El bostezo es un comportamiento fisiológico estereotipado que, aunque a menudo se asocia simplemente con el sueño o el aburrimiento, es un fenómeno intrigante y fascinante con una etiopatogenia aún oscura. Implica abrir la boca ampliamente y cerrar los párpados mientras se inhala profundamente, para luego exhalar de forma más breve. Un bostezo suele durar entre 5 y 10 segundos y, en ocasiones, se acompaña de una retroflexión de la cabeza y, a veces, de la elevación de los brazos, conocido como pandiculación cuando ocurren juntos.

Los seres humanos bostezan con una frecuencia de hasta 28 veces al día, a menudo al despertar y antes de dormir. El bostezo es frecuentemente Contagioso y se considera un signo de aburrimiento o incluso un comportamiento irrespetuoso en presencia de otros. Aunque durante muchos años los neurólogos le dieron poca importancia, figuras como Charcot en el siglo XIX lo consideraron un signo clínico Neurológico importante. Hoy en día, el estudio del bostezo, conocido como casmología, ha cobrado considerable interés, aunque sigue siendo un comportamiento en gran medida subestimado.
- Aspectos Históricos del Bostezo
- La Neurofisiología del Bostezo
- El Bostezo: Un Comportamiento Contagioso
- Bostezo Fisiológico
- El Bostezo en la Práctica Clínica Neurológica
- Bostezo en Trastornos del Sueño
- Bostezo Excesivo en Condiciones Clínicas
- Bostezo Inducido por Fármacos
- Bostezo e Ictus
- Parakinesia Brachialis Oscitans
- Bostezo, Parkinsonismo y Enfermedad de Parkinson
- Bostezo y Epilepsia
- Bostezo e Hipertensión Intracraneal
- Migraña y Bostezo
- Bostezo, Esclerosis Múltiple y Trastornos del Espectro de la Neuromielitis Óptica
- Bostezo y Esclerosis Lateral Amiotrófica
- Bostezo, Autismo y Esquizofrenia
- Problemas y Soluciones del Bostezo
- Hipótesis sobre el Bostezo
- Preguntas Frecuentes sobre el Bostezo
- Conclusión
Aspectos Históricos del Bostezo
Filogenéticamente, el bostezo es un comportamiento muy antiguo que se detecta en la mayoría de los vertebrados desde las etapas fetales hasta la vejez. Su significado ha sido objeto de especulación desde la antigüedad. En algunas culturas, se ha asociado con Satanás (países árabes) y espíritus (India), mientras que Hipócrates lo asoció con la apoplejía. En el mundo hindú, bostezar en público es una ofensa religiosa.
Desde el siglo XVII, se han propuesto varias explicaciones para su significado. Boerhaave, fundador de la medicina clínica, afirmó en 1680 que los bostezos promueven “la distribución equitativa de los espíritus en todos los músculos y desbloquean los vasos”. En el siglo XVIII, se creía que el bostezo estaba asociado con la “mejora de la oxigenación cerebral”, y en el siglo XIX, se asoció con diferentes etiologías, incluyendo la histeria, y se consideró un reflejo. Curiosamente, Charcot discutió en 1888 el caso de una paciente de 17 años que bostezaba ochos veces por minuto, o 480 veces por hora, y solo se detenía al dormir. Su condición se asociaba entonces a la histeria y la oxigenación de los centros nerviosos. Esta paciente padecía convulsiones epilépticas generalizadas, anosmia completa y hemianopsia binasal, y probablemente sufría un prolactinoma con compresión del quiasma óptico y el hipotálamo.
Durante el siglo XX, se lograron avances sustanciales en la comprensión del bostezo, y se llevaron a cabo varios estudios sobre este comportamiento y la Neurociencia, hormonas, receptores de dopamina y comportamiento social. A pesar de este progreso, el bostezo sigue siendo un fenómeno fisiológico, o incluso patológico, misterioso y fascinante.
La Neurofisiología del Bostezo
Existen varias hipótesis para explicar el bostezo: hipótesis fisiológicas (como las del sistema respiratorio y circulatorio, la excitación, la somnolencia, la termorregulación, la presión del oído y el cambio de estado) y la hipótesis social/comunicación. Algunos estudios sugieren que la hipótesis mejor respaldada por la evidencia experimental es la social/comunicación, mientras que otros argumentan que el bostezo es probablemente multifuncional en todas las especies y que la hipótesis más aceptable en humanos es la termorregulatoria, según la cual el bostezo es un mecanismo de enfriamiento cerebral.
