El Cerebro: ¿Puede Curarse a Sí Mismo?

Valoración: 3.44 (9314 votos)

El cerebro humano, a menudo denominado el centro de control del cuerpo, posee una cualidad notable conocida como neuroplasticidad. Esta capacidad intrínseca permite que el cerebro se reorganice a sí mismo formando nuevas conexiones neuronales a lo largo de la vida, adaptándose, aprendiendo y recuperándose de diversos desafíos, incluidas lesiones y afecciones neurológicas. Durante siglos, se pensó que el cerebro era una máquina estática, incapaz de repararse o cambiar después de la infancia. Sin embargo, la ciencia moderna ha refutado esta idea, revelando un órgano dinámico en constante transformación.

https://www.youtube.com/watch?v=DrRobinYoungson

Índice de Contenido

¿Qué es Exactamente la Neuroplasticidad?

La neuroplasticidad es la propiedad del cerebro que le permite cambiar su propia estructura y funcionamiento en respuesta a la actividad y la experiencia mental. Lejos de ser un hardware fijo, el cerebro es más bien un software que se reconfigura continuamente. Este descubrimiento revolucionó la comprensión de la relación entre el cerebro y la mente.

Does the brain have the power to heal?
The brain can reorganize itself by forming new neural connections throughout life. This intrinsic capacity allows the brain to adapt, learn, and recover from various challenges, including injuries and neurological conditions.

Una de las leyes fundamentales de la neuroplasticidad es que las neuronas que se activan juntas se conectan entre sí (neurons that fire together wire together). Esto significa que la experiencia mental repetida conduce a cambios estructurales en las neuronas del cerebro que procesan esa experiencia, fortaleciendo las conexiones sinápticas entre ellas. Por ejemplo, cuando aprendemos una nueva habilidad o recordamos algo, ciertos grupos de neuronas se activan simultáneamente y sus conexiones se refuerzan. Cuanto más se repite una actividad, más eficientes se vuelven estos circuitos.

Lo contrario también es cierto: es el principio de “úselo o piérdalo” (use it or lose it). Cuando una actividad deja de realizarse durante un tiempo prolongado, las conexiones neuronales asociadas se debilitan y, con el tiempo, muchas se pierden. Las neuronas que antes estaban dedicadas a esa tarea pueden ser "tomadas" y utilizadas para otras funciones mentales que se realizan con mayor regularidad. Este principio también puede usarse para deshacer conexiones cerebrales no útiles, ya que las neuronas que se activan por separado se desconectan (neurons that fire apart wire apart).

La neuroplasticidad demuestra que la actividad mental no es solo el producto del cerebro, sino también un factor que lo moldea activamente. Esta capacidad de cambio es la base del potencial de curación del cerebro.

La Neuroplasticidad en la Recuperación de Lesiones y Enfermedades

Expertos en recuperación de lesiones cerebrales enfatizan la importancia de intervenciones personalizadas diseñadas para aprovechar la neuroplasticidad. Estos enfoques de vanguardia utilizan la capacidad del cerebro para reorganizarse, promoviendo la recuperación y restaurando la funcionalidad perdida. Los tratamientos especializados son cruciales para optimizar los procesos de curación natural del cerebro después de lesiones en la cabeza.

Las evaluaciones neuropsicológicas, por ejemplo, ofrecen información completa sobre las fortalezas y debilidades cognitivas de un individuo. Esta información permite desarrollar estrategias personalizadas para la rehabilitación cognitiva, apoyando el proceso de curación al comprender el perfil cognitivo único de cada persona.

La neuroplasticidad ofrece esperanza para una amplia gama de condiciones que antes se consideraban intratables o irreversibles, como accidentes cerebrovasculares, lesiones cerebrales traumáticas, Parkinson, esclerosis múltiple, autismo, TDAH, trastornos del aprendizaje y dolor crónico, entre otros.

