El daño a las neuronas es un evento universal que ocurre en los procesos de enfermedad que afectan tanto al sistema nervioso central como al periférico. Contar con un biomarcador en sangre que esté vinculado a esta lesión neuronal representa una medida crítica para comprender y tratar las enfermedades neurológicas. En este contexto, la cadena ligera del neurofilamento (NfL), una proteína del citoesqueleto que se expresa exclusivamente en las neuronas, ha emergido como un biomarcador clave.

El NfL es una proteína cilíndrica y elástica ubicada en las neuronas que proporciona estabilidad estructural y dicta su forma asimétrica. Se encuentra en dendritas y el soma neuronal, aunque es más abundante en los axones mielinizados, donde promueve el crecimiento radial y una mayor velocidad de conducción. Cuando los axones sufren daño, el NfL es liberado, lo que lleva a un aumento de su concentración en el líquido cefalorraquídeo (LCR) y la sangre.
- NfL como Indicador de Lesión Neuronal
- La Evolución de la Medición de NfL: Del LCR a la Sangre
- Aplicaciones de NfL en Diversas Enfermedades Neurológicas
- Factores Fisiológicos y Patológicos que Influyen en los Niveles de NfL
- Relación entre NfL en LCR y Sangre, y la Barrera Hematoencefálica
- NfL en Trastornos Neurocognitivos Perioperatorios
- Comparación de NfL con Otros Biomarcadores
- Estabilidad y Consideraciones Preanalíticas
- Tabla Comparativa: NfL en LCR vs. Sangre en Diferentes Condiciones
- Preguntas Frecuentes sobre NfL
- Conclusiones y Perspectivas Futuras
NfL como Indicador de Lesión Neuronal
La liberación de NfL es una consecuencia directa del daño neuronal. Un aumento en los niveles de NfL en sangre o LCR indica que ha habido una lesión o degeneración de los axones. Esta elevación no es específica de una única enfermedad, sino que refleja el proceso general de daño a las células nerviosas. Puede ser causada tanto por enfermedades neurodegenerativas crónicas como por eventos agudos como un ictus o una lesión cerebral traumática.
Aunque el mecanismo exacto por el cual el NfL se libera de las neuronas dañadas no se comprende completamente, lo más probable es que sea una consecuencia directa de la pérdida de integridad de la membrana celular. Estudios de expresión génica no respaldan la idea de que el aumento del NfL en enfermedades neurológicas se deba a una sobreproducción compensatoria.
La Evolución de la Medición de NfL: Del LCR a la Sangre
El primer informe sobre el uso de NfL como biomarcador de daño neuronal data de 1989, cuando se purificó el NfL y se utilizaron anticuerpos policlonales para detectarlo mediante métodos de inmunoblot y ELISA. La disponibilidad de anticuerpos monoclonales facilitó la cuantificación de NfL en el LCR. Sin embargo, la naturaleza invasiva de la toma de muestras de LCR (punción lumbar) restringió su aplicación clínica a gran escala.
Inicialmente, la capacidad de medir NfL en la sangre se vio obstaculizada por la falta de sensibilidad de los métodos disponibles y la interferencia de anticuerpos heterófilos. La mejora de la sensibilidad se logró utilizando plataformas de electroquimioluminiscencia (ECL). El avance crucial que permitió la medición generalizada de NfL en sangre fue el desarrollo de la tecnología de matriz de molécula única (Simoa®). Esta tecnología ofrece una sensibilidad mucho mayor al miniaturizar los pocillos de detección y capturar el NfL en microperlas paramagnéticas, lo que permite detectar señales con un número significativamente menor de moléculas de NfL que las tecnologías anteriores. La tecnología Simoa® ha creado un método sensible y reproducible para cuantificar NfL en la sangre de pacientes y controles sanos, lo que ha llevado a su uso en múltiples centros de investigación clínica en todo el mundo.
Aplicaciones de NfL en Diversas Enfermedades Neurológicas
La capacidad de cuantificar el daño neuronal en sangre mediante el NfL permite su aplicación en una amplia gama de condiciones neurológicas para investigar y monitorizar la enfermedad, incluida la evaluación de la eficacia del tratamiento. Se ha validado como biomarcador de daño neuronal en múltiples trastornos neurológicos, reflejando medidas clínicas y de imagen de la enfermedad.
