Tu Cerebro Sabe Llegar: Navegación y Metas

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En nuestra vida diaria, navegar por el espacio es una habilidad fundamental. Ya sea que estemos conduciendo a casa, caminando por una nueva ciudad o buscando algo en un supermercado, constantemente dependemos de nuestra capacidad para orientarnos. Esta habilidad compleja implica, al menos, dos procesos clave: saber dónde estamos en un momento dado y saber cómo llegar a nuestro destino final, nuestra meta.

What is the science of navigation?
Navigation is the art or science of determining position and direction – or the process of reading, and controlling the movement of a craft or vehicle from one place to another. It is an ever evolving science.

Aunque la ciencia ha avanzado significativamente en la comprensión de cómo el cerebro codifica nuestra posición actual en el espacio, sorprendentemente se sabe mucho menos sobre los mecanismos neuronales que nos guían específicamente hacia una meta. ¿Cómo representa el cerebro la ubicación de un destino al que nos dirigimos pero que aún no vemos? ¿Qué regiones cerebrales procesan la información que necesitamos para tomar las decisiones correctas en cada bifurcación, para girar en la dirección adecuada y para saber si nos estamos acercando o alejando de nuestro objetivo?

Durante mucho tiempo, las teorías computacionales han postulado que regiones cerebrales específicas deben codificar la proximidad y la dirección hacia una meta para permitir una navegación eficiente. Sin embargo, la evidencia empírica directa de estos mecanismos en el cerebro humano ha sido escasa. Un estudio innovador buscó llenar este vacío, investigando las bases neuronales de la navegación orientada a metas en humanos.

Índice de Contenido

Un Viaje Virtual por el Cerebro Navegante

Para abordar esta pregunta, los investigadores diseñaron un experimento utilizando tecnología de neuroimagen funcional (fMRI) y una simulación virtual altamente precisa de un entorno real. El entorno elegido fue el centro de Londres, recreado fielmente a partir del videojuego "The Getaway". Este juego ofrecía una perspectiva en primera persona a nivel de calle, cubriendo aproximadamente cincuenta kilómetros cuadrados de la ciudad con un detalle impresionante, incluyendo edificios, tiendas, sistemas de circulación (como calles de sentido único) e incluso el tráfico y los transeúntes.

Los participantes en el estudio fueron veinte taxistas varones experimentados de Londres. La elección de taxistas no fue aleatoria; se buscaba asegurar un rendimiento de navegación consistente y preciso, dado su vasto conocimiento de la compleja red de calles de la ciudad. Estos profesionales tenían un promedio de 18.3 años de experiencia laboral y habían vivido en Londres la mayor parte de sus vidas, siendo ajenos a los estímulos experimentales previos al estudio.

Durante el escaneo de fMRI, los taxistas se sentaron en el escáner y navegaron por este Londres virtual utilizando un controlador de juego modificado y compatible con el entorno de resonancia magnética. Su tarea consistía en responder a las solicitudes de "clientes" (escuchadas a través de auriculares) para llevarlos a destinos específicos dentro de la simulación. Para facilitar la navegación en el contexto del escáner y evitar esperas prolongadas o colisiones frustrantes, se utilizó una modificación que permitía a los sujetos atravesar otros vehículos si era necesario, aunque se les instruyó a conducir "legalmente" en la medida de lo posible, tal como lo harían en la realidad. Los propios taxistas confirmaron que la simulación era muy realista y evocaba su experiencia real de conducir por el centro de Londres.

Las rutas de navegación duraban entre 3 y 6 minutos, con períodos de descanso entre ellas. Un aspecto clave del diseño experimental fue la introducción de cambios de destino a mitad de ruta, lo que obligaba a los participantes a recalcular y ajustar su navegación en tiempo real. En algunas rutas, también se solicitaba pasar por una ubicación intermedia ('vía').

Métricas Clave: Proximidad y Dirección a la Meta

Para entender cómo el cerebro guía la navegación hacia una meta, los investigadores se centraron en dos métricas principales que cambian continuamente a medida que uno se mueve en el espacio: la proximidad a la meta y la dirección egocéntrica a la meta. Estas métricas fueron elegidas porque los modelos computacionales predicen que la actividad neuronal debería codificar precisamente esta información.

La Proximidad a la Meta se calculó como la distancia lineal más corta entre la posición actual del sujeto y la ubicación del destino final. Este valor se reescaló entre 0 y 1, donde 1 significaba estar exactamente en la meta y 0 significaba estar en el punto más alejado de la meta en esa ruta particular. Es importante destacar que se utilizó la distancia lineal más corta, no la distancia real del camino que el sujeto debía recorrer (distancia de ruta). Esto se debe a que la distancia lineal, a diferencia de la distancia de ruta (que puede verse afectada por calles de sentido único o atascos), proporciona una medida más directa de cuán "cerca" se está en términos espaciales absolutos.