La Psicología de la Curación: Terapias Basadas en Neuroplasticidad

La curación, especialmente después de un trauma, requiere abordar la mente, el cuerpo y el cerebro. Diversas estrategias basadas en la evidencia aprovechan la neuroplasticidad para promover la recuperación:

Terapia Cognitivo-Conductual (TCC)

La TCC se centra en identificar y cambiar patrones de pensamiento negativos. Para los sobrevivientes de trauma, esto puede implicar reinterpretar creencias como “no estoy seguro” o “estoy roto”. A través de la TCC, las personas aprenden a desafiar estos pensamientos y reemplazarlos por alternativas más empoderadoras. Estudios de neuroimagen han demostrado que la TCC puede reducir la hiperactividad en la amígdala y mejorar la capacidad de la corteza prefrontal para regular las emociones.

Desensibilización y Reprocesamiento por Movimientos Oculares (EMDR)

EMDR es una terapia innovadora que utiliza movimientos oculares guiados para ayudar a las personas a procesar recuerdos traumáticos. Al involucrar ambos hemisferios del cerebro, EMDR permite que la mente integre experiencias angustiantes de manera más efectiva. La investigación demuestra que EMDR no solo alivia los síntomas del TEPT, sino que también fortalece las conexiones neuronales entre la amígdala y la corteza prefrontal, permitiendo un mejor control emocional.

Experiencia Somática

Este enfoque aborda el impacto físico del trauma en el cuerpo. Muchos sobrevivientes de trauma acumulan tensión no resuelta en sus músculos y sistemas nerviosos, que puede manifestarse como dolor crónico o inquietud. La Experiencia Somática guía suavemente a las personas a liberar esta energía almacenada, restaurando el equilibrio y una sensación de seguridad.

What is the havening technique?
Havening involves a distinctive self-soothing motion with crossed arms, gently but noticeably stroking from shoulders to elbows. There are also versions which involve tapping your collar bone and stroking the palms of your hands and around your eyes. This is all to create a sense of wellbeing and safety.

Mindfulness y Meditación

El mindfulness es la práctica de mantenerse presente y consciente del momento actual sin juzgar. La meditación, un aspecto clave del mindfulness, ha sido ampliamente estudiada por su impacto en el cerebro. La meditación regular puede:

  • Reducir el tamaño y la actividad de la amígdala, disminuyendo la reactividad al estrés.
  • Fortalecer la corteza prefrontal, mejorando el enfoque y la regulación emocional.
  • Promover la conectividad entre las regiones cerebrales, fomentando una sensación de calma y resiliencia.

Además, las prácticas de mindfulness han demostrado reducir los niveles de cortisol (la hormona del estrés), que, cuando están crónicamente elevados, pueden dañar el cerebro y el cuerpo.

Conexión Social

Los humanos son seres inherentemente sociales, y las relaciones son vitales en la recuperación del trauma. Conectarse con personas que brindan apoyo puede:

  • Aumentar los niveles de oxitocina, que mejoran los sentimientos de confianza y vínculo.
  • Proporcionar un espacio seguro para procesar emociones, reduciendo los sentimientos de aislamiento.
  • Ayudar a los sobrevivientes a reconstruir la confianza, especialmente si el trauma implicó daño interpersonal.

Para muchos, el camino hacia la curación comienza al encontrar al menos a una persona que escuche sin juzgar y ofrezca apoyo incondicional.

Actividad Física y Ejercicio

El ejercicio es un liberador natural del estrés y una herramienta poderosa para la salud cerebral. Actividades como correr, nadar o hacer yoga estimulan la liberación de endorfinas, que mejoran el estado de ánimo. Además, el ejercicio promueve la producción del factor neurotrófico derivado del cerebro (BDNF), una proteína esencial para reparar y hacer crecer nuevas neuronas. La actividad física regular no solo mejora la memoria y el aprendizaje, sino que también reduce los síntomas de ansiedad y depresión, lo que la convierte en una parte invaluable de la recuperación del trauma.

