¿Cuáles son los 4 tipos de paternidad?

Formas de Ser Padre Hoy

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Como bien señala Michael Levine, tener hijos no convierte automáticamente a un hombre en padre, de la misma manera que poseer un piano no lo transforma en pianista. Esta reflexión nos invita a comprender la paternidad no solo como un hecho biológico, sino como un constructo social dinámico, complejo y en constante evolución.

¿Qué es la paternidad según la psicología?
La paternidad es un cambio importante en la vida de un hombre, que se inicia como proyecto de vida o una necesidad de trascender y posteriormente, al adoptar el rol social de padre, conlleva a una serie de responsabilidades, obligaciones legales, y más importante, el deber de cuidar y educar a los hijos.

La paternidad, entendida en su sentido más amplio, involucra factores sociales y culturales que interactúan y se transforman a lo largo del ciclo de vida de padres e hijos. Va más allá de la mera capacidad reproductiva, permitiendo que hombres que no han procreado ejerzan roles de paternidad, ya sea de forma paralela, sustituta o suplente, involucrándose activamente en el 'paternaje'.

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La Paternidad: Un Constructo en Evolución

La relación que los hombres establecen con sus hijas e hijos se enmarca en una práctica compleja. Organismos como la CEPAL la definen como una práctica en la que intervienen factores sociales y culturales que, además, se transforman a lo largo del ciclo de vida tanto del padre como de las y los hijos. Esta visión reconoce la maleabilidad del rol paterno, influenciado por el contexto y las funciones que la sociedad le ha asignado históricamente.

La Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) ha destacado la importancia crucial del involucramiento activo de los hombres en la crianza. Este compromiso no solo contribuye a un mejor desarrollo biológico y psicosocial de las infancias, sino que también desempeña un papel fundamental en la erradicación de estereotipos y roles de género arraigados en la sociedad. Al participar plenamente, los padres desafían las expectativas tradicionales y fomentan un entorno más equitativo.

En las últimas décadas, hemos sido testigos del surgimiento de nuevos padres que reivindican su derecho a participar de manera más activa en la crianza y educación de sus hijos e hijas. Este reclamo social beneficia no solo a las mujeres, al compartir las cargas de cuidado, sino también a los propios hijos e hijas, que se nutren de la presencia paterna, y a los hombres mismos, que encuentran en la paternidad un espacio de realización y conexión profunda.

El Instituto Nacional de las Mujeres ha reconocido el "importante papel" de estos hombres que ejercen una paternidad responsable y cuidadora. Su contribución es vista como esencial para cerrar las brechas de desigualdad de género y avanzar hacia sociedades más justas, igualitarias y libres de violencia para mujeres y niñas. La clave reside en cómo los hombres se suman a las dinámicas familiares: con respeto y proactividad.

El espacio familiar es un conjunto de interacciones que abarcan múltiples temas: alimentación, salud, juego, limpieza, recreación, educación, intimidad, cultura, entre otros. La participación activa y sostenida de los varones, con actitudes respetuosas de los derechos humanos de todos los miembros de la familia, enriquece enormemente estas interacciones y fortalece el tejido familiar.

El sistema de valores actual jerarquiza el vínculo entre personas, fomentando particularmente el vínculo padre/hijo/a. La interacción personal temprana se considera decisiva en la cotidianidad y el crecimiento de los niños. Esto ha llevado a que muchos hombres se replanteen las maneras tradicionales de ser padres, buscando modelos que se ajusten mejor a las necesidades actuales y a su propio deseo de conexión.

El Desafío de la Ausencia y el Rol Tradicional

Históricamente, el rol paterno estuvo a menudo centrado en la figura del proveedor económico, con una participación limitada en el cuidado diario y la vida emocional de los hijos. Si bien este modelo tradicional cumplió una función social en su momento, hoy se cuestiona su suficiencia para nutrir las necesidades integrales de la infancia y adolescencia.

El dinamismo inherente a la paternidad nos lleva a cuestionar la capacidad de algunos padres actuales para asumir ciertas responsabilidades fundamentales. Sergio Sinay, al hablar de la paternidad 'al natural', plantea interrogantes cruciales: ¿Están los padres de hoy capacitados para marcar límites, orientar acciones, transmitir valores, practicar la escucha activa, proponer espacios de reflexión conjunta, ser pedagógicos, manifestar su mundo emocional o instrumentar a sus hijos para ser seres autónomos y con auto sustentación psíquica y emocional?