Una hipótesis más reciente propone que el bostezo cambia la red de modo predeterminado (default-mode network) a la red atencional al activar el flujo de líquido cefalorraquídeo. La red de modo predeterminado es un conjunto de áreas cerebrales interconectadas que muestran actividad espontánea durante el estado de descanso normal, con alta actividad cuando la mente no está involucrada en tareas específicas y baja actividad durante la atención focalizada. Según esta hipótesis, el bostezo es un proceso homeostático que aparece cuando la red de modo predeterminado está activa y la somnolencia aumenta; el bostezo desconecta la red de modo predeterminado para promover la red atencional, lo que acelera la circulación del líquido cefalorraquídeo, aumentando la eliminación de somnógenos como la adenosina, la prostaglandina D2, el VIP, la prolactina y la anandamida, y reduciendo la somnolencia.
Las estructuras anatómicas implicadas en el bostezo aún no se han dilucidado completamente, aunque estudios de resonancia magnética funcional (fMRI) han demostrado que diferentes niveles del neuroeje, incluyendo el tronco encefálico, la corteza prefrontal y las regiones subcorticales, pueden estar involucrados. Se ha hipotetizado que existen tres vías neuronales principales en la regulación del bostezo. Dos están formadas por grupos de neuronas oxitocinérgicas que se proyectan desde el núcleo paraventricular (uno de los núcleos hipotalámicos) al hipocampo, la protuberancia, el bulbo raquídeo y la médula espinal; la otra está formada por neuronas activadas por ACTH (hormona adrenocorticotrófica) y hormona estimulante de los melanocitos, que se proyectan desde el núcleo paraventricular al hipocampo a través de la activación de neuronas colinérgicas. También existe una activación directa de neuronas colinérgicas hipocampales y una vía serotoninérgica-colinérgica.
En resumen, varios Neurotransmisores y neuropéptidos, como la dopamina, la acetilcolina, la serotonina, el glutamato, el GABA, los adrenérgicos, los aminoácidos excitatorios, el óxido nítrico, los péptidos relacionados con la ACTH, las hormonas α-estimulantes de los melanocitos y la oxitocina, parecen estar implicados bioquímicamente en el mecanismo del bostezo. La dopamina activa la producción de oxitocina en el núcleo paraventricular del hipotálamo, y la oxitocina a su vez activa la transmisión colinérgica en el hipocampo y la formación reticular del tronco encefálico, lo que resulta en la inducción del bostezo por la acetilcolina a través de los receptores muscarínicos musculares. En general, la dopamina y sus agonistas desencadenan el bostezo, mientras que los péptidos opioides y el GABA reducen su frecuencia.
El bostezo se utiliza como indicador de la transmisión dopaminérgica y oxitocinérgica, y en la enfermedad de Parkinson es una expresión de la actividad dopaminérgica terapéutica, particularmente como marcador de la actividad del receptor de dopamina D3.
El Bostezo: Un Comportamiento Contagioso
Es una creencia popular que el bostezo es Contagioso, y es bien sabido que ver a otra persona bostezar puede inducir a la persona que observa a bostezar también. Según la hipótesis social/comunicación, el bostezo contagioso se debe a la activación de una compleja red de áreas cerebrales asociadas con la imitación, la empatía y el comportamiento social. Estudios de fMRI han observado la activación de la región periamigdalina izquierda, sugiriendo una conexión entre el contagio del bostezo y la activación de la amígdala. Otros estudios con fMRI han mostrado activación del cíngulo posterior y el precúneo, así como de la corteza prefrontal ventromedial, sugiriendo que las redes de neuronas espejo desempeñan un papel en el bostezo. Comportamientos contagiosos como el bostezo tienen propiedades similares a las de un espejo.
Bostezo Fisiológico
El bostezo fisiológico puede ocurrir durante la transición entre la vigilia y el sueño o viceversa, o en respuesta a la fatiga, el cansancio, el estrés, el exceso de trabajo, la falta de estimulación, el hambre o la saciedad. En general, se asocia con la privación del sueño durante la noche y la somnolencia durante el día, y a menudo ocurre cuando las personas están aburridas.

El Bostezo en la Práctica Clínica Neurológica
El bostezo puede ocurrir no solo por aburrimiento, somnolencia o por contagio, sino también en asociación con diversas enfermedades. Se considera bostezo patológico, anormal o excesivo si es espontáneo, más frecuente de lo que generalmente se percibe como normal, compulsivo y no desencadenado por estímulos apropiados como la fatiga o el aburrimiento. No existe una definición consensuada sobre la frecuencia de los bostezos. Una recomendación reciente adoptó la frecuencia de bostezo anormal como tres bostezos por cada 15 minutos para disminuir la probabilidad de que dos bostezos posteriores y accidentales se contaran como un episodio de bostezo anormal.