Nutrición y Salud Intestinal

La conexión intestino-cerebro es un área de investigación en crecimiento. Una dieta equilibrada puede influir significativamente en la salud mental al reducir la inflamación y apoyar la función cerebral. Nutrientes clave incluyen:

  • Ácidos Grasos Omega-3: Se encuentran en pescado, semillas de lino y nueces; apoyan la salud cerebral y reducen los síntomas de depresión.
  • Probióticos: Se encuentran en yogur, kimchi y kéfir; promueven un microbioma intestinal saludable, influyendo en el estado de ánimo y la respuesta al estrés.
  • Antioxidantes: Se encuentran en frutas y verduras coloridas; combaten el estrés oxidativo, que puede exacerbar los efectos del trauma.

Al nutrir el cuerpo con alimentos saludables, las personas pueden crear una base para la resiliencia emocional y cognitiva.

Expresión Artística y Creativa

La arteterapia proporciona una vía no verbal para procesar el trauma. Pintar, escribir, bailar o tocar música involucra el sistema de recompensa del cerebro, liberando dopamina, un neurotransmisor que genera bienestar. La expresión creativa permite a las personas explorar emociones que quizás les cueste articular, fomentando la curación de una manera segura y empoderadora.

Cuidado Informado sobre el Trauma en las Comunidades

El cuidado informado sobre el trauma reconoce la prevalencia del trauma y su impacto en las personas. Escuelas, lugares de trabajo y sistemas de atención médica que adoptan este enfoque enfatizan la seguridad, la confianza y la colaboración. Al crear entornos donde las personas se sienten apoyadas y comprendidas, el cuidado informado sobre el trauma ayuda a las personas a sanar al tiempo que reduce el riesgo de retraumatización.

El Caso del Dolor Crónico: Neuroplasticidad Descontrolada

El dolor crónico, a diferencia del dolor agudo que nos alerta de una lesión, puede ser una manifestación de la neuroplasticidad que se ha descontrolado. El dolor agudo envía una señal unidireccional al cerebro, informando sobre el daño. Sin embargo, el neurocientífico Ronald Melzack y el fisiólogo Patrick Wall demostraron en 1965 con su "teoría de la compuerta del dolor" que el cerebro no es un receptor pasivo; controla cuánto dolor sentimos a través de "compuertas" en la médula espinal que pueden abrirse o cerrarse, permitiendo o bloqueando las señales de dolor.

A veces, una lesión afecta tanto los tejidos corporales como las neuronas del sistema del dolor, incluidos el cerebro y la médula espinal, lo que resulta en dolor neuropático (o dolor central). Esto ocurre debido al comportamiento de las neuronas que componen nuestros mapas cerebrales para el dolor. Las áreas externas de nuestro cuerpo están representadas en el cerebro en áreas de procesamiento específicas llamadas mapas cerebrales. Cuando las neuronas en estos mapas del dolor se dañan, disparan incesantes falsas alarmas, haciéndonos creer que el problema está en nuestro cuerpo cuando en realidad está principalmente en nuestro cerebro.

Mucho después de que el cuerpo haya sanado, el sistema del dolor sigue activo. El dolor agudo desarrolla una "vida después de la muerte": se convierte en dolor crónico. Cuanto más a menudo se siente el dolor, más sensibles se vuelven las neuronas del sistema del dolor, un proceso conocido como "wind-up pain". La intensidad, duración y área corporal del dolor aumentan, creando un ciclo vicioso de plasticidad descontrolada.

Does the brain have the power to heal?
The brain can reorganize itself by forming new neural connections throughout life. This intrinsic capacity allows the brain to adapt, learn, and recover from various challenges, including injuries and neurological conditions.

El Dr. Michael Moskowitz, un psiquiatra convertido en especialista en dolor, experimentó esto de primera mano después de una lesión en el cuello que le causó dolor crónico durante trece años. Se dio cuenta de que muchas áreas cerebrales que procesan el dolor también procesan pensamientos, sensaciones, imágenes, recuerdos, movimientos y emociones. Cuando estas áreas son "secuestradas" por el procesamiento del dolor, se afecta la capacidad para concentrarse, regular emociones, moverse o percibir otras sensaciones.

