What is a neurobehavioral test?

Neurodesarrollo tras ECMO: La Neuroimagen

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El tratamiento con Oxigenación por Membrana Extracorpórea (ECMO) representa una intervención vital para recién nacidos con insuficiencia respiratoria o cardíaca grave. Si bien salva vidas, el proceso no está exento de riesgos, y una de las mayores preocupaciones a largo plazo es su impacto en el neurodesarrollo. Dada la relativamente alta tasa de anomalías en las pruebas de neuroimagen presentes en neonatos tratados con ECMO, los estudios de resultados del neurodesarrollo son fundamentales para definir el impacto en el funcionamiento posterior de estos niños. Este artículo se enfoca en la asociación entre las anomalías detectadas mediante neuroimagen y el pronóstico del neurodesarrollo.

What are the questions in the neuro exam?
EXAMPLES OF SPECIFIC SUBJECTIVE QUESTIONS FOR THE OLDER ADULT INCLUDE THE FOLLOWING:Have you ever had a head injury or recent fall?Do you experience any shaking or tremors of your hands? ...Have you had any weakness, numbness, or tingling in any of your extremities?

El seguimiento a largo plazo de los supervivientes de ECMO ha revelado una variedad de resultados. Se describe un deterioro del neurodesarrollo, que varía de leve a grave, en el 15-25% de los neonatos que sobreviven al tratamiento con ECMO. Este deterioro a menudo implica un desarrollo cognitivo y psicomotor anormal. Sin embargo, signos más sutiles de afectación neurológica parecen ocurrir a tasas aún mayores. Los problemas de aprendizaje en edad escolar pueden alcanzar hasta el 50%, y los padres informan problemas de comportamiento con más frecuencia que en los controles normales. Al finalizar el primer grado, incluso los niños sin retraso mental tratados con ECMO tienen más del doble de probabilidades de recibir servicios de educación especial. Estos hallazgos subrayan la importancia no solo de identificar déficits mayores, sino también de detectar y abordar las dificultades más sutiles que pueden afectar significativamente la vida de estos niños a medida que crecen.

Índice de Contenido

La Relación entre Neuroimagen y Pronóstico

El impacto específico de la lesión cerebral perinatal en pacientes con ECMO sobre el neurodesarrollo ha sido objeto de numerosos estudios. La hipótesis subyacente es que las anomalías estructurales observadas en el cerebro poco después del tratamiento con ECMO podrían predecir o estar asociadas con resultados funcionales posteriores. En la década de 1980, Taylor et al. utilizaron una puntuación de neuroimagen para estudiar la relación entre esta puntuación y el neurodesarrollo, evaluado con los índices de desarrollo mental y psicomotor de las Escalas Bayley de Desarrollo Infantil (BSID) en 46 recién nacidos. Informaron que los lactantes con desarrollo normal tenían puntuaciones de neuroimagen más favorables que los lactantes con desarrollo tardío, y que existía una correlación inversa significativa entre la puntuación de neuroimagen y los índices de desarrollo mental y psicomotor.

Sin embargo, a pesar de esta correlación a nivel grupal, no siempre fue posible predecir resultados individuales basándose únicamente en las puntuaciones de neuroimagen. Hubo niños con puntuaciones bajas (indicando más anomalías) que tuvieron resultados adversos, pero también niños con puntuaciones altas (indicando menos anomalías) que mostraron un desarrollo normal. Esto sugiere que existen mecanismos en el cerebro infantil para compensar el daño estructural, un fenómeno conocido como neuroplasticidad.

Evidencia de la Asociación

Varios estudios han explorado esta compleja relación con hallazgos variables pero a menudo convergentes. En un estudio de von Allmen et al. con 42 supervivientes de ECMO de 1 año de edad, se observó algún tipo de anomalía en la neuroimagen durante el tratamiento en el 78% de los lactantes con retraso en el neurodesarrollo, en comparación con el 28% en el subgrupo de lactantes con desarrollo normal. La hemorragia intraventricular (HIV), especialmente las lesiones mayores, se asoció con un peor resultado del neurodesarrollo.

Griffin et al. demostraron que la ausencia de hemorragia intracraneal, infarto cerebral o atrofia cerebral se correlacionaba con un neurodesarrollo normal a corto plazo en 22 recién nacidos evaluados con BSID en varios puntos temporales hasta los 24 meses.

