¿Qué dice Freud sobre la risa?

¿Qué Dijo Freud Sobre la Risa?

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La risa es un fenómeno universal, un sonido inconfundible, una sacudida que recorre el cuerpo y que, a menudo, compartimos con otros. Nos asalta de repente, a veces sin control, y nos deja una sensación de alivio o placer. Pero, ¿qué se esconde realmente detrás de este acto tan cotidiano? ¿De qué reímos y por qué? La neurociencia moderna y el psicoanálisis, especialmente a través de la obra de Sigmund Freud, nos ofrecen profundas respuestas a estas preguntas, revelando que la risa es mucho más que una simple reacción a un chiste.

Constituye un movimiento corporal y representacional complejo, arraigado en un dispositivo neurobiológico sofisticado. Implica velocidades psíquicas y vehiculiza mensajes afectivos cruciales para el lazo social. La risa no es solo la sonora carcajada; también es el gesto sonriente que acompaña nuestras palabras o el placer que experimenta el "cuerpo todo" cuando disfruta de una actividad. Es un producto vivo, en constante movimiento y evolución.

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La Risa: Un Fenómeno Biológico y Social

Desde la neurociencia, figuras como Antonio Damasio nos recuerdan que la risa y el llanto son mecanismos reguladores fundamentales para el proceso vital y la supervivencia. Actúan como notas musicales que, con distintas melodías, buscan mantener el equilibrio. Visto así, la risa es un dispositivo neurobiológico que regula la tensión psíquica, funcionando casi como el reverso de la estasis traumática. Es parte de nuestro patrimonio erótico, un bien biológico humanizado destinado a la regulación orgánica, psíquica y vincular. La medicina moderna ha confirmado sus beneficios, como la producción de anticuerpos y la liberación de endorfinas, potentes antidepresivos endógenos que promueven el bienestar y la salud. Damasio señala que los mapas neuronales activados por la alegría reflejan estados de equilibrio orgánico y coordinación óptima, facilitando nuestra disposición para actuar y movernos en el mundo.

El sentido común asocia la risa a lo cómico, al humor, pero también al amor, la sensualidad, la alegría, la creatividad, el dominio, el descubrimiento y el narcisismo expansivo. El cuerpo ríe cuando se mueve con placer, bailando, cantando o jugando.

Sin embargo, la risa también tiene su lado socialmente complejo. Puede ser una fuerza que crea comunidad, pero también una herramienta de exclusión. Aquel que se siente objeto de risa puede experimentar angustia y una herida narcisista profunda, especialmente si carece de sentido del humor sobre sí mismo. La risa compartida difiere enormemente de la risa expulsiva o de la capacidad de reírse de uno mismo. Existen figuraciones universales de la risa odiosa, como la del cínico o el psicópata, ejemplificada en personajes como el Guasón. Y en contraste, está la risa espontánea del niño pequeño o la risa ausente en el autismo.

Aunque se ha identificado una presencia rudimentaria de la risa en algunos animales, los investigadores coinciden en que, al igual que el lenguaje, es esencialmente humana por su plasticidad, funciones y su profunda conexión con el lazo social. Se produce en relación con el otro, sea este presente o imaginado.

La psicología del comportamiento observa que, si bien puede ser motivada por un estímulo cómico, en la mayoría de los casos acompaña mensajes verbales, miradas, o situaciones tanto de estrés como de distensión. Incluso puede reducirse a una respuesta neuro-biológica ante estímulos como las cosquillas. En los bebés, las primeras sonrisas son reflejas, pero entre los tres y siete meses se vinculan al reconocimiento facial, convirtiéndose en una forma primaria y placentera de comunicación y reconocimiento mutuo.

Es importante notar que existen risas patológicas asociadas a ciertas enfermedades del sistema nervioso central o cuadros psicopatológicos como la esquizofrenia o las crisis maníacas, donde se manifiestan de forma estereotipada y rígida, lejos de la espontaneidad saludable.

La Perspectiva Freudiana: Más Allá de lo Cómico

Sigmund Freud abordó la risa, aunque no fue su tema central, principalmente en "El chiste y su relación con lo inconsciente" y en "El Humor". Citando a Henri Bergson, quien sostenía que la fuente de la comicidad humana son otros humanos y sus desajustes, Freud se interesó por el mecanismo psíquico subyacente a la risa. Mientras Bergson veía la risa como una sanción social a la rigidez y lo mecánico en el cuerpo vivo (la "anti-inteligencia"), Freud se centró en una economía de la energía psíquica.

