¿Cómo activar la parte cognitiva del cerebro?

El Cerebro Cognitivo: Desarrollo y Funciones

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La cognición, en su esencia, se refiere a todo aquello que concierne al acto de conocer. Es el vasto acervo de información que acumulamos a lo largo de la vida, fruto tanto del aprendizaje formal como de la experiencia cotidiana. Dentro del campo de la psicología, la rama que se dedica específicamente a desentrañar los misterios de este proceso es la psicología cognitiva. Su objetivo fundamental es analizar los intrincados mecanismos mentales que intervienen en la construcción del conocimiento, abarcando desde los procesos más rudimentarios hasta los más complejos.

¿Qué hace la neurociencia cognitiva?
La neurociencia cognitiva es un campo científico que estudia cómo el cerebro recibe, integra y procesa la información. Analiza de manera científica los procesos mentales relacionados con toda la estructura del sistema nervioso.Feb 18, 2022

El desarrollo cognitivo, un concepto central en este ámbito, pone su foco en los procedimientos intelectuales y en las conductas que de ellos se derivan. Este desarrollo no es un proceso pasivo, sino que surge de la inherente voluntad humana por comprender la realidad que nos rodea y participar activamente en la sociedad. Está intrínsecamente ligado a nuestra capacidad natural de adaptarnos e integrarnos en nuestro entorno. La manera particular en que cada individuo procesa la información y utiliza sus recursos cognitivos se conoce como estilo cognitivo, un factor propio de la personalidad que, curiosamente, no guarda relación directa con la inteligencia o el coeficiente intelectual.

Sin embargo, no todo en el procesamiento cognitivo es perfecto. Existen fenómenos como el prejuicio cognitivo, una distorsión en la forma en que una persona percibe la realidad. Cuando estas distorsiones se vuelven habituales, hablamos de distorsiones cognitivas, errores o fallos en el procesamiento de información. La terapia cognitiva, a menudo integrada en la terapia cognitiva-conductual, busca precisamente la reestructuración cognitiva para corregir estas distorsiones, ya que se considera que tienen un impacto negativo significativo en nuestras conductas y emociones.

Índice de Contenido

El Aprendizaje Cognitivo y Sus Visiones

El aprendizaje cognitivo ha sido un tema de estudio fundamental para numerosos pensadores. Figuras destacadas como Piaget, Toldan, la escuela Gestalt y Bandura han aportado valiosas perspectivas. A pesar de sus diferencias, todos convergen en la idea de que el aprendizaje cognitivo es un proceso dinámico: la información ingresa a nuestro sistema cognitivo (nuestra maquinaria de razonamiento), es procesada internamente y, como resultado, genera una reacción o respuesta específica en la persona.

Jean Piaget, en particular, ofreció una influyente teoría sobre el desarrollo de la inteligencia, dividiéndola en etapas secuenciales que marcan la evolución de las capacidades cognitivas desde la infancia hasta la adolescencia.

Las Etapas del Desarrollo Cognitivo Según Piaget

Piaget describió el desarrollo cognitivo como una serie de etapas cualitativamente distintas:

  • Período Sensomotriz (0-2 años): Esta etapa inicial se caracteriza por el aprendizaje a través de los sentidos y las acciones motoras. El bebé explora el mundo tocando, viendo, oyendo, probando y moviéndose. La memoria comienza a formar representaciones básicas de objetos y situaciones. La imitación es un mecanismo clave de aprendizaje. Durante este período, el bebé pasa de ser una criatura dominada por reflejos innatos a formar esquemas conductuales iniciales que le permiten interactuar y adaptarse a su entorno.