La Dirección Egocéntrica a la Meta se calculó como el ángulo entre la dirección en la que el sujeto estaba mirando (su rumbo actual) y la dirección ideal en la que debía mirar para apuntar directamente hacia la meta. Este ángulo se colapsó sobre la izquierda y la derecha, de modo que un valor de 0 grados significaba estar mirando directamente hacia la meta, y un valor de 180 grados significaba estar mirando directamente en la dirección opuesta a la meta. Esta métrica es crucial porque la navegación requiere saber no solo cuán cerca se está, sino también hacia dónde dirigirse desde la perspectiva del propio cuerpo.

What is the science of navigation?
Navigation is the art or science of determining position and direction – or the process of reading, and controlling the movement of a craft or vehicle from one place to another. It is an ever evolving science.

Para obtener estos datos con precisión, el rendimiento de navegación de cada sujeto se grabó y analizó detalladamente. Se registraron las ubicaciones y los tiempos en que los sujetos entraban en cruces de calles, se detenían o realizaban giros en U. Las coordenadas geográficas de estos puntos se determinaron utilizando Google Earth y se convirtieron a coordenadas euclidianas. Luego, se utilizó interpolación lineal para estimar la posición espacial de cada sujeto en cada segundo de la navegación. A partir de estas posiciones, se calcularon la proximidad y la dirección egocéntrica a la meta correspondientes para cada segundo.

¿Por qué no se usó la Distancia de Ruta?

El estudio se centró en la proximidad lineal y la dirección egocéntrica porque son medidas que informan directamente sobre cómo *guiar* la navegación. La distancia de ruta, por otro lado, no proporciona una guía sobre hacia dónde girar. Además, en un entorno urbano complejo como Londres, la distancia de ruta puede ser considerablemente mayor que la distancia lineal debido a las restricciones de tráfico, los sistemas de sentido único, etc. El texto del estudio menciona ejemplos en los que los sujetos estaban físicamente muy cerca de la meta (baja distancia lineal, alta proximidad reescalada) pero aún tenían un camino largo por recorrer para alcanzarla debido a la estructura de las calles. Por lo tanto, la proximidad lineal y la dirección egocéntrica son variables más relevantes para entender los mecanismos de guía neuronal.

Las Áreas Cerebrales Involucradas

Al combinar los datos de actividad cerebral obtenidos mediante fMRI con las métricas de proximidad y dirección calculadas segundo a segundo, los investigadores pudieron identificar qué regiones del cerebro mostraban actividad que se correlacionaba significativamente con estas variables relacionadas con la meta.

Los resultados revelaron un sistema de guía de navegación distribuido en el cerebro humano, involucrando a tres regiones principales:

  • Corteza Prefrontal Medial (mPFC): La actividad en esta región mostró una correlación *positiva* con la proximidad a la meta. Esto significa que a medida que los sujetos se acercaban a su destino (mayor valor de proximidad reescalada), la actividad en la corteza prefrontal medial aumentaba. Esta área podría estar involucrada en monitorizar el progreso hacia la meta o en mantener una representación del valor de la meta a medida que se aproxima.
  • Región Subicular/Entorrinal (Derecha): La actividad en una región específica del lóbulo temporal medial, abarcando partes del subículo y la corteza entorrinal en el hemisferio derecho, mostró una correlación *negativa* con la proximidad a la meta. Esto implica que a medida que los sujetos se acercaban a su destino, la actividad en esta área disminuía. Dada la conocida participación de la corteza entorrinal en la navegación (especialmente a través de las células de red), este hallazgo sugiere un papel en el seguimiento de la distancia restante o quizás en la codificación de la "distancia a la meta" de una manera inversa a la proximidad lineal.
  • Corteza Parietal Posterior (Bilateral): La actividad en la corteza parietal posterior, en ambos hemisferios, mostró una correlación con la dirección egocéntrica a la meta. Esto sugiere que esta región está involucrada en procesar la información espacial relevante para la propia orientación del cuerpo en relación con la meta, es decir, el ángulo hacia el cual el sujeto necesita girar para dirigirse al destino. La corteza parietal posterior es conocida por su papel en el procesamiento espacial y la integración de información sensorial y motora, lo que la convierte en una candidata lógica para esta función.

Estos hallazgos proporcionan evidencia empírica directa de un sistema neuronal dedicado a la guía de navegación hacia metas en el cerebro humano. Definen con mayor precisión las contribuciones específicas de la Corteza Prefrontal Medial, la Región Subicular/Entorrinal y la Corteza Parietal Posterior a este proceso crucial.

