¿Qué descubrió Thomas Willis?

Thomas Willis: Padre de la Neurología

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En los anales de la medicina, pocos nombres resplandecen con la intensidad y relevancia de Thomas Willis. Considerado hoy como una figura pivotal en la historia de la neuroanatomía y, lo que es más significativo, el padre de la neurología, Willis no solo bautizó esta disciplina con su nombre, sino que sentó muchas de las bases para su estudio futuro. Nacido en Inglaterra en el siglo XVII, una época de efervescencia científica y convulsión social, Willis emergió de un contexto humilde para convertirse en uno de los médicos y anatomistas más influyentes de su tiempo, dejando un legado que perdura hasta nuestros días, especialmente en nuestra comprensión del cerebro y sus funciones.

¿Qué descubrió Thomas Willis?
Willis describió el cuerpo estriado, el tálamo, los cuerpos mamilares (denominados durante mucho tiempo como: glándulas de Willis), la distribución arborescente de la sustancia gris y blanca del cerebro, los cordones paralelos del cuerpo calloso o «cordones de Willis».
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El Nacimiento de la Neurología

La contribución más célebre de Thomas Willis, quizás, sea haber sido el primero en utilizar la palabra «neurología» en su monumental obra «Cerebri anatome» (Anatomía del Cerebro), publicada en 1664. Este simple acto de nombrar una disciplina marcó un antes y un después, delimitando el estudio del sistema nervioso como un campo propio y diferenciado dentro de la medicina. Pero su influencia fue mucho más allá de la terminología.

En una era dominada por ideas antiguas, como las de Galeno, y contemporáneas, como las de Descartes, Willis se propuso desentrañar los misterios del cerebro y los nervios. René Descartes, el renombrado filósofo y matemático francés, postulaba que el alma racional residía en la glándula pineal, donde los espíritus animales se generaban a partir de la sangre y se extendían por los nervios, considerados tubos huecos. Para Descartes, el cuerpo humano era una máquina regida por estos "espíritus animales".

Willis también vio el organismo como una máquina, pero intentó interpretar las funciones de los "espíritus animales" en términos estrictamente físicos. Distinguió un "espíritu" o "flama" en la sangre circulante y otro en el sistema nervioso, creyendo que ambos dirigían los movimientos voluntarios. Rechazó la idea cartesiana de los nervios huecos, imaginando en cambio que el flujo de espíritus animales discurría alrededor de las fibras nerviosas, de forma similar a un líquido alrededor de una cuerda de violín tensa. Esta visión, aunque aún ligada a conceptos de la época, representó un esfuerzo por entender la fisiología nerviosa desde una perspectiva más mecanicista y menos mística.

Willis también se distinguió por establecer una hipotética doctrina de la localización cerebral para diversas funciones. Creía que el corpus striatum (núcleos basales) era el órgano de la percepción, mientras que la reflexión de estas sensaciones en el cuerpo calloso permitía la imaginación. Las circunvoluciones cerebrales eran, para él, el asiento de la memoria. Atribuyó al cerebelo y la protuberancia la responsabilidad de los movimientos voluntarios de varios órganos, incluyendo el latido cardíaco, la respiración y la peristalsis intestinal. Aunque estas localizaciones no eran del todo precisas según la neurociencia moderna, fueron pioneras en su intento de asignar funciones específicas a distintas partes del cerebro, un concepto fundamental para el desarrollo posterior de la neurología.

Descubrimientos Neuroanatómicos Fundamentales

La obra de Willis en anatomía fue prolífica. En «Cerebri anatome», no solo acuñó el término neurología, sino que proporcionó descripciones detalladas de numerosas estructuras nerviosas, muchas de ellas ilustradas por el talentoso Christopher Wren. Describió por primera vez los ganglios de los nervios simpáticos y reconoció claramente el nervio vago, aunque erróneamente pensó que se originaba en el cerebelo. Consideró la oliva como el centro del habla.

