What is an Engram neuroscience?

El Engrama: La Huella Física de la Memoria

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La idea de que la memoria se almacena en el cerebro como cambios duraderos se remonta a la antigüedad. Filósofos como Platón y Aristóteles ya especulaban sobre una forma de "inscripción" o "huella" en la mente. Sin embargo, su articulación científica emergió a principios del siglo XX con Richard Semon, quien introdujo el término fundamental: engrama. Semon propuso que una experiencia activa una población de neuronas que sufren cambios persistentes, químicos y/o físicos, para convertirse en un engrama. La reactivación posterior de este engrama, desencadenada por señales presentes durante la experiencia original, permite la recuperación de la memoria. Aunque las ideas de Semon fueron largamente ignoradas en su tiempo, la neurociencia moderna, armada con tecnologías de vanguardia, ha revivido con fuerza el estudio de los engramas, buscado desentrañar finalmente la base biológica de nuestros recuerdos.

Durante décadas, la búsqueda del engrama fue un desafío formidable. Karl Lashley, a mediados del siglo XX, realizó extensos experimentos intentando localizar la huella de la memoria en el cerebro de ratas. Entrenó a las ratas en laberintos y luego extirpó diferentes áreas del córtex. Para su sorpresa, el grado de deterioro de la memoria dependía más de la cantidad de tejido extirpado que de su ubicación específica. Tras años de búsqueda infructuosa, Lashley concluyó que el engrama era "esquivo", lo que llevó a un abandono temporal de los intentos de localización directa.

El siguiente avance conceptual significativo provino de Donald O. Hebb, estudiante de Lashley. Hebb propuso la teoría de la "asamblea celular", una idea similar al "complejo de engramas" de Semon. Hebb postuló que las neuronas que se activan simultáneamente durante una experiencia tienden a fortalecer sus conexiones sinápticas (la famosa frase "neuronas que disparan juntas, se conectan juntas"). Estos cambios sinápticos, junto con posibles cambios en la excitabilidad neuronal intrínseca, formarían la base de la memoria. La teoría de Hebb proporcionó un marco plausible para entender cómo las experiencias podrían dejar una huella duradera en el cerebro a nivel de las conexiones neuronales, un concepto clave que la investigación moderna sobre engramas ha validado y ampliado.

La resurrección de la investigación sobre engramas está intrínsecamente ligada al desarrollo de nuevas tecnologías que permiten a los científicos observar y manipular la actividad neuronal con una precisión sin precedentes, incluso a nivel de células individuales y conjuntos neuronales. Herramientas como las proteínas fluorescentes, la optogenética (uso de luz para controlar neuronas genéticamente modificadas) y la quimiogenética (uso de fármacos para controlar neuronas) han abierto una ventana directa para probar las ideas de Semon y Hebb. Ahora es posible identificar poblaciones de neuronas activas durante el aprendizaje, marcarlas y luego investigar si esas células son efectivamente los componentes esenciales de la memoria.

Índice de Contenido

Evidencia Experimental de la Existencia de Engramas

La existencia de engramas no es solo una hipótesis teórica; ha sido respaldada por una serie de ingeniosos experimentos, principalmente en roedores. Estos estudios adaptan criterios utilizados previamente para evaluar la importancia de la plasticidad sináptica en la memoria, aplicándolos a nivel de conjuntos celulares. Podemos agrupar la evidencia en cuatro categorías principales:

Estudios Observacionales

Estos estudios buscan demostrar que las mismas poblaciones de neuronas que están activas durante una experiencia de aprendizaje son reactivadas durante la recuperación de esa memoria. Utilizan técnicas como los genes de respuesta temprana inmediata (IEGs) como c-Fos o Arc, que se expresan rápidamente cuando una neurona está activa. Combinando técnicas de marcado neuronal temporalmente inducible, los investigadores pueden "etiquetar" las neuronas activas durante el entrenamiento (por ejemplo, en un contexto de miedo condicionado) y luego, días o semanas después, examinar qué neuronas se activan durante la prueba de memoria (por ejemplo, al regresar al mismo contexto). La superposición significativa entre las células etiquetadas durante el entrenamiento y las células activas durante la prueba sugiere la presencia de un engrama. Estos estudios han mostrado dicha superposición en múltiples regiones cerebrales implicadas en la memoria, como el hipocampo, la amígdala y la corteza, para diversas tareas de aprendizaje.

