How does memory work neurologically?

Memoria de Trabajo e Inteligencia: La Conexión

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La inteligencia es una capacidad fundamental que nos permite navegar y adaptarnos a un mundo complejo. Aquellos con puntuaciones más altas en pruebas de inteligencia tienden a tener más éxito en el ámbito académico y profesional, e incluso disfrutan de vidas más largas y saludables. Dentro de este concepto amplio, la inteligencia fluida se destaca como la habilidad para resolver problemas nuevos y adaptar nuestro pensamiento a situaciones inéditas, a diferencia de la inteligencia cristalizada, que se basa en el conocimiento y las habilidades adquiridas.

What is the correlation between working memory and intelligence?
Working memory, in particular, is strongly correlated with intelligence in children and adults. When people perform better on a working memory task, they also tend to perform better on an intelligence task.

Pero, ¿qué diferencia a las personas más inteligentes? Una hipótesis clave sugiere que podría residir en la eficiencia de los procesos de información subyacentes. Entre estos procesos cognitivos, la memoria de trabajo emerge como un factor fuertemente correlacionado con la inteligencia, tanto en niños como en adultos. Consistentemente, quienes sobresalen en tareas que demandan memoria de trabajo también tienden a obtener mejores resultados en pruebas de inteligencia.

Índice de Contenido

¿Qué Implica la Memoria de Trabajo?

El término memoria de trabajo se refiere al sistema cognitivo que nos permite retener información temporalmente y manipularla para llevar a cabo tareas mentales. Piensa en realizar un cálculo mental como 5 + 12 – 7. Necesitas mantener los números en tu mente y seguir los pasos de la operación. Esta capacidad es crucial no solo para las matemáticas, sino también para comprender el lenguaje, la lectura y, como hemos visto, para la inteligencia general. No sorprende que los niños con mejor memoria de trabajo obtengan puntuaciones más altas en áreas académicas clave y en tests de inteligencia. Es una habilidad que se desarrolla a lo largo de la infancia y adolescencia, alcanzando su madurez en la adultez temprana, lo que explica por qué los niños mayores suelen superar a los más jóvenes en estas tareas.

La Innegable Conexión: Memoria de Trabajo e Inteligencia

Existe una relación clara y estrecha entre la memoria de trabajo y la inteligencia. Ambas juegan roles vitales en diversas áreas del desarrollo durante la infancia. Esta conexión se extiende al ámbito cerebral, ya que ambas capacidades involucran áreas prefrontales del cerebro. Esta observación plantea una pregunta intrigante: al resolver problemas que requieren memoria de trabajo, ¿las personas más inteligentes muestran una actividad cerebral diferente en las áreas prefrontales en comparación con las menos inteligentes?

Eficiencia Neural en Adultos: Menos es Más

La investigación en adultos ha proporcionado evidencia interesante. Al abordar tareas de dificultad simple a moderada, las personas más inteligentes a menudo exhiben menos actividad cerebral que los individuos con menor inteligencia. Esto sugiere que los adultos más inteligentes son solucionadores de problemas más eficientes, ya que requieren menos energía neuronal para completar la tarea. Su cerebro parece operar de manera más optimizada.

Investigando la Eficiencia Neural en la Infancia

A pesar de la evidencia en adultos, se sabe menos sobre si esta forma de eficiencia neural también se observa en niños y cómo evoluciona con la edad. Para abordar esta brecha de conocimiento, un estudio se propuso investigar si existen diferencias en la actividad cerebral entre niños de 10 y 12 años con alta y baja inteligencia mientras realizan tareas de memoria de trabajo.

Diseño del Estudio

El estudio se llevó a cabo visitando escuelas para evaluar la inteligencia fluida de niños de 10 y 12 años utilizando el Test Culture Fair 20-R. Aquellos cuyo cociente intelectual (CI) se ajustaba a los criterios para el grupo de menor inteligencia (CI ≤ 96) o mayor inteligencia (CI ≥ 115) fueron invitados a participar en sesiones adicionales en el laboratorio.

Un total de 117 niños participaron en una tarea de memoria de trabajo en el laboratorio. En esta tarea, los niños escuchaban una secuencia mezclada de letras y números (por ejemplo, “D-8-M-1”) y se les pedía que la repitieran, pero con una regla específica: primero los números en orden numérico y luego las letras en orden alfabético (por ejemplo, “1-8-D-M”). Este tipo de tarea exige mantener y reorganizar información activamente en la memoria de trabajo.

La actividad cerebral en la corteza prefrontal se midió utilizando espectroscopia de infrarrojo cercano (NIRS). Esta técnica permite observar cambios en la oxigenación sanguínea en la superficie del cerebro, lo que es un indicador indirecto de la actividad neuronal.

Resultados Preliminares: Un Giro Inesperado

Los resultados preliminares obtenidos de los datos de NIRS revelaron patrones de actividad cerebral sorprendentemente opuestos en los dos grupos de edad estudiados:

  • En el grupo más joven (10 años): Los niños más inteligentes mostraron un aumento en la actividad neural en la corteza prefrontal en comparación con los niños de menor inteligencia.
  • En el grupo mayor (12 años): En contraste, los niños de menor inteligencia tendieron a mostrar un aumento en la actividad neural en comparación con los niños de mayor inteligencia. Es decir, los niños de 12 años más inteligentes mostraron menos actividad, un patrón que se asemeja a la eficiencia neural observada en adultos.