Inspirado por el principio de plasticidad competitiva (la competencia por el "espacio cortical"), Moskowitz se preguntó si podría "recuperar" esas áreas cerebrales del procesamiento del dolor forzándose a realizar sus actividades originales, sin importar la intensidad del dolor. Desarrolló una técnica basada en la visualización.

La Técnica de Visualización de Moskowitz

Moskowitz comenzó a visualizar mapas cerebrales del dolor, primero su cerebro con dolor crónico (mostrando los mapas expandidos) y luego imaginando que esas áreas se encogían hasta parecerse al cerebro sin dolor. El objetivo era forzar a las áreas cerebrales involucradas en el dolor (como el lóbulo parietal posterior y el cíngulo posterior, que también procesan información visual) a procesar una imagen visual en lugar de la señal de dolor.

Aplicó esta técnica de manera constante y, en cuestión de semanas y meses, su dolor crónico comenzó a disminuir hasta desaparecer casi por completo después de un año. La paciente Jan Sandin, que había estado discapacitada por dolor crónico durante una década, también experimentó una remisión total utilizando esta técnica después de leer sobre la neuroplasticidad y aplicar la visualización de manera "implacable".

Para ayudar a sus pacientes, Moskowitz formuló el acrónimo MIRROR (en inglés) para recordarles los principios neuroplásticos:

  • Motivación: El paciente debe pasar de una actitud pasiva a una activa.
  • Intención: El objetivo inmediato no es eliminar el dolor, sino enfocar la mente para cambiar el cerebro.
  • Relentless (Implacabilidad): Cada intrusión de dolor es una señal para contraatacar mentalmente.
  • Reliability (Fiabilidad): Confiar en la capacidad del cerebro para restaurar la función normal con dirección clara.
  • Opportunity (Oportunidad): Convertir cada episodio de dolor en una oportunidad para reparar el sistema de alarma defectuoso.
  • Restoration (Restauración): El objetivo es restaurar la función cerebral normal, no solo enmascarar el dolor.

Este enfoque requiere un esfuerzo mental significativo y constante, especialmente al principio, pero puede reconfigurar los circuitos del dolor de manera duradera.

La Importancia de la Imagen Corporal y la Visualización

La visualización utilizada por Moskowitz y sus pacientes no solo implica imaginar mapas cerebrales; también se relaciona con el concepto de "imagen corporal", la representación subjetiva que tenemos de nuestro cuerpo en la mente. Esta imagen corporal, descrita por primera vez por el psiquiatra Paul Schilder, no es idéntica al cuerpo físico y se construye a partir de múltiples entradas sensoriales (tacto, dolor, propiocepción, visión) e incluso emocionales.

Estudios han demostrado que manipular la imagen visual del cuerpo puede afectar la percepción del dolor. Investigadores como G. Lorimer Moseley y Catherine Preston han realizado experimentos donde los pacientes con dolor crónico en las manos o dedos experimentaron alivio al mirar sus extremidades a través de lentes que las hacían parecer más pequeñas o al usar dispositivos que distorsionaban su imagen corporal en tiempo real en una pantalla. Estos hallazgos sugieren que la percepción del dolor está influenciada por cómo el cerebro "ve" y representa el cuerpo, y que alterar esta representación visual puede modificar los circuitos del dolor.

Esto explica por qué visualizar los mapas cerebrales "encogiéndose" pudo ayudar a Jan Sandin: ella formó un nuevo mapa de su imagen corporal que integraba las imágenes cerebrales y su sensación de dolor, permitiendo que su mente influyera en los circuitos cerebrales que procesaban esas sensaciones.

¿Efecto Placebo o Curación Neuroplástica?

