Does science deny free will?

¿Ciencia vs Libre Albedrío? El Debate

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La pregunta sobre si los seres humanos poseemos libre albedrío es tan antigua como la filosofía misma. Sin embargo, en las últimas décadas, esta cuestión milenaria ha encontrado un nuevo campo de batalla en el ámbito de la ciencia, particularmente en la neurociencia y la psicología cognitiva. Algunos argumentan que los avances científicos están erosionando la idea de que somos agentes libres, sugiriendo que nuestras decisiones y acciones son simplemente el resultado inevitable de procesos biológicos y ambientales sobre los que no tenemos control real. Pero, ¿es esto realmente lo que la ciencia nos dice? La respuesta, como suele ocurrir en temas complejos, dista mucho de ser sencilla.

Do we have free will biologically?
If it's impossible for any single neuron or any single brain to act without influence from factors beyond its control, Sapolsky argues, there can be no logical room for free will. Many people with even a passing familiarity with human biology can comfortably agree with this—up to a point.Oct 19, 2023
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La Postura Radical: ¿La Ciencia Elimina el Libre Albedrío?

Ciertos científicos adoptan una postura fuerte, argumentando que la acumulación de evidencia desde diversas disciplinas científicas (neurociencia, genética, sociología, incluso física cuántica y teoría del caos) apunta inequívocamente a la ausencia de libre albedrío. La idea central es el determinismo causal: la creencia de que todo evento, incluidas nuestras decisiones y acciones, está completamente causado por eventos precedentes de tal manera que el pasado y las leyes naturales dictan un futuro único e inalterable. Desde esta perspectiva, si todo está determinado, no hay espacio para la elección genuina.

Esta visión a menudo se apoya en una comprensión particular del libre albedrío, definiéndolo implícitamente como la capacidad de ser una "causa incausada" o de actuar independientemente de la suma total del pasado biológico y ambiental. Si el cerebro, como cualquier otro sistema físico, opera bajo leyes causales deterministas, entonces, según esta definición, no puede haber libre albedrío. Algunos neurocientíficos utilizan metáforas espaciales, sugiriendo que simplemente "no hay espacio" en el cerebro para el libre albedrío si el determinismo es cierto.

Sin embargo, esta forma de definir el libre albedrío es altamente problemática desde una perspectiva filosófica. Equiparar el libre albedrío con la indeterminación causal o la aleatoriedad parece incorrecto; de hecho, la pura aleatoriedad también parece incompatible con el tipo de control que asociamos con el libre albedrío. Esta definición, al requerir que el libre albedrío sea incompatible con el determinismo por definición, esencialmente descarta una postura filosófica importante: el compatibilismo.

Libre Albedrío: Más Allá de una Definición Científica

La filosofía ofrece una variedad de concepciones sobre el libre albedrío. Una definición común lo entiende como el tipo de control sobre nuestras acciones y decisiones necesario para ser moralmente responsables de ellas. Pero incluso esta definición abre la puerta a diferentes interpretaciones sobre qué constituye exactamente ese "control".

El debate filosófico tradicional se centra en la compatibilidad del libre albedrío con el determinismo causal. Aquí surgen dos posturas principales:

  • Incompatibilismo: Sostiene que el libre albedrío y el determinismo causal no pueden coexistir. Si el determinismo es verdadero, entonces no tenemos libre albedrío. Dentro del incompatibilismo, existen sub-posiciones como el libertarianismo (cree en el libre albedrío y, por lo tanto, niega el determinismo) y el incompatibilismo duro (niega el libre albedrío, sea el determinismo verdadero o falso).
  • Compatibilismo: Sostiene que el libre albedrío y el determinismo causal pueden coexistir. Los compatibilistas argumentan que la libertad relevante no requiere la ausencia de causalidad, sino un tipo particular de control sobre las acciones, como la capacidad de responder y reaccionar a razones.

