¿Cuál es la neurociencia detrás de la bulimia nerviosa?

Neurociencia de la Bulimia Nerviosa

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Los trastornos de la conducta alimentaria, como la bulimia nerviosa (BN), son condiciones complejas cuyas bases neurobiológicas aún se están desentrañando. Si bien los enfoques iniciales se centraron en neurotransmisores específicos como la dopamina y la serotonina, los avances en neurociencia e neuroimagen han permitido examinar los sistemas neuronales que rigen el comportamiento humano y cómo estos pueden alterarse en el contexto de la enfermedad.

¿Qué es la bulimia UNAM?
Es un trastorno que se distingue de la anorexia porque las personas que la sufren tienen atracones compulsivos, acompañados de conductas dañinas para tratar de compensar estos excesos. Las personas con bulimia comen mucho en poco tiempo (por ejemplo, en un par de horas) y después tienen sentimientos de culpa.

Una perspectiva busca entender cómo funcionan los sistemas neuronales bien caracterizados (enfoque 'bottom-up'), mientras que otra parte de los fenómenos clínicos y el comportamiento anormal para hipotetizar sobre sus bases neuronales (enfoque 'top-down'). Ambas utilizan modelos cerebro-comportamiento para probar hipótesis. En la bulimia nerviosa, la investigación se ha centrado en particular en tres áreas clave: los sistemas de recompensa, el control conductual y cognitivo, y la toma de decisiones.

Índice de Contenido

Sistemas de Recompensa y Bulimia Nerviosa

La recompensa es un concepto amplio que incluye desde recompensas innatas como la comida hasta reforzadores aprendidos o complejos. En individuos sanos, la comida y el dinero se usan comúnmente para evaluar la respuesta a la recompensa. Sin embargo, esto presenta una complejidad en los trastornos alimentarios, ya que el valor de la recompensa de la comida no puede asumirse como normal.

En la bulimia nerviosa, los modelos teóricos postulan una mayor expectativa de recompensa, pero una disminución de la recompensa experimentada al comer, lo que podría contribuir a patrones de comportamiento desadaptativos. Los individuos con BN a menudo reportan altos puntajes en medidas de búsqueda de novedad, placer y sensaciones. Además, el impulso reportado de comer por placer en ausencia de un déficit de energía predice el desarrollo de la pérdida de control al comer y se asocia con la frecuencia de los atracones.

Estudios Conductuales

Para medir el valor de recompensa de la comida en personas con BN, algunos estudios han evaluado cuánto esfuerzo están dispuestas a hacer por la comida. En un estudio, mujeres con BN trabajaron más duro que los controles sanos por caramelos de chocolate, que se entregaban y consumían inmediatamente, proporcionando refuerzo inmediato. En otro estudio, cuando se les instruyó a realizar un atracón, las mujeres con BN trabajaron más duro por una bebida de yogur apetecible que los controles sanos. Sin embargo, cuando se les dijo que trabajaran para un nivel de ingesta cómodo y no para un atracón, no trabajaron tan duro como los controles.

Para medir el valor reforzante del gusto sin ingestión, un estudio utilizó un procedimiento modificado de alimentación simulada, donde las participantes sorbían y escupían soluciones. Las mujeres con BN sorbieron aproximadamente un 50% más que los controles sanos, independientemente de la dulzura de la solución. Estos experimentos indican un aumento del valor reforzante de la comida y de los aspectos orosensoriales del comer en mujeres con BN.

¿Qué neurotransmisor está más asociado con la bulimia y la impulsividad?
El neurotransmisor dopamina ha atraído una creciente atención en el campo de los atracones alimentarios debido a sus receptores ampliamente distribuidos en las regiones del cerebro y los neurocircuitos implicados en el ansia de comida, la toma de decisiones, la función ejecutiva y la impulsividad, así como sus asociaciones funcionales con estos factores de riesgo.

