How did ancient Egyptians treat mental illness?

Salud Mental en el Antiguo Egipto

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El Antiguo Egipto, cuna de una de las civilizaciones más fascinantes de la historia, nos legó pirámides imponentes, templos majestuosos y una rica tapestria de creencias sobre la vida, la muerte y el más allá. Mientras exploramos sus logros en arquitectura, arte y organización social, surge una pregunta intrigante: ¿cómo entendían y trataban la salud, especialmente la salud mental?

A diferencia de nuestra visión moderna, donde la medicina y la psicología suelen separarse de lo espiritual o mágico, los egipcios antiguos integraban estos aspectos de manera fluida. Su enfoque de la salud era profundamente holístico, viendo la enfermedad como un desequilibrio que podía tener causas naturales, pero también sobrenaturales, como la influencia de demonios o dioses. Por ello, el tratamiento a menudo combinaba remedios empíricos con hechizos, amuletos y rituales.

How did ancient Egyptians treat mental illness?
In ancient Egypt, a person suffering from psychological distress would be sent to a sanatorium, a sleep temple dedicated to healing. In the sanatorium, they would enter a dark cell and prepare for a ``therapeutic dream.'' A hypnotic sleep state was induced by lamps and burning perfumed wood.
Índice de Contenido

Un Enfoque Holístico: Medicina y Magia Entrelazadas

La práctica médica en el Antiguo Egipto se basaba en una mezcla de observación empírica y creencias místicas. Los papiros médicos, como el famoso Papiro Ebers, datado alrededor de 1500 a.C. (aunque se cree que contiene conocimientos mucho más antiguos, de hasta 3000 a.C.), son testigos de esta dualidad. El Papiro Ebers no solo documenta más de 700 conjuros diseñados para alejar las fuerzas demoníacas causantes de enfermedades, sino que también registra prácticas médicas empíricas. Describe tratamientos para diversas dolencias, métodos anticonceptivos que sorprendentemente se asemejan a las barreras modernas y un tratamiento para la dracunculiasis (enfermedad del gusano de Guinea) que aún se utiliza hoy en día. Esta combinación de lo espiritual, lo místico, lo mágico y lo médico era la norma para abordar cualquier tipo de enfermedad, incluida la que hoy llamaríamos mental.

Los sanadores podían ser sacerdotes, magos o médicos, a menudo con roles superpuestos. La enfermedad era vista como una posesión, una impureza o un castigo divino, por lo que la curación requería tanto la eliminación física del mal como la restauración del favor divino o la protección mágica. Se utilizaban amuletos protectores, se recitaban encantamientos específicos para cada dolencia y se aplicaban remedios hechos de plantas, minerales y partes de animales, muchos de los cuales tenían propiedades medicinales genuinas, reconocidas incluso hoy.

El Cerebro: Anatomía Conocida, Función Desconocida

Sorprendentemente, los egipcios antiguos tenían un conocimiento anatómico del cerebro. El Papiro Edwin Smith, que data aproximadamente de 1550 a.C., es notable por ser el primer texto histórico que describe el cerebro. Lo describe encerrado en una membrana, con dos hemisferios y patrones de circunvoluciones. Contiene las primeras descripciones conocidas de las meninges, el líquido cefalorraquídeo y las pulsaciones intracraneales. Este papiro se centra principalmente en el tratamiento de traumas y lesiones, detallando casos de heridas en la cabeza, cuello y extremidades, y ofreciendo pronósticos y tratamientos que incluían suturas, uso de miel como antiséptico y detención de hemorragias con carne cruda.

Sin embargo, a pesar de este conocimiento anatómico temprano, el proceso de momificación sugiere una comprensión limitada o una apreciación diferente de la función cerebral. Para los egipcios, la vida después de la muerte era primordial, y se tomaban extensas medidas para preparar el cuerpo para el viaje eterno. La muerte no era un final, sino un paso más. Pero, por razones que aún desconciertan a los egiptólogos y neurocientíficos, consideraban que el cerebro no era necesario para la vida en el más allá. Durante la momificación, el cerebro era extraído a través de las fosas nasales utilizando un gancho de hierro, un proceso conocido como excerebración. Creían que el corazón, no el cerebro, era el centro del pensamiento, la emoción y la personalidad.