La ciencia puede investigar si el mundo es determinista o no, y puede revelar los mecanismos neurales y cognitivos que subyacen a nuestras decisiones y acciones. Pero la pregunta de si un sistema causalmente determinado puede poseer el tipo de control que llamamos libre albedrío es, en última instancia, una pregunta filosófica sobre los conceptos de libertad, causalidad y responsabilidad, no una pregunta puramente empírica que la ciencia por sí sola pueda responder.

El Cerebro en la Balanza: Neurociencia y Acción

Uno de los argumentos científicos más citados contra el libre albedrío proviene de experimentos neurocientíficos que investigan la relación entre la actividad cerebral, la conciencia de la intención y la acción. Los famosos experimentos de Benjamin Libet en la década de 1980 sugirieron que la actividad cerebral inconsciente (medida por el "potencial de preparación" o RP) precede a la conciencia de la intención de actuar voluntariamente.

Estos hallazgos se interpretaron inicialmente como evidencia de que la "decisión" real se toma inconscientemente por el cerebro antes de que seamos conscientes de nuestra intención, relegando la conciencia a un papel secundario o incluso epifenoménico (una especie de ilusión o justificación post-hoc). Daniel Wegner, un psicólogo, argumentó de manera similar que la experiencia consciente de la voluntad podría ser una inferencia o una construcción a posteriori, más que la causa real de nuestras acciones.

Sin embargo, las interpretaciones de los experimentos de Libet han sido objeto de considerable debate y crítica:

  • Los tipos de acciones estudiadas (movimientos arbitrarios y simples) pueden no ser representativos de decisiones complejas y deliberadas que asociamos típicamente con el libre albedrío.
  • La naturaleza del potencial de preparación (RP) es controvertida. Investigaciones más recientes sugieren que el RP podría no representar la "decisión" inconsciente, sino más bien una actividad preparatoria general o incluso fluctuaciones neurales espontáneas que preceden a la acción intencional.
  • Incluso si la conciencia de la intención sigue a alguna actividad neural preparatoria, no está claro que esto elimine el libre albedrío. Los compatibilistas podrían argumentar que lo importante es si los mecanismos que generan la acción son sensibles a razones, independientemente del momento preciso en que la conciencia "registra" la intención.

La neurociencia sigue explorando los intrincados caminos causales en el cerebro que conducen a la acción. Si bien estos hallazgos son cruciales para comprender cómo funcionamos, la conclusión de que eliminan el libre albedrío depende en gran medida de cómo definamos este último y qué tipo de control consideremos necesario.

La Psicología Cognitiva y las Decisiones Inconscientes

La psicología cognitiva también ha aportado evidencia que podría desafiar la idea de un agente plenamente consciente y libre. Investigaciones sobre procesos inconscientes, sesgos implícitos y cognición motivada sugieren que nuestras decisiones y comportamientos pueden estar influenciados o incluso determinados por factores de los que no somos conscientes o que no aprobaríamos si los evaluáramos de manera imparcial.

Por ejemplo, los estudios sobre sesgos implícitos (como los medidos por el Implicit Association Test) muestran que las personas pueden albergar actitudes inconscientes que difieren de sus creencias conscientes y que estos sesgos pueden influir en el comportamiento. La investigación sobre cognición motivada sugiere que nuestras evaluaciones de la evidencia a menudo están sesgadas por deseos, necesidades o identidad grupal, en lugar de ser un procesamiento puramente racional.

Si gran parte de nuestras acciones se deriva de estos procesos inconscientes o sesgados, ¿qué queda del libre albedrío entendido como control consciente y racional? Nuevamente, la interpretación es clave. Algunos argumentan que estos hallazgos demuestran que no somos tan racionales o conscientes como creemos, lo que mina la base de la responsabilidad moral. Otros sugieren que, si bien estos factores existen, no eliminan por completo la capacidad de responder a razones o de ejercer un control reflexivo en muchas situaciones. Además, la robustez y la interpretación de algunos de estos hallazgos (como la relación entre sesgos implícitos y comportamiento real) también están bajo escrutinio científico.