Estos hallazgos preliminares sugieren que tanto la edad como la inteligencia influyen en la actividad del área frontal del cerebro que se activa durante una tarea de memoria de trabajo. Parece que el patrón de 'eficiencia neural' (menor actividad para mayor inteligencia) observado en adultos podría no estar completamente establecido a los 10 años, sino que podría desarrollarse o cambiar en el transcurso de la infancia tardía.

Comparación de Patrones de Actividad Neural

Podemos resumir los hallazgos preliminares del estudio de la siguiente manera:

Grupo de EdadNivel de InteligenciaPatrón de Actividad Neural en la Corteza Prefrontal (durante tarea de memoria de trabajo)
10 añosMayor InteligenciaAumento de Actividad
10 añosMenor InteligenciaMenor Actividad (en comparación con el grupo de mayor inteligencia de 10 años)
12 añosMayor InteligenciaMenor Actividad (en comparación con el grupo de menor inteligencia de 12 años)
12 añosMenor InteligenciaAumento de Actividad

Esta tabla ilustra cómo el patrón de actividad cerebral asociado a la inteligencia parece invertirse entre los 10 y los 12 años, pasando de una mayor actividad en los más inteligentes a una menor actividad, lo que sugiere una maduración de la eficiencia neural.

Preguntas Frecuentes sobre Memoria de Trabajo e Inteligencia

A continuación, abordamos algunas preguntas comunes relacionadas con estos temas:

¿Son la memoria de trabajo y la inteligencia lo mismo?
No, no son lo mismo, pero están fuertemente correlacionadas. La memoria de trabajo es un componente cognitivo específico (un sistema para retener y manipular información temporalmente), mientras que la inteligencia es una capacidad más amplia que incluye el razonamiento, la resolución de problemas, el aprendizaje, etc. La memoria de trabajo es considerada una parte crucial o un predictor importante de la inteligencia fluida.

¿Qué es la inteligencia fluida versus la inteligencia cristalizada?
La inteligencia fluida es la capacidad de resolver problemas nuevos y usar la lógica en situaciones inéditas, independientemente del conocimiento adquirido. La inteligencia cristalizada se refiere al uso de habilidades, conocimientos y experiencia adquirida a lo largo de la vida. La memoria de trabajo está más estrechamente vinculada a la inteligencia fluida.

¿La actividad cerebral siempre indica mayor inteligencia?
Como muestra el estudio, no siempre. En adultos y, al parecer, en niños mayores (como los de 12 años en este estudio), una menor actividad cerebral para tareas de dificultad simple a moderada en personas más inteligentes se interpreta como eficiencia neural. En niños más pequeños (como los de 10 años), una mayor actividad en los más inteligentes podría reflejar un proceso de desarrollo o una estrategia diferente de procesamiento.

¿Se puede mejorar la memoria de trabajo?
Existe investigación sobre el entrenamiento de la memoria de trabajo y su potencial para mejorar el rendimiento en tareas relacionadas. Sin embargo, la extensión en la que este entrenamiento se generaliza a mejoras en la inteligencia general es un tema de debate activo en la comunidad científica.

¿Por qué el estudio se centró en la corteza prefrontal?
La corteza prefrontal es una región cerebral clave involucrada en funciones ejecutivas de alto nivel, incluyendo la memoria de trabajo, la planificación, la toma de decisiones y el razonamiento. Dado que tanto la memoria de trabajo como la inteligencia (especialmente la fluida) dependen de estas funciones, es lógico estudiar la actividad en esta área.

Conclusión

La fuerte correlación entre la memoria de trabajo y la inteligencia subraya la importancia de los procesos cognitivos básicos en nuestras capacidades intelectuales. La investigación, como el estudio preliminar en niños de 10 y 12 años, comienza a desentrañar los mecanismos neurales detrás de esta conexión, revelando que la relación entre la actividad cerebral y la inteligencia puede cambiar a medida que maduramos. La idea de la eficiencia neural, donde un cerebro más inteligente requiere menos esfuerzo para ciertas tareas, es un hallazgo fascinante en adultos que parece desarrollarse durante la infancia tardía. Estos estudios no solo profundizan nuestra comprensión de la mente humana, sino que también abren puertas a futuras investigaciones sobre cómo apoyar el desarrollo cognitivo.

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Jesús Porta Etessam

Soy licenciado en Medicina y Cirugía y Doctor en Neurociencias por la Universidad Complutense de Madrid. Me formé como especialista en Neurología realizando la residencia en el Hospital 12 de Octubre bajo la dirección de Alberto Portera y Alfonso Vallejo, donde también ejercí como adjunto durante seis años y fui tutor de residentes. Durante mi formación, realicé una rotación electiva en el Memorial Sloan Kettering Cancer Center.Posteriormente, fui Jefe de Sección en el Hospital Clínico San Carlos de Madrid y actualmente soy jefe de servicio de Neurología en el Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz. Tengo el honor de ser presidente de la Sociedad Española de Neurología, además de haber ocupado la vicepresidencia del Consejo Español del Cerebro y de ser Fellow de la European Academy of Neurology.A lo largo de mi trayectoria, he formado parte de la junta directiva de la Sociedad Española de Neurología como vocal de comunicación, relaciones internacionales, director de cultura y vicepresidente de relaciones institucionales. También dirigí la Fundación del Cerebro.Impulsé la creación del grupo de neurooftalmología de la SEN y he formado parte de las juntas de los grupos de cefalea y neurooftalmología. Además, he sido profesor de Neurología en la Universidad Complutense de Madrid durante más de 16 años.

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