Estudios de Pérdida de Función

Estos experimentos van más allá de la simple observación y buscan establecer una relación causal. Implican identificar y "capturar" las supuestas células del engrama después del aprendizaje y luego inactivar específicamente su función antes de una prueba de memoria. Si la inactivación de estas células seleccionadas deteriora la recuperación de la memoria, proporciona una fuerte evidencia de que esas células son componentes críticos del engrama. Por ejemplo, estudios han demostrado que la ablación (eliminación) de neuronas de la amígdala marcadas durante un condicionamiento de miedo auditivo interrumpe la memoria posterior, mientras que la ablación de un número similar de neuronas no marcadas no tiene efecto. Esto sugiere que las células del engrama no solo están correlacionadas con la memoria, sino que son necesarias para su expresión normal.

Estudios de Ganancia de Función

Estos estudios exploran si la activación artificial de las células del engrama, incluso en ausencia de las señales sensoriales naturales que desencadenarían la memoria, es suficiente para inducir la recuperación de la memoria. Utilizando optogenética, los investigadores pueden marcar las neuronas activas durante una experiencia (por ejemplo, miedo contextual) con proteínas sensibles a la luz. Luego, en un contexto diferente y seguro, aplican luz para reactivar artificialmente esas neuronas marcadas. Si esta activación provoca la respuesta de miedo aprendida (como la congelación), demuestra que la activación del engrama es suficiente para evocar el recuerdo. Estos experimentos han sido fundamentales para mostrar que las células del engrama actúan como una representación interna de la experiencia, capaz de desencadenar la memoria por sí solas.

Estudios de Mimetismo (Creación de Memorias Artificiales)

Quizás los experimentos más llamativos son aquellos que intentan imitar o incluso implantar memorias artificialmente. Un ejemplo clásico implica etiquetar neuronas activas durante la exploración de un contexto seguro (Contexto A) y luego, mientras el animal está en un contexto diferente (Contexto B) y recibe una descarga (estímulo aversivo), reactivar artificialmente las neuronas etiquetadas del Contexto A. Posteriormente, al regresar al Contexto A, el animal muestra miedo (congelación), a pesar de que nunca fue realmente sometido a descarga en ese lugar. Esto demuestra que se creó una asociación artificial entre el Contexto A (a través de la reactivación del engrama) y la descarga. Experimentos aún más audaces han logrado crear una memoria completamente "intracraneal", asociando la estimulación de vías neuronales que representan un estímulo condicionado (olor) con la estimulación de vías que representan un estímulo incondicionado (aversivo o apetitivo), sin ninguna experiencia sensorial externa real. Estos estudios de mimetismo proporcionan una evidencia poderosa de que los engramas son sustratos manipulables de la memoria.

Estos cuatro tipos de estudios, en conjunto, proporcionan una base sólida para afirmar la existencia de los engramas como las representaciones físicas y neuronales de las experiencias pasadas en el cerebro de roedores.

Las "Modificaciones Duraderas" del Engrama

Richard Semon postuló que el engrama implica "modificaciones duraderas" en el tejido nervioso. La investigación moderna, influenciada por Hebb y las nuevas tecnologías, ha comenzado a caracterizar la naturaleza de estos cambios a nivel celular y sináptico. La plasticidad sináptica, el fortalecimiento o debilitamiento de las conexiones entre neuronas, juega un papel crucial. Estudios han mostrado que las células del engrama, en comparación con las neuronas vecinas no pertenecientes al engrama, exhiben un fortalecimiento sináptico (medido por la relación AMPA/NMDA) y un aumento en la densidad de espinas dendríticas (estructuras que reciben señales de otras neuronas).