Esclerosis Múltiple (EM)
La EM es una enfermedad inflamatoria y neurodegenerativa crónica del SNC. Los niveles de NfL en sangre son generalmente más altos en pacientes con EM que en controles sanos, y los pacientes con EM progresiva tienden a tener niveles más altos que aquellos con EM remitente-recurrente. El aumento del NfL en sangre se asocia con la actividad de la enfermedad medida por evaluaciones clínicas o de resonancia magnética, tanto en pacientes adultos como pediátricos. Niveles elevados de NfL después de un brote pueden ser detectables hasta 60 días después.
El NfL ha demostrado ser sensible a la respuesta al tratamiento con varias terapias modificadoras de la enfermedad, y sus niveles pueden ayudar a segregar tratamientos por su potencia. Los estudios observacionales sugieren que el NfL tiene valor pronóstico para predecir la atrofia cerebral y de la médula espinal a largo plazo. La medición de NfL puede ser una herramienta rentable para detectar la actividad de la enfermedad clínica y subclínica de manera más temprana que las visitas rutinarias. Un NfL bajo en pacientes clínicamente estables podría indicar que evaluaciones costosas como la resonancia magnética no son necesarias en ese momento. Sin embargo, en la población de edad avanzada con EM progresiva, el daño neuronal secundario a comorbilidades puede ser un factor de confusión importante.

Enfermedad de Alzheimer (EA)
La EA se caracteriza por la acumulación de β-amiloide y tau, y neurodegeneración. Aunque los biomarcadores centrales de EA en LCR (Aβ42, tau fosforilada, tau total) han sido fundamentales, su traducción a la sangre ha sido un desafío. El NfL en sangre ha demostrado correlacionarse con el adelgazamiento cortical y el deterioro cognitivo, y tiene valor pronóstico para el declive futuro. En individuos asintomáticos portadores de mutaciones asociadas a EA familiar, se han observado niveles elevados de NfL y una mayor tasa de aumento años antes del inicio de los síntomas.
En la EA esporádica, que afecta principalmente a personas mayores, la alta prevalencia de comorbilidades cardiovasculares (asociadas con daño isquémico subclínico) es un factor de confusión significativo. El NfL es una medida inespecífica de neurodegeneración y no tiene el poder diagnóstico de los biomarcadores centrales de EA. Sin embargo, su medición sencilla en sangre permite monitorizar la neurodegeneración a lo largo del tiempo y proporciona una herramienta para detectar el efecto de tratamientos.
Esclerosis Lateral Amiotrófica (ELA)
La ELA es una enfermedad neurodegenerativa de las motoneuronas. El NfL muestra un fuerte valor diagnóstico en esta enfermedad, con capacidad para discriminar la ELA de otras condiciones que la imitan. Estudios longitudinales han reportado que los pacientes que desarrollaron ELA sintomática tenían niveles de NfL en sangre más altos que los controles sanos hasta un año antes del inicio de los síntomas. Los niveles de NfL al inicio de los síntomas también tienen valor pronóstico para la tasa de progresión de la enfermedad.
Los niveles elevados de NfL en sangre en la ELA tienden a permanecer relativamente estables a lo largo del curso de la enfermedad. La ELA presenta niveles de NfL particularmente altos, lo que se explica por la gravedad de la enfermedad y la degeneración de axones largos mielinizados que tienen una alta expresión de NfL. La forma fosforilada de la cadena pesada del neurofilamento (pNfH) también se investiga como biomarcador en la ELA, mostrando capacidad para discriminar ELA de otros trastornos de motoneuronas y reflejar la gravedad/progresión.
Enfermedad de Parkinson (EP)
La EP se asocia con la acumulación de α-sinucleína y la pérdida de neuronas dopaminérgicas. Los estudios muestran una elevación de los niveles de NfL en sangre en pacientes con EP en comparación con controles, aunque las diferencias no son tan pronunciadas como en otras enfermedades. Niveles elevados de NfL en EP se asocian con peor deterioro cognitivo, atrofia cortical cerebral y puntuación motora.
