¿Cuál es el problema difícil de la neurociencia?

Los Desafíos y Riesgos de la Neurociencia

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El campo de la neurociencia experimenta un crecimiento exponencial, impulsado por emocionantes descubrimientos que se inspiran a menudo en los propios mecanismos de la naturaleza. Esta ciencia es fundamental para avanzar en nuestra comprensión del órgano más complejo conocido: el cerebro humano. Sin embargo, como ocurre con todos los progresos científicos y tecnológicos significativos, surgen importantes implicaciones éticas y técnicos que exigen una cuidadosa reflexión sobre cómo se gestionan y utilizan los descubrimientos y las tecnologías neurocientíficas.

¿Cuáles son los riesgos de la neurociencia?
Manipulando el cerebro Los científicos pueden usar la luz para controlar y alterar las neuronas, y pueden emplear técnicas y dispositivos —por ejemplo, la estimulación magnética transcraneal o EMT— para modificar el cerebro, al menos temporalmente. Estos tienen el potencial de afectar la personalidad o la identidad de una persona .
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Dilemas Éticos y Posible Mal Uso de la Neurotecnología

Uno de los avances más significativos en neurociencia implica el uso de la tecnología de edición genética para alterar el ADN en las neuronas. Esto tiene el emocionante potencial de curar enfermedades cerebrales genéticas devastadoras, como la enfermedad de Huntington. No obstante, existen posibles efectos desconocidos al realizar cambios en el genoma de una persona que podrían manifestarse décadas después de la intervención. Otras consideraciones incluyen la decisión de realizar cambios preventivos en el genoma de un individuo si presenta un alto riesgo de desarrollar un trastorno cerebral. El uso de virus o cápsulas bacterianas para entregar material genético también tiene efectos negativos potenciales: el sistema de defensa inmune del cuerpo podría tener una reacción adversa si identifica este material extraño como algo a eliminar.

Otro aspecto ético crucial es el del mejoramiento cerebral. Desarrollar tratamientos para enfermedades y trastornos cerebrales es un objetivo primordial en neurociencia, lo que por definición implica mejorar un cerebro enfermo o desordenado. El siguiente paso lógico, y éticamente complejo, es cómo podríamos mejorar cerebros normales. Hay aspectos positivos en el mejoramiento cognitivo: potenciar la memoria, la inteligencia o la creatividad. Pero también hay claras desventajas: ¿quién tendrá acceso a esta tecnología y cómo debería regularse? ¿En qué punto debería detenerse el mejoramiento cognitivo? ¿Qué consecuencias no deseadas podrían surgir? ¿Qué tipo de mejoramiento cruza la línea hacia una ventaja injusta o lo que podría considerarse un "dopaje cerebral"?

Aunque los avances científicos a menudo tienen las más nobles intenciones, siempre existirá el potencial de un uso indebido o de aplicaciones que no fueron consideradas originalmente. La tecnología de aumento cerebral diseñada para tratar disfunciones (como la mejora de la memoria, por ejemplo) podría aplicarse en entornos militares para aumentar las capacidades de los soldados. La tecnología de edición genética ya ha ido un paso demasiado lejos a los ojos de muchos. Por ejemplo, en 2018, un investigador chino anunció, para gran preocupación de científicos de todo el mundo, que utilizó CRISPR para crear los primeros bebés con genes editados. Los bebés supuestamente tenían resistencia al VIH, pero también podrían tener mutaciones genéticas que acorten su vida.

La manipulación directa del cerebro es otra área con profundas implicaciones éticas. Los científicos pueden usar luz para controlar y alterar neuronas (optogenética) y pueden emplear técnicas y dispositivos, como la estimulación magnética transcraneal (TMS), para cambiar el cerebro, al menos temporalmente. Estas intervenciones tienen el potencial de afectar la personalidad o la identidad de una persona. Surge la pregunta: ¿cuánto es una persona responsable de sus acciones si su cerebro ha sido alterado artificialmente? En este contexto, ¿cuál es el umbral de manipulación por debajo del cual el cerebro de una persona aún se consideraría normal?

La investigación neurocientífica está intrínsecamente interconectada con muchos campos científicos y no se realiza aisladamente de nuestros valores y políticas sociales. Si bien los investigadores persiguen sus ideas para avanzar en la ciencia, lo hacen sabiendo que existen posibles desventajas junto con los beneficios.