Sinay sugiere que algunos padres enfrentan dificultades para ejercer plenamente estas funciones, a menudo motivados por una apreciación de su persona basada en su capacidad de 'dar' y evitar la palabra 'no'. En ciertos casos, pareciera que no se sienten merecedores de respeto y amor por parte de sus hijos si no acceden a sus deseos, lo que los lleva a pensar que lo mejor es convertirse en "mejores amigos" de sus hijos e hijas. Esta actitud, paradójicamente, representa una deserción del papel paterno, creando abandono y orfandad a partir del vacío emocional generado.

La ausencia, ya sea permanente o intermitente, de algunas paternidades es una realidad que implica la necesidad de llenar esos vacíos para garantizar de la mejor manera posible los derechos de niñas, niños y adolescentes. Lograr ser un padre activo se presenta hoy como un reto significativo para muchos hombres, dada la profundidad del involucramiento que implica.

Emergencia de la Paternidad Activa y Corresponsable

Para describir este nuevo paradigma, han surgido diversas denominaciones: paternidades presentes, corresponsables, afectivas, igualitarias, participativas. Sin embargo, lo crucial no es solo el cambio de nomenclatura, sino una transformación profunda en la conciencia, la actitud y el involucramiento del padre.

¿Qué dice Freud de la paternidad?
La noción de padre en la obra freudiana Para Freud (1912/2006) el padre es un sustituto del animal totémico de la horda primitiva, en esta figura confluyen de manera ambivalente las mociones tiernas y hostiles del hijo, el padre se instituye como efigie primordial tanto de dios como del diablo.

De manera general, ser un padre activo implica una serie de acciones y actitudes fundamentales que constituyen el 'paternaje':

  • Construir una relación afectuosa e incondicional con hijos e hijas.
  • Ser más que un simple proveedor económico.
  • Participar activamente en su cuidado, crianza y atención diaria.
  • Generar un apego seguro, creando un vínculo cariñoso basado en el buen trato.
  • Dar un buen ejemplo con las propias acciones y valores.
  • Involucrarse en todas las etapas de su desarrollo, desde antes de su nacimiento hasta la adultez.
  • Estimular constantemente su crecimiento y aprendizaje.

Todas estas funciones y actividades son pilares del paternaje activo. La presencia activa del papá en el desarrollo del hijo o hija marca una diferencia notable. Un padre presente, comprometido y afectivo influye positivamente en el desarrollo y bienestar de niñas y niños en áreas clave. Este tipo de vínculo propuesto dota de nuevos contenidos a la figura paterna, a menudo percibida como vacía en modelos tradicionales, y permite reformular la paternidad hacia algo más pleno y significativo.

El Impacto Profundo del Padre Presente

La evidencia es clara: los niños y niñas que han contado con un padre presente y afectivo disfrutan de múltiples beneficios a lo largo de su vida:

  • Mejor autoestima.
  • Más habilidades sociales para interactuar con otros.
  • Mejor desempeño escolar y académico.
  • Más herramientas para enfrentar las dificultades y desafíos que se presentan en la vida.
  • Mayor bienestar psicológico general.
  • Mayor probabilidad, en el caso de los varones, de convertirse ellos mismos en padres comprometidos en el futuro.

Este impacto positivo subraya la importancia de reconocer la paternidad no solo como un derecho del padre a involucrarse, sino fundamentalmente como un derecho de los hijos a disfrutar de una relación paterna presente, responsable, afectiva y deseada, en un marco de disfrute mutuo.

Es fundamental recordar que la corresponsabilidad en la crianza es un principio reconocido a nivel internacional. El artículo 18 de la Convención sobre los Derechos del Niño establece que "...ambos padres tienen obligaciones comunes en lo que respecta a la crianza y el desarrollo del niño/a". Esto implica que la crianza es una tarea conjunta que requiere coordinación y acuerdo en las pautas, vivan o no los padres en la misma casa. La coordinación es una tarea clave y una responsabilidad compartida.

Los nuevos modelos familiares y sociales adoptan la figura del padre igualitario y participativo, lo que facilita la transición hacia una paternidad activa que vaya permeando en el tejido social. Esta transformación social no busca simplemente cambiar las palabras o denominaciones, sino modificar el contenido y el significado profundo de este constructo social que llamamos paternidad.

Sin duda, la aparición de nuevos tipos de familias y relaciones hace necesario el surgimiento de nuevas formas de ser padre, con modelos y herramientas diversas para ejercer el paternaje con respeto, cariño y calidad. Esto es esencial para garantizar el interés superior de hijas e hijos, asegurando su bienestar y desarrollo plenos en un entorno familiar enriquecido por la presencia activa y afectiva de ambos padres.

