Is NASA dependent on SpaceX?

La Dependencia Espacial de NASA

Valoración: 4.71 (5900 votos)

Tras nueve meses en el espacio, los astronautas de NASA Suni Williams y Butch Wilmore finalmente regresaron a la Tierra el martes. Su regreso de la Estación Espacial Internacional marca el final de un viaje que se suponía duraría una semana. Su odisea puso de manifiesto cuán innecesariamente dependientes se han vuelto los Estados Unidos de las empresas privadas para transportar a valientes científicos y exploradores estadounidenses al espacio y de regreso.

Is NASA dependent on SpaceX?
Boeing, a venerable aeronautics institution, and SpaceX, an upstart owned by Elon Musk, are now primarily how NASA delivers astronauts and cargo into low-Earth orbit. NASA wasn't so dependent on private companies when it conceived Project Mercury, the country's first human spaceflight program.

La política de financiación espacial ha cambiado a lo largo de las décadas a medida que crecía el entusiasmo por una solución de lanzamientos más rentable. Pero hemos llegado a un punto en el que la propiedad privada de las capacidades de vuelo espacial de Estados Unidos se ha convertido en un grave riesgo para la seguridad nacional que amenaza futuros proyectos.

Índice de Contenido

Un Vistazo Histórico a la Exploración Espacial de EE. UU.

NASA no era tan dependiente de las empresas privadas cuando concibió el Proyecto Mercury, el primer programa de vuelos espaciales tripulados del país. Dada la presión de la carrera espacial contra la Unión Soviética, no había duda de que el nuevo programa civil poseería y operaría sus propios cohetes y cápsulas. El trabajo de construcción de la nave espacial Mercury, al igual que todos los aviones militares, se contrató a corporaciones para llevar a cabo los diseños de los ingenieros. Pero NASA controlaba los lanzamientos y las tripulaciones.

Esto se mantuvo cierto para los programas Gemini y Apolo, y el eventual desarrollo del transbordador espacial, una nave espacial reutilizable que podía deslizarse hasta un aterrizaje en lugar de ser recuperada del océano. Sin embargo, el programa resultó ser mucho más caro de lo previsto, y la predicción de que las empresas que desplegaban satélites preferirían NASA a los cohetes comerciales no se cumplió.

El transbordador Challenger explotó segundos después del lanzamiento en 1986, y el Columbia explotó poco después de reingresar a la atmósfera terrestre en 2003. Estas dos catástrofes crearon la impresión de que el transbordador nunca sería verdaderamente seguro. La trayectoria de 30 años del programa del transbordador terminó en 2011 cuando el Atlantis aterrizó en el Centro Espacial Kennedy de Florida. No había una visión clara de lo que vendría después, y para 2013, los astronautas estadounidenses se vieron obligados a viajar en cohetes rusos al espacio a un costo de más de 70 millones de dólares por asiento.

El Giro Hacia la Industria Privada

Tiene sentido que NASA prefiriera una alternativa nacional, y como informó NBC News en 2011, la agencia recurrió “a la industria privada con precios fijos, contratos y márgenes de ganancia” como solución, en un acuerdo por el cual la “agencia espacial sería el cliente, no el jefe”.

Desde entonces, empresas como SpaceX, Boeing y Blue Origin de Jeff Bezos han competido por contratos para enviar personas a la Estación Espacial Internacional como parte del Programa de Tripulación Comercial. Mientras tanto, también ha habido muchas oportunidades para lanzar satélites y otra carga.

El Auge de SpaceX y la Dependencia Actual

Esta nueva era ha demostrado ser un mercado lucrativo, en particular para SpaceX, que en la última década ha conseguido contratos con NASA por valor de 13 mil millones de dólares. La empresa de Elon Musk se ha convertido en el principal proveedor de servicios de transporte espacial para Estados Unidos.

Williams y Wilmore viajaron a la estación espacial en junio a bordo del primer vuelo tripulado de prueba de la cápsula Starliner de Boeing, pero dos problemas la hicieron insegura para traerlos de regreso a casa. Regresaron en una cápsula Dragon de SpaceX, que se ha utilizado en la mayoría de los vuelos espaciales tripulados de NASA en los últimos años. Boeing, una venerable institución aeronáutica, y SpaceX, una empresa emergente propiedad de Elon Musk, son ahora las principales vías por las que NASA entrega astronautas y carga a la órbita baja terrestre.

NASA anunció en agosto que una nave espacial Crew Dragon propiedad de Musk sería lanzada en febrero para recoger a Williams y Wilmore como parte de una misión de regreso planificada para otros dos astronautas. Pero el mes pasado, Musk, quien se ha alineado con el presidente Donald Trump, afirmó falsamente que se le había impedido enviar una misión para recoger a Williams y Wilmore antes por “razones políticas”. Musk había mentido al afirmar que Trump había autorizado la misión de recuperación de SpaceX cuando fue el presidente Joe Biden quien lo hizo.

