What are the disadvantages of cognitive neuroscience?

Desventajas y Problemas en Neurociencia Cognitiva

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La neurociencia cognitiva ha experimentado un crecimiento explosivo en las últimas dos décadas. Miles de investigadores trabajan activamente en laboratorios de todo el mundo, generando una avalancha de datos gracias a técnicas de investigación avanzadas como la resonancia magnética funcional (fMRI), el electroencefalograma (EEG), la magnetoencefalografía (MEG) y la tomografía magnética transcraneal (TMG). La información se comparte ampliamente en línea, y conferencias y talleres se multiplican. Sin embargo, a pesar de esta enorme inversión de esfuerzo y recursos, problemas fundamentales como el problema mente-cerebro y otras cuestiones relacionadas siguen sin resolverse. Esta situación paradójica plantea preguntas cruciales: ¿Podemos realmente resolver estos problemas en el futuro? ¿Qué tipo de ciencia es, en realidad, la neurociencia cognitiva?

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La neurociencia cognitiva es un subdominio de la ciencia cognitiva. Uno de los problemas principales en la ciencia cognitiva ha sido la cuestión de la representación (y la conciencia). En las últimas décadas, surgieron diversos enfoques para abordar la representación, como el computacionalismo, el conexionismo y los sistemas dinámicos, a los que más recientemente se sumaron la cognición corporizada y situada. Todos estos enfoques buscaban responder preguntas clave sobre la existencia, contenido y formato de las representaciones mentales. Paradójicamente, aunque la mayoría de los investigadores aceptan alguna forma de reduccionismo, las preguntas sobre el estatus de lo mental persisten. El marco principal en la neurociencia cognitiva a menudo se basa en las correlaciones de estados mentales con patrones neuronales de activación. No obstante, estas relaciones de "correlación" en sí mismas generan serios problemas en el campo.

Problemas Fundamentales No Resueltos

A pesar del progreso significativo, especialmente en tecnología de neuroimagen funcional, que ofreció esperanza para comprender la relación entre estados mentales y actividad neuronal, parece improbable que en un futuro cercano se encuentren soluciones reales a los problemas principales. Por el contrario, las nuevas herramientas de investigación a menudo generan respuestas cada vez más controvertidas. ¿Llevarán realmente estos resultados empíricos a conclusiones correctas sobre los problemas centrales de la neurociencia cognitiva?

El Elusivo Problema del "Binding"

Un problema persistente en la neurociencia cognitiva es el problema del "binding" o la integración. Diversos investigadores plantean diferentes formas de integración: espacial o temporal, consciente o inconsciente, visual (vincular color, forma, movimiento, tamaño y ubicación de un objeto perceptual o vincular varios objetos), auditiva, cognitiva (cómo un concepto se conecta a un percepto), integración en la comprensión del lenguaje, en el razonamiento, integración multimodal, sensoriomotora, integración de la memoria y las causas de una experiencia consciente unificada. Se ha sugerido que el mecanismo de integración está "casi en todas partes en el cerebro y en todos los niveles de procesamiento".

What are the disadvantages of cognitive neuroscience?
The parts of the brain are all somehow interconnected; it is not possible to isolate the neural patterns that correspond to any cognitive process; consciousness and all its relatives (thinking, reasoning, decision-making, problem solving, and intelligence) are the most problematic notions in cognitive neuroscience, etc ...

Consideremos la integración visual: un objeto tiene características visuales (color, orientación, movimiento, etc.) vinculadas a áreas neuronales particulares. Las correlaciones pasadas (color con V4, movimiento con MT/V5) son ahora mucho más problemáticas. Dado que percibimos un objeto singular con varias características, se necesita un mecanismo que las integre en una entidad única. Surgen muchas preguntas: ¿Qué procesos mentales (conscientes o inconscientes) crean esta integración? Si hay fuertes debates sobre las correlaciones entre una característica mental (como el color) y algunas áreas neuronales, es mucho más difícil responder qué mecanismo neuronal se correlaciona con la unidad de un objeto percibido.

Se han propuesto dos enfoques principales: la teoría de integración de características (FIT) de Treisman y la teoría de sincronización o codificación temporal. En la FIT, la atención juega un papel esencial, pero la atención es una noción muy poco clara hoy en día. La propia Treisman ha modificado su enfoque a lo largo de los años, y existen numerosas críticas. Algunos experimentos sugieren que la atención no es necesaria para la integración en la memoria a corto plazo. La FIT sigue siendo muy controvertida.

