¿Qué es el dolor según la neurociencia?

El Cerebro: ¿Siente Dolor?

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Es una experiencia casi universal: en algún momento de nuestra vida, hemos sentido un dolor de cabeza. Sin embargo, la naturaleza de este dolor encierra una paradoja fascinante cuando consideramos el órgano que reside justo ahí, dentro de nuestra cabeza: el cerebro. A pesar de ser el centro de control de todas nuestras sensaciones, incluidas las dolorosas que provienen del resto del cuerpo, el tejido cerebral en sí mismo no está equipado para sentir dolor.

Esta afirmación, que a primera vista parece contradictoria, está respaldada por los expertos en neurociencia. El cerebro, a pesar de albergar miles de millones de neuronas, que son las células fundamentales para la transmisión de información sensorial, carece de algo crucial para sentir dolor: los receptores del dolor, también conocidos como *nociceptores*. Estos receptores especializados son los encargados de detectar estímulos potencialmente dañinos y enviar señales a través del sistema nervioso para que el cerebro las interprete como dolor. Dado que el tejido cerebral no posee estos receptores, no puede generar una señal de dolor originating de sí mismo.

¿Es posible sentir dolor sin función cerebral?
Cuando el cerebro muere, la persona no puede moverse, respirar, pensar ni sentir. El dolor y el sufrimiento cesan . La muerte cerebral es la muerte y no se puede revertir. El corazón puede seguir latiendo por un tiempo mientras el respirador (máquina de respiración) suministra oxígeno al cuerpo.
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¿De Dónde Proviene Entonces el Dolor de Cabeza?

Si el cerebro no siente dolor, ¿cómo explicamos esa punzada o esa presión en la cabeza que llamamos dolor de cabeza? La respuesta reside en otras estructuras que se encuentran dentro de la cavidad craneal y en la cabeza, pero que no son el tejido cerebral propiamente dicho. El Instituto del Cerebro y otros estudios señalan que el dolor de cabeza se origina en nervios y vasos sanguíneos que sí tienen receptores del dolor.

Por ejemplo, los vasos sanguíneos que rodean y irrigan el cerebro, las meninges (las membranas que cubren el cerebro y la médula espinal), los músculos del cuello y la cabeza, y los nervios craneales pueden ser fuentes de dolor. Cuando estas estructuras se inflaman, se tensan, se dilatan o se ven afectadas de alguna otra manera, sus receptores del dolor se activan y envían señales al cerebro. Es el cerebro el que procesa estas señales y nos hace conscientes del dolor, pero la señal no se originó en su propio tejido.

Este fenómeno se describe a menudo como *dolor referido*. Es un tipo de dolor que se siente en una parte del cuerpo diferente de donde realmente se origina el problema. En el caso de los dolores de cabeza, el dolor se siente en la cabeza (la ubicación del cerebro), pero la fuente real del dolor está fuera del tejido cerebral.

Tipos Comunes de Dolores de Cabeza

Aunque existen más de 200 tipos y subtipos de dolores de cabeza identificados, la gran mayoría, aproximadamente el 90%, se clasifican en tres categorías principales, según la información proporcionada:

  • Dolores de cabeza tensionales: Son el tipo más común y a menudo se describen como una banda apretada alrededor de la cabeza. Suelen estar relacionados con la tensión muscular en el cuello y el cuero cabelludo.
  • Migrañas: Caracterizadas por un dolor generalmente pulsátil o latente, a menudo en un lado de la cabeza, que puede ser de moderado a severo. Las migrañas pueden ir acompañadas de otros síntomas como náuseas, vómitos y sensibilidad a la luz y el sonido.
  • Cefaleas en racimos: Son menos comunes pero extremadamente dolorosas. Se caracterizan por episodios de dolor intenso y punzante, a menudo localizado alrededor de un ojo o en un lado de la cabeza, que ocurren en "racimos" o períodos.

Estos tipos de dolores de cabeza son ejemplos de dolores primarios, es decir, el dolor es la afección principal, no un síntoma de otra enfermedad subyacente grave que afecte directamente al cerebro. Existen también dolores de cabeza secundarios, que son causados por otras condiciones médicas, pero incluso en esos casos, el dolor no suele provenir del tejido cerebral mismo, sino de la afectación de estructuras circundantes.

Otras Posibles Causas de Dolores de Cabeza

Más allá de los tipos primarios mencionados, el dolor que sentimos en la cabeza puede ser provocado por una variedad de factores que afectan las estructuras sensibles al dolor fuera del cerebro. Aunque la información proporcionada no detalla exhaustivamente estas causas, sí indica que existen otras razones que pueden generar este tipo de dolor sin que el origen sea el tejido cerebral. Estas podrían incluir problemas con los senos paranasales, problemas dentales, problemas en las articulaciones temporomandibulares, o incluso la deshidratación, todas ellas afectando estructuras que sí poseen receptores de dolor.

¿Por qué el cerebro no puede sentir dolor?
El cerebro es un órgano que carece de células receptoras del dolor, así que cuando nos duele la cabeza... no solo notamos ese dolor. Casi todas las personas han tenido, alguna vez en su vida, un dolor de cabeza.

