¿Cuál es la teoría de René Descartes?

El Cerebro Según René Descartes

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El interés por la anatomía se remonta a tiempos ancestrales. A lo largo de los siglos, la disección de animales y cuerpos humanos permitió identificar las estructuras macroscópicas del cerebro. Sin embargo, la sustancia sólida predominante era vista, hasta el Renacimiento, como una materia amorfa y sin función específica. Las teorías predominantes, como la 'doctrina ventricular', ubicaban las facultades del alma en las cavidades del cerebro. En este contexto histórico, emergió René Descartes, un matemático, físico y filósofo francés con una mente brillante y creativa, cuya concepción del cerebro, su estructura y función, se apartó significativamente del conocimiento de su época.

Descartes, motivado por crear una teoría física del universo que explicara todos los fenómenos naturales, dedicó parte de su trabajo a la comprensión del hombre, concibiendo el cuerpo como una máquina compleja. Aunque no era anatomista de profesión, consultó estudios de la época (como los de Vesalio), observó el trabajo de carniceros y realizó disecciones personales de animales y, posteriormente, de material humano. Esta dedicación le permitió formular una visión detallada y, para su tiempo, única sobre la estructura y el funcionamiento cerebral.

¿Qué decía René Descartes sobre la mente?
René Descartes (1596-1650) creía que la mente ejercía control sobre el cerebro a través de la glándula pineal: La relación que postuló entre el cuerpo y la mente es llamada dualismo cartesiano o dualismo de sustancias. Sostuvo que la mente era distinta de la materia, pero podría influir en la materia.
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La Estructura Hipotética del Cerebro Cartesiano

A diferencia de la visión predominante que consideraba la materia sólida del cerebro como amorfa, Descartes propuso una estructura teórica minuciosa. Describió el cerebro de un 'hombre imaginario' o modelo conceptual, compuesto por un alma y un cuerpo unidos. Este cuerpo, comparado con estatuas o máquinas hechas de tierra, al unirse al alma racional, recibiría un 'lugar clave' dentro del cerebro.

Según su descripción hipotética, el cerebro estaba constituido por una sustancia que formaba 'paredes amplias', la parte sólida del cerebro. Esta materia sólida, que La Forge interpretó como la 'médula del cerebro' (tejido nervioso), rodeaba las cavidades, concebidas por La Forge como una única cavidad continua (los ventrículos).

La parte interna de esta materia sólida, en contacto directo con los ventrículos, estaba formada por filamentos, descritos como 'pequeños tubos' (petits tuyaux), que constituían una red densa y compacta. De esta red se originaban muchísimos filamentos muy delicados de longitudes desiguales. Algunos ocupaban un espacio externo, entretejidos de varias maneras, dejando entre ellos intervalos o 'poros'. Otros se dirigían hacia el espacio periférico (la superficie), cada uno terminando en la extremidad de pequeños vasos. Los más largos convergían de cada lado para formar una estructura similar a un tallo (el cordón espinal).

El centro del cerebro, según Descartes, estaba ocupado por la glándula H, que correspondía a la glándula pineal. Toda la estructura estaba envuelta por una doble membrana (la piamadre y la duramadre, según La Forge). El tallo, encerrado por una extensión de la doble membrana, continuaba como una proyección más larga de la que emergían nervios destinados al tronco y las extremidades.

Los Espíritus Animales: La Energía Vital

La circulación cerebral, en la visión cartesiana, era proporcionada por grandes arterias que se ramificaban para irrigar la superficie externa, el fondo de las cavidades y la glándula pineal. Estas arterias transportaban sangre formada por 'su parte más viva, fuerte y fina', destinada a nutrir la materia cerebral y, crucialmente, a producir los 'espíritus animales'.

Los espíritus animales eran descritos por Descartes como 'un viento muy sutil, o más bien una llama muy pura y vívida'. La sangre que llegaba a la glándula pineal era filtrada a través de sus numerosos y muy pequeños orificios, permitiendo el paso solo de las partículas más finas hacia las cavidades. Estos espíritus mantenían las cavidades llenas y fluían continuamente hacia los pequeños tubos de la red interna y hacia los poros entre los filamentos del espacio externo, y más allá.

La Función del Cerebro: Un Modelo Hidráulico

El influjo de los espíritus animales en las cavidades y los tubos dilataba el cerebro y lo hacía capaz de realizar numerosas funciones. Entre estas funciones se incluían el despertar o dormir, recibir impresiones de objetos externos, imprimir ideas de estas cualidades como el sentido común y la imaginación, retener estas ideas en la memoria y recordarlas, proporcionar los movimientos internos de los apetitos y las pasiones, e impartir movimientos externos a todas las partes del cuerpo.