Estudios Cerebrales

Los estudios de neuroimagen han investigado la respuesta de los sistemas de recompensa en BN. La dopamina es un neurotransmisor clave en estos sistemas, asociado con la motivación y el aprendizaje de la recompensa. Un estudio utilizando fMRI encontró que individuos con BN tenían una respuesta BOLD (un indicador indirecto de la actividad neuronal y dopaminérgica) atenuada tanto a estímulos inesperados como a la omisión de estímulos esperados en áreas cerebrales como el putamen ventral y la corteza orbitofrontal (OFC), regiones importantes en el procesamiento de la recompensa y el error de predicción. Esta respuesta reducida se correlacionó significativamente con la frecuencia de atracones y purgas.

Otro estudio PET encontró que el grupo con BN tenía una liberación de dopamina atenuada en el putamen en respuesta a metilfenidato (un inhibidor del transportador de dopamina), y esta liberación atenuada se correlacionó con una mayor frecuencia de atracones en los 28 días previos. Estos hallazgos sugieren una disfunción en la forma en que el cerebro procesa la recompensa en la bulimia nerviosa.

Control Conductual y Cognitivo en la Bulimia Nerviosa

Los procesos de control conductual y control cognitivo incluyen la inhibición de respuesta, el control atencional y la flexibilidad cognitiva. Estos procesos reclutan redes cerebrales superpuestas, como las redes frontoestriatal, cinguloopercular y frontoparietal. La corteza prefrontal (PFC) se considera generalmente como el ejecutor central del control.

Mientras que en la anorexia nerviosa los patrones de restricción se interpretan como extremos de autocontrol, la BN se asocia con la impulsividad y la tendencia a actuar precipitadamente en el contexto de emociones negativas. Estas observaciones plantean preguntas sobre el funcionamiento de los sistemas neuronales asociados con el control conductual y cognitivo en los trastornos alimentarios. La impulsividad observada en la BN, particularmente en los atracones, sugiere una posible disfunción en las redes frontoestriatales dorsales, que están más asociadas con el control y el aprendizaje de hábitos, y su posible relación con la desinhibición.

Toma de Decisiones y Bulimia Nerviosa

La toma de decisiones puede considerarse un resultado final de los procesos de recompensa y control. En la neurociencia cognitiva, este fenómeno se estudia a menudo mediante paradigmas basados en elecciones.

Un estudio comparó la toma de decisiones en mujeres con bulimia nerviosa y controles sanos utilizando tareas de riesgo y ambigüedad. Los resultados mostraron que las pacientes con bulimia tomaron más riesgos en el dominio de las ganancias que en el dominio de las pérdidas, mientras que en el grupo control se observó lo contrario. En la tarea de toma de decisiones con baja ambigüedad, el número de decisiones arriesgadas fue similar en ambos grupos. Las conclusiones de este estudio respaldan la idea de que la toma de decisiones no solo está mediada por procesos cognitivos, sino que las emociones también desempeñan un papel importante en estos procesos en la BN.

¿Cuál es la neurociencia detrás de la bulimia nerviosa?
Estudios del cerebro: bulimia nerviosa Los participantes con BN a menudo muestran una mayor activación en la corteza orbitofrontal medial, la corteza cingulada anterior (ACC), la corteza visual y la ínsula en respuesta a imágenes de alimentos agradables al paladar en relación con los controles sanos , 48 , 49 y esta mayor activación se ha correlacionado con la gravedad de los síntomas.

La Compleja Relación con la Dopamina

La investigación sobre la dopamina en los trastornos alimentarios, especialmente aquellos con atracones, ha arrojado resultados a menudo contradictorios, lo que sugiere que su papel es muy complejo y podría depender del contexto, el subtipo específico del trastorno o incluso el estado de recuperación.

