La exploración de la actividad eléctrica del cerebro es fundamental para comprender su funcionamiento y diagnosticar diversas afecciones neurológicas. Mientras que la electroencefalografía (EEG) convencional registra esta actividad desde el exterior del cráneo, existe una técnica más directa y con mayor resolución: la Electrocorticografía, conocida por sus siglas ECoG.

Es importante no confundir la Electrocorticografía (ECoG) con la Electrocochleografía (ECOG), que es una prueba diagnóstica médica utilizada para medir los potenciales eléctricos generados en la cóclea, una parte del oído interno, en respuesta a la estimulación auditiva. Esta prueba del oído implica la colocación de electrodos en la frente y auriculares, y se utiliza para diagnosticar trastornos como la enfermedad de Ménière. La ECoG, por otro lado, se centra en la actividad cerebral y es una técnica electrofisiológica de monitorización que utiliza electrodos colocados directamente sobre la superficie expuesta del cerebro, específicamente la corteza cerebral. Dado que requiere una craneotomía (una incisión quirúrgica en el cráneo) para implantar la matriz de electrodos, la ECoG es un procedimiento invasivo.

Historia de la Electrocorticografía
La ECoG fue pionera a principios de la década de 1950 gracias a los neurocirujanos Wilder Penfield y Herbert Jasper en el Instituto Neurológico de Montreal. Desarrollaron la ECoG como parte de su innovador procedimiento de Montreal, un protocolo quirúrgico utilizado para tratar pacientes con epilepsia severa. Los potenciales corticales registrados por la ECoG se usaban para identificar zonas epileptógenas, es decir, regiones de la corteza que generaban las crisis epilépticas. Estas zonas se extirpaban quirúrgicamente durante la resección para destruir el tejido cerebral donde se originaban las crisis.
Penfield y Jasper también emplearon la estimulación eléctrica durante las grabaciones de ECoG en pacientes sometidos a cirugía de epilepsia bajo anestesia local. Este procedimiento se utilizaba para explorar la anatomía funcional del cerebro, mapeando áreas del habla e identificando las áreas somatosensorial y somatomotora de la corteza que debían evitarse durante la extirpación quirúrgica. Otros investigadores tempranos, como Robert Galbraith Heath, también contribuyeron a la investigación cerebral utilizando técnicas similares.
Base Electrofisiológica
Las señales de ECoG están compuestas por potenciales postsinápticos sincronizados (potenciales de campo local), registrados directamente desde la superficie expuesta de la corteza. Estos potenciales ocurren principalmente en las células piramidales corticales. Para llegar a los electrodos de grabación subdurales, colocados justo debajo de la duramadre (la membrana craneal externa), las señales deben conducirse a través de varias capas de la corteza cerebral, el líquido cefalorraquídeo (LCR), la piamadre y la aracnoides.
En contraste, para alcanzar los electrodos del cuero cabelludo de un electroencefalograma (EEG) convencional, las señales eléctricas también deben atravesar el cráneo, donde los potenciales se atenúan rápidamente debido a la baja conductividad ósea. Por esta razón, la resolución espacial de la ECoG es significativamente mayor que la del EEG, lo que representa una ventaja de imagen crítica para la planificación prequirúrgica. La ECoG ofrece una resolución temporal de aproximadamente 5 ms y una resolución espacial tan baja como 1-100 μm. Utilizando electrodos de profundidad, el potencial de campo local proporciona una medida de una población neuronal en una esfera con un radio de 0.5–3 mm alrededor de la punta del electrodo. Con una tasa de muestreo suficientemente alta (más de aproximadamente 10 kHz), los electrodos de profundidad también pueden medir potenciales de acción, en cuyo caso la resolución espacial llega hasta neuronas individuales, y el campo de visión de un electrodo individual es aproximadamente 0.05–0.35 mm.
El Procedimiento ECoG
La grabación de ECoG se realiza mediante electrodos colocados directamente sobre la corteza expuesta. Para acceder a la corteza, un cirujano debe realizar primero una craneotomía, retirando una parte del cráneo para exponer la superficie cerebral. Este procedimiento puede llevarse a cabo bajo anestesia general o local, dependiendo de si se requiere la interacción del paciente para el mapeo cortical funcional.
