En el vasto campo de la neurociencia, pocos nombres resuenan con la fuerza de Eric Kandel y James Schwartz. Su colaboración, centrada en un organismo aparentemente simple, la babosa marina Aplysia californica, abrió caminos insospechados en la comprensión de uno de los procesos más complejos del cerebro: la memoria. A través de meticulosos experimentos, Kandel y Schwartz lograron desentrañar los mecanismos celulares y moleculares subyacentes al aprendizaje y la formación de recuerdos, proporcionando una base sólida para entender cómo el cerebro cambia con la experiencia.

Antes de su trabajo pionero, la memoria era en gran parte una 'caja negra'. Se sabía que existía, pero los detalles de cómo se codificaba, almacenaba y recuperaba a nivel neuronal eran un misterio. Kandel, inicialmente formado en psiquiatría, se sintió atraído por la idea de que los procesos mentales complejos, como los explorados en el psicoanálisis, debían tener una base biológica en las neuronas y sus conexiones. Buscó un sistema modelo simple que le permitiera estudiar el aprendizaje y la memoria a nivel celular.
El Modelo Aplysia: Una Elección Estratégica
La elección de la Aplysia californica no fue casual. Esta babosa marina posee un sistema nervioso relativamente simple, con neuronas grandes y fácilmente identificables, algunas de ellas con solo cientos o miles de neuronas en sus ganglios, a diferencia de los miles de millones en el cerebro humano. Además, presenta comportamientos defensivos simples, como el reflejo de retracción de la branquia, que son susceptibles de modificarse mediante formas básicas de aprendizaje como la habituación, la sensibilización y el condicionamiento clásico.
Kandel, junto con colaboradores como Irving Kupferman y Harold Pinsker, comenzó a desarrollar protocolos para estudiar estas formas de aprendizaje en Aplysia intacta. Demostraron que el reflejo de retracción de la branquia podía ser habituado (disminuía la respuesta ante estímulos repetidos e inofensivos) y sensibilizado (aumentaba la respuesta ante un estímulo inofensivo después de un estímulo nocivo). Este fue un paso crucial: ligar un comportamiento observable y modificable a un circuito neuronal relativamente simple.
De la Conducta a las Neuronas
El siguiente desafío fue trazar los circuitos neuronales implicados en estos reflejos y sus modificaciones. Identificaron las neuronas sensoriales que detectan el estímulo, las interneuronas que procesan la información y las neuronas motoras que ejecutan la respuesta. Esto permitió estudiar qué ocurría en sinapsis específicas cuando el animal aprendía.
Su trabajo proporcionó evidencia contundente de que el aprendizaje implicaba cambios en la efectividad funcional de las conexiones sinápticas preexistentes. Es decir, la fuerza con la que una neurona se comunicaba con otra podía aumentar o disminuir como resultado de la experiencia.
Los Secretos Moleculares de la Memoria
Fue en este punto donde la colaboración con James Schwartz se volvió indispensable. A partir de 1966, Schwartz aportó su experiencia en bioquímica para investigar los cambios moleculares dentro de las neuronas asociados con el aprendizaje y el almacenamiento de memoria. Se sabía que la memoria a largo plazo, a diferencia de la memoria a corto plazo, requería la síntesis de nuevas proteínas.
Juntos, comenzaron a desentrañar las cascadas de señalización intracelular. Identificaron que la sensibilización (una forma de aprendizaje asociativo simple) estaba asociada con la producción de la molécula segundo mensajero cAMP (monofosfato de adenosina cíclico) en los ganglios de Aplysia. Más tarde, descubrieron que el neurotransmisor serotonina, liberado por interneuronas moduladoras durante la sensibilización, activaba la producción de cAMP.
La investigación continuó, revelando que el cAMP activaba una enzima clave: la proteína quinasa A (PKA). La PKA, a su vez, modificaba la función de canales iónicos (identificado en parte por Steven Siegelbaum), alterando las propiedades eléctricas de la neurona y fortaleciendo la sinapsis. Este mecanismo explicaba cómo la sensibilización podía producir cambios a corto plazo en la fuerza sináptica.
Memoria a Corto vs. Largo Plazo
Una de las distinciones más importantes que surgieron de su trabajo fue la diferencia entre la memoria a corto y largo plazo a nivel molecular. Mientras que la memoria a corto plazo implicaba modificaciones funcionales de las sinapsis existentes a través de la activación de proteínas como la PKA, la memoria a largo plazo requería cambios más duraderos, incluyendo la síntesis de nuevas proteínas y cambios estructurales en las sinapsis.
Buscaron las proteínas necesarias para convertir los recuerdos a corto plazo en recuerdos duraderos. Identificaron que uno de los objetivos nucleares de la PKA es un factor de transcripción llamado CREB (proteína de unión al elemento de respuesta a cAMP). Demostraron que la activación de CREB era crucial para la formación de memoria a largo plazo. La activación de CREB lleva a la expresión de genes que, en última instancia, resultan en el crecimiento de nuevas conexiones sinápticas o el fortalecimiento estructural de las existentes.