El Concepto Clave: El Ahorro de Gasto Psíquico

Para Freud, la risa es un efecto de superficie, automático e irruptivo, que surge del ahorro de gasto psíquico. Explicado de forma sencilla, nuestra mente constantemente invierte energía en mantener a raya pensamientos, deseos o representaciones que consideramos inaceptables o perturbadoras (por ejemplo, impulsos hostiles u obscenos). Este proceso de inhibición requiere un esfuerzo psíquico constante. Cuando, de repente, encontramos una forma de expresar o reconocer estas representaciones inadmisibles (como ocurre en un chiste) de manera aceptable o ingeniosa, la energía que estaba siendo utilizada para la inhibición queda "liberada".

Esta cantidad de energía psíquica que se ahorra, al no tener que ser utilizada en el trabajo inhibitorio, se descarga libremente. ¿Y cuál es el efecto de esta descarga? La risa. La clave de la risa, en este contexto, radica en la ganancia de placer que produce este ahorro de energía. Es una liberación de la tensión acumulada por la inhibición.

Freud describe distintas fuentes de placer que generan risa, más allá del chiste. Reímos por el placer del reconocimiento mutuo, por la confirmación de algo que ya sabíamos pero que se presenta de forma novedosa, o por el hallazgo de una solución ingeniosa a un problema. También reímos de recuerdos placenteros. Reímos cuando nuestro "juicio juega" y pensamos disparates, cuando dislocamos el orden establecido y nos sentimos libres. Reímos cuando "agujereamos la consistencia", siempre y cuando esto no nos cause angustia.

Las Tres Dimensiones del Humor Según Freud

Freud distingue tres campos dentro del Humor, cada uno con su propio mecanismo de producción de risa:

  1. El Humor Consigo Mismo: Esta es la capacidad de mantener una actitud humorística frente a las propias dificultades, desgracias o imperfecciones. Implica un ahorro de autocompasión y permite al sujeto no someterse completamente a las circunstancias adversas, produciendo una sensación de liberación y autoafirmación.
  2. Lo Cómico: Principalmente se relaciona con lo visual y la observación del otro. Freud coincide con Bergson en que lo cómico surge del descubrimiento de un desvío respecto a una expectativa, a menudo en relación con el cuerpo, los movimientos, las proporciones o las situaciones. Es el descubrimiento de la rigidez, la torpeza, la repetición mecánica o la distracción en el otro. Genera risa porque, en una operación inconsciente de comparación, nos sentimos superiores, obteniendo una ganancia de placer narcisista. Sin embargo, esta comparación puede generar envidia o enojo si la expectativa frustrada nos afecta negativamente.
  3. El Chiste: Esta es una producción eminentemente lingüística y de sentido, basada en el juego del significante, la condensación, el desplazamiento, etc. Su efecto de risa depende crucialmente de la captación inconsciente por parte del oyente.

La Risa como Proceso Inconsciente y Social

La captación de un chiste, según Freud, es un proceso inconsciente de entendimiento. No reímos porque sigamos el hilo lógico del relato, sino porque captamos el sentido oculto o la incongruencia de forma inmediata y sin esfuerzo consciente. La atención del oyente, liberada de la concentración o el dolor, es sorprendida por la estructura del chiste, lo que provoca una descarga automática de la energía ahorrada: la risa. Es un procesamiento rápido y eficaz que nos libera de un esfuerzo de "contra investidura" (la energía usada para reprimir) y nos permite disfrutar de esa velocidad. Esta captación inconsciente y compartida crea comunidad entre quienes entienden el chiste.

Para el creador del chiste, su propia risa es un efecto secundario a la risa del oyente; el reconocimiento del otro es un verdadero regalo. La risa del chiste se comparte, reforzando el lazo social.

El Humor como Recurso Defensivo y Liberador

Freud, en su texto "El Humor" (1927), profundiza en el humor como el más elevado recurso defensivo, derivado de la huida. No se trata de negar el afecto penoso, sino de vencer el automatismo defensivo que nos somete a él. La actitud humorística permite tolerar las "miserias de la vida" sin perder dignidad. Freud sugiere que esta capacidad podría vincularse a inscripciones tempranas menos crueles, donde la ternura y la paciencia de los padres ayudaron al niño a tolerar sus tropiezos, ahorrando el afecto penoso.

El psicoanálisis, al permitirnos simbolizar y dar sentido a nuestros actos fallidos, torpezas y síntomas, puede ser una oportunidad para empezar a reírse de uno mismo, moderando la injuria narcisista y transformando imperativos categóricos.

Aunque Freud señaló que la actitud humorística es un don precioso y raro, y que a menudo somos incapaces de gozar de ella plenamente, aspiramos a alcanzar con el humor el "talante dichoso de la infancia", esa disposición anímica lúdica que nos permite jugar con la falta de consistencias y absolutos, denunciar lo oculto y evidenciar la falla de un modo que alivia la tensión psíquica y causa risa, en lugar de angustia.

