleto motorizado modifica el patrón de marcha de los niños, ayudándoles a enderezar las rodillas en momentos clave del ciclo de caminata. Si bien facilita el caminar, su uso actual requiere que los niños puedan desplazarse, aunque sea distancias cortas.

El objetivo a largo plazo, según Bulea, es que estos dispositivos puedan ser utilizados fuera del laboratorio o el entorno clínico. Para ello, necesitan sistemas de control extremadamente robustos que garanticen un comportamiento seguro y adecuado en todo tipo de entornos del mundo real. Actualmente, su equipo desarrolla software que permita al exoesqueleto sortear obstáculos o adaptarse a terrenos irregulares.

La ingeniería biónica tiene un alcance aún más amplio. La disciplina busca reemplazar cualquier órgano de un ser vivo con un componente electrónico o mecánico, capitalizando las posibilidades que ofrece la tecnología moderna. Un ejemplo reciente es el implante de un ojo biónico a una persona. Este dispositivo consistía en un chip implantado dentro del ojo, conectado a una cámara HD externa montada en unas gafas y a un procesador que estimulaba directamente la retina del paciente.

Incluso la piel, nuestro órgano más extenso y vital para la interacción con el entorno y la comunicación con el cerebro, es objeto de investigación biónica. Científicos de la Universidad de Tokio trabajan en el desarrollo de una piel biónica capaz de monitorear signos vitales. La visión es que esta piel pueda detectar afecciones como el cáncer o problemas cardíacos con solo tocarla.

¿Es la neurociencia computacional una buena carrera?
El campo de la neurotecnología está en auge y la neurociencia computacional es la columna vertebral de la industria, por lo que la cantidad y variedad de empleos disponibles también aumentará. Las habilidades que se desarrollan en neurociencia computacional son relevantes para el análisis y la interpretación de otros datos fisiológicos y de sensores.

Estos avances, que pueden parecer extraídos de la ciencia ficción, son realidades tangibles gracias a la combinación de inteligencia artificial, neurofisiología, robótica y tecnologías como la impresión 3D, que ya está revolucionando campos como la rehabilitación, ortopedia y traumatología. La biónica y la impresión 3D comparten un enorme potencial para mejorar la calidad de vida de los pacientes, lo que justifica la continuidad de la investigación en estas áreas.

Campos de Aplicación de la Biónica

Gracias a la ingeniería biónica, es posible dotar al ser humano de capacidades que no posee naturalmente o reemplazar funciones perdidas. Su campo de aplicación es vasto y continúa expandiéndose:

  • Diseño: Inspirado en las formas y funciones eficientes de la naturaleza (biomímesis), aplicable desde la industria automotriz (como el autoconcepto biónico de Mercedes-Benz) hasta la mejora de la ergonomía en productos.
  • Industria: Desarrollo de equipos de medición inteligentes para variables como temperatura, color, acidez o intensidad de luz, optimizando procesos.
  • Medicina: Quizás el campo con mayor impacto inmediato. La comprensión de los sistemas biológicos permite el desarrollo de órganos homólogos electromecánicos para suplir funciones perdidas.
  • Ecología y Recursos Energéticos: El estudio de procesos biológicos altamente eficientes, como la fotosíntesis en las plantas para transformar energía solar, puede ofrecer soluciones innovadoras para la obtención de energía y la reducción de la contaminación.
  • Deporte: Permite a atletas con amputaciones continuar o retomar la práctica deportiva mediante prótesis avanzadas adaptadas a la actividad física.
  • Agricultura: Apoyo a la investigación y mejora de procesos de producción de alimentos mediante la aplicación de principios biónicos o el desarrollo de tecnología inspirada en la biología.

El Desarrollo Histórico y la Búsqueda de Opciones

Los primeros pasos hacia la integración de tecnología y biología se remontan a la historia. Probablemente, la primera estimulación eléctrica intencionada de un nervio ocurrió en 1790, cuando Alessandro Volta, el inventor de la pila eléctrica, experimentó colocando varillas de metal conectadas a una fuente eléctrica en sus oídos, lo que le provocó un sonido parecido al burbujeo antes de perder brevemente el conocimiento.