Los Grandes Desafíos Científicos y Tecnológicos

Más allá de los riesgos éticos, la neurociencia del siglo XXI enfrenta siete desafíos fundamentales, según algunos expertos. A pesar de ser una empresa científica de gran envergadura, los avances en la investigación básica aún no se han traducido plenamente en beneficios tangibles para la sociedad, como nuevas terapias o tecnologías inspiradas en el cerebro.

El primer desafío es que la neurociencia debe convertirse en "ciencia a gran escala". Esto implica la necesidad de equipos grandes con los recursos y competencias necesarios para abordar los problemas complejos del cerebro. La disciplina está actualmente fragmentada en subdisciplinas con poca comunicación y colaboración a gran escala, lo que dificulta abordar problemas que abarcan múltiples niveles de organización cerebral.

El segundo desafío es la creación de "escaleras de datos". Necesitamos conjuntos de datos interconectados que proporcionen una imagen completa de áreas específicas del cerebro en sus diferentes niveles de organización (moléculas, células, microcircuitos, áreas cerebrales, etc.) y que, crucialmente, establezcan "peldaños" que vinculen las descripciones para humanos y otras especies. Actualmente, la investigación en diferentes especies y niveles se realiza de forma aislada, lo que impide correlacionar hallazgos y extrapolar resultados de animales a humanos.

El tercer desafío es el desarrollo de la neurociencia predictiva. Dada la inmensidad y complejidad del cerebro, es imposible medir cada neurona o cada sinapsis experimentalmente. Necesitamos desarrollar herramientas predictivas eficientes que nos permitan inferir el valor de parámetros clave a partir de datos más accesibles. Esto aumentaría drásticamente la información que podemos extraer de experimentos costosos y nos permitiría obtener los datos necesarios para modelar y simular el cerebro.

¿Cuáles son los riesgos de la neurociencia?
Manipulando el cerebro Los científicos pueden usar la luz para controlar y alterar las neuronas, y pueden emplear técnicas y dispositivos —por ejemplo, la estimulación magnética transcraneal o EMT— para modificar el cerebro, al menos temporalmente. Estos tienen el potencial de afectar la personalidad o la identidad de una persona .

El cuarto desafío va un paso más allá: tenemos que desarrollar hardware y software novedosos y suficientemente potentes para simular el cerebro. La simulación cerebral basada en supercomputadoras permitirá realizar manipulaciones y registros *in silico* que actualmente son imposibles en el laboratorio. Comprender cómo computa el cerebro y sus principios computacionales requiere identificar mecanismos causales, algo difícil de hacer solo con experimentos tradicionales, especialmente en humanos. La simulación ofrece la ventaja de poder registrar cualquier parámetro representado en el modelo, realizar estudios sistemáticos y replicables, y tender puentes entre diferentes niveles de organización cerebral. Sin embargo, simular el cerebro humano a nivel celular requerirá innovaciones tecnológicas masivas en computación de alto rendimiento, gestión de memoria, técnicas numéricas, simulación multiescala y la capacidad de simular la interacción del cerebro con un cuerpo y el mundo físico.

El quinto y sexto desafíos son de naturaleza traslacional. Por un lado, necesitamos desarrollar nuevas formas de clasificar y simular enfermedades cerebrales. Las enfermedades cerebrales son un costo enorme para la sociedad y las tasas de descubrimiento de nuevos fármacos para el sistema nervioso central están disminuyendo. La clasificación actual se basa en síntomas conductuales y cognitivos, lo que lleva a diagnósticos erróneos y tardíos. Necesitamos caracterizar cómo las enfermedades modifican el cerebro en sus diferentes niveles, federar grandes conjuntos de datos de pacientes y utilizar el análisis de datos y la simulación para desarrollar clasificaciones objetivas basadas en marcadores biológicos. Esto facilitaría el diagnóstico, la medicina personalizada y aceleraría el descubrimiento de fármacos.