Muchos científicos proponen que la sincronización de los procesos neuronales es la solución para el problema del "binding". Se cree que las características perceptuales de un objeto se integran a través de oscilaciones sincronizadas. Aunque es una alternativa bastante aceptada, también tiene muchos críticos. La investigación reciente ha producido más confusión y resultados poco claros sobre el papel de las oscilaciones en los procesos cognitivos/conscientes. Las asociaciones entre funciones/estados mentales y oscilaciones han cambiado drásticamente; no hay una correspondencia estricta entre una banda de frecuencia y un proceso cognitivo. En conclusión, no existe una alternativa al binding problem que sea aceptada por la mayoría de los investigadores.

La Noción Problemática de la Localización

La avalancha de resultados empíricos de la fMRI impulsó enormemente la idea de la localización de funciones mentales en áreas cerebrales específicas. Si bien las teorías extremas (teoría de la célula única vs. teoría holística) han sido matizadas, la visión predominante es que cada estado mental se correlaciona con áreas neuronales distribuidas. Sin embargo, esta noción de localización es en sí misma problemática.

Experimentos recientes complican el panorama. Por ejemplo, se ha demostrado que áreas visuales tempranas (V1 y V2) no solo están involucradas en el procesamiento básico, sino también en la pertenencia de bordes, la atención top-down y la integración de características como color y movimiento, que se creía que se procesaban en áreas distintas. Esto desafía la idea de una estricta segregación funcional.

Otro experimento crucial mostró que el córtex visual primario (V1) contiene información no solo sobre la dirección del movimiento y el color, sino también sobre la conjunción de estas dos características, a pesar de que otras áreas (V4, V5/MT) muestren sesgos por una característica u otra. La información sobre ambas características y su conjunción estaba presente en casi todas las regiones corticales visuales. Esto debilita la idea de una localización simple y segregada.

Además, otros elementos como los neurotransmisores, la retroalimentación de diferentes partes del cerebro, las oscilaciones sincronizadas, los procesos reentrantes e incluso la red por defecto complican la imagen de la localización y el binding. Es crucial ser conscientes de las condiciones particulares de observación al analizar los resultados de la tecnología de neuroimagen. La conjetura sobre la conjunción basada únicamente en el disparo neuronal puede ser arriesgada, ya que las neuronas probablemente hacen "más que disparar impulsos". Dado que la localización se basa en la noción problemática de correlaciones, surge la pregunta: ¿Puede una ciencia real construirse sobre "localizaciones"?

Importantes filósofos de la neurociencia cognitiva han admitido que la percepción de un objeto simple puede correlacionarse con más de 30 áreas neuronales. Incluso quienes eran optimistas sobre la localización han sugerido que las nociones de "localización" y "áreas cerebrales" necesitan ser reconceptualizadas. Se propone combinar mecanismos con enfoques de sistemas dinámicos y aclarar la actividad intrínseca del cerebro. La especificidad funcional y la integración, conceptos clave en estos nuevos enfoques, son bastante similares a las nociones de binding problem y localización, lo que sugiere que los problemas fundamentales persisten bajo diferentes nombres.

Limitaciones de las Técnicas de Neuroimagen

Las técnicas de neuroimagen, aunque poderosas, tienen limitaciones inherentes. La fMRI y la PET, por ejemplo, operan a un "macro-nivel" (grandes patrones neuronales), mientras que algunos argumentan que los procesos mentales son resultados de interacciones a nivel micro. Si esto es así, los resultados de la neuroimagen en cuanto a localización serían incorrectos.

Un ejemplo notable de escepticismo proviene de investigadores que argumentan que la actividad cerebral asociada con la actividad mental está ampliamente distribuida y que la idea de una localización frenológica debe ser rechazada. Consideran que las herramientas actuales operan en el "nivel de análisis" incorrecto y que la mente se comprendería mejor a nivel microscópico. Se argumenta que cualquier tarea mental involucra casi con certeza el cerebro completo, que las partes están interconectadas y que es imposible aislar patrones neuronales correspondientes a cualquier proceso cognitivo.

Además, las técnicas de neuroimagen pueden no captar la actividad de "neuronas silenciosas", que es importante para muchos procesos cognitivos. Si la arquitectura del cerebro es modular, algunos argumentan que nunca seremos capaces de mapear módulos mentales en estructuras cerebrales porque una mente unificada no tiene componentes en sí misma. El esquema tradicional de "entrada-elaboración-salida" (percepción-cognición-acción) es probablemente una simplificación excesiva engañosa.

