¿Cómo se tratan las lesiones cerebrales?

La Neuroplasticidad: El Poder del Cerebro Cambiante

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El cerebro humano es una estructura increíblemente compleja y dinámica, lejos de ser una entidad estática e inmutable. Durante mucho tiempo, se pensó que, una vez alcanzada la edad adulta, la estructura y función cerebral quedaban fijas. Sin embargo, la neurociencia moderna ha demostrado que esta idea es errónea. El sistema nervioso posee una capacidad asombrosa para modificarse a sí mismo, tanto a nivel funcional como estructural, en respuesta a la experiencia, el aprendizaje, el entorno e incluso las lesiones. Esta capacidad es lo que conocemos como neuroplasticidad.

Índice de Contenido

¿Qué es la Neuroplasticidad?

La neuroplasticidad, también denominada plasticidad neural o plasticidad cerebral, es fundamentalmente el proceso mediante el cual el sistema nervioso cambia su actividad en respuesta a estímulos internos o externos. Esto lo logra reorganizando su estructura, funciones o conexiones. Es un proceso adaptativo esencial no solo para el desarrollo y el funcionamiento normal del cerebro, sino también para su capacidad de responder a cambios en el entorno, al envejecimiento o a daños patológicos como un accidente cerebrovascular (ictus) o una lesión cerebral traumática (LCT).

¿Qué es la plasticidad en una red neuronal?
La "plasticidad neuronal" se refiere a la capacidad del sistema nervioso de modificarse funcional y estructuralmente en respuesta a la experiencia y a las lesiones .

La plasticidad es necesaria para que las redes neuronales no solo adquieran nuevas propiedades funcionales (como aprender una nueva habilidad o idioma), sino también para que mantengan su robustez y estabilidad a lo largo del tiempo. Es, en esencia, la base biológica del aprendizaje, la memoria y la recuperación tras una lesión.

Un Vistazo Histórico

Aunque el concepto de la plasticidad del sistema nervioso puede rastrearse hasta figuras tempranas, la primera mención del término "plasticidad" en relación con el sistema nervioso se atribuye a William James en 1890. Sin embargo, el término específico de plasticidad neural es comúnmente acreditado a Jerzy Konorski en 1948 y fue popularizado por Donald Hebb en 1949. Las propuestas seminales de estos pioneros han impulsado innumerables experimentos y han influido enormemente en nuestra comprensión actual de este fenómeno.

Neuroplasticidad Tras una Lesión Cerebral

Una de las aplicaciones clínicas más evidentes e importantes de la neuroplasticidad es su papel en la recuperación después de una lesión cerebral, como un ictus o un traumatismo craneoencefálico. Aunque el proceso es complejo y aún se está investigando, tradicionalmente se considera que la plasticidad post-lesión ocurre en al menos tres fases o etapas:

  • Primeras 48 horas: Inmediatamente después de la lesión, se produce un daño inicial que culmina en la muerte celular y la pérdida de ciertas vías corticales asociadas a las neuronas afectadas. Durante esta fase aguda, el cerebro intenta compensar utilizando redes neuronales secundarias para intentar mantener la función.
  • Semanas siguientes: Este periodo se caracteriza por el reclutamiento de células de soporte (como la glía) y un cambio en las vías corticales, que pasan de ser predominantemente inhibitorias a ser más excitatorias. Es una etapa crucial para la plasticidad sináptica, donde se fortalecen o debilitan las conexiones existentes y se forman nuevas conexiones sinápticas.
  • Semanas a meses después: El cerebro continúa su proceso de remodelación. Esto incluye el crecimiento de nuevas proyecciones axonales (brotación axonal) y una mayor reorganización alrededor del área dañada. Es una fase de consolidación donde se refinan las nuevas vías y conexiones formadas en las etapas anteriores.

Comprender estas fases es vital para la rehabilitación, ya que las intervenciones terapéuticas (como la fisioterapia, la terapia ocupacional o del habla) pueden ser más efectivas si se alinean con los procesos plásticos que ocurren naturalmente en el cerebro.