Estos logros funcionales se debían a las características de los tubos y filamentos, cuya principal cualidad era su flexibilidad ('casi como si estuvieran hechos de plomo o cera'). Eran empujados por la fuerza de los espíritus que los tocaban. Sus poros permitían el paso de los espíritus animales, cuyo curso estaba regulado por los movimientos de la glándula pineal. Los filamentos podían cambiar su forma, y los poros podían ensancharse o estrecharse de manera variable según la fuerza del influjo de los espíritus animales. Este mecanismo constituía la base funcional para las facultades como la atención, la percepción sensorial y la memoria, así como otras funciones cerebrales.

La Glándula Pineal: El Asiento del Alma y el Control de los Espíritus

La glándula pineal era especialmente importante en el proyecto cartesiano. Allí se alojaba la parte principal del alma ('alma racional'), fuente de todos los pensamientos y voluntades (voliciones, motivaciones, deseos), así como el sentido común y la imaginación. La glándula centralizaba la mayoría de las actividades a través de sus movimientos, dirigiendo los espíritus que liberaba hacia diferentes partes del cerebro, según fuera necesario.

Una de las razones clave por las que Descartes eligió la glándula pineal como el asiento del alma fue su creencia de que era la única estructura en la línea media del cerebro que era singular y móvil. Su singularidad permitía una unidad de las entradas procedentes del sistema nervioso, evitando la duplicidad que presentaban otras estructuras cerebrales. Su movilidad, por otro lado, permitía la redirección de los espíritus animales dentro de los ventrículos para animar el cuerpo. La glándula podía ser movida tanto por el alma como por la fuerza de los espíritus que liberaba, manteniéndola erguida e inmóvil, o agitada e inclinándose para dirigir los espíritus a los tubos de diferentes partes del cerebro, y a través de la estimulación de los órganos de los sentidos.

El Cerebro como Máquina Hidráulica

La visión cartesiana del cerebro como una máquina, con fluidos (los espíritus animales) fluyendo dentro de tubos, era esencialmente un dispositivo hidráulico. Esta forma de pensar se entiende al considerar la aplicación de la física y sus reglas, uno de los temas predilectos de sus estudios, a los mecanismos de funcionamiento del cuerpo animal. Comparó el cuerpo, y por extensión el cerebro, con otras máquinas de su tiempo, como relojes, fuentes y molinos. El movimiento y la función eran el resultado directo del flujo y la presión de los espíritus animales, guiados por la estructura de tubos y poros y controlados centralmente por la glándula pineal.

¿Qué descubrió Descartes sobre el cerebro?
Esta visión se mantuvo, con algunas variaciones, durante toda la Edad Media y el Renacimiento. En esta época apareció Descartes con su dualismo mente-cuerpo, quien creía que el alma se localiza principalmente en el cerebro, concretamente en la glándula pineal .

Percepción y Memoria en el Modelo Cartesiano

La función de los sentidos, subyacente a la percepción, era desencadenada por estímulos de una fuente externa (objeto), como luz, sonido, olor, tacto, calor, etc. Estos estímulos entraban en contacto con los pequeños filamentos terminales alojados en los órganos de los sentidos. Esto, a su vez, resultaba en la apertura de pequeños tubos adecuados en la superficie interior del cerebro, delineando allí una figura (imagen), y afectando también la glándula pineal.

La glándula liberaba más espíritus que abrían aún más los tubos ya seleccionados, y la figura (imagen) relacionada con el objeto real se 'cartografiaba' en la superficie interior del cerebro y en la superficie de la glándula, permitiendo la percepción. Esta función de los órganos de los sentidos podía estar además involucrada en los mecanismos de la memoria, dejando los tubos parcialmente abiertos (trazas), facilitando la formación de la memoria; reteniendo imágenes (memoria), dependiendo de la fuerza, duración y repetición de la acción de los espíritus; y recuperándolas en un momento posterior (recuerdo). Esta actividad ocurría en la región externa de la parte sólida del cerebro.

Contexto Histórico y Legado

La visión de Descartes fue notablemente distinta de la de sus predecesores. Mientras que figuras como Galeno y Vesalio se centraron en la anatomía macroscópica, y la doctrina ventricular dominó durante siglos, Descartes fue el primero en proponer una estructura minúscula teórica para la sustancia sólida del cerebro y basar la función en ella. Su modelo, aunque hipotético y basado en una analogía mecánica (la máquina hidráulica), ofreció una nueva forma de pensar sobre cómo las estructuras físicas podrían dar lugar a las funciones cognitivas, sensoriales y motoras.

Más de tres décadas después de la descripción de Descartes, Marcello Malpighi reveló la estructura microscópica del cerebro, confirmando la existencia de 'pequeños elementos' (neuronas) en la corteza cerebral. Esto, en cierto sentido, respaldó la idea cartesiana de que la sustancia sólida tenía una estructura fina, aunque la naturaleza real de esta estructura y su funcionamiento eran muy diferentes de la hipótesis de Descartes.

Descartes mismo mostró interés en el mundo microscópico, diseñando un instrumento para ampliar objetos pequeños (un tipo de microscopio) en su obra 'La Dioptrique' (1637). Aunque probablemente no lo usó para examinar tejidos, era consciente del potencial de ver la estructura minúscula de los tejidos para comprender su naturaleza. Su audaz predicción de una estructura fina subyacente a la función, aunque especulativa, fue un paso importante hacia la neurociencia moderna.