Además del fortalecimiento local, la investigación sugiere una conectividad preferencial entre las propias células del engrama, incluso si están distribuidas en diferentes regiones cerebrales. Por ejemplo, las células del engrama en una región del hipocampo (CA3) muestran una mayor conectividad funcional con las células del engrama en otra región (CA1) que con las células no pertenecientes al engrama. Esta conectividad mejorada entre las células del engrama parece ser una parte fundamental de la huella física de la memoria. Esto lleva a una actualización de la máxima de Hebb: "las células del engrama que disparan juntas, se conectan juntas".

El Engrama como un Complejo Distribuido

Aunque los primeros estudios de engramas a menudo se centraban en una única región cerebral, una comprensión más completa es que una memoria específica no reside en un solo lugar, sino que está representada por un "complejo de engramas". Este complejo está compuesto por conjuntos de células de engrama funcionalmente conectadas y distribuidas a través de múltiples regiones cerebrales.

Diferentes conjuntos de engramas en distintas áreas cerebrales podrían codificar distintos aspectos de la misma memoria. Por ejemplo, en una memoria de miedo contextual, los conjuntos de engramas en el hipocampo (DG, CA3, CA1) podrían representar el contexto espacial, mientras que los conjuntos de engramas en la amígdala podrían codificar la información emocional (el miedo), y los conjuntos en la corteza podrían representar detalles sensoriales específicos. Estas diferentes piezas de la memoria están interconectadas a través de vías de células de engrama, formando un circuito distribuido que sustenta el recuerdo completo.

Estudios recientes han utilizado técnicas de mapeo cerebral a gran escala para identificar conjuntos de engramas a través de cientos de regiones cerebrales después de una experiencia. Estos estudios sugieren que las diferentes regiones contribuyen a la memoria de manera coordinada, y que el patrón específico de conectividad dentro de este complejo de engramas distribuido es el sustrato físico de una memoria particular.

El Ciclo de Vida de un Engrama

El Nacimiento del Engrama: Asignación Neuronal

¿Cómo decide el cerebro qué neuronas formarán parte de un engrama? La investigación ha revelado un mecanismo fascinante basado en la competencia neuronal. Durante la formación de un engrama, las neuronas elegibles dentro de una región cerebral compiten por ser reclutadas. Las neuronas que, en el momento de la experiencia, tienen una excitabilidad intrínseca relativamente más alta que sus vecinas, tienen una mayor probabilidad de "ganar" esta competencia y ser asignadas al engrama. Esta asignación basada en la excitabilidad ocurre en diversas regiones cerebrales y para diferentes tipos de memoria.

La asignación neuronal basada en la excitabilidad asegura que el engrama esté codificado de manera dispersa; solo un pequeño subconjunto de neuronas elegibles se convierte en células de engrama para una memoria particular. El tamaño de este subconjunto parece ser notablemente estable, independientemente de la fuerza de la memoria. La fuerza de la memoria, en cambio, puede estar más relacionada con el número y la fuerza de las sinapsis entre las células del engrama. Las neuronas inhibitorias, como las interneuronas que contienen parvalbúmina o somatostatina, también juegan un papel crucial en la regulación del tamaño del engrama a través de procesos de inhibición.

Engramas Silentes en la Pérdida de Memoria

Una de las revelaciones más importantes de la investigación moderna sobre engramas es el descubrimiento de los "engramas silentes". Estos son engramas que se han formado y aún existen en el cerebro, pero que no pueden ser recuperados por las señales sensoriales naturales. Sin embargo, pueden ser "despertados" y hacer que la memoria se exprese mediante la activación artificial directa de las células del engrama (por ejemplo, con optogenética).