¿Qué Piensa la Gente Común? La Filosofía Experimental

Otro enfoque para explorar la cuestión del libre albedrío ha sido investigar las intuiciones de la gente común a través de la filosofía experimental (o "X-Phi"). Dado que el libre albedrío y la responsabilidad moral son conceptos arraigados en nuestras prácticas sociales y legales, comprender cómo los entiende la gente común podría arrojar luz sobre el debate.

Investigaciones que presentan a los participantes escenarios de un universo determinista han arrojado resultados mixtos y complejos. Algunos estudios sugieren que la mayoría de las personas son "compatibilistas naturales", juzgando que los agentes en escenarios deterministas aún pueden actuar libremente y ser moralmente responsables, especialmente en casos concretos y emocionalmente cargados (como un delito grave). Otros estudios, sin embargo, encuentran que en escenarios abstractos, las personas tienden a dar respuestas "incompatibilistas", negando la posibilidad de libre albedrío en un mundo determinado.

Esta discrepancia entre juicios en casos concretos y abstractos ha generado varias hipótesis:

  • Error de rendimiento vs. Competencia: Quizás uno de los tipos de juicios (el abstracto o el concreto) refleja la verdadera "competencia" conceptual de las personas, mientras que el otro es un "error de rendimiento" influenciado por factores como la carga emocional o el deseo de culpar.
  • Hipótesis del "Bypassing": La gente podría percibir que en un mundo determinista, los estados mentales (creencias, deseos) son "puenteados" o irrelevantes causalmente para la acción, lo que les lleva a negar el libre albedrío. Los escenarios concretos que resaltan las motivaciones psicológicas podrían mitigar este error.
  • Metafísica Intrusiva: Los participantes podrían simplemente tener dificultades para aceptar plenamente la premisa del determinismo en los escenarios, o su creencia preexistente en un mundo indeterminista podría influir en sus respuestas.

El debate sobre qué revelan exactamente estos hallazgos experimentales sobre la naturaleza del libre albedrío y la responsabilidad moral, y si las intuiciones populares deberían siquiera influir en la teorización filosófica, sigue abierto.

Responsabilidad Moral en un Mundo Determinado

La implicación más significativa de la negación del libre albedrío suele ser para nuestra comprensión de la responsabilidad moral, el elogio, la culpa, el castigo y las relaciones interpersonales (como el resentimiento o la gratitud). Si nadie actúa libremente, ¿es justo culpar o castigar a alguien por sus acciones?

Quienes niegan el libre albedrío (incompatibilistas duros) a menudo abogan por abandonar las prácticas basadas en el "merecimiento básico" (la idea de que las personas merecen elogios o culpas independientemente de las consecuencias futuras). En su lugar, proponen enfoques consecuencialistas para lidiar con el comportamiento dañino, como un modelo de "cuarentena de salud pública", donde se aísla a los individuos peligrosos no por merecimiento, sino para proteger a la sociedad, de forma similar a como se pone en cuarentena a alguien con una enfermedad contagiosa.

¿Qué dice la neurociencia sobre el libre albedrío?
No diga libre albedrío, diga toma de decisiones Independientemente de que sean libres o determinadas, lo que interesa saber es qué ocurre en el cerebro cuando tomamos una decisión determinada. No solo las personas tomamos decisiones.Jun 22, 2021

Este enfoque genera controversias. ¿Qué pasa con los crímenes atroces si el delincuente ya no se considera peligroso? ¿Debería ser liberado, independientemente de la gravedad de sus actos pasados? Para muchos, esto choca con intuiciones profundas sobre la justicia y la proporcionalidad del castigo. Además, las "actitudes reactivas" (como el resentimiento, la indignación, la gratitud) son una parte fundamental de nuestras relaciones humanas, como señaló el filósofo P.F. Strawson. Abandonarlas por completo podría tener consecuencias profundas y quizás indeseables para la vida social.

Los compatibilistas, por otro lado, argumentan que el tipo de control necesario para la responsabilidad moral (como la capacidad de responder a razones) es compatible con el determinismo. Desde esta perspectiva, podemos seguir siendo moralmente responsables incluso si nuestras acciones están causalmente determinadas, siempre que los mecanismos que las producen funcionen de cierta manera (por ejemplo, siendo sensibles a consideraciones morales).

