What is the confirmation bias of perception?

El Sesgo de Confirmación en la Percepción

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Nuestra mente es una máquina asombrosa, capaz de procesar vastas cantidades de información y dar sentido al mundo que nos rodea. Sin embargo, esta capacidad no está exenta de peculiaridades. Una de las más estudiadas y relevantes en el campo de la psicología y la neurociencia es el fenómeno conocido como sesgo de confirmación. Este sesgo influye profundamente en cómo buscamos, interpretamos y recordamos la información, llevándonos a menudo a reforzar nuestras creencias preexistentes en lugar de desafiarlas.

Entender el sesgo de confirmación es crucial porque moldea nuestras decisiones, nuestras interacciones sociales y nuestra comprensión de la realidad. No es un fallo deliberado, sino un atajo cognitivo automático e involuntario que, aunque a veces útil, puede tener consecuencias significativas en nuestra capacidad para evaluar la información de manera objetiva.

What is the confirmation bias of perception?
People display this bias when they select information that supports their views, ignoring contrary information or when they interpret ambiguous evidence as supporting their existing attitudes. The effect is strongest for desired outcomes, for emotionally charged issues and for deeply entrenched beliefs.
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¿Qué es Exactamente el Sesgo de Confirmación?

El concepto de sesgo de confirmación, aunque utilizado anteriormente de forma más general, fue refinado por el psicólogo inglés Peter Wason. Él lo definió como “una preferencia por la información que es consistente con una hipótesis en lugar de información que se opone a ella”. En esencia, se trata de un efecto en el procesamiento de la información donde las personas tienden a favorecer los datos que confirman sus propias creencias o hipótesis y a desestimar o ignorar aquellos que las contradicen.

Es importante distinguir el sesgo de confirmación de lo que a veces se llama el efecto de confirmación conductual, más conocido como profecía autocumplida. En este último caso, son las expectativas de una persona las que influyen en su propio comportamiento, provocando el resultado esperado. El sesgo de confirmación, en cambio, se centra en cómo procesamos la información externa.

Algunos psicólogos restringen el término a la colección selectiva de evidencia que apoya lo que uno ya cree, ignorando o rechazando la evidencia que sugiere una conclusión diferente. Otros lo aplican de manera más amplia a la tendencia a preservar las creencias existentes al buscar evidencia, interpretarla o recordarla de la memoria. Lo fundamental es recordar que el sesgo de confirmación es un resultado de estrategias automáticas, no intencionales, en lugar de un engaño deliberado.

Las Raíces del Sesgo de Confirmación: Procesamiento de Información

Existen varias explicaciones principales basadas en el procesamiento de la información para entender por qué ocurre el sesgo de confirmación. Estas explicaciones a menudo se superponen y se combinan para ofrecer una imagen más completa.

Explicaciones Cognitivas vs. Motivacionales

Según Robert MacCoun, la mayor parte del procesamiento sesgado de la evidencia ocurre a través de una combinación de mecanismos “fríos” (cognitivos) y “calientes” (motivados).

Las explicaciones cognitivas para el sesgo de confirmación se basan en las limitaciones inherentes a nuestra capacidad para manejar tareas complejas y en los atajos, o heurísticas, que utilizamos. Por ejemplo, las personas pueden juzgar la fiabilidad de la evidencia utilizando la heurística de disponibilidad, es decir, cuán fácilmente una idea particular viene a la mente. También es posible que solo podamos enfocarnos en un pensamiento a la vez, lo que dificulta la prueba de hipótesis alternativas en paralelo. Otra heurística es la estrategia de prueba positiva, identificada por Klayman y Ha, en la que las personas prueban una hipótesis examinando casos en los que esperan que ocurra una propiedad o evento. Esta heurística evita la difícil o imposible tarea de determinar cuán diagnóstico será cada posible pregunta. Sin embargo, no es universalmente fiable, por lo que las personas pueden pasar por alto desafíos a sus creencias existentes.