Uno de sus legados anatómicos más perdurables es su descripción e ilustración del polígono vascular en la base del cerebro, que hoy lleva su nombre: el Círculo Arterial de Willis. Aunque, como él mismo reconoció implícitamente y la historia de la medicina corrobora, esta estructura ya había sido observada y descrita con anterioridad por anatomistas como Fallopius, Casserius, Vesling y, de forma más precisa, por Johan Jakob Wepfer justo antes que él, Willis tuvo el mérito crucial de proporcionar la primera ilustración completa y precisa de esta red anastomótica en la base cerebral en su «Cerebri anatome».

Más importante aún, Willis fue el primero en articular claramente el significado funcional del Círculo de Willis: servir como un sistema de seguridad vascular arterial contra la deficiencia oclusiva. Pudo demostrar esta función mediante estudios detallados en cadáveres utilizando colorantes, mostrando cómo la sangre podía redistribuirse a través de estas conexiones ante una obstrucción. Su explicación funcional fue clave para entender la importancia fisiológica de esta estructura, asegurando su nombre en la historia de la anatomía a pesar de que otros la hubieran visto antes.

Además del famoso polígono, Willis describió otras estructuras cerebrales importantes, como el núcleo estriado, la cápsula interna, los pedúnculos cerebelosos, la comisura anterior, el claustro, el núcleo olivar inferior, las pirámides, el tálamo, la estría terminal y varios nervios. Afirmó, correctamente, que el tejido cerebral en sí no tenía sensibilidad dolorosa, a diferencia de las meninges. Aclaró conceptos sobre el sistema nervioso vegetativo y propuso una nueva clasificación de los nervios craneales, diferente a la de Galeno, que, aunque no idéntica a la actual, estuvo en vigor durante más de un siglo. Por ejemplo, fusionó los nervios facial y vestíbulo-coclear como uno solo (su VII par), incluyó el olfatorio como su primer par, y agrupó el glosofaríngeo, vago y accesorio como su VIII par.

Comprendiendo las Enfermedades Nerviosas y Mentales

Willis no se limitó a la anatomía; también incursionó en la patología de las enfermedades nerviosas y mentales, un campo incipiente en su época. Realizó estudios profundos sobre las cefaleas y las enfermedades convulsivas, incluyendo la histeria y la hipocondría. Aunque sus explicaciones etiológicas no siempre fueron correctas, fue un paso importante al intentar relacionar globalmente estas afecciones con el sistema nervioso, desafiando visiones alternativas que las consideraban, por ejemplo, de origen cardiovascular.

En su libro «De anima brutorum» (Sobre el alma de los brutos), publicado en 1672, Willis exploró el concepto del «alma animal» o «alma sensitiva», relacionada con las sensaciones, movimientos e impulsos, y la vinculó al «alma racional», exclusiva del hombre y asociada al juicio y raciocinio. Postuló que las enfermedades nerviosas y mentales surgían cuando se alteraban tanto el alma sensitiva como el alma racional. A pesar de parecer especulativo, este trabajo se basó en investigaciones de anatomía comparada en diferentes especies y ofreció una de las primeras exposiciones sistemáticas de las enfermedades neuro-psiquiátricas.

Proporcionó descripciones detalladas de una amplia gama de condiciones, incluyendo trastornos del sueño, coma, apoplejía, vértigo, parálisis, manía, delirios y melancolía. Su creencia de que el cerebro era el centro del comportamiento y la personalidad lo llevó a una conclusión revolucionaria para la época: la histeria tenía un origen cerebral. Esto contrastaba fuertemente con la creencia médica tradicional, que atribuía la histeria al útero, de donde deriva su nombre.

Otras Contribuciones Médicas

La amplitud de los intereses de Willis se extendió a otros campos de la medicina. Su primera etapa profesional, tras un incidente notable de resucitación de un cadáver que aumentó su fama, se enmarcó en la iatroquímica. En su libro «Diatribae duae» (1659), expuso sus ideas iatroquímicas, aplicando este enfoque a la teoría de las fiebres, que interpretó como una "fermentación preternatural" de la sangre. Aunque algunas de sus ideas fisiológicas (como el papel nulo del hígado en la circulación o las fermentaciones de la sangre) fueron superadas, intentó sistematizar la circulación sanguínea desde un punto de vista químico y proporcionó descripciones clínicas y epidemiológicas valiosas.