¿Hemos Visto Esto Antes? Lecciones de la Historia

Un argumento a favor de abandonar la responsabilidad moral en un mundo determinado es que ya lo hemos hecho antes. A medida que la ciencia ha progresado en la comprensión de las causas biológicas y neurológicas de ciertas condiciones (como la epilepsia, la esquizofrenia o algunas adicciones), hemos tendido a dejar de culpar o considerar plenamente responsables a las personas que las padecen. En lugar de castigo moral, buscamos tratamiento médico o apoyo social.

Quienes niegan el libre albedrío sugieren que este es un precedente para lo que debería ocurrir universalmente: a medida que entendamos las causas (deterministas) de todo comportamiento humano, deberíamos dejar de asignar responsabilidad moral. Sin embargo, los críticos señalan que esto es una generalización apresurada. Las causas subyacentes de condiciones como la esquizofrenia difieren de los mecanismos que subyacen a la toma de decisiones racionales típicas de maneras que pueden ser identificadas científicamente. La comprensión científica nos lleva a exculpar en estos casos específicos no simplemente porque hay una causa, sino porque la causa es de un tipo particular que socava el control o la racionalidad relevante para la responsabilidad.

No se sigue que cualquier explicación causal del comportamiento humano, por el mero hecho de ser una explicación causal, deba eliminar la responsabilidad. Es importante distinguir entre diferentes tipos de historias causales y su impacto en la capacidad de un agente para ejercer control. La comprensión científica de cómo funciona el cerebro es invaluable, pero no automáticamente traduce "causado" en "no responsable".

El Debate Continúa: Filosofía y Ciencia

La interacción entre ciencia y filosofía en el debate sobre el libre albedrío es compleja y a menudo tensa. Mientras que los científicos pueden sentirse tentados a concluir sobre la existencia o inexistencia del libre albedrío basándose en sus hallazgos sobre los mecanismos cerebrales y la causalidad, los filósofos a menudo señalan que la ciencia proporciona datos empíricos, pero no define los conceptos normativos y metafísicos en juego.

La ciencia puede informarnos sobre si el determinismo es verdadero en nuestro universo, o sobre el papel de la conciencia en la iniciación de la acción, o sobre los mecanismos neurales de la toma de decisiones. Pero la pregunta de si un agente puede ser libre o moralmente responsable bajo ciertas condiciones causales es una pregunta filosófica que requiere análisis conceptual y argumentación, no solo experimentación.

La idea de que la ciencia ha "demostrado" la inexistencia del libre albedrío es una simplificación excesiva de un debate mucho más matizado. Existe desacuerdo dentro de la comunidad científica sobre la naturaleza del determinismo en el cerebro y sobre la interpretación de experimentos clave. Y existe un profundo desacuerdo entre científicos y filósofos (e incluso entre los propios filósofos) sobre lo que el libre albedrío realmente significa y si es compatible con un mundo causalmente determinado.

Preguntas Frecuentes

P: ¿Los experimentos de Libet prueban que el libre albedrío no existe?
R: No necesariamente. Los experimentos de Libet muestran que cierta actividad cerebral inconsciente (el potencial de preparación) precede a la conciencia de la intención en acciones simples. Sin embargo, la interpretación de estos hallazgos es controvertida, y no está claro que se apliquen a decisiones complejas o que eliminen el tipo de control relevante para el libre albedrío según ciertas definiciones (como el compatibilismo).

P: Si todo está causado, ¿cómo puedo tener libre albedrío?
R: Esta es la pregunta central del debate entre incompatibilistas y compatibilistas. Los incompatibilistas argumentan que la causalidad total elimina el libre albedrío porque no podrías haber actuado de otra manera. Los compatibilistas argumentan que la causalidad no es el problema; lo importante es el tipo de causalidad, es decir, si tus acciones son causadas por tus propias razones, deseos y valores, incluso si esos estados mentales fueron a su vez causados.