Los electrodos se implantan quirúrgicamente en la superficie de la corteza, guiándose por los resultados de EEG y resonancia magnética (MRI) preoperatorios. Los electrodos pueden colocarse fuera de la duramadre (epidural) o debajo de la duramadre (subdural). Las matrices de electrodos de ECoG suelen consistir en electrodos estériles y desechables de acero inoxidable, punta de carbono, platino, aleación de platino-iridio u oro, cada uno montado en una articulación de rótula para facilitar su posicionamiento. Estos electrodos se fijan a un marco superpuesto en una configuración de "corona" o "halo".
También se utilizan ampliamente electrodos en tiras y cuadrículas subdurales de diversas dimensiones, con entre 4 y 256 contactos de electrodo. Las cuadrículas son transparentes, flexibles y están numeradas en cada contacto. El espaciamiento estándar entre los electrodos de la cuadrícula es de 1 cm; los electrodos individuales suelen tener 5 mm de diámetro. Los electrodos se asientan ligeramente sobre la superficie cortical y están diseñados con suficiente flexibilidad para garantizar que los movimientos normales del cerebro no causen lesiones. Una ventaja clave de las matrices de electrodos en tiras y cuadrículas es que pueden deslizarse por debajo de la duramadre hacia regiones corticales no expuestas por la craneotomía. Las tiras de electrodos y las matrices de corona pueden usarse en cualquier combinación deseada. También se pueden utilizar electrodos de profundidad para registrar la actividad de estructuras más profundas como el hipocampo.
Estimulación Eléctrica Cortical Directa (DCES)
La estimulación eléctrica cortical directa (DCES), también conocida como mapeo por estimulación cortical, se realiza frecuentemente junto con la grabación de ECoG para el mapeo funcional de la corteza y la identificación de estructuras corticales críticas. Cuando se utiliza una configuración de corona, se puede usar un estimulador bipolar de mano en cualquier ubicación a lo largo de la matriz de electrodos. Sin embargo, al usar una tira subdural, la estimulación debe aplicarse entre pares de electrodos adyacentes debido al material no conductor que conecta los electrodos en la cuadrícula.

Las corrientes de estimulación eléctrica aplicadas a la corteza son relativamente bajas, entre 2 y 4 mA para la estimulación somatosensorial, y cerca de 15 mA para la estimulación cognitiva. La frecuencia de estimulación suele ser de 60 Hz en América del Norte y 50 Hz en Europa, y cualquier densidad de carga superior a 150 μC/cm² causa daño tisular.
Las funciones más comúnmente mapeadas a través de DCES son la motora primaria, la sensorial primaria y el lenguaje. El paciente debe estar alerta e interactuar para los procedimientos de mapeo, aunque la participación del paciente varía con cada procedimiento. El mapeo del lenguaje puede incluir nombrar, leer en voz alta, repetir y comprender oralmente; el mapeo somatosensorial requiere que el paciente describa las sensaciones experimentadas en la cara y las extremidades mientras el cirujano estimula diferentes regiones corticales.
Aplicaciones Clínicas
Desde su desarrollo en la década de 1950, la ECoG se ha utilizado para localizar zonas epileptógenas durante la planificación prequirúrgica, mapear funciones corticales y predecir el éxito de la resección quirúrgica de la epilepsia. La ECoG ofrece varias ventajas sobre modalidades de diagnóstico alternativas:
- Colocación flexible de electrodos de registro y estimulación.
- Puede realizarse en cualquier etapa antes, durante y después de una cirugía.
- Permite la estimulación eléctrica directa del cerebro, identificando regiones críticas de la corteza que deben evitarse durante la cirugía.
- Mayor precisión y sensibilidad que una grabación de EEG del cuero cabelludo: la resolución espacial es mayor y la relación señal-ruido es superior debido a la mayor proximidad a la actividad neuronal.
Sin embargo, la ECoG también tiene limitaciones:
- Tiempo de muestreo limitado: las crisis (eventos ictales) pueden no registrarse durante el período de grabación de ECoG.
- Campo de visión limitado: la colocación de electrodos está restringida por el área de corteza expuesta y el tiempo de cirugía; pueden ocurrir errores de muestreo.
- La grabación está sujeta a la influencia de anestésicos, analgésicos narcóticos y la propia cirugía.
Epilepsia Intratable
La epilepsia es el tercer trastorno neurológico más comúnmente diagnosticado, afectando a millones de personas. Para pacientes con epilepsia intratable, es decir, epilepsia que no responde a los anticonvulsivos, el tratamiento quirúrgico puede ser una opción viable. La epilepsia parcial es la epilepsia intratable común, y la crisis parcial es difícil de localizar. El tratamiento para dicha epilepsia se limita a la colocación de un estimulador del nervio vago. La cirugía de epilepsia es la cura para la epilepsia parcial siempre que la región cerebral que genera la crisis se extirpe cuidadosa y precisamente.