Cuando se observan curaciones notables con técnicas que implican la mente, surge la pregunta: ¿Es simplemente el efecto placebo? El efecto placebo ocurre cuando un paciente mejora tras recibir un tratamiento inactivo (como una píldora de azúcar) pero creyendo que es efectivo. Aunque el efecto placebo es real y puede aliviar el dolor en un 30% o más de los casos, la investigación muestra que no es una mera ilusión psicológica.

Why am I in a constant state of dissociation?
Dissociation is a way the mind copes with too much stress. Periods of dissociation can last for a relatively short time (hours or days) or for much longer (weeks or months). Many people with a dissociative disorder have had a traumatic event during childhood. Dissociation can happen as a way of coping with it.

Estudios con escáneres cerebrales han demostrado que cuando el efecto placebo alivia el dolor o la depresión, los cambios en el cerebro son casi idénticos a los que ocurren con la medicación. El neurocientífico Tor Wager, por ejemplo, ha mostrado que el placebo puede apagar el dolor aumentando la producción de opioides endógenos (sustancias similares al opio producidas por el propio cerebro) en áreas clave del sistema del dolor. Esto sugiere que el efecto placebo es un ejemplo de neuroplasticidad en acción: la mente cambia la estructura cerebral.

Sin embargo, el enfoque de Moskowitz parece ir más allá del efecto placebo típico. Los placebos a menudo tienen efectos rápidos pero temporales, con altas tasas de recaída. Las mejoras con la técnica de Moskowitz, en cambio, suelen ser graduales, requieren práctica mental constante durante semanas o meses, y los resultados tienden a ser duraderos. Esto es consistente con el patrón de aprendizaje de una nueva habilidad neuroplástica.

Además, estudios sobre el placebo han demostrado que la mente puede dirigirse al dolor con precisión láser, aliviando el dolor solo en el área específica donde se cree que se aplicó el tratamiento placebo, incluso si el dolor es generalizado. Esto sugiere que el proceso mente-cerebro-cuerpo no es una relajación general, sino un mecanismo específico y dirigido.

Lo que Moskowitz ha agregado es que la práctica mental constante es necesaria para fortalecer esta capacidad y cambiar la actividad cerebral de manera sostenida. A diferencia de la medicación, la técnica neuroplástica permite a los pacientes reducir su uso con el tiempo una vez que sus redes neuronales se han reconfigurado.

El Dr. Moskowitz argumenta que el uso generalizado de opioides para el dolor crónico ha empeorado el problema desde una perspectiva neuroplástica. El bombardeo constante de los receptores opioides con medicación hace que el cerebro se adapte produciendo nuevos receptores y volviéndose menos sensible. Esto lleva a la tolerancia, la necesidad de dosis cada vez mayores y, paradójicamente, a una mayor sensibilidad al dolor, creando dependencia y empeorando la condición. Su enfoque busca romper este ciclo restaurando la función cerebral normal.

Caminando Hacia la Recuperación: El Caso de John Pepper

La neuroplasticidad también juega un papel crucial en el manejo de enfermedades neurodegenerativas como el Parkinson. El caso de John Pepper, diagnosticado hace más de dos décadas pero con síntomas que comenzaron mucho antes, es un ejemplo inspirador.

A pesar de tener una enfermedad definida como incurable y progresiva, Pepper ha logrado revertir los síntomas motores más temidos, como la rigidez y la bradicinesia (movimientos lentos), hasta el punto de que un observador casual no notaría que tiene Parkinson. Lo ha hecho a través de un programa de ejercicio y, crucialmente, un tipo especial de concentración consciente en el movimiento.

Mientras que la medicación para el Parkinson (como la L-Dopa) ayuda a compensar la pérdida de dopamina, el ejercicio y la concentración activa pueden estimular circuitos cerebrales alternativos o potenciar la función de los circuitos restantes a través de la neuroplasticidad. Al centrarse intensamente en cada paso, en el balanceo de los brazos, en la longitud de la zancada, Pepper está, de hecho, utilizando su mente para dirigir la actividad cerebral y compensar la disfunción en las áreas afectadas por la enfermedad. Este es otro ejemplo poderoso de cómo la intención y la actividad mental pueden remodelar el cerebro y mejorar la función motora.