Vaucher et al. estudiaron una cohorte grande de 139 supervivientes de ECMO de entre 4 y 24 meses, analizando los resultados neuromotores, de desarrollo y neurosensoriales. Clasificaron las anomalías cerebrales según su gravedad (normal, leve, moderada, grave). Vaucher mostró que una anomalía moderada o grave en la neuroimagen durante el ECMO fue un predictor independiente de un resultado neurológico sospechoso o anormal a partir de los 12 meses (OR = 5.10), de parálisis cerebral (OR = 10.30), de un índice de desarrollo motor inferior a 84 (OR = 6.30), y de un resultado neuromotor, neurosensorial o de desarrollo adverso en general (OR = 6.43). Estos odds ratios elevados sugieren una fuerte asociación entre la presencia de anomalías significativas en la neuroimagen y peores resultados.

Glass et al. publicaron un extenso estudio de seguimiento en 152 niños de 5 años, utilizando pruebas neuropsicológicas y neuroconductuales exhaustivas. Relacionaron el resultado con la gravedad de la lesión cerebral en la neuroimagen neonatal, utilizando una puntuación basada en ultrasonografía craneal (USC) y tomografía computarizada (TC). La gravedad de la lesión, expresada como una puntuación de neuroimagen más alta, se asoció con la presencia de discapacidad a los 5 años. La prevalencia de cualquier tipo de discapacidad varió desde el 10% en supervivientes de ECMO sin lesiones intracraneales hasta el 57% en aquellos con anomalías graves. La razón de posibilidades (OR) para la discapacidad a los 5 años después de una lesión moderada o grave fue muy alta (26.00 y 69.33, respectivamente), lo que confirma una fuerte asociación.

Lesiones Leves y Déficits Sutiles

Es importante destacar que incluso los niños con lesiones cerebrales leves mostraron puntuaciones de CI más bajas en comparación con los niños tratados con ECMO sin una lesión cerebral identificada. Ambos subgrupos de ECMO (con lesiones leves y sin lesiones) demostraron déficits funcionales leves pero consistentes en relación con un grupo de control de niños sanos. Esto sugiere que incluso las anomalías consideradas menores pueden tener un impacto funcional a largo plazo. Además, la fuerza de agarre y la destreza manual se relacionaron significativamente con la gravedad de la lesión.

La observación de que una gran proporción de niños con anomalías moderadas a graves en la neuroimagen se desarrollan sin discapacidades significativas resalta la complejidad de la predicción y subraya la importancia del seguimiento a largo plazo. A pesar de tener una inteligencia normal, muchos niños pueden experimentar dificultades de aprendizaje (sutiles), que a menudo no se manifiestan hasta la edad escolar.

Hallazgos Contradictorios y Consideraciones Adicionales

Algunos estudios, sin embargo, no han encontrado una relación clara entre los resultados de la neuroimagen y el pronóstico del neurodesarrollo. Lago et al. no hallaron una relación entre la presencia de lesiones cerebrales mayores (incluyendo hemorragias parenquimales, infartos o combinaciones) y las puntuaciones de las pruebas Bayley en su estudio con 31 recién nacidos. Sin embargo, encontraron que los espacios de líquido cefalorraquídeo (LCR) agrandados se asociaron con índices de desarrollo motor y de rendimiento más bajos.

El estudio de Glass et al. también encontró que 8 pacientes con evidencia de fisura interhemisférica ensanchada en la TC post-decanulación tenían una puntuación de CI promedio de 84 y puntuaciones de CI verbal más bajas que las de rendimiento, lo que podría sugerir que la presencia de una fisura interhemisférica ensanchada podría no ser benigna.

Rollins et al. tampoco encontraron relación entre el índice de neurodesarrollo y el agrandamiento del espacio subaracnoideo, ni entre el deterioro del neurodesarrollo y los hallazgos en la USC o la resonancia magnética (RM). Rollins cuestionó el valor predictivo de los resultados de la neuroimagen después del ECMO, señalando que, en el estudio de Glass et al., un porcentaje significativo de niños con lesiones cerebrales moderadas a graves en la neuroimagen no presentaban discapacidad en el seguimiento a los 5 años. Además, Lazar et al. encontraron que un 13.5% de los niños presentaban retraso en el desarrollo neurológico a pesar de no tener evidencia de lesión anatómica en la USC seriada o en la neuroimagen de seguimiento. Estos hallazgos enfatizan que la ausencia de anomalías evidentes en la neuroimagen neonatal no garantiza un desarrollo normal a largo plazo.

Hahn et al. y Bulas et al. sugieren que el riesgo de un resultado adverso del neurodesarrollo podría estar más relacionado con lesiones mayores no hemorrágicas o lesiones combinadas que con lesiones hemorrágicas mayores, añadiendo otra capa de complejidad a la interpretación de los hallazgos de neuroimagen.

Pruebas Neuroconductuales: ¿Qué son y por qué son importantes?

