What are the motor control systems of the body?

Movimiento Aparente: La Ilusión del Cerebro

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Nuestro mundo parece lleno de movimiento constante: coches que pasan, pájaros que vuelan, personas que caminan. Sin embargo, gran parte de lo que percibimos como movimiento, especialmente en medios visuales como el cine o las valla publicitarias digitales, no es movimiento real en absoluto, sino una ilusión óptica creada por nuestro propio sistema visual. Este fenómeno se conoce como movimiento aparente.

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El movimiento aparente ocurre cuando se nos presentan una serie de imágenes fijas en rápida sucesión, y nuestro cerebro las interpreta como si un objeto se estuviera moviendo de una posición a otra. Es la base de cómo funcionan las películas, los dibujos animados y muchas pantallas digitales, engañando a nuestros ojos para que vean fluidez donde solo hay una rápida secuencia de cambios discretos.

What is the phenomenon of apparent movement?
Phi phenomenon. The term phi phenomenon is used in a narrow sense for an apparent motion that is observed if two nearby optical stimuli are presented in alternation with a relatively high frequency. In contrast to beta movement, seen at lower frequencies, the stimuli themselves do not appear to move.
Índice de Contenido

¿Qué es Exactamente el Movimiento Aparente?

En términos simples, el movimiento aparente es una percepción de movimiento generada por la presentación sucesiva de estímulos visuales estáticos en diferentes ubicaciones espaciales. No hay un objeto que se desplace continuamente en el espacio entre las posiciones; la sensación de movimiento es enteramente construida por el observador. Es un testimonio notable de cómo nuestro cerebro no solo registra la información sensorial, sino que la interpreta y la completa para crear una experiencia coherente del mundo.

El estudio del movimiento aparente tiene profundas implicaciones para comprender cómo el sistema visual procesa la información, infiere la causalidad y construye nuestra realidad perceptual. Nos demuestra que lo que vemos no es una simple copia de la realidad externa, sino una interpretación activa y a menudo sorprendente.

El Fenómeno Phi (φ) y su Descubrimiento

La investigación sistemática sobre el movimiento aparente cobró impulso a principios del siglo XX, destacando el trabajo del psicólogo Max Wertheimer. En su tesis de 1912, Wertheimer utilizó el símbolo φ (phi) para describir una forma particular de movimiento aparente que consideraba fundamental.

Los experimentos clásicos de Wertheimer, realizados con un taquistoscopio para presentar estímulos luminosos en rápida sucesión, involucraron mostrar dos líneas o curvas en posiciones ligeramente diferentes una tras otra. Sus sujetos, entre los que se encontraban sus colegas Wolfgang Köhler y Kurt Koffka (futuras figuras clave de la Psicología de la Gestalt), informaron ver un tipo de movimiento que él llamó "movimiento puro" o "movimiento sin objeto". Lo describieron como una sensación de movimiento que ocurría *entre* los dos estímulos, sin que pareciera que uno de los objetos se desplazara físicamente. Es como si el movimiento en sí mismo estuviera presente, independientemente de un objeto que se moviera.

Wertheimer consideró estas observaciones de suma importancia porque sugerían que el movimiento podía ser percibido directamente por el cerebro, en lugar de ser simplemente una deducción lógica basada en notar que un objeto desaparecía de un lugar y aparecía en otro. Esta idea fue un catalizador clave para el desarrollo de la Psicología de la Gestalt, que postula que el todo (la percepción del movimiento) es más que la suma de sus partes (los dos estímulos estáticos).

Demostración Experimental del Phi

Demostrar el fenómeno phi de manera estable y convincente con solo dos estímulos puede ser difícil. Para facilitar su observación, se han desarrollado demostraciones más vívidas. Una de ellas, llamada "Magni-phi", utiliza múltiples discos idénticos dispuestos en círculo. Al ocultar rápidamente los discos en una secuencia horaria o antihoraria, se facilita la percepción de un movimiento similar a una sombra, un movimiento puro como el que describió Wertheimer.