Describiendo la Tristeza: Síntomas Mentales en Textos Antiguos

Aunque no tenían una categoría separada para las "enfermedades mentales" como las entendemos hoy, los textos médicos egipcios describen estados de malestar que son fácilmente reconocibles como condiciones psicológicas o trastornos del estado de ánimo. El Papiro Ebers, en particular, contiene descripciones de síntomas somáticos, emocionales y psicológicos que se asemejan a las descripciones clínicas modernas de la depresión.

Según los estudiosos, se pueden encontrar pasajes que describen un estado que podríamos interpretar como melancolía o depresión. Frases como «la mente en el corazón que sube y baja», «la mente se arrodilla, su corazón en su lugar, su corazón se cansa, come poco y es quisquilloso» o «su mente está ahogada, esto significa que su mente es olvidadiza, como alguien que está pensando en otra cosa… como si su mente estuviera oscura», pintan un cuadro vívido de síntomas que hoy asociaríamos con la depresión. Los egipcios tendían a centrarse en los aspectos somáticos de estas condiciones, es decir, las manifestaciones físicas del malestar psicológico. Esta priorización de los síntomas físicos en la descripción de las condiciones de salud mental es un rasgo que persiste en muchas culturas, incluida la del Egipto moderno.

La Terapia de los Sueños: Sanación en los Templos del Sueño

Mucho antes de que Sigmund Freud revolucionara la comprensión de la mente con su teoría de la interpretación de los sueños a finales del siglo XIX, los antiguos egipcios ya practicaban una forma de terapia basada en los sueños. Para las personas que sufrían de angustia psicológica o enfermedades inexplicables, una opción de tratamiento era visitar un sanatorio, a menudo un templo dedicado a la curación o a una deidad particular, conocido como templo del sueño.

En estos santuarios, el individuo se preparaba para tener un "sueño terapéutico". Se inducía un estado de sueño o trance hipnótico, a menudo mediante el uso de lámparas y la quema de maderas perfumadas. Los sacerdotes del templo interpretaban los sueños del paciente, consultando textos como el "Libro de los Sueños Egipcio" para encontrar significados y posibles curas. A diferencia de la interpretación freudiana, que ve los sueños como manifestaciones del inconsciente individual y conflictos internos, los egipcios consideraban los sueños como sobrenaturales. Creían que los dioses eran responsables de dar forma al contenido de los sueños, enviando mensajes, ofreciendo guía o protegiendo contra malos augurios. Por lo tanto, la interpretación del sueño era una forma de comunicarse con lo divino y buscar la intervención sagrada para la curación.

Un Experimento Psicológico Pionero (¿o No?)

Aunque el enfoque principal de los egipcios antiguos en la salud mental estaba arraigado en la medicina y la espiritualidad, algunos historiadores sugieren que uno de los primeros experimentos que podría considerarse relacionado con la psicología fue realizado en el Antiguo Egipto. El historiador de la psicología Morton Hunt propone que el faraón Psamético I, que gobernó en el siglo VII a.C., pudo haber llevado a cabo el primer experimento psicológico.

Psamético I quería determinar cuál era la civilización más antigua de la Tierra. Su hipótesis era que los niños criados en aislamiento total desde su nacimiento, sin recibir instrucción lingüística, desarrollarían espontáneamente la capacidad de hablar el idioma de la civilización original de la humanidad. Postuló que este idioma sería el egipcio. Para probar su teoría, ordenó que dos recién nacidos fueran criados en una región remota por un pastor al que se le prohibió hablarles. A la edad de dos años, la primera palabra que los niños pronunciaron fue "becos", que resultó ser la palabra frigia para "pan". Basándose en este resultado, Psamético I concluyó que los frigios eran una civilización más antigua que la egipcia.

Evidentemente, el diseño experimental de Psamético I estaba plagado de fallas y nunca pasaría una revisión ética moderna. Sin embargo, es notable el intento de responder de manera experimental a una pregunta sobre la naturaleza humana: ¿la capacidad para el lenguaje es innata? Este episodio, aunque rudimentario, muestra una chispa de curiosidad empírica sobre el desarrollo humano, un tema central en la psicología.

Was ancient Egypt more advanced than we think?
Ancient Egypt has long held a special fascination for historians and the general public alike. It is considered to be one of the most advanced ancient civilizations and it developed thousands of years before many other cultures around the world.