El Cerebro Procesador del Dolor, No Generador Interno

Es fundamental entender el papel dual del cerebro en relación con el dolor. Por un lado, es el órgano que integra y procesa las señales de dolor que recibe de todo el resto del cuerpo. Si te golpeas un dedo del pie, son los nervios de ese dedo los que detectan el daño a través de sus *nociceptores* y envían una señal eléctrica a la médula espinal y luego al cerebro. Es el cerebro el que interpreta esa señal como "dolor en el dedo del pie". Sin esta función cerebral, la sensación consciente de dolor no existiría.

Por otro lado, y aquí radica la peculiaridad, su propio tejido neural, la masa gris y blanca que constituye el cerebro en sí, es insensible al dolor. Esta característica es la que permite, por ejemplo, que los neurocirujanos realicen ciertas cirugías cerebrales en pacientes despiertos, ya que manipular el tejido cerebral no causa dolor directo, aunque sí deben evitar las estructuras circundantes sensibles.

Dolor y Muerte Cerebral

La relación entre el cerebro y la sensación de dolor se vuelve aún más clara cuando consideramos el estado de muerte cerebral. La información proporcionada establece de manera inequívoca que cuando el cerebro muere, todas sus funciones cesan. Esto incluye la capacidad de moverse, de respirar (sin asistencia mecánica), de pensar y, crucialmente, de sentir.

La *muerte cerebral* se define como el cese irreversible de todas las funciones del cerebro, incluido el tronco encefálico. En este estado, la persona ya no puede procesar estímulos sensoriales de ningún tipo, lo que significa que el dolor y el sufrimiento cesan por completo. Aunque en algunos casos el corazón pueda seguir latiendo temporalmente con soporte vital artificial (un respirador que suministra oxígeno), esto no indica ninguna función cerebral ni capacidad de sentir. La muerte cerebral es reconocida legal y médicamente como la muerte del individuo, y es un estado irreversible. No hay posibilidad de sentir dolor o cualquier otra sensación una vez que el cerebro ha dejado de funcionar de forma permanente.

Preguntas Frecuentes

¿Puede el cerebro sentir dolor?
No, el tejido cerebral en sí mismo carece de receptores del dolor (nociceptores).

¿Cómo explicar la neurociencia del dolor?
Durante la EPN, se enseña a los pacientes con dolor crónico que su problema puede estar menos relacionado con la salud de sus tejidos y más con el funcionamiento del sistema nervioso y el cerebro. Se utilizan metáforas e historias para explicar, de forma sencilla, cómo funciona realmente el dolor y así reconceptualizarlo [4,5,17].

¿Si el cerebro no siente dolor, por qué tengo dolores de cabeza?
Los dolores de cabeza provienen de la activación de receptores del dolor en otras estructuras de la cabeza y el cuello que sí los poseen, como vasos sanguíneos, meninges o músculos. Es un *dolor referido* que se siente en la cabeza.

¿Qué tipos de dolores de cabeza son los más comunes?
Según la información, los más comunes son los dolores de cabeza tensionales, las migrañas y las cefaleas en racimos.

¿Se siente dolor después de que el cerebro muere?
No. La muerte cerebral implica el cese irreversible de todas las funciones cerebrales, incluida la capacidad de sentir dolor o sufrimiento. El dolor cesa.

Conclusión

La relación del cerebro con el dolor es un ejemplo fascinante de cómo funciona nuestro sistema nervioso. A pesar de ser el centro supremo que procesa todas nuestras experiencias sensoriales, el cerebro mismo es insensible al dolor. Los dolores que sentimos en la cabeza, tan comunes en nuestra vida, son el resultado de la actividad dolorosa en otras estructuras circundantes. Entender esta distinción nos ayuda a comprender mejor la complejidad del dolor y el papel central, pero a veces sorprendente, que juega nuestro cerebro en su percepción.

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Jesús Porta Etessam

Soy licenciado en Medicina y Cirugía y Doctor en Neurociencias por la Universidad Complutense de Madrid. Me formé como especialista en Neurología realizando la residencia en el Hospital 12 de Octubre bajo la dirección de Alberto Portera y Alfonso Vallejo, donde también ejercí como adjunto durante seis años y fui tutor de residentes. Durante mi formación, realicé una rotación electiva en el Memorial Sloan Kettering Cancer Center.Posteriormente, fui Jefe de Sección en el Hospital Clínico San Carlos de Madrid y actualmente soy jefe de servicio de Neurología en el Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz. Tengo el honor de ser presidente de la Sociedad Española de Neurología, además de haber ocupado la vicepresidencia del Consejo Español del Cerebro y de ser Fellow de la European Academy of Neurology.A lo largo de mi trayectoria, he formado parte de la junta directiva de la Sociedad Española de Neurología como vocal de comunicación, relaciones internacionales, director de cultura y vicepresidente de relaciones institucionales. También dirigí la Fundación del Cerebro.Impulsé la creación del grupo de neurooftalmología de la SEN y he formado parte de las juntas de los grupos de cefalea y neurooftalmología. Además, he sido profesor de Neurología en la Universidad Complutense de Madrid durante más de 16 años.

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