En el ámbito académico, la carrera de ingeniería biónica se estableció en México en 1996, con la creación de la Unidad Profesional Interdisciplinaria en Ingeniería y Tecnologías Avanzadas del Instituto Politécnico Nacional (IPN), que ha tenido un papel significativo en la invención de artefactos biónicos. Posteriormente, la Universidad Popular Autónoma del Estado de Puebla (UPAEP) también incorporó esta disciplina.

Actualmente, existe una gran variedad de dispositivos protésicos y tecnología biónica en desarrollo. El Dr. Langhals enfatiza que hay muchas opciones de herramientas y tecnologías disponibles para ayudar a las personas, y es importante explorarlas y considerar su adopción. Si alguien desea encontrar un estudio clínico que le permita evaluar uno de estos dispositivos, puede buscar en clinicaltrials.gov, una base de datos que incluye estudios respaldados por los NIH y otros a nivel mundial.

Participar en un estudio implica conversar con el médico sobre los posibles riesgos y beneficios, un paso crucial antes de tomar cualquier decisión.

Preguntas Frecuentes sobre la Biónica

¿Qué es la tecnología biónica?
La tecnología biónica implica la creación de sistemas artificiales o mecánicos inspirados en sistemas biológicos, o el reemplazo de partes del cuerpo con componentes electrónicos o mecánicos para restaurar o mejorar funciones.
¿Cómo se conecta una prótesis biónica avanzada al cerebro?
Se puede lograr mediante la implantación de pequeños sensores en el cerebro o la unión de electrodos a los nervios. Algunas técnicas en desarrollo buscan conexiones menos invasivas, como llevar 'cableado' a través de una arteria usando un estent.
¿Pueden las personas sentir con una extremidad biónica?
Sí, las investigaciones actuales están logrando restaurar la sensación mediante técnicas como la reubicación de nervios sensoriales a la piel del brazo o el uso de vibraciones musculares para crear una ilusión de tacto y movimiento.
¿Qué otros órganos, además de las extremidades, puede reemplazar la biónica?
La biónica busca reemplazar cualquier órgano. Ejemplos incluyen el desarrollo de ojos biónicos y piel biónica capaz de monitorear signos vitales.

¿Existen dispositivos biónicos para personas con parálisis en las piernas?
Sí, además de prótesis, se están desarrollando y utilizando exoesqueletos robóticos portátiles que ayudan a las personas con parálisis o debilidad muscular a caminar y rehabilitarse.
Tipo de PrótesisMecanismo de Control PrincipalRetroalimentación Sensorial
Tradicional (Impulsada por el Cuerpo)Movimiento corporal (ej. hombro) a través de arnés y cable.Sensación de tensión del cable en el cuerpo.
Motorizada (Básica)Contracción de músculos residuales detectada por sensor eléctrico.Principalmente visual; requiere mirar el dispositivo.
Biónica AvanzadaSeñales eléctricas del cerebro o nervios (intención de movimiento).Comunicación bidireccional; sistemas que generan sensación de tacto o movimiento (ej. vibraciones musculares, robots en la piel).

La integración de la ingeniería y la biología, que define la biónica, continúa empujando los límites de lo posible, ofreciendo esperanza y nuevas capacidades a quienes las necesitan.

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Jesús Porta Etessam

Soy licenciado en Medicina y Cirugía y Doctor en Neurociencias por la Universidad Complutense de Madrid. Me formé como especialista en Neurología realizando la residencia en el Hospital 12 de Octubre bajo la dirección de Alberto Portera y Alfonso Vallejo, donde también ejercí como adjunto durante seis años y fui tutor de residentes. Durante mi formación, realicé una rotación electiva en el Memorial Sloan Kettering Cancer Center.Posteriormente, fui Jefe de Sección en el Hospital Clínico San Carlos de Madrid y actualmente soy jefe de servicio de Neurología en el Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz. Tengo el honor de ser presidente de la Sociedad Española de Neurología, además de haber ocupado la vicepresidencia del Consejo Español del Cerebro y de ser Fellow de la European Academy of Neurology.A lo largo de mi trayectoria, he formado parte de la junta directiva de la Sociedad Española de Neurología como vocal de comunicación, relaciones internacionales, director de cultura y vicepresidente de relaciones institucionales. También dirigí la Fundación del Cerebro.Impulsé la creación del grupo de neurooftalmología de la SEN y he formado parte de las juntas de los grupos de cefalea y neurooftalmología. Además, he sido profesor de Neurología en la Universidad Complutense de Madrid durante más de 16 años.

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