Evidencia de un Estado Hiperdopaminérgico

Algunos estudios sugieren un estado hiperdopaminérgico en la bulimia nerviosa o en patrones de atracones. Un estudio PET encontró que, bajo estimulación de comida y metilfenidato, los comedores compulsivos mostraron una liberación de dopamina significativamente mayor en el caudado en comparación con no comedores compulsivos, correlacionada con la gravedad de los atracones. Otros estudios genéticos han asociado la presencia de ciertos alelos en genes de receptores de dopamina (como Taq1A A2/A2 y C957T T en D2, Ser9Gly en D3, o alelos no-7R en D4) o enzimas metabolizadoras (alelo Met de COMT) con una mayor disponibilidad o afinidad de receptores D2/D3, o una menor degradación de dopamina, lo que podría implicar una señalización dopaminérgica más alta en el estriado. Un puntaje genético multilocus que reflejaba una mayor señalización dopaminérgica estriatal también se asoció con más comportamientos de atracones.

Evidencia de un Estado Hipodopaminérgico

Por otro lado, una cantidad significativa de estudios apunta hacia un estado hipodopaminérgico. Como se mencionó, estudios de fMRI han mostrado una respuesta BOLD atenuada (sugiriendo menor función dopaminérgica) a la recompensa y al error de predicción en el putamen ventral y la OFC en BN. Estudios PET han reportado una menor capacidad de síntesis de dopamina en el núcleo accumbens (en atracones con obesidad) y una liberación de dopamina atenuada en el putamen en respuesta a metilfenidato en BN.

A nivel genético, se ha reportado una expresión de ARNm del gen del receptor D2 disminuida y una expresión de ARNm del transportador de dopamina (DAT) elevada (lo que resultaría en menos dopamina sináptica) en tejido periférico de pacientes con BN. La actividad de la enzima COMT (que degrada dopamina) también se ha encontrado elevada en pacientes con BN o atracones, lo que sugiere una degradación más rápida de la dopamina. Los niveles urinarios de dopamina también han sido reportados como más bajos en pacientes con BN purgativa. Estudios farmacológicos han mostrado que inhibir la síntesis de dopamina exacerbó los síntomas bulímicos en mujeres recuperadas de BN, mientras que inhibidores del transportador de dopamina (que aumentan la dopamina sináptica) redujeron la frecuencia de atracones.

Estudios con Resultados No Concluyentes

Algunos estudios no han encontrado diferencias significativas en la disponibilidad o afinidad de receptores de dopamina (como la metilación del gen D2 o polimorfismos D4/COMT en ciertos contextos) entre pacientes con BN y controles, o no han observado efectos de antagonistas de receptores específicos (como el D3) en la activación cerebral o los comportamientos de atracones en ciertos grupos.

Aspecto NeurológicoHallazgos Clave en Bulimia Nerviosa (BN)Posible Implicación Conductual
Sistemas de RecompensaMayor valor reforzante de la comida/aspectos orosensoriales; respuesta cerebral atenuada a la recompensa/error de predicción; liberación de dopamina atenuada.Mayor impulso a comer por placer; ciclo de búsqueda de recompensa (atracón) con posible falta de satisfacción completa, llevando a comportamientos compensatorios.
Control Conductual y CognitivoAsociado con impulsividad, actuación precipitada en contexto emocional negativo.Dificultad para inhibir el impulso de comer durante un atracón; desregulación en el control de la ingesta.
Toma de DecisionesMayor riesgo en el dominio de ganancias; rol de las emociones en las decisiones.Propensión a tomar decisiones riesgosas relacionadas con la comida o la compensación; influencia emocional en el comportamiento alimentario.
Neurotransmisor DopaminaResultados conflictivos: evidencia de estados hiperdopaminérgicos (mayor señalización) e hipodopaminérgicos (menor función/liberación/síntesis) en diferentes estudios y contextos.Disregulación compleja que podría afectar la motivación, el placer, el aprendizaje y el control, contribuyendo a la impulsividad y los atracones.

En resumen, la investigación sugiere que la bulimia nerviosa implica alteraciones en múltiples sistemas cerebrales interconectados. Los sistemas de recompensa parecen mostrar un valor reforzante aumentado de la comida a nivel conductual, aunque la respuesta cerebral a la recompensa y la liberación de dopamina pueden estar atenuadas. La impulsividad, una característica central de los atracones, apunta a disfunciones en las redes de control conductual y cognitivo.