Los Mecanismos Clave de la Plasticidad

La neuroplasticidad no es un fenómeno único, sino un conjunto de procesos que operan a diferentes niveles. Algunos de los mecanismos más estudiados incluyen:

Plasticidad Sináptica

Este es quizás el mecanismo más fundamental y se refiere a la capacidad de las conexiones entre neuronas (las sinapsis) para cambiar su fuerza y eficiencia en función de la experiencia. Es la base celular del aprendizaje y la memoria. El concepto de Potenciación a Largo Plazo (PLP), descubierto en 1973, es un excelente ejemplo: la estimulación repetitiva de una vía neuronal puede llevar a un aumento duradero en la respuesta de las neuronas postsinápticas, fortaleciendo la conexión. Teóricamente, esto ocurre porque la neurona postsináptica añade más receptores de neurotransmisores, disminuyendo el umbral necesario para ser estimulada.

La plasticidad sináptica puede ser influenciada positivamente por diversos factores, incluyendo:

  • Ejercicio físico
  • Un entorno enriquecido
  • La repetición de tareas (práctica)
  • Motivación
  • Neuromoduladores (como la dopamina)
  • Ciertos medicamentos o sustancias

Por el contrario, el envejecimiento y las enfermedades neurodegenerativas se asocian a una disminución de neuromoduladores, lo que puede contribuir a una reducción en la capacidad de plasticidad sináptica.

El concepto de plasticidad sináptica ha evolucionado para incluir la complejidad de la comunicación sináptica:

  • Plasticidad dependiente del tiempo de la espiga (STDP): Considera la sincronización precisa de los potenciales de acción de las neuronas pre y postsinápticas para determinar si una sinapsis se fortalece o debilita.
  • Metaplasticidad: Amplía el concepto para incluir redes neuronales, refiriéndose a los cambios dependientes de la actividad en las sinapsis y cómo responden a estímulos futuros.
  • Plasticidad homeostática: Mecanismos que ayudan a mantener la estabilidad y el equilibrio general de la red sináptica a lo largo del tiempo.

A medida que la investigación avanza, estos conceptos nos ayudan a comprender mejor cómo la plasticidad sináptica influye en el aprendizaje y la recuperación funcional del cerebro.

¿Qué es la neuroplasticidad en neurociencia?
La neuroplasticidad es un proceso que representa la capacidad del sistema nervioso de cambiar su reactividad como resultado de activaciones sucesivas (24).

Neurogénesis Adulta

La neurogénesis se refiere a la creación de nuevas neuronas. Durante mucho tiempo, basándose en los estudios pioneros de Ramón y Cajal, se creyó que no se formaban nuevas neuronas en el cerebro adulto. Sin embargo, Josef Altman encontró evidencia de neurogénesis en ratas adultas en la década de 1960. Desde entonces, se ha demostrado en otras especies.

En humanos, la evidencia de neurogénesis adulta es menos concluyente, aunque se han propuesto dos posibles sitios: el bulbo olfatorio y el hipocampo. Los estudios que utilizan biomarcadores específicos han intentado respaldar la idea, pero estos biomarcadores también se encuentran en neuronas inmaduras que no son necesariamente "recién nacidas". La falta de estructuras nicho claras (vistas en especies con neurogénesis adulta probada) también complica la interpretación. Se necesitan biomarcadores más específicos para distinguir las neuronas nuevas de las inmaduras y comprender completamente el papel de la neurogénesis adulta en la plasticidad humana.

Reorganización Funcional

Cuando una parte del cerebro sufre daño, otras áreas pueden asumir o ayudar a compensar la función perdida. Este concepto ha evolucionado a lo largo del tiempo:

  • Equipotencialidad: La idea inicial era que si un área del cerebro resultaba dañada, una región homóloga en el hemisferio opuesto podría asumir la función perdida. Esto se remonta a Galeno y la idea de un cerebro 'gemelo'. Sin embargo, estudios como los de Broca mostraron que las lesiones unilaterales podían causar pérdidas de función específicas (como el habla), lo que llevó a refinar la idea: quizás la equipotencialidad fuera más efectiva si el daño ocurría a una edad temprana.
  • Vicariación: Esta teoría sugiere que el cerebro puede reorganizar otras partes del mismo para asumir funciones para las que no estaban originalmente destinadas. Broca observó que algunos pacientes con daño en el hemisferio izquierdo conservaban ciertas funciones. En un sentido estricto, la vicariación implica que una parte del cerebro asume una función nueva y no relacionada.