El bostezo puede estar presente en el cuadro clínico de varias enfermedades Neurológicas, incluyendo el ictus, la esclerosis múltiple, los trastornos del espectro de la neuromielitis óptica, el parkinsonismo, la enfermedad de Parkinson, la migraña, el síncope vasovagal, el tumor cerebral, la hipertensión intracraneal, la malformación de Chiari tipo I y la epilepsia, y puede ser inducido por fármacos.
Bostezo en Trastornos del Sueño
En general, el bostezo excesivo ocurre con mayor frecuencia en pacientes con trastornos del sueño (por ejemplo, insomnio y apnea obstructiva del sueño) y es más común en niños y adultos jóvenes.
Bostezo Excesivo en Condiciones Clínicas
Otras condiciones clínicas asociadas con el bostezo son los trastornos digestivos funcionales (por ejemplo, dispepsia y síndrome del intestino irritable), el mareo por movimiento y la hipoglucemia en pacientes diabéticos bajo terapia con insulina. Además, los episodios sincopales o presincopales vasovagales a menudo presentan bostezo, así como malestar, mareos, oscurecimiento visual, náuseas, palidez y pérdida de conciencia. También se ha informado bostezo excesivo en pacientes con depresión.
Bostezo Inducido por Fármacos
El bostezo inducido por fármacos representa un efecto secundario poco común y, con frecuencia, no muy grave. Los antidepresivos, los agentes dopaminérgicos, los opioides y las benzodiazepinas son las principales clases farmacológicas asociadas con el bostezo. Los antidepresivos más utilizados son los agentes serotoninérgicos (inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina), incluyendo fluoxetina, paroxetina, escitalopram, venlafaxina y duloxetina. Los fármacos dopaminérgicos incluyen levodopa, agonistas dopaminérgicos (pramipexol, ropinirol, rotigotina y apomorfina) e inhibidores de la monoamino oxidasa. Se ha demostrado que agonistas de la dopamina como la apomorfina inducen bostezo. Otro hallazgo interesante es la aparición de bostezo en el síndrome de abstinencia tras el uso prolongado de opioides o café.
Bostezo e Ictus
Se ha observado bostezo secundario a un ictus agudo hemorrágico o isquémico de circulación anterior o posterior. En general, indica daño a la formación reticular del tronco encefálico y estructuras corticales y subcorticales. El bostezo patológico puede ser un síntoma inicial de isquemia del tronco encefálico, involucrando la protuberancia superior y la unión pontomesencefálica. Se ha descrito bostezo en pacientes con síndrome de enclaustramiento (locked-in syndrome) debido a un ictus vertebrobasilar causado por una arteria megadolico-basilar trombosada. Otra causa potencial de bostezo en pacientes con ictus es la hipertensión intracraneal o incluso la herniación. Estudios con neuroimagen (resonancia magnética cerebral con imágenes ponderadas por difusión) han encontrado una correlación entre lesiones isquémicas en la ínsula y el núcleo caudado y un período de bostezo anormal, sugiriendo que la ínsula puede ser la principal región cerebral responsable del bostezo mediado por serotonina.
Parakinesia Brachialis Oscitans
Ocasionalmente, en pacientes con hemiplejia aguda, la aparición de bostezo se asocia con una elevación involuntaria del brazo paralizado. Este fenómeno fue nombrado parakinesia brachialis oscitans en 2005. Se cree que fue descrito por primera vez por Erasmus Darwin en 1794. Se ha propuesto un posible mecanismo para este movimiento involuntario anormal: que la lesión del tracto corticocerebeloso del sistema extrapiramidal desinhibe el tracto espino-arqueocerebeloso, permitiendo la estimulación motora del brazo por el núcleo reticular lateral, que tiene una conexión con los ritmos respiratorios y locomotores. Se han publicado varios informes de casos de este fenómeno, incluyendo uno en el contexto de la terapia trombolítica. En algunos casos, el brazo paralizado se eleva hacia el pecho al bostezar, y tras el bostezo, la parálisis se reanuda. Se ha descrito un caso en el que el paciente tenía control voluntario sobre ese movimiento.