Más Allá de la Mente: La Medicina General Egipcia

El conocimiento y la práctica médica en el Antiguo Egipto eran sorprendentemente avanzados para su tiempo. Los egipcios no solo tenían conocimientos anatómicos básicos, como se ve en el Papiro Edwin Smith, sino que también desarrollaron tratamientos para una amplia gama de enfermedades. Como mencionó el historiador griego Heródoto alrededor del 450 a.C., la medicina egipcia estaba altamente especializada, con médicos dedicados exclusivamente al tratamiento de enfermedades de los ojos, los dientes, el abdomen o las "enfermedades ocultas" (posiblemente internas o mentales).

Fuentes del Conocimiento Médico

Nuestro conocimiento de la medicina egipcia proviene principalmente de los papiros médicos sobrevivientes, que actuaban como manuales para los médicos. Además del Papiro Ebers y el Papiro Edwin Smith, otros papiros importantes incluyen:

  • Papiro Ginecológico de Kahun: Contiene 34 secciones sobre ginecología, anticoncepción y técnicas de concepción. Describe tratamientos no quirúrgicos como fumigaciones, masajes y medicinas administradas como pesarios o líquidos.
  • Papiro Hearst: Similar al Ebers, pero quizás un manual de referencia para un médico local. Contiene remedios para diversas dolencias, desde problemas dentales y digestivos hasta heridas y picaduras.
  • Papiro de Berlín: Incluye prescripciones y un famoso método para realizar una prueba de embarazo utilizando cebada y espelta humedecidas con orina.

El Arsenal Terapéutico: Plantas, Animales y Minerales

Los egipcios utilizaban una vasta farmacopea. El Papiro Ebers solo menciona 328 ingredientes diferentes para 876 prescripciones. Estos provenían de tres fuentes principales:

Plantas: Numerosas especies vegetales formaban la base de muchos remedios. Ejemplos documentados incluyen el fruto de Ammi majus, utilizado para tratar el vitíligo (cuya eficacia, debido al compuesto 8-metoxipsoraleno, se confirma hoy para vitíligo y psoriasis), y Ziziphus spina (conocido como nebes), usado para inflamaciones (compuestos como galocatequina y epigalocatequina han mostrado actividad antiinflamatoria en estudios modernos). La miel era un ingrediente omnipresente, valorado por sus propiedades antisépticas, cicatrizantes, antitusivas y antidiarreicas, y utilizada como vehículo para otros ingredientes. También se usaban cereales, frutas, verduras y resinas.

Animales: Se utilizaban partes y productos de una amplia variedad de animales (vacas, gansos, asnos, gatos, cerdos, ratones, etc.). La grasa animal servía como base para ungüentos. Órganos como el hígado (rico en vitamina A) se recetaban para problemas de visión nocturna. Productos como la orina, las heces, los huevos y la leche también formaban parte de los tratamientos. La cera de abeja era otro vehículo común. Algunos usos, como el de las heces de cocodrilo para la anticoncepción (mencionado en el Papiro de Kahun), nos parecen extraños hoy, pero podrían haber tenido alguna base empírica (por ejemplo, alterando el pH vaginal) o ser puramente mágicos.

Minerales: Una variedad de minerales y metales se incorporaba a los remedios. El antimonio, el alumbre, el cobre, el óxido de hierro, la caliza y el natrón (carbonato de sodio) eran comunes. Se usaban por sus propiedades astringentes, antisépticas o colorantes. El natrón, por ejemplo, se utilizaba para la limpieza y en algunas formulaciones anticonceptivas. Minerales como la malaquita y la galena se usaban para hacer maquillajes para los ojos, que no solo tenían fines estéticos sino también protectores contra infecciones oculares. El ocre, una forma de óxido de hierro, se usaba para tratar la anemia y problemas dentales.

Es fascinante observar cómo muchas de las sustancias utilizadas por los egipcios antiguos, especialmente las derivadas de plantas y la miel, han sido validadas por la ciencia moderna en cuanto a sus propiedades medicinales. Esto subraya la combinación de conocimiento empírico y tradición que caracterizaba su medicina.