La Técnica Havening: Un Enfoque Sensorial

Otra técnica que aprovecha la interacción mente-cuerpo y los sentidos para influir en el cerebro es la Técnica Havening. Su nombre sugiere un proceso que lleva las respuestas emocionales a un lugar seguro, un "refugio" (haven).

What are the neurobiological effects of psychotherapy?
Psychotherapy stimulates processes akin to brain plasticity. Brain plasticity refers to the brain's ability to change structure and function. Brain plasticity is regarded as prerequisite for any long-lasting change in behavior, cognition, and emotion, and thus for all measurable psychotherapeutic effects.

Havening utiliza el toque humano (llamado "Havening Touch") como herramienta terapéutica. Aunque similar a otras técnicas de auto-consuelo o distracción asistida, se basa en la teoría de que el toque sensorial puede interrumpir la actividad en la amígdala, la región cerebral donde las emociones se codifican y se asocian con los recuerdos. En casos de trauma, la amígdala puede crear asociaciones negativas "atoradas" que desencadenan respuestas inmediatas de lucha, huida o parálisis.

La técnica fue desarrollada por el neurocientífico Dr. Ronald Ruden. Implica un movimiento de auto-suavizado distintivo: acariciar suavemente los brazos cruzados desde los hombros hasta los codos. También puede incluir golpear la clavícula y acariciar las palmas de las manos y alrededor de los ojos. El objetivo es crear una sensación de bienestar y seguridad.

Paralelamente al toque, el individuo (a menudo con los ojos cerrados) explora las asociaciones emocionales negativas y luego se distrae de ellas. La distracción común implica ir mentalmente a un "lugar seguro" (como una playa) y dar un número específico de pasos imaginarios. A veces, se añade cantar una canción sencilla y familiar. La teoría es que esta combinación de toque, sonido y distanciamiento mental "entrena" a la amígdala para romper su conexión con la reacción negativa y redirigir al individuo hacia una asociación positiva.

Aunque la investigación sobre la efectividad de Havening aún es limitada, algunos estudios preliminares han mostrado resultados prometedores en la reducción de la ansiedad y la mejora del bienestar. Sin embargo, es importante considerar Havening como parte de un programa terapéutico más amplio (que puede incluir TCC o EMDR), y no como una solución rápida o única, especialmente para traumas severos o trastornos psicológicos complejos.

Preguntas Frecuentes sobre la Curación Cerebral y la Neuroplasticidad

Aquí respondemos algunas preguntas comunes sobre la capacidad de curación del cerebro:

¿Puede el cerebro curarse completamente de cualquier lesión o enfermedad?

La capacidad de curación del cerebro a través de la neuroplasticidad es asombrosa, pero no ilimitada. La recuperación depende de muchos factores, incluyendo la naturaleza y gravedad de la lesión o enfermedad, la edad del individuo, la intensidad y especificidad de las intervenciones, y la implicación activa del paciente. En algunos casos, es posible una recuperación casi completa o incluso la remisión de síntomas crónicos. En otros, la neuroplasticidad permite compensar las funciones perdidas o reducir significativamente la severidad de los síntomas, mejorando enormemente la calidad de vida, aunque la condición subyacente no desaparezca por completo.

¿Es la curación cerebral simplemente una cuestión de pensar positivamente?

Aunque una actitud positiva y la esperanza pueden influir en los procesos de curación (como se ve parcialmente en el efecto placebo y la motivación), la curación neuroplástica activa requiere más que solo optimismo. Implica un esfuerzo mental y/o físico deliberado y dirigido para activar y reconfigurar circuitos neuronales específicos. Técnicas como la visualización de Moskowitz o el movimiento concentrado de John Pepper son acciones concretas que aprovechan las leyes de la neuroplasticidad. Es un proceso activo de reaprendizaje y reestructuración cerebral, no solo una mentalidad.