Dentro de esta etapa, Piaget identificó seis subetapas que ilustran la progresión gradual:

  • Actividad Refleja (0-1 mes): Uso de reflejos innatos (succionar, agarrar). Sigue objetos en movimiento, pero no los busca si desaparecen.
  • Reacciones Circulares Primarias (1-4 meses): Repetición de acciones placenteras centradas en el propio cuerpo (chuparse el dedo). Comienza a mirar fijamente el lugar donde un objeto desapareció.
  • Reacciones Circulares Secundarias (4-8 meses): Repetición de acciones que producen resultados interesantes en el entorno (golpear un juguete). Búsqueda parcial de objetos desaparecidos.
  • Coordinación de Esquemas Secundarios (8-12 meses): Primer signo de comportamiento intencional. Combina acciones previamente aprendidas para alcanzar una meta (mover un obstáculo para tomar un juguete). Logro de la permanencia del objeto incipiente.
  • Reacciones Circulares Terciarias (12-18 meses): Experimentación activa y ensayo y error para resolver problemas y descubrir nuevas formas de interactuar con los objetos. Puede encontrar un objeto desplazado de su lugar inicial.
  • Invención de Medios Nuevos a Través de Combinaciones Mentales (18-24 meses): Aparece el “insight” o comprensión súbita. La experimentación se internaliza; el niño piensa antes de actuar. La permanencia del objeto está completamente lograda.
  • Período Preoperacional (2-7 años): El niño desarrolla la capacidad de representar el mundo a través de símbolos, especialmente el lenguaje. Los cuentos, los juegos de rol y el dibujo son fundamentales, ya que permiten manipular representaciones del ambiente. Sin embargo, el pensamiento aún es limitado por la lógica; carece de la capacidad de realizar operaciones mentales reversibles. El pensamiento es marcadamente egocéntrico, lo que significa que el niño ve el mundo principalmente desde su propia perspectiva. La imaginación florece y el lenguaje se convierte en una herramienta crucial para la autoexpresión y la interacción social.
  • Período de Acciones Concretas (8-11 años): En esta etapa, el razonamiento lógico se desarrolla significativamente, pero se aplica principalmente a situaciones concretas y presentes. El niño aún no puede realizar abstracciones complejas. Comprende conceptos como el tiempo, el espacio y la distinción entre realidad y fantasía. Comienza a desarrollar un entendimiento inicial de la moralidad. La lógica se convierte en la principal herramienta para reaccionar y comprender los eventos. Los niños pueden realizar operaciones mentales como clasificar objetos jerárquicamente, entender relaciones de inclusión, serialización y los principios de simetría y reciprocidad. Un logro clave es el principio de conservación, entendiendo que la cantidad de algo (líquido, masa) permanece igual aunque cambie su forma.
  • Período de Operaciones Formales (11-15+ años): El adolescente adquiere la capacidad de realizar tareas mentales que requieren pensamiento abstracto. Puede formular hipótesis, deducir posibles resultados y resolver problemas complejos de manera sistemática. Comienza a explorar las relaciones humanas y a formar su identidad personal. Se desarrollan formas de pensamiento más sofisticadas:
  • Pensamiento Hipotético-Deductivo: Permite partir de una teoría general (hipótesis) y deducir hechos particulares. Se consideran todas las variables posibles antes de poner a prueba la hipótesis. A diferencia de la etapa anterior, no se limita a la realidad concreta.
  • Pensamiento Proposicional: Capacidad de evaluar la lógica de una afirmación verbal o escrita. El lenguaje y los sistemas de representación basados en él adquieren una importancia fundamental.

Aunque se alcanza la capacidad de pensamiento abstracto, surge un nuevo tipo de egocentrismo en esta etapa, el egocentrismo adolescente, caracterizado por la dificultad para diferenciar la propia perspectiva abstracta de la de los demás. Esto se manifiesta en dos distorsiones comunes:

  • Audiencia Imaginaria: La creencia de que los demás están constantemente observando y juzgando, lo que genera gran sensibilidad a la crítica.
  • Fábula Personal: Una sensación de ser único, especial e invulnerable, a menudo llevando a comportamientos arriesgados.