Comparando Modelos de Paternidad

Aunque el texto no presenta una lista rígida de "4 tipos", podemos contrastar las formas de ejercer la paternidad que describe:

CaracterísticaModelo Tradicional/AusenteModelo Activo/Presente
Rol PrincipalProveedor económico, autoridad distante.Cuidador, educador, apoyo emocional, compañero.
Involucramiento DiarioLimitado, centrado en momentos específicos (disciplina, actividades puntuales).Alto, participa activamente en cuidado, juego, educación, rutinas.
Conexión EmocionalMenos expresada, puede ser percibido como figura lejana.Fuerte, afectuosa, basada en el apego seguro y el buen trato.
Transmisión de Valores y LímitesPuede ser inconsistente o autoritario, a veces delegado.Consciente, pedagógica, basada en el diálogo y el ejemplo.
Impacto en el Hijo/aPuede generar distancia, inseguridad, vacío emocional si hay ausencia.Fomenta autoestima, seguridad, habilidades sociales, bienestar integral.
Relación con la MadreRoles rígidos, menor corresponsabilidad en el hogar y crianza.Colaborativa, corresponsable, coordinación en la crianza.

Preguntas Frecuentes sobre la Paternidad Hoy

¿Qué significa ser un padre activo?

Ser un padre activo implica ir más allá del rol de proveedor. Significa involucrarse de forma consciente y afectiva en el cuidado, la crianza, la educación y el desarrollo emocional de los hijos e hijas, construyendo un vínculo fuerte y presente en su día a día.

¿Un padre no biológico puede ejercer una paternidad plena?

Sí, la paternidad es un constructo social que va más allá de la biología. Un hombre puede ejercer una paternidad plena, afectiva y responsable (paternidad sustituta o paralela) sin ser el padre biológico, asumiendo el rol de cuidador y figura de apego para el niño o niña.

¿Por qué la presencia emocional del padre es importante?

La presencia emocional del padre, caracterizada por el afecto, el apoyo y la disponibilidad, es crucial para el desarrollo del apego seguro en los hijos. Esto impacta positivamente en su autoestima, habilidades sociales, rendimiento académico y bienestar psicológico a largo plazo.

¿Cómo afecta la paternidad ausente a los hijos?

La ausencia paterna, ya sea física o emocional, puede crear un vacío que afecta el desarrollo de los hijos. Puede impactar negativamente en su seguridad, autoestima, desempeño escolar y generar dificultades en la gestión emocional y las relaciones interpersonales.

¿Qué es el 'paternaje'?

El 'paternaje' se refiere al conjunto de funciones, actividades y prácticas que un hombre lleva a cabo en el ejercicio de su rol como padre. Incluye el cuidado, la educación, la provisión, el apoyo emocional, el establecimiento de límites y la construcción del vínculo con los hijos.

En conclusión, la paternidad en el siglo XXI se redefine, pasando de modelos rígidos y a menudo ausentes a un ideal de paternidad activa, presente y corresponsable. Este cambio beneficia a todos los miembros de la familia y es fundamental para garantizar el interés superior de niñas, niños y adolescentes, ofreciéndoles el entorno afectivo y seguro que necesitan para florecer.

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Jesús Porta Etessam

Soy licenciado en Medicina y Cirugía y Doctor en Neurociencias por la Universidad Complutense de Madrid. Me formé como especialista en Neurología realizando la residencia en el Hospital 12 de Octubre bajo la dirección de Alberto Portera y Alfonso Vallejo, donde también ejercí como adjunto durante seis años y fui tutor de residentes. Durante mi formación, realicé una rotación electiva en el Memorial Sloan Kettering Cancer Center.Posteriormente, fui Jefe de Sección en el Hospital Clínico San Carlos de Madrid y actualmente soy jefe de servicio de Neurología en el Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz. Tengo el honor de ser presidente de la Sociedad Española de Neurología, además de haber ocupado la vicepresidencia del Consejo Español del Cerebro y de ser Fellow de la European Academy of Neurology.A lo largo de mi trayectoria, he formado parte de la junta directiva de la Sociedad Española de Neurología como vocal de comunicación, relaciones internacionales, director de cultura y vicepresidente de relaciones institucionales. También dirigí la Fundación del Cerebro.Impulsé la creación del grupo de neurooftalmología de la SEN y he formado parte de las juntas de los grupos de cefalea y neurooftalmología. Además, he sido profesor de Neurología en la Universidad Complutense de Madrid durante más de 16 años.

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