ECoG Extraoperatoria
Antes de que un paciente pueda ser identificado como candidato para cirugía de resección, se debe realizar una resonancia magnética para demostrar la presencia de una lesión estructural dentro de la corteza, respaldada por evidencia de EEG de tejido epileptógeno. Una vez identificada una lesión, se puede realizar ECoG para determinar la ubicación y extensión de la lesión y la región irritativa circundante. El EEG del cuero cabelludo, aunque es una herramienta diagnóstica valiosa, carece de la precisión necesaria para localizar la región epileptógena.
La ECoG se considera el estándar de oro para evaluar la actividad neuronal en pacientes con epilepsia y se utiliza ampliamente para la planificación prequirúrgica para guiar la resección quirúrgica de la lesión y la zona epileptógena. El éxito de la cirugía depende de la localización y eliminación precisa de la zona epileptógena. Los datos de ECoG se evalúan con respecto a la actividad de espigas ictales (actividad de onda rápida difusa registrada durante una crisis) y la actividad epileptiforme interictal (IEA), breves ráfagas de actividad neuronal registradas entre eventos epilépticos. La ECoG también se realiza después de la cirugía de resección para detectar cualquier actividad epileptiforme residual y determinar el éxito de la cirugía. Las espigas residuales en el ECoG, inalteradas por la resección, indican un control deficiente de las crisis y una neutralización incompleta de la zona cortical epileptógena. Puede ser necesaria cirugía adicional para erradicar completamente la actividad convulsiva. La ECoG extraoperatoria también se utiliza para localizar áreas funcionalmente importantes (también conocidas como corteza elocuente) que deben preservarse durante la cirugía de epilepsia. Se informa que las tareas motoras, sensoriales y cognitivas durante la ECoG extraoperatoria aumentan la amplitud de la actividad de alta frecuencia a 70–110 Hz en las áreas involucradas en la ejecución de las tareas dadas. La actividad de alta frecuencia relacionada con la tarea puede animar 'cuándo' y 'dónde' se activa e inhibe la corteza cerebral de manera 4D con una resolución temporal de 10 milisegundos o menos y una resolución espacial de 10 mm o menos.
ECoG Intraoperatoria
El objetivo de la cirugía de resección es extirpar el tejido epileptógeno sin causar consecuencias neurológicas inaceptables. Además de identificar y localizar la extensión de las zonas epileptógenas, la ECoG utilizada junto con DCES es también una herramienta valiosa para el mapeo cortical funcional. Es vital localizar con precisión las estructuras cerebrales críticas, identificando qué regiones debe preservar el cirujano durante la resección (la "corteza elocuente") para preservar el procesamiento sensorial, la coordinación motora y el habla.
El mapeo funcional requiere que el paciente pueda interactuar con el cirujano, por lo que se realiza bajo anestesia local en lugar de general. Se utiliza estimulación eléctrica mediante electrodos corticales y de profundidad aguda para sondear distintas regiones de la corteza con el fin de identificar centros de habla, integración somatosensorial y procesamiento somatomotor. Durante la cirugía de resección, también se puede realizar ECoG intraoperatoria para monitorizar la actividad epiléptica del tejido y asegurar que se reseccione toda la zona epileptógena.
Aunque el uso de ECoG extraoperatoria e intraoperatoria en cirugía de resección ha sido una práctica clínica aceptada durante varias décadas, estudios recientes han demostrado que la utilidad de esta técnica puede variar según el tipo de epilepsia que presente el paciente. Kuruvilla y Flink informaron que, si bien la ECoG intraoperatoria desempeña un papel crítico en las lobectomías temporales personalizadas, en las transecciones subpiales múltiples (MST) y en la extirpación de malformaciones del desarrollo cortical (MCD), ha resultado poco práctica en la resección estándar de la epilepsia del lóbulo temporal medial (TLE) con evidencia de MRI de esclerosis temporal mesial (MTS). Un estudio realizado por Wennberg, Quesney y Rasmussen demostró la importancia prequirúrgica de la ECoG en casos de epilepsia del lóbulo frontal (FLE).