El Deterioro Cognitivo: Un Aspecto del Ciclo Vital

El desarrollo cognitivo no es solo un fenómeno de la infancia y la adolescencia. A lo largo de la vida, nuestras capacidades cognitivas pueden cambiar. Ciertos estudios sugieren que, a partir de los 45 años, puede observarse una disminución en el funcionamiento cognitivo. Inicialmente, se manifiesta en olvidos leves (dónde dejé las llaves, leer algo varias veces sin comprender), que a menudo se atribuyen al estrés o la ansiedad. Sin embargo, en muchos casos, estos son los primeros indicios de un deterioro cognitivo que podría evolucionar hacia enfermedades neurodegenerativas como la Demencia o el Alzheimer años más tarde.

Los científicos evalúan este deterioro mediante estudios de memoria, vocabulario, comprensión del entorno y habilidades de escritura y semántica. El deterioro puede tardar décadas en manifestarse plenamente, y factores como enfermedades mentales, obesidad y otros trastornos pueden acelerar su desgaste. Aunque no se conoce una cura preventiva medicinal, llevar un estilo de vida saludable es considerado la mejor estrategia para mitigar el riesgo de este deterioro y de las enfermedades asociadas.

Funciones Cognitivas: Los Pilares del Procesamiento Mental

Las neurociencias cognitivas se centran en comprender cómo el cerebro lleva a cabo las diversas funciones que sustentan la cognición. Si bien se describen individualmente, estas funciones interactúan de manera compleja para dar lugar a nuestro comportamiento. Comprenderlas es clave para entender el desarrollo evolutivo humano desde una perspectiva biológica y social.

Memoria

La neuropsicología y la ciencia cognitiva han expandido enormemente la definición de memoria. Ya no se limita al recuerdo consciente de hechos. Incluye todo el conocimiento adquirido, recuperado y utilizado sin necesidad de conciencia explícita. Abarca destrezas motoras (como montar en bicicleta) y conocimiento perceptivo, gran parte del cual se utiliza de forma inconsciente. La memoria constituye un vasto trasfondo de experiencia almacenada en el sistema nervioso a lo largo de la vida, fundamental para la adaptación al medio.

Atención

La atención es esencialmente la asignación selectiva de recursos neuronales para procesar información. Sus atributos clave son la focalización, la selectividad y la exclusividad. Esto se logra activando ciertas redes neuronales mientras se inhiben otras. Esta asignación selectiva nos permite concentrarnos en estímulos biológicamente relevantes. La atención está directamente implicada en la recepción activa de información, no solo en su reconocimiento, sino también como un mecanismo de control de la actividad psicológica. Su capacidad selectiva es vital para navegar un mundo lleno de estímulos simultáneos. Además, podemos dirigir nuestra atención hacia nuestro mundo interior, nuestros pensamientos y reflexiones.

Lenguaje

El lenguaje, en su sentido más amplio, es una herramienta cognitiva extraordinariamente poderosa. Incluye un léxico (nuestro vocabulario, la capacidad semántica) y una sintaxis (el sistema de reglas para combinar palabras). Es considerado el “espejo de la mente” porque puede reflejar prácticamente cualquier operación mental. Se utiliza en tiempo real, implicando la interacción entre la recuperación de la memoria y la aplicación de reglas gramaticales. Su base neural se encuentra principalmente en una red de regiones en el hemisferio cerebral izquierdo, que coordina la memoria, la planificación, el significado de las palabras y la gramática.