Los niveles de NfL en sangre son más altos en formas atípicas de Parkinsonismo (como la atrofia multisistémica o la parálisis supranuclear progresiva) que en la EP, lo que puede ayudar a diferenciarlas. Al igual que en la EA y la EM progresiva, la presencia de comorbilidades debe controlarse al interpretar los niveles de NfL en pacientes con EP.
Ictus
El daño neuronal agudo causado por un ictus lleva a un aumento continuo de NfL en sangre durante los primeros días, que permanece elevado durante 3 a 6 meses. Los niveles de NfL reflejan el tamaño del infarto y se correlacionan con la carga de la lesión y las puntuaciones clínicas. El NfL en sangre también tiene valor pronóstico para la discapacidad a 3 meses y a largo plazo, así como para la supervivencia.
El NfL puede ser útil en la monitorización de eventos subclínicos y la eficacia de la terapia profiláctica. Los niveles de NfL en sangre aumentan con eventos isquémicos subclínicos y están asociados con factores de riesgo cardiovascular. Es importante tener en cuenta el tiempo transcurrido entre el ictus y la medición de NfL debido a su cinética de liberación y su larga vida media en sangre.
Lesión Cerebral Traumática (LCT)
La LCT, resultado de lesiones penetrantes o contusas, puede causar daño cerebral leve, moderado o grave. Se ha demostrado repetidamente que los traumatismos craneales en deportes (fútbol americano, fútbol, hockey, boxeo) resultan en un aumento de las concentraciones de NfL. Los pacientes con diferentes grados de LCT muestran cambios correspondientes en los niveles de NfL, con un aumento progresivo en los primeros días y niveles que pueden permanecer elevados durante meses.

El NfL se ha propuesto como un biomarcador objetivo de la gravedad del trauma, lo que podría permitir una ventana temporal más precisa para la recuperación. En atletas, la estimación del daño cerebral es crítica para evitar la exposición prematura a nuevos traumatismos. El uso de NfL en sangre puede proporcionar una medida adicional para evaluar el daño y ayudar a guiar el manejo a largo plazo, especialmente en aquellos que sufren lesiones repetidas. También es relevante considerar si un sujeto con otra enfermedad neurológica tiene factores de riesgo como un traumatismo craneal reciente.
Factores Fisiológicos y Patológicos que Influyen en los Niveles de NfL
Es crucial entender que los niveles de NfL en sangre pueden verse afectados por factores distintos al daño neuronal primario asociado a una enfermedad específica.
Edad
Los estudios reportan un aumento en los niveles de NfL con la edad, tanto en pacientes como en individuos sanos. El aumento anual es más pronunciado en sujetos mayores de 60 años, y la variabilidad de los niveles de NfL es mayor en grupos de edad avanzada. Dado que las comorbilidades son más prevalentes en la población anciana, el aumento de NfL con la edad podría deberse en parte a la aparición de comorbilidades, más que al proceso de envejecimiento solo.
Índice de Masa Corporal (IMC) y Volumen Sanguíneo
Algunos estudios han reportado que niveles disminuidos de NfL en sangre se asocian con un IMC aumentado y, por lo tanto, con un mayor volumen sanguíneo en adultos sanos. Esto sugiere que las variaciones en el volumen sanguíneo pueden afectar la concentración de NfL en sangre, aunque no se correlacionan con los niveles de NfL en LCR. Así, dos individuos con el mismo NfL en LCR pero diferentes IMC tendrán concentraciones de NfL en sangre distintas. El IMC y el volumen sanguíneo deben considerarse como factores de confusión.
Sexo
Los niveles de NfL en sangre no parecen estar influenciados por el sexo en individuos sanos o con enfermedades neurológicas, excepto posiblemente en la ELA, donde se han reportado niveles más altos en mujeres, lo que podría explicarse por una mayor gravedad de la enfermedad en pacientes femeninas.
Factores de Riesgo Cardiovascular y Comorbilidades
Factores como los hábitos dietéticos, el tabaquismo y la presión arterial, importantes en el riesgo de enfermedad cerebrovascular (más prevalente en poblaciones mayores), se asocian con niveles aumentados de NfL en sangre. Esto podría deberse en parte a daño isquémico subclínico del SNC o hipoperfusión. Las comorbilidades son un factor de confusión significativo, especialmente en poblaciones mayores con EA, EP o EM progresiva.