Así, propusieron un modelo donde la memoria a corto plazo se basa en la modificación temporal de la eficacia sináptica existente, mientras que la memoria a largo plazo implica cambios estructurales y el crecimiento de nuevas sinapsis, un proceso que requiere la síntesis de nuevas proteínas.

Tabla Comparativa: Memoria a Corto vs. Largo Plazo en Aplysia
| Característica | Memoria a Corto Plazo | Memoria a Largo Plazo |
|---|---|---|
| Duración | Minutos/Horas | Días/Semanas |
| Requiere Síntesis de Proteínas | No | Sí |
| Cambios Neuronales | Modificación funcional de sinapsis existentes (p. ej., alteración de canales iónicos) | Cambios estructurales (p. ej., aumento del número de sinapsis), síntesis de proteínas |
| Mecanismos Clave | Activación de cascadas de señalización (cAMP, PKA) | Activación de factores de transcripción (CREB), expresión génica |
| Base | Cambio en la eficacia sináptica | Cambio en la estructura y número de sinapsis |
La Conservación de los Mecanismos
Una de las hipótesis centrales de Kandel era que los mecanismos celulares y moleculares básicos del aprendizaje serían conservados a lo largo de la evolución. Su trabajo con Aplysia sentó las bases para probar esta idea. Posteriormente, utilizando sistemas de mamíferos, como ratones transgénicos, Kandel y otros investigadores pudieron confirmar que muchos de los actores moleculares identificados en Aplysia, como los neurotransmisores, los segundos mensajeros (cAMP), las quinasas de proteínas (PKA) y los factores de transcripción (CREB), también desempeñan roles cruciales en el aprendizaje y la memoria en vertebrados, incluyendo el hipocampo.
Esta conservación de mecanismos básicos subraya la importancia fundamental de las vías de señalización y los cambios sinápticos identificados por Kandel y Schwartz.
El Legado y el Nobel
El trabajo de Eric Kandel, que incluye su fundamental colaboración con James Schwartz en los aspectos bioquímicos y moleculares iniciales, revolucionó el campo de la neurociencia. Demostró que los procesos de aprendizaje y memoria, incluso en sus formas más simples, pueden ser estudiados a nivel de neuronas individuales y sus conexiones, y que implican cambios moleculares y estructurales específicos en las sinapsis.
Por sus descubrimientos sobre los mecanismos fisiológicos del almacenamiento de memoria en Aplysia, Eric Kandel fue galardonado con el Premio Nobel de Fisiología o Medicina en el año 2000. Aunque el premio fue para Kandel, el trabajo no hubiera sido posible sin la crucial contribución de colaboradores como James Schwartz en la identificación de los elementos bioquímicos clave.
El impacto de su investigación va más allá de la Aplysia. Su enfoque reduccionista, combinado con un análisis detallado de los mecanismos moleculares, ha influido enormemente en cómo los neurocientíficos estudian la plasticidad sináptica, el aprendizaje y la memoria en sistemas más complejos, incluyendo el cerebro humano. Su trabajo proporcionó la primera evidencia molecular clara de que el aprendizaje cambia la forma en que se comunican las neuronas y cómo se estructura el cerebro.
Preguntas Frecuentes
¿Por qué eligieron la babosa marina Aplysia?
La Aplysia californica fue elegida por su sistema nervioso relativamente simple, con neuronas grandes y fácilmente identificables, lo que permitía estudiar los mecanismos de aprendizaje a nivel celular y sináptico de manera más manejable que en organismos con cerebros más complejos.
¿Qué es la sensibilización en Aplysia?
La sensibilización es una forma simple de aprendizaje no asociativo en la que un estímulo nocivo (como un choque en la cola) aumenta la respuesta a un estímulo inofensivo previo (como un toque en el sifón). En Aplysia, esto se manifiesta como una retracción del sifón y la branquia más fuerte y prolongada.
¿Cuál fue la contribución específica de James Schwartz?
James Schwartz colaboró con Kandel desde 1966 específicamente en el análisis bioquímico de los cambios neuronales asociados al aprendizaje. Fue fundamental en la identificación de moléculas como el cAMP y en la comprensión de las cascadas de señalización intracelular involucradas en la formación de memoria.
¿Qué papel juegan las sinapsis en la memoria según Kandel y Schwartz?
Su trabajo demostró que el aprendizaje y la memoria se basan en cambios en la fuerza y/o la estructura de las conexiones sinápticas entre neuronas. La memoria a corto plazo implica cambios funcionales temporales, mientras que la memoria a largo plazo implica cambios estructurales más permanentes (como el aumento del número de sinapsis) que requieren síntesis de proteínas.
¿Qué es CREB y por qué es importante?
CREB (proteína de unión al elemento de respuesta a cAMP) es un factor de transcripción. Es una proteína que se activa en el núcleo de la neurona y controla la expresión de ciertos genes. Kandel y colaboradores demostraron que la activación de CREB es esencial para la formación de memoria a largo plazo, ya que lleva a la síntesis de proteínas necesarias para los cambios estructurales sinápticos.
El trabajo de Kandel y Schwartz con Aplysia no solo desveló los mecanismos fundamentales de la memoria, sino que también estableció un paradigma para estudiar procesos cognitivos complejos a nivel molecular, dejando un legado imperecedero en el campo de la neurociencia.
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