Bostezo, Parkinsonismo y Enfermedad de Parkinson
En general, el bostezo se utiliza como indicador de la actividad de la vía dopamina-oxitocina. En pacientes con enfermedad de Parkinson (EP), se asocia con la presencia de actividad dopaminérgica y se ha considerado un aura para un estado “on” inducido por L-dopa. Es bien sabido que los pacientes con EP que reciben inyecciones de apomorfina (un agonista directo de los receptores de dopamina D1/D2) a menudo presentan bostezo antes de los efectos motores positivos, a veces en asociación con erecciones peneanas. El bostezo fue descrito por von Economo en pacientes con encefalitis letárgica aguda o parkinsonismo postencefalítico. Curiosamente, se ha informado de una serie de pacientes con parálisis supranuclear progresiva que presentaron ráfagas de bostezos repetidos sin correlación con su tratamiento dopaminérgico. Un estudio en pacientes con EP temprana no tratados mostró que la distribución circadiana del bostezo no estaba alterada, concluyendo que el bostezo es un marcador conductual de somnolencia en pacientes con EP de novo.
Bostezo y Epilepsia
El bostezo puede ocurrir en diferentes síndromes epilépticos. Se ha descrito en el período periictal en niños con espasmos infantiles y en pacientes con epilepsia del lóbulo temporal (bostezo periictal que precede a las crisis parciales complejas o bostezo en el período postictal). También se ha informado bostezo ictal en pacientes adultos con epilepsia focal resistente a fármacos. Se ha investigado la incidencia y el valor lateralizador del bostezo periictal en pacientes con epilepsia del lóbulo temporal sometidos a cirugía. Se observó bostezo periictal en un porcentaje de pacientes y crisis, ocurriendo solo en pacientes con epilepsia del lóbulo temporal derecho, no dominante, sugiriendo que puede tener un valor lateralizador. También se ha informado un caso interesante de un joven que presentó bostezo controlable expresado como crisis focales de epilepsia del lóbulo frontal, y un caso de un paciente anciano que presentó bostezo patológico como manifestación de crisis ictal.
Bostezo e Hipertensión Intracraneal
Algunos pacientes con hipertensión intracraneal, edema cerebral o herniación debido a ictus, traumatismo craneoencefálico o tumores cerebrales pueden presentar bostezo junto con dolor de cabeza y convulsiones. Se ha descrito bostezo intratable asociado con teratoma maduro del cerebelo supramedial. El bostezo también puede ocurrir como síntoma inicial de la malformación de Chiari tipo 1.
Migraña y Bostezo
La migraña representa un problema neurológico muy común, y se ha demostrado que la fisiopatología de los ataques de migraña está relacionada con la transmisión dopaminérgica. En la fase premonitoria, el bostezo puede estar presente en asociación con malestar, somnolencia y cambios de humor, entre otras manifestaciones. Algunos migrañosos pueden experimentar bostezo excesivo durante el aura visual antes del ataque. Sin embargo, el bostezo excesivo en la migraña puede mejorar con antagonistas de los receptores de dopamina, que son agentes terapéuticos eficaces para esta condición.

Bostezo, Esclerosis Múltiple y Trastornos del Espectro de la Neuromielitis Óptica
Algunos pacientes con esclerosis múltiple (EM) presentan disfunción termorregulatoria. Por lo tanto, los problemas de sueño y el bostezo podrían ser síntomas de EM. También se ha demostrado que el bostezo puede aliviar los síntomas en pacientes con EM. Se ha publicado un informe de caso sobre bostezo patológico como síntoma de EM, y se han descrito pacientes con trastornos del espectro de la neuromielitis óptica y bostezo excesivo no relacionado con la privación del sueño o la fatiga, concluyendo que el bostezo puede ser un síntoma desatendido en este trastorno.
Bostezo y Esclerosis Lateral Amiotrófica
El bostezo puede observarse en pacientes con esclerosis lateral amiotrófica (ELA). Se ha publicado un informe de caso de una mujer de 64 años que presentó bostezo progresivo y muy frecuente, caracterizado por episodios de 20 a 30 bostezos sucesivos en asociación con calambres dolorosos y una sensación de ahogo. Durante el seguimiento, la paciente desarrolló parálisis bulbar, y un electromiograma confirmó el diagnóstico de esclerosis lateral amiotrófica. Se ha señalado que el bostezo excesivo es un signo común en la forma de inicio bulbar de la esclerosis lateral amiotrófica.