Investigación en Trastornos del Movimiento
La ECoG intraoperatoria, aplicada durante la cirugía de Estimulación Cerebral Profunda (DBS), se ha convertido en una herramienta de investigación importante para comprender las redes cerebrales en los trastornos del movimiento y los mecanismos de la estimulación terapéutica. Las teorías contemporáneas sobre la fisiopatología de los trastornos del movimiento enfatizan la actividad oscilatoria anormal en los circuitos ganglios basales-tálamo-corticales. La grabación desde la superficie de la corteza mediante ECoG proporciona una señal de amplitud mucho mayor que las grabaciones de profundidad, es menos susceptible a los artefactos de la DBS y produce una medida sustituta del disparo neuronal poblacional a través de la actividad de "banda ancha gamma" (50–200 Hz). Esto permite estudiar la dinámica del circuito que subyace a los signos y síntomas de enfermedades como el Parkinson, la distonía primaria o el temblor esencial.
Aplicaciones de Investigación
La ECoG ha surgido recientemente como una técnica de grabación prometedora para su uso en Interfaces Cerebro-Computadora (BCI). Las BCI son interfaces neuronales directas que proporcionan control de dispositivos protésicos, electrónicos o de comunicación mediante el uso directo de las señales cerebrales del individuo. Las señales cerebrales pueden registrarse de forma invasiva, con dispositivos de grabación implantados directamente en la corteza, o de forma no invasiva, utilizando electrodos de EEG en el cuero cabelludo.
La ECoG sirve como un compromiso parcialmente invasivo entre las dos modalidades: si bien la ECoG no penetra la barrera hematoencefálica como los dispositivos de grabación invasivos, presenta una resolución espacial y una relación señal-ruido superiores al EEG. La ECoG ha ganado atención recientemente para decodificar el habla o la música imaginada, lo que podría llevar a BCI "literales" en las que los usuarios simplemente imaginan palabras, oraciones o música que la BCI puede interpretar directamente.
Además de las aplicaciones clínicas para localizar regiones funcionales que apoyan la neurocirugía, el mapeo cerebral funcional en tiempo real con ECoG ha ganado atención para apoyar la investigación de preguntas fundamentales en neurociencia. Por ejemplo, un estudio de 2017 exploró regiones dentro de las áreas de procesamiento de caras y colores y encontró que estas subregiones hacían contribuciones altamente específicas a diferentes aspectos de la visión. Otro estudio encontró que la actividad de alta frecuencia de 70 a 200 Hz reflejaba procesos asociados tanto con la toma de decisiones transitoria como sostenida. Otro trabajo basado en ECoG presentó un nuevo enfoque para interpretar la actividad cerebral, sugiriendo que tanto la potencia como la fase influyen conjuntamente en el potencial de voltaje instantáneo, que regula directamente la excitabilidad cortical. Al igual que el trabajo para decodificar el habla y la música imaginada, estas direcciones de investigación que implican mapeo cerebral funcional en tiempo real también tienen implicaciones para la práctica clínica, incluyendo tanto la neurocirugía como los sistemas BCI.
Avances Recientes
El electrocorticograma sigue considerándose el "estándar de oro" para definir zonas epileptógenas; sin embargo, este procedimiento es arriesgado y altamente invasivo. Estudios recientes han explorado el desarrollo de una técnica de imagen cortical no invasiva para la planificación prequirúrgica que puede proporcionar información y resolución similares a la ECoG invasiva.
En un enfoque novedoso, Lei Ding et al. buscaron integrar la información proporcionada por una resonancia magnética estructural y un EEG del cuero cabelludo para proporcionar una alternativa no invasiva a la ECoG. Este estudio investigó un enfoque de localización de fuente de subespacio de alta resolución, FINE (first principle vectors), para visualizar las ubicaciones y estimar las extensiones de las fuentes de corriente a partir del EEG del cuero cabellaludo. Se aplicó una técnica de umbralización a la tomografía resultante de valores de correlación de subespacio para identificar fuentes epileptógenas. Este método se probó en tres pacientes pediátricos con epilepsia intratable, con resultados clínicos alentadores. Cada paciente fue evaluado mediante MRI estructural, monitorización de video EEG a largo plazo con electrodos en el cuero cabelludo y, posteriormente, con electrodos subdurales. Los datos de ECoG se registraron a partir de cuadrículas de electrodos subdurales implantados colocados directamente en la superficie de la corteza. También se obtuvieron imágenes de MRI y tomografía computarizada para cada sujeto.