Las explicaciones motivacionales implican el efecto del deseo en la creencia. Se sabe que las personas prefieren los pensamientos positivos a los negativos de diversas maneras; esto se llama el “principio de Pollyanna”. Aplicado a argumentos o fuentes de evidencia, esto podría explicar por qué las conclusiones deseadas son más propensas a ser consideradas verdaderas. Según experimentos que manipulan la deseabilidad de la conclusión, las personas exigen un alto estándar de evidencia para ideas desagradables y un bajo estándar para ideas preferidas. En otras palabras, se preguntan: “¿Puedo creer esto?” para algunas sugerencias, y “¿Debo creer esto?” para otras. Aunque la consistencia es una característica deseable de las actitudes, una necesidad excesiva de consistencia es otra fuente potencial de sesgo porque puede impedir que las personas evalúen de forma neutra información nueva y sorprendente.

La psicóloga social Ziva Kunda combina las teorías cognitivas y motivacionales, argumentando que la motivación crea el sesgo, pero los factores cognitivos determinan el tamaño del efecto.

Análisis Costo-Beneficio

Las explicaciones en términos de análisis costo-beneficio asumen que las personas no solo prueban hipótesis de manera desinteresada, sino que evalúan los costos de diferentes errores. Utilizando ideas de la psicología evolutiva, James Friedrich sugiere que las personas no apuntan principalmente a la verdad al probar hipótesis, sino que intentan evitar los errores más costosos. Por ejemplo, los empleadores podrían hacer preguntas sesgadas en las entrevistas de trabajo porque están enfocados en eliminar candidatos no adecuados.

El refinamiento de esta teoría por Yaacov Trope y Akiva Liberman asume que las personas comparan los dos tipos diferentes de error: aceptar una hipótesis falsa o rechazar una hipótesis verdadera. Por ejemplo, alguien que subestima la honestidad de un amigo podría tratarlo con sospecha y así socavar la amistad. Sobreestimar la honestidad del amigo también puede ser costoso, pero menos. En este caso, sería racional buscar, evaluar o recordar evidencia de su honestidad de manera sesgada.

Cuando alguien da una impresión inicial de ser introvertido o extrovertido, las preguntas que coinciden con esa impresión parecen más empáticas. Esto sugiere que al hablar con alguien que parece ser introvertido, es un signo de mejores habilidades sociales preguntar: “¿Te sientes incómodo en situaciones sociales?” en lugar de “¿Te gustan las fiestas ruidosas?”. La conexión entre el sesgo de confirmación y las las habilidades sociales fue corroborada por un estudio sobre cómo los estudiantes universitarios conocen a otras personas. Los estudiantes con alta autovigilancia, que son más sensibles a su entorno y a las normas sociales, hicieron más preguntas coincidentes al entrevistar a un miembro del personal de alto estatus que al conocer a compañeros de estudio.

Pensamiento Exploratorio vs. Confirmatorio

Los psicólogos Jennifer Lerner y Philip Tetlock distinguen dos tipos diferentes de procesos de pensamiento. El pensamiento exploratorio considera neutralmente múltiples puntos de vista e intenta anticipar todas las posibles objeciones a una posición particular, mientras que el pensamiento confirmatorio busca justificar un punto de vista específico.

Lerner y Tetlock dicen que cuando las personas esperan justificar su posición ante otros cuyas opiniones ya conocen, tenderán a adoptar una posición similar a la de esas personas y luego utilizarán el pensamiento confirmatorio para reforzar su propia credibilidad. Sin embargo, si las partes externas son demasiado agresivas o críticas, las personas se desconectarán por completo del pensamiento y simplemente afirmarán sus opiniones personales sin justificación.

Lerner y Tetlock afirman que las personas solo se esfuerzan por pensar de manera crítica y lógica cuando saben de antemano que necesitarán explicarse a otros que están bien informados, genuinamente interesados en la verdad y cuyas opiniones aún no conocen. Dado que esas condiciones rara vez existen, argumentan, la mayoría de las personas utilizan el pensamiento confirmatorio la mayor parte del tiempo.