La existencia de engramas silentes se demostró por primera vez en ratones a los que se les administró un inhibidor de la síntesis de proteínas inmediatamente después del entrenamiento de miedo condicionado. Estos ratones mostraron amnesia (no recordaban el miedo al volver al contexto de entrenamiento). Sin embargo, al activar optogenéticamente las células del engrama que se habían etiquetado durante el entrenamiento, la respuesta de miedo reapareció. Esto sugirió que el engrama se había formado, pero la interrupción de la síntesis de proteínas (necesaria para el fortalecimiento sináptico a largo plazo) lo había dejado en un estado inaccesible, o silente.

Los engramas silentes también se han observado en modelos murinos de las primeras etapas de la enfermedad de Alzheimer (EA). Estos ratones muestran déficits de memoria, pero la activación artificial de sus células de engrama puede restaurar la expresión de la memoria. Las células de engrama silentes a menudo muestran una menor densidad de espinas dendríticas y una plasticidad sináptica reducida en comparación con los engramas "normales" o activos. La restauración genética de la densidad de espinas o la inducción de plasticidad sináptica puede "desilenar" el engrama y permitir la recuperación de la memoria por señales naturales.

Estos hallazgos tienen implicaciones profundas. Sugieren que, en ciertas condiciones de amnesia o pérdida de memoria (incluyendo potencialmente las primeras etapas de la EA en humanos), la memoria podría no estar realmente "perdida" o borrada, sino simplemente inaccesible. Esto es consistente con la distinción conceptual entre la disponibilidad (si la información existe) y la accesibilidad (si se puede recuperar) de una memoria. La capacidad de reactivar engramas silentes abre la posibilidad de futuras terapias para restaurar memorias en trastornos de la memoria.

Engramas Silentes en la Memoria Normal

Los engramas silentes no son solo un fenómeno de la patología o la intervención farmacológica; también parecen desempeñar un papel en los procesos normales de la memoria. La memoria cambia con el tiempo. Por ejemplo, en algunas tareas, la memoria social dura solo un tiempo limitado y luego se "olvida". Se ha demostrado que el engrama para esta memoria social se vuelve silente después de un período. Sin embargo, la activación artificial de este engrama silente puede reinstaurar la memoria.

Otro ejemplo es la extinción del miedo. Después de aprender a temer una señal, la presentación repetida de la señal sin la consecuencia aversiva conduce a una disminución gradual de la respuesta de miedo (extinción). Si bien se debate si esto es "desaprendizaje" o "aprendizaje de una nueva asociación" (señal-sin miedo), la investigación sugiere que la extinción puede implicar el silenciamiento del engrama de miedo original y la formación de un nuevo engrama de extinción. Estos dos engramas pueden competir por el control del comportamiento. El engrama de extinción inicialmente suprime el engrama de miedo, pero con el tiempo, el engrama de extinción puede volverse silente, permitiendo la recuperación espontánea del miedo original.

Finalmente, durante la consolidación de sistemas de memoria, donde las memorias inicialmente dependientes del hipocampo se reorganizan en circuitos corticales a lo largo del tiempo, los engramas parecen cambiar de estado. Los engramas en el hipocampo pueden volverse silentes con el tiempo, mientras que los engramas en la corteza prefrontal medial, inicialmente silentes, se vuelven activos y accesibles. Este proceso parece ser crucial para la estabilidad y generalización de las memorias a largo plazo.

Interacción de Engramas y la Formación de Conocimiento

El cerebro no solo almacena memorias aisladas; también las relaciona e integra para formar un conocimiento más amplio y flexible. La investigación sobre engramas ha comenzado a arrojar luz sobre cómo interactúan los engramas que representan diferentes experiencias.

El mismo mecanismo de asignación neuronal basado en la excitabilidad que rige la formación de un solo engrama también parece determinar si las memorias se vinculan o se mantienen separadas. Las neuronas de engrama que se vuelven más excitables después de una experiencia mantienen esta mayor excitabilidad durante varias horas. Si ocurre una experiencia relacionada durante esta "ventana de co-asignación", es más probable que las mismas neuronas de engrama de la primera experiencia sean reclutadas (co-asignadas) para el engrama de la segunda experiencia. Debido a que las dos memorias comparten un conjunto superpuesto de células de engrama, se "vinculan" funcionalmente. Recordar una experiencia activa el engrama compartido y, por lo tanto, también evoca la otra memoria.