En la última etapa de su vida, Willis se dedicó a la farmacología con un enfoque que buscaba fundamentos más modernos. Su obra «Pharmaceutice rationalis» (1674-1675) intentó explicar el mecanismo de acción de los medicamentos en el cuerpo. Estudió diversos remedios, como eméticos y diuréticos. Fue en esta obra donde hizo una observación crucial que lo vincula a otra enfermedad: la diabetes mellitus. Willis notó el sabor dulce de la orina de algunos pacientes y cómo las moscas se sentían atraídas por ella. Esta observación, que llevó a la práctica de catar la orina para el diagnóstico, le permitió diferenciar esta condición de la diabetes insípida, añadiendo el término mellitus (dulce como la miel). Por ello, la diabetes mellitus fue conocida durante un tiempo como la "Enfermedad de Willis", un testimonio de su agudeza clínica y su impacto en la medicina más allá de la neurología.

Biografía Breve

Thomas Willis nació el 27 de enero de 1621 en una familia modesta. Estudió artes liberales y medicina en la Universidad de Oxford, un período marcado por la Guerra Civil Inglesa. Fue alumno de William Harvey, el descubridor de la circulación sanguínea, quien influyó en su formación. Obtuvo su título de bachiller en Medicina en 1646. A pesar de una formación médica formal breve debido al conflicto, su habilidad y sus contactos con importantes científicos de la época, como Christopher Wren, Robert Hooke, Robert Boyle e Isaac Newton, así como su ingreso en la Royal Society, catapultaron su carrera.

Se casó con Mary Fell en 1657 y tuvo nueve hijos, aunque la mayoría murieron jóvenes. Tras la restauración de la monarquía en 1660, fue nombrado profesor de filosofía natural en Oxford. Murió en Londres a finales de 1675 a causa de una afección respiratoria y fue enterrado en la Abadía de Westminster.

Comparando Ideas: Willis y sus Predecesores

Para entender la magnitud de las contribuciones de Willis, es útil contrastar sus ideas con las que predominaban antes o durante su tiempo.

ConceptoVisión Anterior/Contemporánea (ej. Galeno, Descartes)Visión de Thomas Willis
NerviosTubos huecos por donde fluyen espíritus (Descartes); Clasificación de nervios craneales (Galeno).Fibras sólidas por donde fluyen espíritus *alrededor* de las fibras; Nueva clasificación de 9 pares craneales.
Glándula PinealSede del alma racional y generación de espíritus animales (Descartes).No considerada la sede principal del alma o espíritus animales en el mismo sentido cartesiano.
Función CerebralEspíritus animales distribuidos globalmente; localizaciones más difusas o centradas en ventrículos.Intentos pioneros de localización específica (corpus striatum: percepción, circunvoluciones: memoria, cerebelo/protuberancia: movimiento).
Círculo Arterial CerebralObservado pero confundido con Rete Mirabile en humanos; descripciones incompletas o con errores funcionales (Wepfer lo describió anatómicamente antes).Primera ilustración completa y precisa; explicación crucial de su función como sistema de seguridad vascular.
HisteriaOriginada en el útero (tradición galénica).Originada en el cerebro.
Enfermedades Nerviosas/MentalesA menudo atribuidas a humores o causas externas; visiones fragmentadas.Intentó relacionarlas con alteraciones del sistema nervioso y el «alma» (sensitiva/racional); primera exposición sistemática de condiciones neuro-psiquiátricas.

Preguntas Frecuentes

¿Por qué se considera a Thomas Willis el padre de la neurología?