Embarazo
El embarazo se asocia con un aumento fisiológico del volumen sanguíneo, pero paradójicamente, los niveles de NfL en sangre aumentan progresivamente durante el embarazo. Esto podría estar relacionado con el desarrollo del cerebro fetal o con otros mecanismos aún no claros. El embarazo debe considerarse un factor de confusión.
Relación entre NfL en LCR y Sangre, y la Barrera Hematoencefálica
El NfL se ha identificado tanto en el LCR como en la sangre. Históricamente, los estudios iniciales se centraron en el LCR debido a las concentraciones mucho más altas allí. La correlación entre los niveles de NfL en LCR y sangre se ha utilizado para establecer que las mediciones en sangre reflejan lo que sucede en el SNC. Sin embargo, factores que afectan los niveles de NfL en sangre independientemente del LCR, como el IMC o las neuropatías periféricas, debilitan esta correlación.

El grado en que la permeabilidad de la Barrera Hematoencefálica (BHE) y la Barrera Hemato-LCR (BHLCR) influye en los niveles de NfL en sangre no está completamente claro. Procesos inflamatorios agudos como los de la EM pueden causar disrupción de la BHE. Algunos estudios sugieren que una permeabilidad alterada de la BHLCR contribuye al NfL sérico, aunque esta relación no se observa consistentemente. La disrupción de la BHE aumenta con la edad, lo que podría contribuir al aumento de los niveles de NfL en sangre en enfermedades neurodegenerativas relacionadas con la edad.
NfL en Trastornos Neurocognitivos Perioperatorios
Recientemente, se han observado cambios en los niveles de NfL en respuesta a la cirugía y la anestesia, sugiriendo una asociación entre el daño neuronal y el procedimiento quirúrgico. Estudios en pacientes mayores sometidos a cirugía han mostrado un aumento significativo y secuencial de la concentración de NfL en plasma en las horas y días posteriores a la intervención. Estos resultados indican una respuesta más aguda a la lesión neuronal relacionada con la cirugía y la anestesia.
El NfL también muestra potencial como biomarcador para el delirio postoperatorio y el deterioro cognitivo. El delirio es un trastorno neurocognitivo agudo común tras la cirugía, especialmente en pacientes ancianos. Aunque su fisiopatología no se comprende completamente, se han explorado vínculos con la neuroinflamación y el daño neuronal. Estudios han relacionado niveles elevados de NfL en el período postoperatorio con la incidencia y gravedad del delirio, sugiriendo que el biomarcador podría ser predictivo. La medición de NfL, a menudo junto con evaluaciones neurocognitivas, se utiliza para seguir la trayectoria del delirio y el deterioro cognitivo postoperatorio, lo que podría ayudar a la detección temprana y al manejo.
Comparación de NfL con Otros Biomarcadores
El NfL a menudo se utiliza solo o en conjunto con otros biomarcadores más específicos de enfermedades para comprender mejor la progresión de la enfermedad y evaluar su propio potencial. Por ejemplo, en la EA, el NfL se ha comparado con Aβ y tau, encontrándose que si bien es sensible para diferenciar pacientes con EA de controles, la combinación con Aβ y tau mejora la precisión diagnóstica entre EA y deterioro cognitivo leve. En la ELA, se compara con pNfH. Estos estudios resaltan que el NfL es un biomarcador de daño neuronal general, no específico de la causa subyacente, lo que le otorga una amplia gama de usos potenciales en diversas condiciones.
Estabilidad y Consideraciones Preanalíticas
La estabilidad preanalítica del NfL en las muestras de sangre es una propiedad fundamental para garantizar mediciones reproducibles y estables, especialmente entre diferentes centros. Se ha investigado la estabilidad del NfL en suero y plasma sometiendo alícuotas a múltiples ciclos de congelación-descongelación o exposición prolongada a temperatura ambiente. El consenso es que el analito muestra una buena estabilidad bajo estas condiciones. La estabilidad a temperatura ambiente permite la recolección de muestras mediante envíos postales normales, facilitando la inclusión de participantes de diversas ubicaciones geográficas en estudios.