Si las dos experiencias están separadas por un intervalo de tiempo más largo, las neuronas de engrama de la primera experiencia ya no son hiperexcitables y un conjunto diferente de neuronas (más excitables en ese momento) es asignado al engrama de la segunda experiencia. Esta "des-asignación" resulta en que las dos memorias se codifiquen en conjuntos neuronales distintos y se mantengan separadas.

La recuperación de la memoria en sí misma reactiva transitoriamente las células del engrama y aumenta su excitabilidad, lo que puede abrir una nueva ventana de co-asignación. Esto podría explicar cómo la nueva información se integra en el conocimiento preexistente durante la recuperación y reconsolidación de la memoria.

La siguiente tabla resume las estrategias experimentales clave para estudiar los engramas:

imiento

Estrategia ExperimentalObjetivoTecnología ClaveEjemplo de Hallazgo
Estudios ObservacionalesIdentificar poblaciones neuronales activas durante codificación y recuperación.IEGs (c-Fos, Arc), Marcado neuronal temporal.Superposición significativa de neuronas activas en hipocampo/amígdala durante entrenamiento y prueba de miedo.
Estudios de Pérdida de FunciónDeterminar si las células del engrama son necesarias para la recuperación de la memoria.Ablación celular dirigida, Inactivación reversible (optogenética, quimiogenética).Ablación de células de engrama de la amígdala deteriora la memoria de miedo.
Estudios de Ganancia de FunciónDeterminar si la activación de las células del engrama es suficiente para la recuperación.Optogenética (ChR2), Quimiogenética.Activación de células de engrama del hipocampo induce miedo en un contexto seguro.
Estudios de MimetismoCrear o modificar memorias artificialmente manipulando engramas.Optogenética/Quimiogenética para activar/asociar conjuntos neuronales.Inducción de miedo a un contexto seguro asociando artificialmente engramas.

Preguntas Frecuentes sobre los Engramas

¿Qué tan grande es un engrama?

Un engrama para una memoria específica parece ser codificado de manera dispersa dentro de una región cerebral, involucrando solo un pequeño porcentaje (típicamente del 10% al 40%) de las neuronas elegibles en esa área. El número de células de engrama puede ser relativamente estable, mientras que la fuerza de la memoria podría reflejar la fuerza de las conexiones entre esas células.

¿Un engrama es una sola neurona?

No, la investigación moderna sugiere fuertemente que un engrama es un conjunto o población de neuronas distribuidas, no una sola "neurona de la abuela" que codifica un concepto específico. La memoria reside en la actividad y las conexiones de este conjunto neuronal.

¿Pueden borrarse los engramas?

La investigación sugiere que los engramas pueden volverse inaccesibles o silentes, pero no necesariamente borrados permanentemente. Bajo ciertas condiciones (como amnesia o extinción), un engrama puede no ser recuperable por señales naturales, pero aún puede ser reactivado artificialmente. La posibilidad de "desilenar" engramas es un área activa de investigación con potencial terapéutico.

¿Cómo cambian los engramas con el tiempo?

Los engramas cambian durante la consolidación de sistemas. Las representaciones iniciales, a menudo concentradas en el hipocampo para memorias episódicas, pueden reorganizarse y transferirse gradualmente a áreas corticales a lo largo del tiempo. Este proceso puede implicar el silenciamiento de los engramas hipocampales y la maduración de los engramas corticales.

¿Los engramas explican por qué olvidamos?

El olvido puede ser complejo. Podría deberse a que el engrama nunca se formó correctamente, a que se ha deteriorado físicamente, o a que simplemente se ha vuelto inaccesible o silente. El estudio de los engramas silentes sugiere que al menos algunas formas de olvido podrían deberse a problemas de recuperación/accesibilidad más que de almacenamiento/disponibilidad.