Las técnicas de imagen avanzada han demostrado que ni la equipotencialidad pura ni la vicariación estricta explican completamente el fenómeno. Los estudios con fMRI han mostrado que tras una lesión, las áreas restantes pueden reorganizarse, utilizando tanto regiones homólogas como otras áreas no directamente relacionadas, para restaurar funciones. Ejemplos clínicos en pacientes con hemisferectomías o ictus han demostrado cómo las áreas motoras suplementarias o premotoras pueden reorganizarse para asumir el control motor del lado afectado. Esto sugiere que el cerebro utiliza aspectos de ambos conceptos en su reorganización funcional.

Diasquisis

El concepto de diasquisis, propuesto por Constantin von Monakow, describe cómo el daño en una parte del cerebro puede causar una pérdida de función en otra área distante debido a la interrupción de las vías neuronales conectadas. Inicialmente se usó para explicar por qué algunos pacientes perdían funciones (como el habla) sin tener una lesión directa en el área clásicamente asociada a esa función.

Un ejemplo clásico es la hipoperfusión (flujo sanguíneo reducido) del tálamo ipsilateral (del mismo lado) después de un ictus en la arteria cerebral media (ACM). Aunque el tálamo recibe sangre de otras arterias y no debería verse directamente afectado por un ictus en la ACM, se observa hipoperfusión en un porcentaje significativo de casos. Una teoría es que la pérdida de neuronas inhibitorias en el área dañada provoca una desinhibición que lleva a neurotoxicidad y degeneración retrógrada en áreas conectadas como el tálamo.

El concepto de diasquisis se ha ampliado para describir varios tipos de desconexión funcional:

  • Diasquisis 'en reposo': La forma clásica de von Monakow, como la hipoperfusión talámica en el ictus de ACM.
  • Diasquisis funcional: Se observa cuando un área distante muestra hipo o hiperactivación solo cuando se realiza una tarea específica que involucra al área dañada. Por ejemplo, lesiones en el putamen pueden causar hipoactivación del cerebelo ipsilateral solo durante una tarea manual, pero no en reposo.
  • Diasquisis conectiva: La pérdida de una parte del cerebro obliga a la reorganización y reencaminamiento de la información. Modelos en roedores han mostrado que lesiones subcorticales pueden disminuir la conectividad entre los hemisferios cerebrales en áreas motoras.
  • Diasquisis del conectoma: Basado en mapas complejos de conexiones cerebrales (el conectoma), si se daña un 'nodo central' (hub) con muchas conexiones, el impacto funcional puede ser mucho más severo y extendido que el daño a un nodo con menos conexiones.

A medida que la tecnología de imagen avanza y aprendemos más sobre la compleja red de conexiones cerebrales, el concepto y el papel de la diasquisis continúan evolucionando y refinándose.

Tipos de Plasticidad Funcional

Además de los mecanismos celulares y de red, podemos categorizar la plasticidad funcional en al menos cuatro formas principales que pueden estudiarse tanto en sujetos sanos como en pacientes:

Tipo de Plasticidad FuncionalDescripciónEjemplo
Adaptación por Área HomólogaUn proceso cognitivo o función específica que normalmente reside en una región de un hemisferio es asumido por la región homóloga en el hemisferio opuesto tras una lesión.Recuperación parcial del lenguaje tras un ictus en el área de Broca izquierda, con cierta función asumida por el área de Broca derecha.
Reasignación TransmodalEstructuras cerebrales que previamente procesaban un tipo particular de entrada sensorial comienzan a aceptar y procesar información de una nueva modalidad sensorial.Personas ciegas de nacimiento que usan la corteza visual para procesar información táctil (por ejemplo, lectura Braille) o auditiva.
Expansión del MapaEl tamaño o la representación cortical de una función o parte del cuerpo se agranda o mejora con el entrenamiento o la práctica intensiva.Músicos que practican instrumentos de cuerda: la representación de los dedos en la corteza somatosensorial puede ser significativamente mayor que en no músicos.
Enmascaramiento CompensatorioSe utiliza una asignación novedosa o una estrategia cognitiva diferente para realizar una tarea que solía depender de un proceso dañado. No es que la función original se restaure en otro lugar, sino que la persona encuentra una forma alternativa de lograr el resultado.Una persona con daño en la memoria que utiliza estrategias de organización o recordatorios externos para compensar la dificultad de retener nueva información.