Léxico y Memoria de Trabajo

Según neurocientíficos como Joaquín Fuster, la expresión del lenguaje o la ejecución de una acción dirigida por un objetivo está precedida por la formulación mental de un plan o esquema. Este plan se construye a partir de componentes léxicos, particularmente verbos que representan acciones o conceptos ejecutivos. Para ello, el cerebro debe poder acceder a un léxico rico y, crucialmente, contar con la memoria de trabajo. Esta última, situada principalmente en el lóbulo frontal, permite mantener y manipular temporalmente la información necesaria para formar frases coherentes y con significado. Sin la interacción dinámica entre el léxico y la memoria de trabajo, la capacidad de organizar palabras y la funcionalidad sintáctica del lenguaje se perderían. Se postula que la evolución de conectividades neuronales específicas (reentrantes) entre estas áreas y las responsables de la formación de conceptos fue un paso crítico en el surgimiento de la conciencia de orden superior.

Percepción

La percepción es el proceso mediante el cual organizamos, integramos e interpretamos las sensaciones. Implica el uso de la memoria, esquemas mentales y el reconocimiento de patrones para construir una representación coherente del mundo que nos lleva a la acción. Las sensaciones más relevantes para nuestros intereses son comparadas con experiencias pasadas y procesadas de forma más compleja. La percepción transforma la sensación bruta en una representación que puede ser procesada cognitivamente. Cada percepción es, en cierto modo, un evento histórico, influenciado por memorias previamente establecidas. Fuster sugiere que incluso las sensaciones más elementales pueden considerarse la recuperación de una forma de memoria ancestral o filogenética.

Inteligencia

La inteligencia humana, vista desde una perspectiva evolutiva, es la culminación de un mecanismo cerebral dedicado a la adaptación del organismo a su ambiente. En los humanos, esta adaptación a menudo implica la búsqueda de metas que trascienden al individuo, basadas en el procesamiento de vastas cantidades de información a lo largo del tiempo y el espacio. Por tanto, el desarrollo de la inteligencia puede entenderse como el desarrollo de redes cognitivas y la eficiencia con la que procesan información. Fuster enfatiza que la inteligencia es la eficiencia con la cual se procesa la información cognitiva para alcanzar metas comportamentales o cognitivas. Esta eficiencia implica la habilidad de utilizar los recursos disponibles, incluido el conocimiento previo, para resolver problemas y lograr objetivos.

Es importante distinguir entre cognición y conocimiento. Aunque algunos investigadores los identifican, es más preciso ver la cognición como un *proceso* que abarca todas estas funciones (memoria, atención, lenguaje, etc.). El conocimiento, por otro lado, puede entenderse como la memoria de hechos y las relaciones entre ellos, adquiridos a través de la experiencia. La diferencia con la memoria autobiográfica radica en la limitación temporal: la memoria autobiográfica tiene una fecha asociada (cuándo ocurrió algo), mientras que el conocimiento establecido es atemporal, aunque su adquisición sí pueda fecharse. El conocimiento se almacena en el sistema cognitivo, compartiendo el mismo sustrato neuronal que las funciones que lo procesan.

Tabla Comparativa: Etapas del Desarrollo Cognitivo (Piaget)

EtapaEdad AproximadaCaracterísticas ClaveLogros Cognitivos Notables
Sensomotriz0-2 añosAprendizaje a través de sentidos y acción. Desarrollo de esquemas motores.Permanencia del objeto (completa al final), imitación, inicio de pensamiento orientado a metas.
Preoperacional2-7 añosUso de símbolos y lenguaje. Pensamiento egocéntrico. Ausencia de operaciones lógicas reversibles.Juego simbólico, lenguaje desarrollado, representación mental.
Acciones Concretas8-11 añosPensamiento lógico aplicado a situaciones concretas. Comprensión de relaciones y clasificaciones.Conservación (número, masa, volumen), seriación, clasificación jerárquica, superación del egocentrismo preoperacional.
Operaciones Formales11+ añosPensamiento abstracto e hipotético-deductivo. Razonamiento proposicional.Formulación de hipótesis, resolución sistemática de problemas, pensamiento sobre posibilidades, egocentrismo adolescente (audiencia imaginaria, fábula personal).