Bostezo, Autismo y Esquizofrenia
El bostezo contagioso puede explicarse por la relación entre el bostezo y la empatía social. Curiosamente, en algunos trastornos psiquiátricos, como el autismo y la esquizofrenia, el bostezo es muy raro. Se ha evaluado a niños con trastorno del espectro autista y niños de desarrollo normal en cuanto a su frecuencia de bostezo contagioso utilizando videoclips. Se concluyó que el bostezo contagioso está afectado en el trastorno del espectro autista, apoyando la idea de que el bostezo contagioso se basa en la capacidad de empatía. Se han comparado los cambios en los patrones de bostezo en un grupo de pacientes esquizofrénicos y un grupo control de la misma edad y sexo utilizando un video con secuencias de bostezo, risa y caras neutras. Se observó que los pacientes esquizofrénicos mostraron una tasa significativamente menor de bostezo, sugiriendo que la susceptibilidad al bostezo contagioso se reduce en pacientes con empatía social deteriorada.
Problemas y Soluciones del Bostezo
El bostezo a veces puede causar complicaciones, como subluxación mandibular, calambres dolorosos en el músculo genihiodeo y fractura de la apófisis estiloides. Más raramente, puede desencadenar un ataque de neuralgia del glosofaríngeo, carotidinia idiopática o incluso el síndrome de Marin Amat, una forma de sincinesia facial adquirida que se manifiesta como cierre involuntario del párpado al abrir la mandíbula, que a menudo ocurre después de la regeneración aberrante del nervio facial tras una parálisis facial periférica. Por el contrario, el bostezo puede mejorar la disfunción de la trompa de Eustaquio y la parálisis facial disbarica, e incluso actúa como terapia para la fatiga vocal. También se ha estudiado la frecuencia del bostezo como señal inicial de alivio de la fiebre.
Hipótesis sobre el Bostezo
| Hipótesis | Descripción según la Neurociencia |
|---|---|
| Termorregulatoria | El bostezo es un mecanismo para enfriar el cerebro cuando se está calentando. |
| Cambio de Estado/Redes Cerebrales | El bostezo cambia la red de modo predeterminado a la red atencional, posiblemente activando el flujo de líquido cefalorraquídeo y eliminando somnógenos para reducir la somnolencia. |
| Social/Comunicación | El bostezo, especialmente el contagioso, está ligado a la imitación, la empatía y el comportamiento social. |
| Fisiológicas Generales | Incluyen mecanismos relacionados con el sistema respiratorio, circulatorio, la excitación, la somnolencia y la presión del oído. |
Preguntas Frecuentes sobre el Bostezo
¿Por qué bostezamos?
Aunque no se conoce la causa exacta, las hipótesis sugieren que puede estar relacionado con la termorregulación cerebral, un cambio entre estados de red neuronal (de descanso a atención) o tener funciones sociales y de comunicación. También ocurre por fatiga, aburrimiento o cambios en los estados de alerta.
¿El bostezo es solo un signo de cansancio o aburrimiento?
No siempre. Si bien es común en estados de fatiga o aburrimiento (bostezo fisiológico), el bostezo excesivo o espontáneo puede ser una señal de diversas condiciones médicas y Neurológicas.
¿Es el bostezo realmente contagioso?
Sí, es un fenómeno bien documentado. Se cree que está relacionado con redes cerebrales implicadas en la empatía y las neuronas espejo, y puede ser menos frecuente en personas con trastornos que afectan la empatía, como el autismo y la esquizofrenia.
¿Puede el bostezo ser un síntoma de una enfermedad neurológica?
Sí. El bostezo patológico (excesivo, espontáneo) puede ser un signo o síntoma en condiciones como el ictus, la enfermedad de Parkinson, la epilepsia, la hipertensión intracraneal, la migraña, la esclerosis múltiple, la esclerosis lateral amiotrófica y la malformación de Chiari tipo 1, entre otras.
¿Los medicamentos pueden causar bostezo?
Sí, algunos fármacos, particularmente antidepresivos, agentes dopaminérgicos, opioides y benzodiazepinas, han sido reportados como inductores de bostezo.
Conclusión
El bostezo es un comportamiento fisiológico estereotipado que puede ser un signo o síntoma de varias condiciones Neurológicas, como el ictus (incluyendo el ictus con parakinesia brachialis oscitans), el parkinsonismo y la epilepsia. Más raramente, el bostezo puede ocurrir en pacientes con hipertensión intracraneal, esclerosis múltiple, migraña y esclerosis lateral amiotrófica, y puede ser inducido por fármacos. Es raro en pacientes con trastornos del espectro autista o esquizofrenia. A pesar de su aparente simplicidad, la Neurociencia detrás del bostezo revela un fenómeno complejo con múltiples vías implicadas y potenciales implicaciones clínicas.
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