El fenómeno phi también puede observarse de manera más fiable incluso con solo dos elementos si se utiliza un intervalo interestimular (ISI) negativo, es decir, si los períodos en los que los dos elementos son visibles se solapan ligeramente. En este caso, el observador puede percibir los dos objetos como estacionarios y suponer inconscientemente que la reaparición del estímulo en una posición significa que el objeto mostrado previamente en esa posición ha reaparecido, y no que un objeto se ha movido. Los factores cruciales para esta percepción incluyen que la duración de la discontinuidad del estímulo en cada lado no debe exceder aproximadamente 150 ms, y que la duración del intervalo (gap) no debe exceder el 40% del período total del estímulo.

Confusión Histórica

A partir de mediados del siglo XX, surgió cierta confusión en la literatura científica sobre qué era exactamente el fenómeno phi. Parte de la dificultad radicaba en que la tesis de Wertheimer estaba en alemán y su estilo de escritura era peculiar. Además, la tesis no especificaba con precisión los parámetros exactos bajo los cuales se observaba el "movimiento puro", y reproducirlo experimentalmente resultaba complicado.

Edwin Boring, en su influyente historia de la psicología de la sensación y la percepción (1942), contribuyó a esta confusión al listar los fenómenos de Wertheimer y ordenarlos por la duración del intervalo interestimular, pero colocando el fenómeno phi en una posición incorrecta, asociándolo con intervalos relativamente largos. Con intervalos largos, de hecho, los sujetos no perciben movimiento en absoluto, solo ven dos objetos aparecer sucesivamente. Esta confusión llevó a que el fenómeno phi fuera "redescubierto" bajo otros nombres, como "movimiento omega", "movimiento de postimagen" o "movimiento de sombra".

Phi vs. Beta: Dos Tipos de Movimiento Aparente

Aunque a menudo se confunden, Wertheimer distinguió claramente entre el fenómeno phi y el movimiento Beta. Si bien ambos son formas de movimiento aparente, la percepción que generan es diferente.

El movimiento Beta es lo que la mayoría de la gente asocia con el movimiento aparente: la percepción de que un objeto físico se desplaza de una posición a otra. Es el tipo de movimiento que experimentamos al ver una película o una secuencia de animación tradicional. Con estímulos A y B presentados sucesivamente, en el movimiento Beta percibimos un objeto que *se mueve* de la posición A a la posición B.

En contraste, con el Fenómeno Phi, al presentar los estímulos A y B sucesivamente, lo que percibimos es un movimiento que *pasa por encima* o *entre* A y B. Es una sensación de movimiento más abstracta, menos ligada a un objeto discreto que se desplaza.

Las diferencias entre Phi y Beta pueden residir en varios niveles:

  • Nivel Neuroanatómico: Se sugiere que la información visual se procesa a través de diferentes vías. Una vía procesa la posición y el movimiento, mientras que otra procesa la forma y el color. Si un objeto cambia de posición de manera que estimula ambas vías (movimiento no demasiado rápido), podría resultar en la percepción de movimiento Beta. Si el cambio es muy rápido, podría estimular predominantemente la vía de movimiento, resultando en la percepción de movimiento puro (Phi).
  • Nivel Perceptual: Como se describió, la sensación es diferente: objeto que se mueve (Beta) vs. movimiento que ocurre entre objetos (Phi).
  • Nivel Cognitivo: La percepción del movimiento implica que nuestro sistema visual resuelve un "problema inverso": a partir de los estímulos en la retina, debe inferir qué ocurre en el mundo. Hay múltiples interpretaciones posibles para los estímulos. Para llegar a una percepción coherente, el sistema visual aplica restricciones basadas en principios como la simplicidad o la probabilidad. Estas diferentes interpretaciones podrían llevar a percibir Beta o Phi dependiendo de los parámetros del estímulo.