Se le considera el padre de la neurología principalmente por dos razones: fue el primero en acuñar y utilizar el término «neurología» para referirse al estudio del sistema nervioso y sus enfermedades, y realizó contribuciones fundamentales a la neuroanatomía y la fisiología nerviosa que sentaron las bases para el desarrollo posterior de la disciplina.

¿Descubrió Thomas Willis el Círculo Arterial que lleva su nombre?

No fue el primero en observar o describir la existencia de esta red vascular. Anatomistas anteriores como Wepfer ya habían proporcionado descripciones anatómicas. Sin embargo, Willis fue el primero en publicar una ilustración completa y precisa de la estructura en su totalidad y, crucialmente, fue el primero en explicar su significado funcional como un sistema de seguridad para la circulación cerebral ante obstrucciones, lo que le valió que la estructura fuera asociada con su nombre.

¿Qué eran los "espíritus animales" para Willis?

Willis, al igual que Descartes y otros pensadores de la época, utilizaba el concepto de "espíritus animales" para explicar las funciones nerviosas y musculares. Sin embargo, a diferencia de Descartes, quien los veía como entidades casi místicas fluyendo por tubos huecos, Willis intentó interpretarlos en términos más físicos y mecanicistas, imaginando que circulaban alrededor de las fibras nerviosas y estaban relacionados con procesos químicos en el cuerpo.

¿Qué es la "Enfermedad de Willis"?

La "Enfermedad de Willis" es un nombre histórico alternativo para la diabetes mellitus. Willis fue el primero en describir el sabor dulce de la orina en pacientes con esta condición y en diferenciarla de la diabetes insípida, añadiendo el término "mellitus" (dulce) a la descripción, lo que llevó a que la enfermedad fuera asociada con él.

¿Cómo cambió Willis la visión sobre la histeria?

Antes de Willis, la histeria se consideraba tradicionalmente una enfermedad de origen uterino (el nombre deriva del griego hystera, útero). Willis, basándose en sus observaciones y su creencia en el cerebro como centro del comportamiento, postuló que la histeria tenía un origen cerebral, un cambio de paradigma fundamental que orientó su estudio hacia el sistema nervioso.

Conclusión

Thomas Willis fue un gigante intelectual de su tiempo, cuyas contribuciones sentaron las bases para el estudio moderno del cerebro y el sistema nervioso. Desde acuñar el término «neurología» hasta proporcionar descripciones anatómicas detalladas y proponer teorías fisiológicas y patológicas, su trabajo fue fundamental. Aunque algunas de sus ideas fueron superadas por el avance científico, su rigor observacional, su intento de aplicar principios mecanicistas a la biología y su visión integradora del sistema nervioso como centro de funciones vitales y patológicas lo establecen firmemente como una figura indispensable en la historia de la medicina y un verdadero pionero de las neurociencias.

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Jesús Porta Etessam

Soy licenciado en Medicina y Cirugía y Doctor en Neurociencias por la Universidad Complutense de Madrid. Me formé como especialista en Neurología realizando la residencia en el Hospital 12 de Octubre bajo la dirección de Alberto Portera y Alfonso Vallejo, donde también ejercí como adjunto durante seis años y fui tutor de residentes. Durante mi formación, realicé una rotación electiva en el Memorial Sloan Kettering Cancer Center.Posteriormente, fui Jefe de Sección en el Hospital Clínico San Carlos de Madrid y actualmente soy jefe de servicio de Neurología en el Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz. Tengo el honor de ser presidente de la Sociedad Española de Neurología, además de haber ocupado la vicepresidencia del Consejo Español del Cerebro y de ser Fellow de la European Academy of Neurology.A lo largo de mi trayectoria, he formado parte de la junta directiva de la Sociedad Española de Neurología como vocal de comunicación, relaciones internacionales, director de cultura y vicepresidente de relaciones institucionales. También dirigí la Fundación del Cerebro.Impulsé la creación del grupo de neurooftalmología de la SEN y he formado parte de las juntas de los grupos de cefalea y neurooftalmología. Además, he sido profesor de Neurología en la Universidad Complutense de Madrid durante más de 16 años.

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