Un estudio emblemático investigó las correlaciones entre medidas conductuales/de autoinforme (personalidad, emoción) y medidas de activación cerebral obtenidas con fMRI. Los resultados mostraron que estas correlaciones eran "imposiblemente altas" dadas las limitaciones de fiabilidad tanto de la fMRI como de las medidas psicológicas. Esto sugiere problemas metodológicos serios en la asociación de funciones cognitivas o rasgos de personalidad con áreas cerebrales específicas.

Las herramientas de neuroimagen asocian áreas neuronales con funciones cognitivas, pero no podemos estar seguros de que el proceso cognitivo estudiado esté totalmente aislado de otros procesos. La actividad neuronal observada podría ser el resultado de una computación neural confusa que no es necesaria para el proceso supuestamente bajo estudio. Como se ha señalado, ninguna metodología en neurociencia cognitiva es perfecta.

La "Energía Oscura" del Cerebro

Otro problema importante es el concepto de la "red neuronal por defecto" o la "energía oscura del cerebro". La cuestión es que el cerebro aparentemente usa la mayor parte de su energía para funciones no contabilizadas, una "energía oscura" en términos astronómicos. Menos del 1% de la energía cerebral se usa para responder a las demandas del entorno externo. La mayor parte del coste se debe a la actividad funcional intrínseca, que excede con creces la actividad evocada por tareas específicas. Pero, ¿qué significa "actividad intrínseca"? Se proponen respuestas como cognición espontánea, facilitación de respuestas a estímulos o predicción de demandas ambientales. Esta función por defecto es una propiedad de todas las áreas cerebrales. El problema fundamental es que la fMRI y la PET no proporcionan información sobre esta energía intrínseca del cerebro. ¿Qué tipo de explicación obtenemos entonces con estas herramientas?

Otros Desafíos y Nociones Problemáticas

Otros problemas importantes incluyen la relación entre las entradas sensoriales y los estados perceptuales, como la "percepción constructiva" o el "relleno perceptual". El cerebro "rellena" el punto ciego, color, patrones y movimiento. Percibimos a todo color y alta resolución solo en el centro de la mirada, pero la escena percibida es coherente. No entendemos cómo surge el reconocimiento independiente de la posición a partir de células que tienen preferencias de posición. ¿Cuál es la relación entre los patrones neuronales y el punto de vista desde el que se percibe un objeto? ¿Cómo crea el cerebro una representación 3D a partir de información 2D de la retina? ¿Cómo distinguimos entre lo que realmente "percibimos" y lo que es "rellenado" por el cerebro?

La evolución de las áreas de Brodmann, que ahora superan las 100, correlacionadas con funciones especializadas, también plantea desafíos. Para correlacionar estas funciones mentales con áreas neurales, debemos considerar la materia blanca y las regiones subcorticales. El córtex interactúa constantemente con "órganos satélite" importantes como el tálamo, los ganglios basales, el cerebelo, el hipocampo y las regiones límbicas, entre otros. Esto hace que la localización sea una tarea casi imposible en neurociencia cognitiva.

Manuales recientes sobre neurociencia cognitiva subrayan que los resultados en muchos temas siguen siendo controvertidos. Por ejemplo, el papel de V4 en la codificación del color es "demasiado simplista", ya que otras áreas están involucradas. La integración de señales de diferentes modalidades (visual y auditiva) es un problema difícil de resolver, y aún queda mucho por aprender sobre cómo interactúan las modalidades sensoriales. Cada vez más investigadores consideran necesaria la "integración multimodal", combinando resultados de diferentes aparatos (fMRI y EEG, fMRI y PET) para obtener una caracterización más completa de la actividad cerebral durante el procesamiento cognitivo.

La conclusión que emerge es que muchos de los problemas investigados son causados por la noción de correlaciones, que refleja una mezcla de entidades/procesos de diferentes ciencias particulares: neurociencia y psicología. En este contexto, la fiabilidad y el alcance explicativo de los hallazgos actuales son objeto de debate constante.

Preguntas Frecuentes sobre las Desventajas

¿Ha resuelto la neurociencia cognitiva el problema mente-cerebro?

No, a pesar de décadas de intensa investigación y avances tecnológicos, el problema mente-cerebro y otras cuestiones fundamentales siguen sin resolverse.