Aquí tienes una tabla comparativa:

CaracterísticaFenómeno Phi (φ)Movimiento Beta
PercepciónMovimiento puro, sin objeto; movimiento que pasa entre estímulos.Objeto que se mueve de una posición a otra.
EstímuloDos o más estímulos estáticos sucesivos.Dos o más estímulos estáticos sucesivos.
Parámetros (ISI, Distancia)Intervalos relativamente cortos, distancia adecuada (parámetros específicos cruciales y a veces difíciles de replicar). Puede ocurrir con ISI negativo.Parámetros de "movimiento óptimo" (diferentes de Phi, a menudo intervalos ligeramente más largos).
Vías Visuales (Sugerido)Podría estimular predominantemente la vía de movimiento.Podría estimular las vías de posición/movimiento y forma/color.
Ejemplo TípicoSensación de movimiento abstracta o similar a una sombra entre puntos que parpadean rápidamente.Movimiento percibido en películas o animaciones tradicionales.

La Ilusión del Phi Inverso

Existe una variante interesante del fenómeno phi conocida como la ilusión del phi inverso. Mientras que el phi estándar implica percibir movimiento en la dirección esperada (por ejemplo, de izquierda a derecha si los estímulos aparecen de izquierda a derecha), el phi inverso es una forma de movimiento aparente donde la percepción de movimiento es *opuesta* al desplazamiento físico real de los estímulos.

Esta ilusión a menudo ocurre con patrones que invierten el brillo (por ejemplo, un punto negro que se convierte en blanco en la siguiente posición, o viceversa). Se cree que la ilusión del phi inverso está fuertemente ligada a los efectos del brillo y ocurre cuando un patrón que invierte el brillo se mueve a través de la retina.

Una explicación para el phi inverso se basa en el modelo de campo receptivo visual. Los campos receptivos suman espacialmente la información (un proceso inverso a la diferenciación espacial). Esta suma espacial puede desenfocar ligeramente el contorno y, por lo tanto, cambiar el brillo percibido en los bordes. Cuando se presentan patrones que invierten el brillo, esta suma espacial puede llevar a que los puntos de "brillo correspondiente" en fotogramas sucesivos estén en posiciones opuestas al movimiento físico, generando así la percepción de movimiento inverso.

Las predicciones derivadas de este modelo de campo receptivo han sido confirmadas experimentalmente. Por ejemplo, la ilusión del phi inverso se rompe en la fóvea con desplazamientos grandes (donde los campos receptivos son más pequeños) pero persiste en la retina periférica con desplazamientos mayores (donde los campos receptivos son más grandes). Además, el desenfoque visual (como usar una lente desenfocada) puede aumentar la suma espacial y, por lo tanto, intensificar la ilusión. La cantidad de phi inverso percibido también aumenta al disminuir el desplazamiento entre las imágenes positivas y negativas.

Esto sugiere que nuestro sistema visual procesa el movimiento aparente, tanto el phi estándar como el inverso, basándose en la correspondencia de características locales, como el brillo, en lugar de en una interpretación global del movimiento del objeto.

Bases Neurales y Modelos Explicativos

La neurociencia busca comprender cómo el cerebro logra generar la percepción del movimiento aparente. Se han propuesto varios modelos teóricos para explicar este procesamiento.

Uno de los modelos computacionales más influyentes es el detector de Hassenstein-Reichardt. Considerado el primer modelo matemático para proponer cómo el sistema visual estima el movimiento, sugiere que lo hace detectando una correlación cruzada temporal de las intensidades de luz de dos puntos vecinos. En esencia, es un circuito neural teórico que rastrea el movimiento.

El modelo básico de Hassenstein-Reichardt consta de dos ubicaciones con entradas visuales. Una entrada en una ubicación se retrasa temporalmente y luego se multiplica por la entrada de la otra ubicación. El resultado de esta multiplicación se compara o se resta de un cálculo similar pero con el retraso en la otra vía. Este proceso de multiplicación y resta permite que el detector responda preferentemente a cambios de luz que ocurren en una secuencia temporal y espacial específica, es decir, movimiento en una dirección particular.

Según este modelo, dos señales positivas o dos negativas (por ejemplo, un cambio de oscuro a claro en ambos puntos, o de claro a oscuro) que llegan con el retraso correcto generarían una salida positiva, indicando movimiento. Si las entradas son una positiva y una negativa (por ejemplo, un cambio de oscuro a claro en un punto y de claro a oscuro en el otro), la salida podría ser negativa, lo que puede explicar el fenómeno del phi inverso.