¿Cómo afecta la bulimia al cerebro?
Lauer en un estudio realizado en 1999 resuelve que en los pacientes diagnosticados de bulimia los estudios estructurales realizados muestran atrofia de la corteza cerebral y un aumento en el tamaño de los ventrículos cerebrales5.

La toma de decisiones también muestra patrones alterados, influenciados por las emociones. El papel de la dopamina es particularmente complejo y parece estar desregulado de formas que aún no se comprenden completamente, con hallazgos contradictorios que sugieren tanto estados de actividad aumentada como disminuida dependiendo del estudio, la región cerebral o el método utilizado.

Preguntas Frecuentes sobre la Neurociencia de la Bulimia Nerviosa

¿Cuál es la neurociencia detrás de la bulimia nerviosa?

La neurociencia sugiere que la bulimia nerviosa está asociada con alteraciones en sistemas cerebrales clave, incluyendo los sistemas de recompensa, control conductual y cognitivo, y toma de decisiones. Hay evidencia de un valor reforzante aumentado de la comida a nivel conductual, pero posibles respuestas cerebrales atenuadas a la recompensa y disfunción dopaminérgica. También se observa impulsividad y patrones alterados en la toma de decisiones, lo que implica redes frontoestriatales y la corteza prefrontal.

¿Cómo afecta la bulimia al cerebro?

La bulimia nerviosa parece afectar el cerebro al alterar la forma en que procesa la recompensa (posiblemente con respuestas atenuadas en el estriado ventral y la corteza orbitofrontal), la función de los sistemas de control (contribuyendo a la impulsividad y la pérdida de control) y la toma de decisiones (mostrando patrones de riesgo alterados). La investigación también apunta a una desregulación compleja en el sistema dopaminérgico, aunque los hallazgos sobre si la actividad dopaminérgica está aumentada o disminuida son contradictorios y requieren más estudio.

¿Qué neurotransmisor está más asociado con la bulimia y la impulsividad?

Según la información proporcionada, la dopamina es el neurotransmisor más extensamente estudiado en relación con la bulimia nerviosa y los comportamientos de atracones/impulsividad dentro de este contexto. La investigación ha explorado sus receptores, transportadores y enzimas metabolizadoras, encontrando evidencia compleja y a menudo contradictoria sobre su función en este trastorno. Aunque la serotonina también se menciona en relación con los trastornos alimentarios en general, la discusión detallada en el texto se centra predominantemente en la dopamina.

Comprender estos mecanismos neuronales es fundamental para desarrollar tratamientos más efectivos para la bulimia nerviosa. La investigación futura deberá abordar las inconsistencias actuales y explorar cómo estas disfunciones cerebrales interactúan con factores psicológicos y ambientales para dar lugar a los complejos patrones de comportamiento observados en este trastorno.

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Jesús Porta Etessam

Soy licenciado en Medicina y Cirugía y Doctor en Neurociencias por la Universidad Complutense de Madrid. Me formé como especialista en Neurología realizando la residencia en el Hospital 12 de Octubre bajo la dirección de Alberto Portera y Alfonso Vallejo, donde también ejercí como adjunto durante seis años y fui tutor de residentes. Durante mi formación, realicé una rotación electiva en el Memorial Sloan Kettering Cancer Center.Posteriormente, fui Jefe de Sección en el Hospital Clínico San Carlos de Madrid y actualmente soy jefe de servicio de Neurología en el Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz. Tengo el honor de ser presidente de la Sociedad Española de Neurología, además de haber ocupado la vicepresidencia del Consejo Español del Cerebro y de ser Fellow de la European Academy of Neurology.A lo largo de mi trayectoria, he formado parte de la junta directiva de la Sociedad Española de Neurología como vocal de comunicación, relaciones internacionales, director de cultura y vicepresidente de relaciones institucionales. También dirigí la Fundación del Cerebro.Impulsé la creación del grupo de neurooftalmología de la SEN y he formado parte de las juntas de los grupos de cefalea y neurooftalmología. Además, he sido profesor de Neurología en la Universidad Complutense de Madrid durante más de 16 años.

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