El Origen en el "Make-Believe" Infantil

La psicóloga del desarrollo Eve Whitmore ha argumentado que las creencias y los sesgos involucrados en el sesgo de confirmación tienen sus raíces en el afrontamiento infantil a través del “make-believe” (juego de simulación o fantasía), que se convierte en “la base para formas más complejas de autoengaño e ilusión en la edad adulta”. La fricción causada por el cuestionamiento en la adolescencia con el desarrollo del pensamiento crítico puede llevar a la racionalización de creencias falsas, y el hábito de dicha racionalización puede volverse inconsciente con los años.

Adquisición Óptima de Información

Investigaciones recientes en economía han desafiado la visión tradicional del sesgo de confirmación como una falla puramente cognitiva. Bajo condiciones en las que adquirir y procesar información es costoso, buscar evidencia confirmatoria puede ser en realidad una estrategia óptima. En lugar de buscar evidencia contraria o desconfirmatoria, puede ser más eficiente enfocarse en fuentes que probablemente se alineen con las creencias existentes, dadas las restricciones de tiempo y recursos.

El economista Weijie Zhong ha desarrollado un modelo que demuestra que los individuos que deben tomar decisiones bajo presión de tiempo, y que enfrentan costos por obtener más información, a menudo preferirán señales confirmatorias. Según este modelo, cuando los individuos creen firmemente en una cierta hipótesis, buscan óptimamente información que la confirme, permitiéndoles construir confianza de manera más eficiente. Si las señales confirmatorias esperadas no se reciben, su confianza en la hipótesis inicial disminuirá gradualmente, llevando a la actualización de la creencia. Este enfoque muestra que buscar confirmación no es necesariamente sesgado, sino que puede ser una asignación racional de atención y recursos limitados.

Diferencias Individuales: El Myside Bias

Relacionado con el sesgo de confirmación, encontramos el concepto de myside bias (sesgo de mi lado). Este término, acuñado por David Perkins, se refiere a una preferencia por el “lado” propio de un problema. Aunque alguna vez se creyó que el myside bias estaba correlacionado con la inteligencia, estudios han demostrado que puede estar más influenciado por la capacidad de pensar racionalmente que por el nivel de inteligencia.

El myside bias puede causar una incapacidad para evaluar de manera efectiva y lógica el lado opuesto de un argumento. Los estudios han afirmado que el myside bias es una ausencia de “open-mindedness activa”, lo que significa la búsqueda activa de por qué una idea inicial podría ser incorrecta. Típicamente, el myside bias se operacionaliza en estudios empíricos como la cantidad de evidencia utilizada en apoyo de su lado en comparación con el lado opuesto.

Un estudio ha encontrado diferencias individuales en el myside bias, investigando diferencias adquiridas a través del aprendizaje en un contexto cultural y que son mutables. Se encontró una diferencia individual importante en la argumentación. Los estudios han sugerido que diferencias individuales como la capacidad de razonamiento deductivo, la capacidad para superar el sesgo de creencias, la comprensión epistemológica y la disposición al pensamiento son predictores significativos del razonamiento y la generación de argumentos, contraargumentos y refutaciones.

Un estudio de Christopher Wolfe y Anne Britt también investigó cómo las opiniones de los participantes sobre “¿qué hace un buen argumento?” pueden ser una fuente de myside bias que influye en la forma en que una persona formula sus propios argumentos. El estudio investigó las diferencias individuales de los esquemas de argumentación y pidió a los participantes que escribieran ensayos. Los participantes fueron asignados aleatoriamente a escribir ensayos a favor o en contra de su lado preferido de un argumento y se les dieron instrucciones de investigación que adoptaron un enfoque equilibrado o uno sin restricciones. Las instrucciones de investigación equilibrada dirigieron a los participantes a crear un argumento “equilibrado”, es decir, que incluyera tanto pros como contras; las instrucciones de investigación sin restricciones no incluyeron nada sobre cómo crear el argumento.

En general, los resultados revelaron que las instrucciones de investigación equilibrada aumentaron significativamente la incidencia de información opuesta en los argumentos. Estos datos también revelan que la creencia personal no es una fuente de myside bias; sin embargo, aquellos participantes que creen que un buen argumento es aquel que se basa en hechos son más propensos a exhibir myside bias que otros participantes. Esta evidencia es consistente con las afirmaciones propuestas en el artículo de Baron: que las opiniones de las personas sobre lo que constituye un buen pensamiento pueden influir en cómo se generan los argumentos.