¿Qué es el problema del "binding" y por qué es un desafío?

El problema del "binding" se refiere a cómo el cerebro integra diferentes características de un objeto (como color, forma, movimiento) o diferentes tipos de información (sensorial, cognitiva) para crear una experiencia o representación unificada. Es un desafío porque no hay un mecanismo neuronal o teoría ampliamente aceptada que explique cómo ocurre esta integración.

¿Podemos localizar funciones mentales específicas en áreas cerebrales concretas utilizando técnicas como la fMRI?

La idea de una localización estricta es altamente problemática y debatida. La evidencia sugiere que la actividad mental está ampliamente distribuida en el cerebro, que múltiples áreas contribuyen a funciones complejas y que las herramientas de neuroimagen operan a un nivel macro que puede no captar los procesos subyacentes relevantes a nivel micro.

¿Son fiables las correlaciones entre actividad cerebral y estados mentales que se encuentran en los estudios?

La fiabilidad de estas correlaciones ha sido cuestionada. Algunos estudios han reportado correlaciones "imposiblemente altas" dadas las limitaciones de las técnicas y las medidas psicológicas, sugiriendo problemas metodológicos y la posibilidad de actividad cerebral confusa o no directamente relacionada con el proceso cognitivo estudiado.

¿Qué es la "energía oscura del cerebro" y por qué es relevante para las limitaciones?

La "energía oscura del cerebro" se refiere a la gran cantidad de energía que el cerebro gasta en actividad funcional intrínseca o de "red por defecto", que no está directamente relacionada con tareas externas específicas. Las técnicas de neuroimagen como la fMRI y la PET se centran principalmente en la actividad evocada por tareas, lo que significa que no captan la mayor parte de la actividad cerebral, limitando nuestra comprensión de su funcionamiento global.

¿Por qué la localización es cada vez más difícil?

La localización se vuelve más difícil a medida que se comprende mejor la complejidad del cerebro. Las funciones dependen de redes distribuidas que involucran múltiples áreas corticales y subcorticales (tálamo, ganglios basales, cerebelo, hipocampo, etc.) interconectadas por materia blanca. Aislar la contribución específica de un área se vuelve una tarea casi imposible en este contexto de interdependencia.

Conclusión

La neurociencia cognitiva, a pesar de sus impresionantes avances técnicos y la vasta cantidad de datos recopilados, enfrenta desventajas y desafíos fundamentales que ponen en tela de juicio nuestra capacidad actual para comprender completamente la relación mente-cerebro. Problemas como el binding problem, la validez de la localización estricta, las limitaciones inherentes de las técnicas de neuroimagen (incluida su incapacidad para capturar la "energía oscura" intrínseca) y la naturaleza problemática de las correlaciones como base explicativa, sugieren que aún estamos lejos de respuestas definitivas. La falta de consenso en áreas clave y la persistencia de debates fundamentales subrayan la complejidad del objeto de estudio y la necesidad continua de escepticismo constructivo, desarrollo metodológico y enfoques multimodales para abordar los misterios de la cognición y el cerebro.

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Jesús Porta Etessam

Soy licenciado en Medicina y Cirugía y Doctor en Neurociencias por la Universidad Complutense de Madrid. Me formé como especialista en Neurología realizando la residencia en el Hospital 12 de Octubre bajo la dirección de Alberto Portera y Alfonso Vallejo, donde también ejercí como adjunto durante seis años y fui tutor de residentes. Durante mi formación, realicé una rotación electiva en el Memorial Sloan Kettering Cancer Center.Posteriormente, fui Jefe de Sección en el Hospital Clínico San Carlos de Madrid y actualmente soy jefe de servicio de Neurología en el Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz. Tengo el honor de ser presidente de la Sociedad Española de Neurología, además de haber ocupado la vicepresidencia del Consejo Español del Cerebro y de ser Fellow de la European Academy of Neurology.A lo largo de mi trayectoria, he formado parte de la junta directiva de la Sociedad Española de Neurología como vocal de comunicación, relaciones internacionales, director de cultura y vicepresidente de relaciones institucionales. También dirigí la Fundación del Cerebro.Impulsé la creación del grupo de neurooftalmología de la SEN y he formado parte de las juntas de los grupos de cefalea y neurooftalmología. Además, he sido profesor de Neurología en la Universidad Complutense de Madrid durante más de 16 años.

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