Por otro lado, tenemos que explotar nuestro conocimiento para construir nuevas tecnologías inspiradas en el cerebro. El cerebro es una máquina de procesamiento de información increíblemente eficiente, capaz de aprender sin programación explícita y operar de manera confiable incluso con fallos. Comprender sus principios computacionales podría llevar a una nueva generación de tecnología informática "neuromórfica" con enormes beneficios potenciales para la industria y la sociedad. Este desafío requiere traducir el conocimiento fundamental sobre la arquitectura y los principios computacionales del cerebro en sistemas de hardware y software, lo que implica tanto problemas de ingeniería como desafíos neurocientíficos para simplificar modelos y replicar funcionalidades.

El séptimo desafío es ser conscientes de la preocupación social generalizada sobre nuestro trabajo. La neurociencia puede ofrecer enormes beneficios, pero debemos reconocer y abordar los miedos que existen, y construir activamente el apoyo público para la investigación. Debemos establecer metas que el público pueda reconocer y compartir, y luego cumplir nuestras promesas. Solo así obtendremos el apoyo y la financiación que necesitamos.

El "Problema Difícil" de la Conciencia

Dentro de la neurociencia, un objetivo central es explicar la relación entre los procesos neurofisiológicos y las experiencias conscientes. Algunos problemas, como la integración de información o el control deliberado del comportamiento, se consideran "fáciles" porque se cree que las limitaciones actuales pueden superarse con métodos más sofisticados en el futuro, explicando los mecanismos neurofisiológicos subyacentes.

Sin embargo, el problema de la conciencia fenomenal, es decir, la experiencia subjetiva o la cualidad del "sentir" (como el "sentir rojo" al ver algo rojo), se ha denominado el "problema difícil de la conciencia". Se argumenta que no puede explicarse simplemente refiriéndose a mecanismos neurofisiológicos, ya que implica una cualidad subjetiva especial. Resolverlo podría requerir un cambio de paradigma en la neurociencia.

La mayoría de los marcos teóricos actuales intentan explicar la conciencia fenomenal a través de sus correlatos neurales, buscando asociaciones entre procesos físicos y características de la experiencia consciente (por ejemplo, la correspondencia estructural o las oscilaciones sincronizadas). Sin embargo, estas teorías a menudo se basan en la relación de correlación, que se considera demasiado débil para tener poder explicativo, o postulan entidades difíciles de medir científicamente.

¿Cuál es el mayor problema de la neurociencia?
La neurociencia tampoco ha cumplido muchas promesas fundamentales. Tras décadas de esfuerzo, aún tenemos una comprensión muy limitada de los mecanismos que vinculan la estructura y la función cerebral a nivel microscópico con la cognición y el comportamiento, o con los patrones de actividad a gran escala que observamos en los estudios de imagen.

Un marco teórico alternativo, conocido como Arquitectónica Operacional, propone que el nivel de organización en la corteza es funcionalmente isomorfo al nivel fenomenal de la experiencia. Postula que la estructura fenomenológica de la conciencia corresponde a la estructura de la arquitectónica operacional del cerebro, la cual implica módulos operacionales dinámicos y metaestables que existen en su propio espacio-tiempo operacional abstracto.

Los rápidos avances en técnicas de neuroimagen (como fMRI, EEG, MEG) y procedimientos de análisis, combinados con el estudio de diferentes condiciones (hipnosis, fármacos psicotrópicos, trastornos neurológicos/psiquiátricos como la esquizofrenia), están permitiendo probar estos marcos teóricos. Por ejemplo, estudios con psilocibina o lorazepam muestran cómo los fármacos modifican la organización metaestable de la actividad cerebral, correlacionándose con cambios mentales. La esquizofrenia también ofrece un enfoque para estudiar la conectividad funcional y sus estados fenomenales alterados.

Aunque la investigación sobre el problema difícil de la conciencia está en sus inicios, el cambio de paradigma actual, que combina técnicas de neuroimagen y análisis avanzados para probar marcos teóricos, nos acerca a una posible solución. El marco de Arquitectónica Operacional, al postular que los cambios mentales deben ir acompañados de cambios neurofisiológicos correspondientes (metaestables), ofrece vías científicamente plausibles para investigar este enigma. Sin embargo, se requiere una cantidad considerable de investigación para llegar a conclusiones firmes.