En el contexto del seguimiento de niños con riesgo neurológico, como los supervivientes de ECMO, las pruebas neuroconductuales (o neurocomportamentales) son herramientas de evaluación cruciales. Una prueba neuroconductual es aquella que evalúa la relación entre el funcionamiento cerebral y el comportamiento, las habilidades cognitivas y las capacidades motoras de un individuo. No se limitan a detectar déficits motores o de inteligencia global, sino que exploran áreas más específicas y sutiles del funcionamiento neuropsicológico. En los estudios mencionados, las pruebas neuroconductuales incluyeron la evaluación del estado intelectual (como el CI), las habilidades pre-académicas, los déficits neuropsicológicos específicos (como problemas de atención, memoria, funciones ejecutivas) y la disfunción neuromotora (como la destreza o la fuerza). Estas evaluaciones detalladas son esenciales porque, como hemos visto, muchos niños pueden tener un CI dentro del rango normal pero presentar problemas significativos en áreas como el aprendizaje, la atención o el comportamiento, que impactan su rendimiento escolar y su adaptación social. Las pruebas neuroconductuales permiten identificar estos déficits más sutiles que la neuroimagen estructural por sí sola no puede predecir o detectar directamente, proporcionando una imagen más completa del perfil funcional del niño.

Tabla Comparativa: Hallazgos de Neuroimagen y Asociación Reportada

La interpretación de la neuroimagen en neonatos post-ECMO es compleja debido a la variabilidad en los hallazgos y su relación con el pronóstico a largo plazo. La siguiente tabla resume algunas de las asociaciones reportadas en los estudios citados, aunque es crucial recordar que existen inconsistencias y que la neuroimagen por sí sola no es un predictor perfecto.

Hallazgo de NeuroimagenAsociación Reportada con Resultado AdversoReferencias Clave (en el texto)
Anomalías Moderadas a Graves (general)Alta asociación con peores resultados neuromotores, de desarrollo y neurosensoriales; mayor riesgo de parálisis cerebral y discapacidad a los 5 años.Vaucher, Glass
Puntuación Alta de Neuroimagen (mayor severidad)Correlación inversa con índices de desarrollo mental/psicomotor; mayor riesgo de discapacidad a los 5 años.Taylor, Glass
Ausencia de Lesiones Mayores (ICH, infarto, atrofia)Asociado con neurodesarrollo normal a corto plazo.Griffin
Hemorragia Intraventricular (HIV)Especialmente lesiones mayores, asociadas con peor pronóstico.von Allmen
Lesiones Mayores (hemorragias parenquimales, infartos, etc.)Asociación inconsistente; algunos estudios no encuentran relación.Lago (no halló relación), Griffin (ausencia relacionada con buen pronóstico)
Espacios de LCR AgrandadosAsociado con menores índices de desarrollo motor y de rendimiento.Lago
Fisura Interhemisférica EnsanchadaPosiblemente no benigna; asociada con CI más bajo y perfil cognitivo específico.Glass, Lago
Lesiones Moderadas/Graves (USC/TC)A pesar de la lesión, un porcentaje significativo se desarrolla sin discapacidad mayor (evidencia de neuroplasticidad).Bulas & Glass, Rollins (citando a Glass)
Ausencia de Lesión Anatómica en ImagenNo excluye retraso en el desarrollo neurológico; puede ocurrir en un porcentaje de casos.Lazar
Lesiones No Hemorrágicas Mayores / CombinadasPosiblemente más relacionadas con pronóstico adverso que las hemorragias mayores.Hahn, Bulas

Seguimiento a Largo Plazo: Un Elemento Crucial

La información proporcionada subraya de manera enfática por qué el seguimiento a largo plazo es no solo importante, sino absolutamente esencial para los supervivientes de ECMO. Aunque las pruebas de neuroimagen en el período neonatal pueden ofrecer pistas sobre el riesgo potencial, no son predictores perfectos del resultado funcional futuro. La neuroplasticidad del cerebro inmaduro permite que algunos niños con lesiones significativas compensen y se desarrollen sin discapacidades mayores. Sin embargo, muchos otros pueden desarrollar problemas que no son evidentes en la infancia temprana o que no se reflejan en las evaluaciones de neuroimagen iniciales.

Los problemas de aprendizaje, las dificultades conductuales y los déficits neuropsicológicos sutiles a menudo se manifiestan más claramente a medida que el niño crece y enfrenta las demandas del entorno escolar. Un seguimiento integral que incluya evaluaciones neuroconductuales periódicas permite identificar estos desafíos en el momento adecuado. La detección temprana de dificultades permite la implementación de intervenciones terapéuticas y educativas tempranas y específicas, lo que puede mejorar significativamente la trayectoria del desarrollo del niño y optimizar su potencial. Sin un seguimiento a largo plazo, muchos de estos problemas pasarían desapercibidos hasta que se volvieran lo suficientemente graves como para afectar el rendimiento académico o la adaptación social, momento en el cual la intervención podría ser menos efectiva. Por lo tanto, el seguimiento no es solo una herramienta de investigación, sino un componente crítico de la atención clínica para garantizar que estos niños reciban el apoyo que necesitan para prosperar.