Comparativa: Vistas del Cerebro Antes y Durante Descartes

Para comprender la originalidad de Descartes, es útil comparar su visión con las ideas predominantes en su época:

AspectoVisión Predominante (hasta Renacimiento)Visión de René Descartes
Sustancia Sólida del CerebroAmorfa, sin función específica conocidaEstructura minúscula teórica (tubos, filamentos, poros)
Asiento Principal del Alma/FacultadesVentrículos cerebrales (Doctrina Ventricular)Glándula Pineal
Mecanismo de FunciónFluidos y espíritus vitales en ventrículosEspíritus animales fluyendo en tubos y poros, regulados por la pineal
Analogía Dominante-Máquina hidráulica
Relación Mente-CuerpoAlma residiendo en ventrículosAlma racional (mente) interactuando con el cuerpo a través de la glándula pineal

Preguntas Frecuentes sobre la Visión Cartesiana del Cerebro

¿Qué eran los 'espíritus animales' para Descartes?

Eran partículas muy finas y activas derivadas de la sangre, producidas principalmente en la glándula pineal. Se concebían como un fluido o 'viento sutil' que circulaba por los tubos y cavidades del cerebro, siendo el motor de las funciones sensoriales, motoras y cognitivas.

¿Por qué eligió Descartes la glándula pineal como asiento del alma?

Basó su elección en la creencia de que la glándula pineal era la única estructura en la línea media del cerebro que era singular y móvil. Esto, pensó, la hacía ideal para recibir las sensaciones unificadas de los dos ojos (y otros órganos sensoriales emparejados) y para dirigir de forma unitaria los movimientos del cuerpo, sirviendo como el punto de interacción entre el alma inmaterial y el cuerpo material.

¿Realizó Descartes disecciones cerebrales?

Sí, aunque no era anatomista profesional, dedicó tiempo a estudiar anatomía, consultando trabajos existentes y realizando disecciones de animales (como ovejas) y material humano, a menudo con la ayuda de asistentes.

¿Era precisa la descripción estructural del cerebro de Descartes?

Su descripción de los 'tubos' y 'poros' en la materia sólida era hipotética y especulativa. No se basaba en observaciones microscópicas reales del tejido nervioso, que solo serían posibles con el desarrollo posterior de la microscopía por figuras como Malpighi. Sin embargo, su intuición de que la sustancia sólida tenía una estructura fina fue profética.

¿Qué era la 'doctrina ventricular' que precedió a Descartes?

Era la teoría predominante durante la Edad Media y el Renacimiento que postulaba que las facultades del alma (como la percepción, la imaginación, la memoria y la razón) residían en las cavidades o ventrículos del cerebro, no en la sustancia sólida.

Conclusión

La visión de René Descartes sobre el cerebro, aunque basada en analogías mecánicas e hipótesis estructurales no confirmadas por la observación directa, representó un avance significativo en la historia de la neurociencia. Fue pionero al proponer una estructura minúscula para la materia sólida del cerebro y al intentar vincular esta estructura con la función a través del concepto de los espíritus animales controlados por la glándula pineal. Su modelo del cerebro como una máquina hidráulica, si bien erróneo en sus detalles fisiológicos, sentó las bases para un enfoque mecanicista en el estudio del cuerpo y la mente, influyendo en el pensamiento científico posterior y marcando un punto de inflexión desde las doctrinas antiguas hacia una comprensión más basada en la física y la observación, preparando el terreno para descubrimientos futuros en la estructura y función del sistema nervioso.

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Jesús Porta Etessam

Soy licenciado en Medicina y Cirugía y Doctor en Neurociencias por la Universidad Complutense de Madrid. Me formé como especialista en Neurología realizando la residencia en el Hospital 12 de Octubre bajo la dirección de Alberto Portera y Alfonso Vallejo, donde también ejercí como adjunto durante seis años y fui tutor de residentes. Durante mi formación, realicé una rotación electiva en el Memorial Sloan Kettering Cancer Center.Posteriormente, fui Jefe de Sección en el Hospital Clínico San Carlos de Madrid y actualmente soy jefe de servicio de Neurología en el Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz. Tengo el honor de ser presidente de la Sociedad Española de Neurología, además de haber ocupado la vicepresidencia del Consejo Español del Cerebro y de ser Fellow de la European Academy of Neurology.A lo largo de mi trayectoria, he formado parte de la junta directiva de la Sociedad Española de Neurología como vocal de comunicación, relaciones internacionales, director de cultura y vicepresidente de relaciones institucionales. También dirigí la Fundación del Cerebro.Impulsé la creación del grupo de neurooftalmología de la SEN y he formado parte de las juntas de los grupos de cefalea y neurooftalmología. Además, he sido profesor de Neurología en la Universidad Complutense de Madrid durante más de 16 años.

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