Las zonas epileptógenas identificadas a partir de los datos de EEG preoperatorio se validaron mediante observaciones de los datos de ECoG postoperatorio en los tres pacientes. Estos resultados preliminares sugieren que es posible dirigir la planificación quirúrgica y localizar zonas epileptógenas de forma no invasiva utilizando los métodos de imagen e integración descritos. Los hallazgos del EEG fueron validados adicionalmente por los resultados quirúrgicos de los tres pacientes. Después de la resección quirúrgica, dos pacientes están libres de crisis y el tercero ha experimentado una reducción significativa en las crisis. Debido a su éxito clínico, FINE ofrece una alternativa prometedora a la ECoG preoperatoria, proporcionando información tanto sobre la ubicación como sobre la extensión de las fuentes epileptógenas a través de un procedimiento de imagen no invasivo.
ECoG vs. EEG: Una Comparación
Para comprender mejor la ECoG, es útil compararla con el EEG convencional:
| Característica | Electrocorticografía (ECoG) | Electroencefalografía (EEG) |
|---|---|---|
| Invasividad | Invasiva (requiere cirugía) | No invasiva |
| Ubicación de Electrodos | Directamente sobre la corteza cerebral (subdural o epidural) | En el cuero cabelludo |
| Resolución Espacial | Alta (μm a mm) | Baja (cm) |
| Resolución Temporal | Alta (ms) | Alta (ms) |
| Relación Señal-Ruido | Superior (más cerca de la fuente) | Inferior (señal atenuada por cráneo) |
| Fuente de Señal | Potenciales postsinápticos de la corteza expuesta | Potenciales postsinápticos de la corteza transmitidos a través de cráneo y tejidos |
| Aplicaciones Típicas | Planificación de cirugía de epilepsia, mapeo cortical, investigación en BCI | Diagnóstico general de epilepsia, trastornos del sueño, investigación general |
| Riesgos | Asociados a la cirugía (infección, hemorragia, etc.) | Mínimos |
Esta tabla resalta las diferencias clave que hacen que la ECoG sea una herramienta invaluable en ciertos contextos, especialmente cuando se necesita una localización precisa y detallada de la actividad cortical.

Preguntas Frecuentes sobre la ECoG
¿Qué es exactamente la ECoG?
La ECoG, o Electrocorticografía, es una técnica de monitorización electrofisiológica invasiva que registra la actividad eléctrica directamente desde la superficie de la corteza cerebral utilizando electrodos colocados quirúrgicamente.
¿En qué se diferencia la ECoG del EEG?
La principal diferencia es que el EEG es no invasivo y registra la actividad desde el cuero cabelludo, mientras que la ECoG es invasiva y registra directamente desde la superficie del cerebro expuesto, ofreciendo mayor resolución espacial y una mejor relación señal-ruido.
¿Por qué se realiza una ECoG?
Se realiza principalmente para la planificación prequirúrgica de la epilepsia, ayudando a localizar con precisión las zonas del cerebro que originan las crisis. También se utiliza para mapear áreas funcionales críticas del cerebro (como el habla o el movimiento) antes de la cirugía, y en investigación, especialmente en el campo de las interfaces cerebro-computadora (BCI).
¿Es dolorosa la ECoG?
El procedimiento en sí requiere cirugía (craneotomía) bajo anestesia. Una vez que los electrodos están colocados, el cerebro en sí mismo no siente dolor, aunque puede haber molestias postquirúrgicas asociadas a la craneotomía.
¿Cuánto tiempo dura una grabación de ECoG?
Puede realizarse durante la cirugía (intraoperatoria) o, en algunos casos, los electrodos pueden dejarse implantados durante un período de tiempo (extraoperatoria) para monitorizar la actividad cerebral y las crisis durante varios días, dependiendo de las necesidades clínicas.
¿Cuáles son los riesgos de la ECoG?
Como procedimiento quirúrgico invasivo, conlleva riesgos asociados a la craneotomía y la implantación de electrodos, como infección, hemorragia, edema o reacción a la anestesia. Sin embargo, en manos experimentadas, los riesgos adicionales asociados específicamente al uso de ECoG como herramienta de investigación durante cirugías (como DBS) parecen ser mínimos según algunos estudios.
En resumen, la ECoG es una técnica poderosa aunque invasiva que proporciona una ventana detallada a la actividad eléctrica de la corteza cerebral. Su papel es crucial en la neurocirugía para tratar afecciones como la epilepsia intratable y en la investigación avanzada para desarrollar tecnologías como las interfaces cerebro-computadora, a pesar de sus limitaciones y la constante búsqueda de alternativas menos invasivas.
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