Enfocarse en estas formas de plasticidad funcional ayuda a plantear preguntas fundamentales sobre cómo se logra la cooperación funcional entre diferentes regiones cerebrales y cómo el cerebro se adapta a los desafíos.

¿Cuáles son los tres circuitos neuronales?
Hay tres circuitos neuronales que respaldan diferentes tipos de comportamiento: conductas de compromiso social en entornos seguros, movilización de lucha o huida en situaciones peligrosas y el tercer circuito de apagado para situaciones que amenazan la vida .

Preguntas Frecuentes sobre Neuroplasticidad

A continuación, abordamos algunas preguntas comunes sobre este fascinante tema:

¿La neuroplasticidad solo ocurre después de una lesión?
No. Si bien es muy evidente y estudiada en el contexto de la recuperación de lesiones, la neuroplasticidad es un proceso continuo que ocurre a lo largo de toda la vida. Es fundamental para el aprendizaje, la memoria, la adaptación a nuevas experiencias y la adquisición de nuevas habilidades en individuos sanos.

¿La neuroplasticidad siempre es beneficiosa?
Generalmente se piensa en la plasticidad como algo positivo (por ejemplo, recuperarse de un ictus). Sin embargo, la plasticidad también puede tener consecuencias neutras o incluso negativas. Por ejemplo, la plasticidad puede contribuir al desarrollo de dolor crónico, adicciones o la consolidación de hábitos disfuncionales.

¿Podemos influir en nuestra propia neuroplasticidad?
Sí, en gran medida. Factores como el aprendizaje activo, el ejercicio físico regular, una dieta saludable, el sueño adecuado, la reducción del estrés y la exposición a entornos nuevos y desafiantes pueden promover la plasticidad cerebral beneficiosa. La práctica repetida de una habilidad es clave para fortalecer las conexiones neuronales relevantes.

¿Se generan nuevas neuronas en el cerebro adulto humano (neurogénesis)?
Aunque se ha demostrado la neurogénesis en ciertas áreas del cerebro de roedores y otros mamíferos adultos, la evidencia en humanos es menos concluyente. Se han propuesto el hipocampo y el bulbo olfatorio como posibles sitios, pero la confirmación definitiva y la comprensión de su alcance y función en la plasticidad humana aún requieren más investigación.

¿Qué papel juega la motivación en la neuroplasticidad?
La motivación es un factor crucial. Estar motivado para aprender una nueva habilidad o para recuperarse después de una lesión puede potenciar los procesos de plasticidad. Los neuromoduladores asociados con la recompensa y la motivación, como la dopamina, pueden fortalecer las conexiones sinápticas y facilitar la formación de nuevas vías.

La neuroplasticidad es un campo de estudio vibrante que continúa revelando el asombroso potencial del cerebro para adaptarse y cambiar. Comprender sus mecanismos y tipos no solo arroja luz sobre cómo aprendemos y funcionamos, sino que también abre nuevas vías para la rehabilitación y el tratamiento de una amplia gama de condiciones neurológicas.

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Jesús Porta Etessam

Soy licenciado en Medicina y Cirugía y Doctor en Neurociencias por la Universidad Complutense de Madrid. Me formé como especialista en Neurología realizando la residencia en el Hospital 12 de Octubre bajo la dirección de Alberto Portera y Alfonso Vallejo, donde también ejercí como adjunto durante seis años y fui tutor de residentes. Durante mi formación, realicé una rotación electiva en el Memorial Sloan Kettering Cancer Center.Posteriormente, fui Jefe de Sección en el Hospital Clínico San Carlos de Madrid y actualmente soy jefe de servicio de Neurología en el Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz. Tengo el honor de ser presidente de la Sociedad Española de Neurología, además de haber ocupado la vicepresidencia del Consejo Español del Cerebro y de ser Fellow de la European Academy of Neurology.A lo largo de mi trayectoria, he formado parte de la junta directiva de la Sociedad Española de Neurología como vocal de comunicación, relaciones internacionales, director de cultura y vicepresidente de relaciones institucionales. También dirigí la Fundación del Cerebro.Impulsé la creación del grupo de neurooftalmología de la SEN y he formado parte de las juntas de los grupos de cefalea y neurooftalmología. Además, he sido profesor de Neurología en la Universidad Complutense de Madrid durante más de 16 años.

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