Otras Miradas: Etimología, Filosofía y Patología

La complejidad de la risa también se ve reflejada en la etimología. Mientras la RAE la define como movimiento que demuestra alegría, el término "alegría" (del latín alecer o alecris, vivo y animado) se vincula a la agilidad, la velocidad y la disposición a la acción y el movimiento, más allá de la simple sensación de gozo. Esta conexión entre alegría, movimiento y eficiencia es señalada por Damasio desde la neurología y por Ivonne Bordelois desde la lingüística, mostrando cómo el cuerpo "ríe" en el despliegue de sus potencialidades psicomotoras.

Filósofos como Spinoza vieron la alegría como un paso hacia una mayor perfección y libertad, mientras Nietzsche la consideró la capacidad de superar lo trágico de la existencia. Estas visiones enriquecen nuestra comprensión de la alegría que a menudo acompaña a la risa, aunque Freud y Bergson se enfoquen más en el mecanismo de la risa misma.

Para contrastar las perspectivas de Bergson y Freud sobre el origen de la risa en su estudio principal, podemos resumirlas en una tabla:

PerspectivaOrigen Principal de la Risa Estudiada
Henri Bergson (Ensayo sobre la risa)El descubrimiento visual de la rigidez, lo mecánico, la torpeza y el desajuste social en el otro humano (sanción social).
Sigmund Freud (El chiste y su relación con lo inconsciente)El ahorro de gasto psíquico por la liberación de energía de la inhibición (en el chiste) o por la ganancia de placer (en lo cómico y el humor).

Preguntas Frecuentes sobre la Risa

¿La risa es siempre una señal de alegría o bienestar?
No necesariamente. Si bien a menudo acompaña la alegría, la risa también puede ser una descarga de tensión, una sanción social (como la risa de burla) o incluso un síntoma patológico en ciertas condiciones neurológicas o psiquiátricas, como se menciona en el texto.

¿Por qué nos reímos de las torpezas o los errores ajenos?
Según la perspectiva de Bergson, reímos de la torpeza porque representa una rigidez o un desajuste mecánico en el cuerpo vivo, que la voz social de la risa sanciona. Desde la visión freudiana de lo cómico, reír de los errores ajenos puede implicar una ganancia de placer narcisista al sentirnos superiores en comparación.

¿Es verdad que la risa es buena para la salud?
Sí, la neurociencia y la medicina señalan que la risa contribuye a la producción de anticuerpos y libera endorfinas, que tienen efectos positivos en la salud física y mental, promoviendo el bienestar y actuando como antidepresivos naturales.

Según Freud, ¿entender un chiste es un acto consciente?
Freud plantea que la captación de un chiste es principalmente un proceso inconsciente. La risa surge de la sorpresa y la descarga automática de energía psíquica al captar el sentido oculto o la incongruencia de forma rápida y sin esfuerzo de pensamiento consciente.

Para Concluir

La risa, en su aparente simplicidad, es un fenómeno extraordinariamente complejo que involucra nuestro cuerpo, nuestra mente y nuestra interacción con los demás. La neurociencia nos revela su base biológica como regulador vital y fuente de bienestar. La psicología del comportamiento nos muestra su ubicuidad en la comunicación social más allá del simple estímulo cómico. Y el psicoanálisis, con la profunda mirada de Freud, nos descubre su intrincado mecanismo psíquico: la liberación de energía por el ahorro de gasto psíquico, su conexión con el inconsciente, y su papel fundamental en las diversas dimensiones del Humor. Desde la sanción social de Bergson hasta la liberación del propio narcisismo, la risa teje y desteje el lazo social y nos ofrece una vía para tolerar las dificultades de la existencia, demostrando que, efectivamente, las risas hacen cuerpos y revelan la compleja trama de nuestra vida psíquica.

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Jesús Porta Etessam

Soy licenciado en Medicina y Cirugía y Doctor en Neurociencias por la Universidad Complutense de Madrid. Me formé como especialista en Neurología realizando la residencia en el Hospital 12 de Octubre bajo la dirección de Alberto Portera y Alfonso Vallejo, donde también ejercí como adjunto durante seis años y fui tutor de residentes. Durante mi formación, realicé una rotación electiva en el Memorial Sloan Kettering Cancer Center.Posteriormente, fui Jefe de Sección en el Hospital Clínico San Carlos de Madrid y actualmente soy jefe de servicio de Neurología en el Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz. Tengo el honor de ser presidente de la Sociedad Española de Neurología, además de haber ocupado la vicepresidencia del Consejo Español del Cerebro y de ser Fellow de la European Academy of Neurology.A lo largo de mi trayectoria, he formado parte de la junta directiva de la Sociedad Española de Neurología como vocal de comunicación, relaciones internacionales, director de cultura y vicepresidente de relaciones institucionales. También dirigí la Fundación del Cerebro.Impulsé la creación del grupo de neurooftalmología de la SEN y he formado parte de las juntas de los grupos de cefalea y neurooftalmología. Además, he sido profesor de Neurología en la Universidad Complutense de Madrid durante más de 16 años.

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