Tabla: Principales Desafíos Científicos

DesafíoDescripción BreveImplicación Principal
Ciencia a Gran EscalaTransición de laboratorios pequeños a grandes equipos multidisciplinarios y colaborativos.Abordar problemas complejos que requieren recursos y competencias diversas.
Escaleras de DatosCrear conjuntos de datos interconectados a través de niveles de organización y especies.Vincular mecanismos biológicos en diferentes escalas y extrapolar resultados animales a humanos.
Neurociencia PredictivaDesarrollar herramientas para predecir parámetros cerebrales a partir de datos accesibles.Obtener los datos necesarios para modelar y simular el cerebro de manera eficiente.
Simulación CerebralConstruir modelos computacionales potentes para realizar experimentos *in silico*.Comprender mecanismos causales, superar limitaciones experimentales y tender puentes entre niveles.
Clasificación/Simulación de EnfermedadesDesarrollar diagnósticos objetivos y modelos de enfermedades para acelerar terapias.Reducir costos, mejorar diagnóstico, facilitar descubrimiento de fármacos y medicina personalizada.
Tecnología Inspirada en el CerebroTraducir conocimiento sobre el cerebro en nuevas tecnologías computacionales.Crear sistemas informáticos más eficientes, capaces y tolerantes a fallos.
Preocupación SocialAbordar los miedos del público y construir apoyo para la investigación.Asegurar el respaldo social y la financiación necesaria para el progreso.

Preguntas Frecuentes sobre los Riesgos y Desafíos de la Neurociencia

¿Cuáles son los principales riesgos éticos de la neurociencia?

Los riesgos éticos clave incluyen las consecuencias desconocidas a largo plazo de la edición genética en el cerebro, los dilemas sobre quién tendrá acceso y cómo se regulará el mejoramiento cognitivo, el potencial de mal uso de la neurotecnología en ámbitos no médicos (como el militar), y las implicaciones de la manipulación cerebral (con técnicas como TMS) en la personalidad y la responsabilidad individual.

¿Por qué es tan difícil simular el cerebro?

Simular el cerebro es extremadamente difícil debido a su inmensa complejidad (miles de millones de neuronas y billones de sinapsis con propiedades diversas), la falta de datos completos que abarquen todos los niveles de organización, y la necesidad de hardware y software de supercomputación radicalmente nuevos. Además, una simulación completa requeriría modelar no solo el cerebro, sino también su interacción con el cuerpo y el entorno físico.

¿Qué se conoce como el "problema difícil de la conciencia"?

El "problema difícil" se refiere al desafío fundamental de explicar *por qué* y *cómo* los procesos físicos en el cerebro dan lugar a la experiencia subjetiva y cualitativa, al "sentir" algo (como el color rojo o el dolor). Se distingue de los "problemas fáciles", que implican explicar los mecanismos neurales de funciones cognitivas como la memoria o el control motor, ya que la cualidad subjetiva parece requerir un tipo de explicación diferente a la simple descripción de mecanismos.

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Jesús Porta Etessam

Soy licenciado en Medicina y Cirugía y Doctor en Neurociencias por la Universidad Complutense de Madrid. Me formé como especialista en Neurología realizando la residencia en el Hospital 12 de Octubre bajo la dirección de Alberto Portera y Alfonso Vallejo, donde también ejercí como adjunto durante seis años y fui tutor de residentes. Durante mi formación, realicé una rotación electiva en el Memorial Sloan Kettering Cancer Center.Posteriormente, fui Jefe de Sección en el Hospital Clínico San Carlos de Madrid y actualmente soy jefe de servicio de Neurología en el Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz. Tengo el honor de ser presidente de la Sociedad Española de Neurología, además de haber ocupado la vicepresidencia del Consejo Español del Cerebro y de ser Fellow de la European Academy of Neurology.A lo largo de mi trayectoria, he formado parte de la junta directiva de la Sociedad Española de Neurología como vocal de comunicación, relaciones internacionales, director de cultura y vicepresidente de relaciones institucionales. También dirigí la Fundación del Cerebro.Impulsé la creación del grupo de neurooftalmología de la SEN y he formado parte de las juntas de los grupos de cefalea y neurooftalmología. Además, he sido profesor de Neurología en la Universidad Complutense de Madrid durante más de 16 años.

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