Tabla Resumen de Hallazgos

Área CerebralInformación CodificadaCorrelación con ProximidadCorrelación con Dirección Egocéntrica
Corteza Prefrontal Medial (mPFC)Proximidad a la MetaPositiva (aumenta al acercarse)No significativa (en este estudio)
Región Subicular/Entorrinal (Derecha)Proximidad a la MetaNegativa (disminuye al acercarse)No significativa (en este estudio)
Corteza Parietal Posterior (Bilateral)Dirección Egocéntrica a la MetaNo significativa (en este estudio)Sí (relacionada con el ángulo a la meta)

Implicaciones Más Amplias

Más allá de la navegación espacial, estos hallazgos podrían tener implicaciones más amplias para comprender cómo el cerebro monitoriza e integra diferentes tipos de información en el servicio del comportamiento dirigido a objetivos en general. La navegación hacia una meta en el espacio comparte principios con la búsqueda de otros tipos de "metas", ya sean cognitivas, financieras o sociales. Entender cómo el cerebro rastrea el progreso hacia un objetivo y ajusta el comportamiento en función de la "distancia" (conceptual o espacial) y la "dirección" (la acción correcta a tomar) podría arrojar luz sobre una amplia gama de procesos conductuales.

Este estudio destaca la complejidad del sistema de navegación humano, que va más allá de simplemente saber dónde estamos. Implica un sistema especializado para procesar la información necesaria para la guía activa hacia un destino, con diferentes regiones cerebrales asumiendo roles complementarios en el seguimiento de la distancia y la dirección a la Meta.

Preguntas Frecuentes sobre la Navegación Cerebral

¿Por qué se utilizaron taxistas de Londres en este estudio?
Se eligieron taxistas por su vasta experiencia y conocimiento de la compleja red de calles de Londres, lo que garantizaba un rendimiento de navegación experto y consistente durante la tarea en el escáner fMRI. Esto ayudaba a asegurar que las activaciones cerebrales observadas estuvieran relacionadas con la navegación eficiente hacia metas.
¿Es la navegación en realidad virtual comparable a la navegación en el mundo real para el cerebro?
Aunque no es idéntica, estudios previos y la propia experiencia de los taxistas en este estudio sugieren que las simulaciones virtuales bien diseñadas de entornos reales involucran muchos de los mismos procesos cerebrales y estrategias de navegación que se usan en el mundo real. El realismo del entorno virtual de Londres fue un factor clave para esto.
¿Qué otras partes del cerebro están involucradas en la navegación?
La navegación es una función distribuida que involucra muchas áreas. El hipocampo es particularmente conocido por su papel en la creación y el uso de mapas cognitivos y la codificación de la posición actual (a través de células de lugar). Otras áreas como la corteza retroesplenial y el precúneo también son importantes. Sin embargo, este estudio se centró específicamente en las áreas que codifican información sobre la *meta* durante la navegación activa.
¿Qué significa que una actividad cerebral esté correlacionada positivamente con la proximidad?
Una correlación positiva significa que a medida que el valor de la proximidad aumenta (es decir, a medida que el sujeto se acerca a la meta, ya que la proximidad se escaló de 0 a 1 donde 1 es la meta), la actividad en esa región cerebral también aumenta. La correlación negativa significa lo contrario: a medida que la proximidad aumenta (se acerca a la meta), la actividad disminuye.
¿Este estudio ayuda a entender los problemas de navegación?
Sí, al identificar las áreas cerebrales y la información que procesan durante la navegación normal hacia metas, este tipo de investigación sienta las bases para comprender qué sale mal en condiciones que afectan la navegación, como en algunas enfermedades neurológicas o lesiones cerebrales. También puede informar el diseño de ayudas a la navegación o terapias de rehabilitación.

En resumen, la capacidad de encontrar nuestro camino hacia un destino es un pilar de nuestra interacción con el mundo. Este estudio nos acerca un paso más a la comprensión de cómo nuestro cerebro, a través de la acción coordinada de regiones como la Corteza Prefrontal Medial, la Región Subicular/Entorrinal y la Corteza Parietal Posterior, procesa la información esencial de proximidad y dirección para guiarnos eficazmente hacia nuestras Metas.

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Jesús Porta Etessam

Soy licenciado en Medicina y Cirugía y Doctor en Neurociencias por la Universidad Complutense de Madrid. Me formé como especialista en Neurología realizando la residencia en el Hospital 12 de Octubre bajo la dirección de Alberto Portera y Alfonso Vallejo, donde también ejercí como adjunto durante seis años y fui tutor de residentes. Durante mi formación, realicé una rotación electiva en el Memorial Sloan Kettering Cancer Center.Posteriormente, fui Jefe de Sección en el Hospital Clínico San Carlos de Madrid y actualmente soy jefe de servicio de Neurología en el Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz. Tengo el honor de ser presidente de la Sociedad Española de Neurología, además de haber ocupado la vicepresidencia del Consejo Español del Cerebro y de ser Fellow de la European Academy of Neurology.A lo largo de mi trayectoria, he formado parte de la junta directiva de la Sociedad Española de Neurología como vocal de comunicación, relaciones internacionales, director de cultura y vicepresidente de relaciones institucionales. También dirigí la Fundación del Cerebro.Impulsé la creación del grupo de neurooftalmología de la SEN y he formado parte de las juntas de los grupos de cefalea y neurooftalmología. Además, he sido profesor de Neurología en la Universidad Complutense de Madrid durante más de 16 años.

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