Preguntas Frecuentes sobre el Sesgo de Confirmación

¿El sesgo de confirmación es algo malo?
No necesariamente es “malo” en el sentido moral. Es una característica inherente del procesamiento cognitivo humano, un atajo mental que puede ser eficiente, pero que también puede llevar a errores de juicio y a la resistencia al cambio de creencias.
¿Es lo mismo que la terquedad?
Aunque ambos implican adherirse a creencias, el sesgo de confirmación es un proceso cognitivo automático e inconsciente en la forma en que procesamos la información, mientras que la terquedad es más una característica de personalidad o comportamiento consciente de resistencia.
¿Puede la inteligencia protegernos del sesgo de confirmación?
La investigación sugiere que la inteligencia por sí sola no es suficiente. La capacidad de pensamiento racional y la disposición a ser “open-minded” activamente son factores más importantes para mitigar el myside bias, un tipo relacionado de sesgo.
¿Cómo afecta el sesgo de confirmación a la toma de decisiones?
Al favorecer la información que confirma nuestras ideas iniciales, podemos pasar por alto evidencia crítica que podría llevarnos a tomar una decisión diferente o más informada. Esto puede ser problemático en áreas como la inversión, la medicina o incluso las relaciones personales.
¿Es posible evitar el sesgo de confirmación por completo?
Es muy difícil, si no imposible, eliminarlo por completo ya que es un proceso automático. Sin embargo, ser consciente de su existencia y aplicar estrategias como buscar activamente información contradictoria, considerar perspectivas alternativas y practicar la “open-mindedness activa” puede ayudar a mitigar sus efectos.

Conclusión

El sesgo de confirmación es un fenómeno fascinante que revela la compleja interacción entre nuestros procesos cognitivos y motivacionales. No es una simple falla, sino una manifestación de cómo nuestras mentes buscan la coherencia y operan bajo limitaciones de procesamiento y tiempo. Desde las heurísticas cognitivas hasta las motivaciones inconscientes y las estrategias de costo-beneficio, múltiples factores contribuyen a nuestra tendencia a ver lo que esperamos ver.

Comprender el sesgo de confirmación y sus primos, como el myside bias, nos ofrece una ventana a las peculiaridades de la mente humana. Aunque puede ser un obstáculo para el pensamiento crítico y la toma de decisiones objetiva, la conciencia de su existencia es el primer paso para contrarrestar sus efectos. Al reconocer nuestra inclinación natural a favorecer la confirmación, podemos esforzarnos conscientemente por buscar una imagen más completa y equilibrada del mundo.

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Jesús Porta Etessam

Soy licenciado en Medicina y Cirugía y Doctor en Neurociencias por la Universidad Complutense de Madrid. Me formé como especialista en Neurología realizando la residencia en el Hospital 12 de Octubre bajo la dirección de Alberto Portera y Alfonso Vallejo, donde también ejercí como adjunto durante seis años y fui tutor de residentes. Durante mi formación, realicé una rotación electiva en el Memorial Sloan Kettering Cancer Center.Posteriormente, fui Jefe de Sección en el Hospital Clínico San Carlos de Madrid y actualmente soy jefe de servicio de Neurología en el Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz. Tengo el honor de ser presidente de la Sociedad Española de Neurología, además de haber ocupado la vicepresidencia del Consejo Español del Cerebro y de ser Fellow de la European Academy of Neurology.A lo largo de mi trayectoria, he formado parte de la junta directiva de la Sociedad Española de Neurología como vocal de comunicación, relaciones internacionales, director de cultura y vicepresidente de relaciones institucionales. También dirigí la Fundación del Cerebro.Impulsé la creación del grupo de neurooftalmología de la SEN y he formado parte de las juntas de los grupos de cefalea y neurooftalmología. Además, he sido profesor de Neurología en la Universidad Complutense de Madrid durante más de 16 años.

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