Comparativa de Papiros Médicos Clave

PapiroFecha (aprox.)Contenido PrincipalEnfoque
Papiro Ebers1550 a.C.Enciclopedia médica general, prescripciones, remedios mágicos, sección sobre "despondencia".Amplio, combina medicina empírica y magia, incluye síntomas de malestar mental.
Papiro Edwin Smith1600 a.C.Trauma quirúrgico, lesiones de cabeza, cuello, extremidades, descripciones anatómicas del cerebro.Quirúrgico, diagnóstico, pronóstico, tratamiento de lesiones físicas.
Papiro Ginecológico de Kahun1800 a.C.Ginecología, anticoncepción, fertilidad.Salud femenina, tratamientos no quirúrgicos.
Papiro Hearst1550 a.C.Colección de remedios para diversas dolencias (dientes, huesos, digestión, etc.).Práctico, listado de remedios.
Papiro de Berlín1300 a.C.Prescripciones, prueba de embarazo.Remedios variados, diagnóstico de embarazo.

Preguntas Frecuentes

¿Cómo veían los egipcios antiguos la salud mental?
La veían como parte de la salud general, influenciada por factores naturales y sobrenaturales. Los problemas que hoy llamaríamos de salud mental se interpretaban a menudo a través de síntomas somáticos o como posesiones/desequilibrios. Su tratamiento integraba lo médico, lo mágico y lo espiritual.

¿Entendieron la función del cerebro?
Tenían conocimientos anatómicos básicos del cerebro, pero no parece que comprendieran completamente su función cognitiva o emocional, ya que lo retiraban durante la momificación, considerando el corazón como el centro del ser.

¿Cómo trataban lo que hoy llamaríamos depresión?
Los textos describen síntomas reconocibles de depresión, centrándose en las manifestaciones físicas. El tratamiento probablemente involucraba una combinación de remedios herbales, rituales mágicos, conjuros y posiblemente la terapia en los templos del sueño.

¿Qué papel jugaban los sueños en su medicina?
Los sueños eran considerados mensajes divinos. Los templos del sueño ofrecían un espacio para buscar curación a través de sueños interpretados por sacerdotes, vistos como una forma de intervención divina para restaurar la salud.

¿Fueron efectivos sus tratamientos?
Sus prácticas combinaban métodos empíricos efectivos (como el uso de miel, ciertas plantas, o técnicas quirúrgicas básicas) con creencias mágicas. La eficacia variaba, pero su medicina sentó las bases para desarrollos posteriores y demostró una capacidad de observación y experimentación, aunque incipiente.

La civilización egipcia nos sigue asombrando por su sofisticación en tantos campos. Su enfoque de la salud, incluida la salud mental, nos recuerda que la comprensión del bienestar humano ha evolucionado enormemente, pero también que la conexión entre el cuerpo, la mente y, para muchos, el espíritu, ha sido una constante a lo largo de la historia. Los psicólogos y neurocientíficos de hoy pueden encontrar, en los antiguos papiros y prácticas de los egipcios, ecos tempranos de preguntas y abordajes que aún exploramos.

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Jesús Porta Etessam

Soy licenciado en Medicina y Cirugía y Doctor en Neurociencias por la Universidad Complutense de Madrid. Me formé como especialista en Neurología realizando la residencia en el Hospital 12 de Octubre bajo la dirección de Alberto Portera y Alfonso Vallejo, donde también ejercí como adjunto durante seis años y fui tutor de residentes. Durante mi formación, realicé una rotación electiva en el Memorial Sloan Kettering Cancer Center.Posteriormente, fui Jefe de Sección en el Hospital Clínico San Carlos de Madrid y actualmente soy jefe de servicio de Neurología en el Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz. Tengo el honor de ser presidente de la Sociedad Española de Neurología, además de haber ocupado la vicepresidencia del Consejo Español del Cerebro y de ser Fellow de la European Academy of Neurology.A lo largo de mi trayectoria, he formado parte de la junta directiva de la Sociedad Española de Neurología como vocal de comunicación, relaciones internacionales, director de cultura y vicepresidente de relaciones institucionales. También dirigí la Fundación del Cerebro.Impulsé la creación del grupo de neurooftalmología de la SEN y he formado parte de las juntas de los grupos de cefalea y neurooftalmología. Además, he sido profesor de Neurología en la Universidad Complutense de Madrid durante más de 16 años.

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