¿Cuánto tiempo toma ver resultados con enfoques basados en neuroplasticidad?

El tiempo necesario varía considerablemente. A diferencia de las medicaciones que pueden ofrecer alivio rápido (a menudo sintomático), los cambios neuroplásticos significativos suelen requerir práctica constante durante semanas o meses. Los pacientes de Moskowitz a menudo no vieron resultados notables hasta después de varias semanas de práctica diaria e intensa. La duración y la intensidad del esfuerzo son cruciales para consolidar las nuevas conexiones neuronales.

¿Puedo usar técnicas de neuroplasticidad para curarme a mí mismo sin ayuda profesional?

Existen muchas técnicas de auto-ayuda basadas en principios neuroplásticos, como el mindfulness, el ejercicio, la nutrición o ciertas formas de visualización y auto-toque (como en Havening). Estas pueden ser muy beneficiosas para el bienestar general, el manejo del estrés o síntomas leves. Sin embargo, para traumas severos, lesiones cerebrales significativas, enfermedades neurológicas progresivas o dolor crónico complejo, es fundamental buscar la guía de profesionales de la salud (neurólogos, neuropsicólogos, terapeutas especializados en trauma o dolor) que estén formados en enfoques basados en neuroplasticidad. Ellos pueden realizar evaluaciones adecuadas, diseñar un plan de tratamiento personalizado y supervisar el proceso para asegurar la seguridad y maximizar las posibilidades de recuperación.

Conclusión

El conocimiento de la neuroplasticidad ha abierto nuevas y esperanzadoras vías en el tratamiento de una amplia gama de afecciones neurológicas y psicológicas. El cerebro, lejos de ser una estructura inmutable, posee una capacidad extraordinaria para cambiar, adaptarse y curarse. Las terapias que aprovechan esta capacidad, ya sean psicoterapéuticas, sensoriales, basadas en el ejercicio o la visualización, ofrecen la posibilidad de reconfigurar los mapas cerebrales y restaurar la función, incluso en casos que antes se consideraban perdidos. Este enfoque activo, que involucra la mente y el cuerpo en el proceso de curación, representa un cambio de paradigma en la medicina, recordándonos que el verdadero potencial de recuperación reside en la propia capacidad inherente del cerebro para buscar la totalidad y la funcionalidad óptima.

Si quieres conocer otros artículos parecidos a El Cerebro: ¿Puede Curarse a Sí Mismo? puedes visitar la categoría Neurociencia.

Foto del avatar

Jesús Porta Etessam

Soy licenciado en Medicina y Cirugía y Doctor en Neurociencias por la Universidad Complutense de Madrid. Me formé como especialista en Neurología realizando la residencia en el Hospital 12 de Octubre bajo la dirección de Alberto Portera y Alfonso Vallejo, donde también ejercí como adjunto durante seis años y fui tutor de residentes. Durante mi formación, realicé una rotación electiva en el Memorial Sloan Kettering Cancer Center.Posteriormente, fui Jefe de Sección en el Hospital Clínico San Carlos de Madrid y actualmente soy jefe de servicio de Neurología en el Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz. Tengo el honor de ser presidente de la Sociedad Española de Neurología, además de haber ocupado la vicepresidencia del Consejo Español del Cerebro y de ser Fellow de la European Academy of Neurology.A lo largo de mi trayectoria, he formado parte de la junta directiva de la Sociedad Española de Neurología como vocal de comunicación, relaciones internacionales, director de cultura y vicepresidente de relaciones institucionales. También dirigí la Fundación del Cerebro.Impulsé la creación del grupo de neurooftalmología de la SEN y he formado parte de las juntas de los grupos de cefalea y neurooftalmología. Además, he sido profesor de Neurología en la Universidad Complutense de Madrid durante más de 16 años.

Subir