Conclusiones y Perspectivas

Los hallazgos de numerosos laboratorios, utilizando enfoques experimentales cada vez más sofisticados, han proporcionado una evidencia convincente de la existencia de los engramas en el cerebro de roedores. Como dijo el psicólogo cognitivo Endel Tulving, debe haber cambios físico-químicos en el tejido nervioso que correspondan al almacenamiento de información; la alternativa sería el misticismo. La investigación actual sugiere que el engrama, entendido como un conjunto neuronal distribuido que sufre modificaciones duraderas, es la unidad básica de la memoria en el cerebro.

La capacidad de identificar y manipular células de engrama y complejos de engrama a nivel cerebral ha inaugurado una nueva era en la investigación de la memoria. Se ha demostrado que la excitabilidad neuronal intrínseca y la plasticidad sináptica son mecanismos clave tanto en la formación como en la dinámica de los engramas, incluyendo su vinculación y su estado de accesibilidad.

El descubrimiento de los engramas silentes es particularmente significativo. Sugiere que la información de la memoria puede persistir en un estado latente, inaccesible a las señales naturales pero potencialmente recuperable. Esto tiene implicaciones para nuestra comprensión de la amnesia, la extinción y la consolidación de la memoria, y abre vías para explorar cómo "desilenar" engramas en condiciones de pérdida de memoria.

Aunque se ha avanzado enormemente, quedan muchas preguntas. Es crucial comprender mejor la arquitectura del engrama, cómo interactúan múltiples engramas, cómo cambian a lo largo de períodos de tiempo más largos y el papel preciso del silenciamiento en estos procesos. El desafío a largo plazo es trasladar estos hallazgos de roedores a la comprensión de la memoria humana y facilitar el tratamiento de trastornos de la memoria. El desarrollo de tecnologías de imagen y manipulación menos invasivas para humanos será clave en este esfuerzo. La colaboración entre la neurociencia y la inteligencia artificial también promete ser fructífera, ya que la comprensión de cómo el cerebro organiza y utiliza la información a través de los engramas puede inspirar nuevos algoritmos de IA, y viceversa.

En definitiva, la investigación sobre el engrama nos acerca a desentrañar el misterio de cómo las experiencias se graban en nuestro cerebro, cómo se almacenan a través del tiempo y cómo se recuperan para dar forma a nuestra identidad y comportamiento. El engrama ya no es una idea esquiva, sino un objeto de estudio concreto que está transformando nuestra comprensión de la memoria y la cognición.

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Jesús Porta Etessam

Soy licenciado en Medicina y Cirugía y Doctor en Neurociencias por la Universidad Complutense de Madrid. Me formé como especialista en Neurología realizando la residencia en el Hospital 12 de Octubre bajo la dirección de Alberto Portera y Alfonso Vallejo, donde también ejercí como adjunto durante seis años y fui tutor de residentes. Durante mi formación, realicé una rotación electiva en el Memorial Sloan Kettering Cancer Center.Posteriormente, fui Jefe de Sección en el Hospital Clínico San Carlos de Madrid y actualmente soy jefe de servicio de Neurología en el Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz. Tengo el honor de ser presidente de la Sociedad Española de Neurología, además de haber ocupado la vicepresidencia del Consejo Español del Cerebro y de ser Fellow de la European Academy of Neurology.A lo largo de mi trayectoria, he formado parte de la junta directiva de la Sociedad Española de Neurología como vocal de comunicación, relaciones internacionales, director de cultura y vicepresidente de relaciones institucionales. También dirigí la Fundación del Cerebro.Impulsé la creación del grupo de neurooftalmología de la SEN y he formado parte de las juntas de los grupos de cefalea y neurooftalmología. Además, he sido profesor de Neurología en la Universidad Complutense de Madrid durante más de 16 años.

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