P: ¿La comprensión científica del cerebro nos hace menos responsables?
R: La comprensión científica de las bases neurales de ciertas condiciones (como enfermedades mentales) ha llevado a reducir o eliminar la atribución de responsabilidad en esos casos específicos. Sin embargo, no se sigue automáticamente que comprender las causas de todo comportamiento elimine universalmente la responsabilidad. El debate es si la causalidad "normal" que subyace a la toma de decisiones racional es compatible con la responsabilidad.

P: ¿Qué papel juega la conciencia en el libre albedrío?
R: El papel exacto es un tema de investigación y debate. Algunas teorías sugieren que la conciencia es crucial para la toma de decisiones libre y racional. Otras, influenciadas por experimentos como los de Libet y Wegner, cuestionan su papel causal directo en la iniciación de la acción. Sin embargo, incluso si la conciencia no inicia la acción, podría ser vital para integrar información, evaluar razones y ejercer control reflexivo a lo largo del tiempo.

Conclusión

La afirmación de que la ciencia ha "negado" el libre albedrío es, en el mejor de los casos, prematura y, en el peor, conceptualmente confusa. La neurociencia y la psicología cognitiva han enriquecido enormemente nuestra comprensión de los complejos procesos que subyacen a la toma de decisiones y la acción humana. Han desafiado algunas nociones intuitivas sobre el control consciente y han puesto de manifiesto la poderosa influencia de factores biológicos y ambientales. Sin embargo, trasladar estos hallazgos empíricos a una conclusión metafísica sobre la existencia o inexistencia del libre albedrío requiere un análisis filosófico cuidadoso.

El debate actual es un diálogo fascinante (y a veces difícil) entre diferentes disciplinas. La ciencia puede y debe informar nuestra reflexión filosófica sobre el libre albedrío al revelar cómo funciona realmente el mundo natural. Pero la pregunta de si somos agentes libres y moralmente responsables en este mundo es una que probablemente seguirá requiriendo la integración de la evidencia empírica con la reflexión conceptual y normativa.

Tabla Comparativa: Compatibilismo vs. Incompatibilismo

CaracterísticaCompatibilismoIncompatibilismo
Relación con el Determinismo CausalCompatibleIncompatible
Definición de Libre Albedrío (típica)Tipo de control sobre las acciones (ej: responder a razones)Requiere la falsedad del determinismo (ej: capacidad de actuar de otra manera dadas las mismas condiciones pasadas)
Posibilidad de Responsabilidad Moral en un Mundo DeterminadoNo (o requiere un tipo diferente de "responsabilidad")
Enfoque PrincipalAnálisis conceptual de la libertad y la responsabilidadArgumentos sobre la imposibilidad de elección alternativa o fuente de acción en un mundo determinado
Ejemplos de Sub-posicionesResponsiveness a RazonesLibertarianismo, Incompatibilismo Duro

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Jesús Porta Etessam

Soy licenciado en Medicina y Cirugía y Doctor en Neurociencias por la Universidad Complutense de Madrid. Me formé como especialista en Neurología realizando la residencia en el Hospital 12 de Octubre bajo la dirección de Alberto Portera y Alfonso Vallejo, donde también ejercí como adjunto durante seis años y fui tutor de residentes. Durante mi formación, realicé una rotación electiva en el Memorial Sloan Kettering Cancer Center.Posteriormente, fui Jefe de Sección en el Hospital Clínico San Carlos de Madrid y actualmente soy jefe de servicio de Neurología en el Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz. Tengo el honor de ser presidente de la Sociedad Española de Neurología, además de haber ocupado la vicepresidencia del Consejo Español del Cerebro y de ser Fellow de la European Academy of Neurology.A lo largo de mi trayectoria, he formado parte de la junta directiva de la Sociedad Española de Neurología como vocal de comunicación, relaciones internacionales, director de cultura y vicepresidente de relaciones institucionales. También dirigí la Fundación del Cerebro.Impulsé la creación del grupo de neurooftalmología de la SEN y he formado parte de las juntas de los grupos de cefalea y neurooftalmología. Además, he sido profesor de Neurología en la Universidad Complutense de Madrid durante más de 16 años.

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