Preguntas Frecuentes sobre Desarrollo Cognitivo y Neurociencia

¿Qué es el desarrollo cognitivo según las neurociencias?
Según la perspectiva que integra las neurociencias, el desarrollo cognitivo se enfoca en la evolución de los procesos intelectuales y las conductas asociadas, estudiando cómo estos procesos se sustentan y desarrollan en las estructuras y redes neuronales del cerebro a lo largo del tiempo. Implica la maduración y la eficiencia creciente de funciones como la memoria, la atención, el lenguaje y la inteligencia.

¿Cómo estudia la neurociencia cognitiva el desarrollo?
La neurociencia cognitiva investiga las bases neuronales de las funciones cognitivas (memoria, atención, lenguaje, percepción, inteligencia) y cómo estas bases cambian y se organizan a medida que el individuo crece y aprende. Utiliza el estudio de estas funciones como una ventana para entender la actividad cerebral subyacente al conocimiento y su desarrollo.

¿Cuáles son las principales funciones cognitivas?
Basado en el texto proporcionado, las principales funciones cognitivas incluyen la memoria (almacenamiento y recuperación de información y experiencia), la atención (focalización de recursos neuronales), el lenguaje (sistema simbólico para la comunicación), la percepción (interpretación de sensaciones) y la inteligencia (eficiencia en el procesamiento de información para la adaptación y metas).

¿Las etapas de Piaget se relacionan con el desarrollo cerebral?
Aunque el texto no detalla explícitamente la correlación neuronal específica para cada sub-etapa de Piaget, la neurociencia cognitiva estudia cómo los cambios en las capacidades cognitivas descritas por Piaget (como la permanencia del objeto, el pensamiento simbólico, la lógica concreta o el razonamiento abstracto) están relacionados con la maduración y la organización de diferentes áreas y redes cerebrales a lo largo de la infancia y adolescencia.

¿Se puede prevenir el deterioro cognitivo?
Según el texto, si bien no hay una cura medicinal conocida para prevenir el deterioro cognitivo, llevar un estilo de vida sano se considera la mejor manera de evitar o mitigar su aparición y el riesgo de enfermedades neurodegenerativas asociadas.

El estudio del desarrollo cognitivo desde la óptica de la neurociencia cognitiva nos ofrece una visión fascinante de cómo nuestras capacidades mentales se construyen y operan, íntimamente ligadas a la complejidad y plasticidad de nuestro cerebro. Desde los primeros reflejos de un bebé hasta el pensamiento abstracto de un adolescente y los desafíos del envejecimiento, la cognición y sus bases neuronales representan un campo de investigación dinámico y fundamental para comprender quiénes somos.

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Jesús Porta Etessam

Soy licenciado en Medicina y Cirugía y Doctor en Neurociencias por la Universidad Complutense de Madrid. Me formé como especialista en Neurología realizando la residencia en el Hospital 12 de Octubre bajo la dirección de Alberto Portera y Alfonso Vallejo, donde también ejercí como adjunto durante seis años y fui tutor de residentes. Durante mi formación, realicé una rotación electiva en el Memorial Sloan Kettering Cancer Center.Posteriormente, fui Jefe de Sección en el Hospital Clínico San Carlos de Madrid y actualmente soy jefe de servicio de Neurología en el Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz. Tengo el honor de ser presidente de la Sociedad Española de Neurología, además de haber ocupado la vicepresidencia del Consejo Español del Cerebro y de ser Fellow de la European Academy of Neurology.A lo largo de mi trayectoria, he formado parte de la junta directiva de la Sociedad Española de Neurología como vocal de comunicación, relaciones internacionales, director de cultura y vicepresidente de relaciones institucionales. También dirigí la Fundación del Cerebro.Impulsé la creación del grupo de neurooftalmología de la SEN y he formado parte de las juntas de los grupos de cefalea y neurooftalmología. Además, he sido profesor de Neurología en la Universidad Complutense de Madrid durante más de 16 años.

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