Preguntas Frecuentes

¿Qué tan comunes son los problemas de neurodesarrollo en bebés tratados con ECMO?

Se estima que entre el 15% y el 25% de los supervivientes de ECMO presentan deterioro del neurodesarrollo de leve a grave. Sin embargo, problemas más sutiles como dificultades de aprendizaje (hasta 50%) y problemas de comportamiento son aún más comunes.

¿Pueden las pruebas de neuroimagen predecir el futuro de un bebé tratado con ECMO?

Las anomalías en la neuroimagen neonatal se asocian a menudo con un mayor riesgo de resultados adversos, especialmente las lesiones moderadas o graves. Sin embargo, la neuroimagen por sí sola no es un predictor perfecto. Algunos niños con lesiones significativas se desarrollan bien, mientras que otros sin anomalías aparentes pueden presentar dificultades más adelante. La neuroplasticidad juega un papel importante.

¿Qué significa "neuroplasticidad" en este contexto?

La neuroplasticidad se refiere a la capacidad del cerebro para reorganizarse y compensar el daño. En el cerebro inmaduro de un bebé, esta capacidad puede permitir que áreas sanas asuman funciones que habrían sido realizadas por áreas dañadas, ayudando a algunos niños a superar el impacto de las lesiones.

¿Qué tipo de problemas pueden surgir más adelante, incluso si el bebé parece normal al principio?

Incluso si un niño parece desarrollarse normalmente en la primera infancia o tiene un CI promedio, pueden surgir problemas más sutiles en edad escolar, como dificultades de aprendizaje específicas, problemas de atención, déficits en funciones ejecutivas, problemas de comportamiento o dificultades motoras finas. Por eso es vital el seguimiento a largo plazo.

¿Qué son las pruebas neuroconductuales?

Las pruebas neuroconductuales son evaluaciones diseñadas para entender cómo el funcionamiento del cerebro (incluyendo lesiones o diferencias estructurales) se relaciona con el comportamiento, la cognición (pensamiento, memoria, aprendizaje) y las habilidades motoras. Son herramientas clave en el seguimiento a largo plazo para identificar déficits sutiles que quizás no sean evidentes en las evaluaciones generales o en la neuroimagen estructural.

Conclusiones

La relación entre las anomalías de neuroimagen en neonatos tratados con ECMO y su pronóstico del neurodesarrollo es compleja y multifacética. Si bien las lesiones cerebrales, especialmente las moderadas a graves, se asocian consistentemente con un mayor riesgo de resultados adversos, la presencia de neuroplasticidad significa que la neuroimagen neonatal no es un predictor absoluto. Muchos niños con anomalías aparentes se desarrollan bien, mientras que otros sin lesiones evidentes pueden enfrentar desafíos más adelante. Los déficits funcionales pueden ser sutiles y manifestarse con el tiempo, afectando el aprendizaje y el comportamiento. Por lo tanto, un enfoque integral que combine la información de la neuroimagen inicial con un seguimiento a largo plazo exhaustivo, incluyendo pruebas neuroconductuales detalladas, es fundamental para comprender completamente el impacto del ECMO en el cerebro en desarrollo, identificar las necesidades individuales de cada niño y proporcionar el apoyo necesario para optimizar su potencial a lo largo de la vida.

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Jesús Porta Etessam

Soy licenciado en Medicina y Cirugía y Doctor en Neurociencias por la Universidad Complutense de Madrid. Me formé como especialista en Neurología realizando la residencia en el Hospital 12 de Octubre bajo la dirección de Alberto Portera y Alfonso Vallejo, donde también ejercí como adjunto durante seis años y fui tutor de residentes. Durante mi formación, realicé una rotación electiva en el Memorial Sloan Kettering Cancer Center.Posteriormente, fui Jefe de Sección en el Hospital Clínico San Carlos de Madrid y actualmente soy jefe de servicio de Neurología en el Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz. Tengo el honor de ser presidente de la Sociedad Española de Neurología, además de haber ocupado la vicepresidencia del Consejo Español del Cerebro y de ser Fellow de la European Academy of Neurology.A lo largo de mi trayectoria, he formado parte de la junta directiva de la Sociedad Española de Neurología como vocal de comunicación, relaciones internacionales, director de cultura y vicepresidente de relaciones institucionales. También dirigí la Fundación del Cerebro.Impulsé la creación del grupo de neurooftalmología de la SEN y he formado parte de las juntas de los grupos de cefalea y neurooftalmología. Además, he sido profesor de Neurología en la Universidad Complutense de Madrid durante más de 16 años.

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