El modelo de Reichardt generalizado es una forma más compleja que permite filtros arbitrarios antes y después de la multiplicación no lineal, lo que le permite explicar formas de movimiento más sofisticadas. Mientras que el fenómeno phi a menudo se considera un movimiento de primer orden (basado en cambios de luminancia), el phi inverso puede involucrar tanto mecanismos de primer como de segundo orden (basados en contraste, textura, etc.).

A nivel neuronal, las investigaciones (a menudo en modelos animales como la mosca de la fruta) han identificado células específicas, como las células T4 y T5, que parecen ser cruciales para la detección del movimiento, incluyendo respuestas al phi inverso. Estas células podrían implementar computaciones similares a las descritas por el modelo de Hassenstein-Reichardt.

Preguntas Frecuentes sobre el Movimiento Aparente

  • ¿Es el movimiento aparente un movimiento real? No, es una ilusión perceptual. No hay un objeto físico que se desplace continuamente entre las posiciones de los estímulos. La sensación de movimiento es una construcción de nuestro cerebro.
  • ¿En qué se diferencia el Fenómeno Phi del movimiento Beta? El movimiento Beta es la percepción de un objeto que se mueve de A a B. El Fenómeno Phi es la percepción de un movimiento más abstracto que ocurre *entre* A y B, a menudo descrito como "movimiento puro" o "sin objeto".
  • ¿Cómo se utiliza el movimiento aparente en la tecnología? Es la base de la proyección de películas, la animación y muchas pantallas de video. Al mostrar una secuencia rápida de imágenes fijas (fotogramas), se crea la ilusión de movimiento continuo.
  • ¿Puede la ilusión del phi inverso ocurrir en situaciones cotidianas? Sí, aunque puede ser menos obvia que el movimiento Beta. Puede ocurrir con ciertos patrones visuales que cambian rápidamente e invierten el contraste o el brillo.
  • ¿Por qué nuestro cerebro percibe movimiento donde no lo hay? Se cree que es una forma eficiente para el cerebro de interpretar cambios rápidos en la información visual. En la naturaleza, los cambios en la posición de un objeto a lo largo del tiempo generalmente significan que el objeto se está moviendo. El sistema visual ha desarrollado mecanismos para inferir movimiento a partir de tales cambios, y estos mecanismos son "engañados" por las presentaciones estáticas sucesivas.

En conclusión, el movimiento aparente es un ejemplo fascinante de cómo nuestro sistema visual va más allá de simplemente registrar la luz. Procesa, interpreta y construye activamente nuestra experiencia del mundo, generando la percepción de movimiento a partir de secuencias de imágenes estáticas. El estudio de fenómenos como el Phi, el Beta y el Phi inverso, junto con modelos computacionales como el de Hassenstein-Reichardt, continúa revelando los intrincados mecanismos neurales y computacionales que subyacen a nuestra rica y dinámica percepción visual.

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Jesús Porta Etessam

Soy licenciado en Medicina y Cirugía y Doctor en Neurociencias por la Universidad Complutense de Madrid. Me formé como especialista en Neurología realizando la residencia en el Hospital 12 de Octubre bajo la dirección de Alberto Portera y Alfonso Vallejo, donde también ejercí como adjunto durante seis años y fui tutor de residentes. Durante mi formación, realicé una rotación electiva en el Memorial Sloan Kettering Cancer Center.Posteriormente, fui Jefe de Sección en el Hospital Clínico San Carlos de Madrid y actualmente soy jefe de servicio de Neurología en el Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz. Tengo el honor de ser presidente de la Sociedad Española de Neurología, además de haber ocupado la vicepresidencia del Consejo Español del Cerebro y de ser Fellow de la European Academy of Neurology.A lo largo de mi trayectoria, he formado parte de la junta directiva de la Sociedad Española de Neurología como vocal de comunicación, relaciones internacionales, director de cultura y vicepresidente de relaciones institucionales. También dirigí la Fundación del Cerebro.Impulsé la creación del grupo de neurooftalmología de la SEN y he formado parte de las juntas de los grupos de cefalea y neurooftalmología. Además, he sido profesor de Neurología en la Universidad Complutense de Madrid durante más de 16 años.

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