Preocupaciones y el Futuro

Musk, que ya se está beneficiando enormemente de la incapacidad de NASA para lanzar sus propios vuelos, está posicionado para dirigir aún más negocios hacia sí mismo y lejos de sus competidores. Debemos estar agradecidos de que Williams y Wilmore hayan regresado a casa, pero es frustrante que traerlos de vuelta haya llenado aún más los bolsillos de Musk.

La situación actual plantea un posible riesgo para la seguridad nacional y la estabilidad del programa espacial estadounidense. La fuerte dependencia en una única empresa privada, especialmente una cuyo propietario se involucra en disputas políticas y afirmaciones falsas, genera interrogantes sobre la resiliencia y el control del acceso al espacio por parte del gobierno.

El autor del texto original sugiere que NASA debería exigir que Musk se desvincule de SpaceX y de cualquier beneficio que obtenga de contratos gubernamentales mientras esté sirviendo en el gobierno. Esto probablemente frenaría futuras misiones tripuladas hasta que sus competidores tengan la oportunidad de ponerse al día de manera segura, pero sería mejor a largo plazo para la estabilidad del programa espacial de Estados Unidos. Sin embargo, la idea de que Trump imponga restricciones a SpaceX mientras él y Musk sean amigos es tan descabellada como los sueños de Musk de colonizar Marte.

Preguntas Frecuentes

¿Qué es el Programa de Tripulación Comercial de NASA?

Es una iniciativa de NASA para contratar servicios de transporte espacial a empresas privadas, como SpaceX y Boeing, en lugar de poseer y operar sus propias naves para llevar astronautas a la Estación Espacial Internacional.

¿Por qué NASA dejó de usar el Transbordador Espacial?

El programa del Transbordador Espacial era extremadamente costoso y sufrió dos accidentes catastróficos (Challenger y Columbia) que generaron preocupaciones sobre su seguridad. Terminó en 2011 sin un reemplazo inmediato propiedad de NASA.

¿Cuánto dinero ha recibido SpaceX en contratos de NASA?

Según el texto, SpaceX ha conseguido contratos de NASA por un valor de aproximadamente 13 mil millones de dólares en la última década, convirtiéndose en un actor dominante en el mercado de lanzamientos comerciales.

¿Por qué se considera un riesgo la dependencia en empresas privadas para el acceso al espacio?

La dependencia puede plantear riesgos de seguridad nacional si el acceso al espacio depende de entidades privadas con intereses comerciales o políticos que no siempre se alinean con los del gobierno. También concentra una capacidad estratégica en pocas manos.

La era de la exploración espacial está evolucionando, y la relación entre entidades gubernamentales como NASA y la industria privada como SpaceX define cada vez más el futuro de los viajes espaciales tripulados. Si bien la colaboración ha demostrado ser efectiva para reducir costos y reanudar los lanzamientos desde suelo estadounidense, las implicaciones a largo plazo de esta dependencia son un tema de debate y preocupación continua.

Si quieres conocer otros artículos parecidos a La Dependencia Espacial de NASA puedes visitar la categoría Neurociencia.

Foto del avatar

Jesús Porta Etessam

Soy licenciado en Medicina y Cirugía y Doctor en Neurociencias por la Universidad Complutense de Madrid. Me formé como especialista en Neurología realizando la residencia en el Hospital 12 de Octubre bajo la dirección de Alberto Portera y Alfonso Vallejo, donde también ejercí como adjunto durante seis años y fui tutor de residentes. Durante mi formación, realicé una rotación electiva en el Memorial Sloan Kettering Cancer Center.Posteriormente, fui Jefe de Sección en el Hospital Clínico San Carlos de Madrid y actualmente soy jefe de servicio de Neurología en el Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz. Tengo el honor de ser presidente de la Sociedad Española de Neurología, además de haber ocupado la vicepresidencia del Consejo Español del Cerebro y de ser Fellow de la European Academy of Neurology.A lo largo de mi trayectoria, he formado parte de la junta directiva de la Sociedad Española de Neurología como vocal de comunicación, relaciones internacionales, director de cultura y vicepresidente de relaciones institucionales. También dirigí la Fundación del Cerebro.Impulsé la creación del grupo de neurooftalmología de la SEN y he formado parte de las juntas de los grupos de cefalea y neurooftalmología. Además, he sido profesor de Neurología en la Universidad Complutense de Madrid durante más de 16 años.

Subir