Tabla Comparativa: NfL en LCR vs. Sangre en Diferentes Condiciones
La correlación entre los niveles de NfL en LCR y sangre varía según la condición, siendo generalmente más fuerte en enfermedades con mayor daño neuronal y niveles más altos de NfL.
| Condición | Nivel Promedio de NfL en Sangre (pg/mL) | Correlación LCR/Sangre (Promedio) | Fortaleza de la Correlación |
|---|---|---|---|
| Controles Sanos | ~11 | ~0.52 (Rango 0.35–0.77) | Moderada (variable) |
| Enfermedad de Parkinson (EP) | ~11 | ~0.52 | Moderada |
| Esclerosis Múltiple (EM) | Variable (más alto que controles) | Variable (un 10% ↑ en LCR = ~5.9% ↑ en sangre) | Variable (la predicción de actividad es más fuerte con LCR) |
| Esclerosis Lateral Amiotrófica (ELA) | ~135 | ~0.79 | Fuerte |
Preguntas Frecuentes sobre NfL
Aquí respondemos algunas preguntas comunes sobre este importante biomarcador:
- ¿Qué significa tener el NfL elevado? Un nivel elevado de NfL en sangre o LCR indica que ha habido daño o degeneración de los axones neuronales. Es una señal de lesión en el sistema nervioso.
- ¿El NfL elevado es específico de una enfermedad? No. El NfL es un biomarcador de daño neuronal general. Puede estar elevado en una amplia variedad de condiciones neurológicas, tanto agudas (ictus, LCT) como crónicas (EA, EM, ELA, EP).
- ¿Se puede medir el NfL en sangre? Sí. Gracias a tecnologías sensibles como Simoa, ahora es posible medir el NfL en una simple muestra de sangre (plasma o suero), lo que es mucho menos invasivo que una punción lumbar para obtener LCR.
- ¿El NfL en sangre es tan útil como el NfL en LCR? Las mediciones de NfL en sangre se correlacionan bien con las del LCR y han demostrado ser muy útiles para detectar y monitorizar el daño neuronal. Si bien en algunas condiciones el LCR puede ser más sensible, la facilidad y accesibilidad de la medición en sangre la convierten en una herramienta invaluable para la práctica clínica y la investigación.
- ¿La edad o el peso afectan los niveles de NfL? Sí. Los niveles de NfL tienden a aumentar con la edad, especialmente después de los 60 años. Un mayor índice de masa corporal (IMC) se asocia con niveles ligeramente más bajos en sangre, probablemente debido a un mayor volumen sanguíneo. Estos factores deben considerarse al interpretar los resultados.
- ¿El NfL puede usarse para monitorizar la respuesta a un tratamiento? Sí. En muchas enfermedades neurológicas, una disminución en los niveles de NfL en sangre después de iniciar un tratamiento indica que este está reduciendo el daño neuronal o la actividad de la enfermedad.
Conclusiones y Perspectivas Futuras
El Neurofilamento Ligero (NfL) se ha consolidado como un biomarcador de sangre invaluable para detectar y cuantificar el daño neuronal en una amplia gama de enfermedades neurológicas. Aunque no es específico de una causa o enfermedad particular, su capacidad para reflejar la carga y la actividad de la lesión neuronal, monitorizar la progresión de la enfermedad y evaluar la eficacia del tratamiento, especialmente mediante métodos sensibles de medición en sangre como Simoa, representa un avance significativo.
A pesar de las influencias de factores fisiológicos como la edad, el IMC o las comorbilidades, el uso de mediciones longitudinales y la consideración de estos factores de confusión mejoran la interpretación del NfL. La estandarización de los métodos de medición entre laboratorios es un paso crucial para su implementación generalizada en la práctica clínica. El NfL no reemplaza a los biomarcadores específicos de enfermedad (como Aβ o tau en EA), pero ofrece una perspectiva complementaria y accesible sobre la salud axonal y el proceso de neurodegeneración. Su potencial en la detección temprana, la estratificación de pacientes para ensayos clínicos y el seguimiento objetivo de la respuesta terapéutica auguran un futuro prometedor para el NfL en la neurociencia clínica.
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