What are the 4 nuclei of the thalamus?

Autocontrol: Más Allá de la Mente

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“Simplemente no pude controlarme” es una de esas frases tristemente célebres que pronunciamos tras ceder a algo que sabíamos que no debíamos hacer. Lograr un autocontrol consistente es una tarea ardua, pero es fundamental para alcanzar metas ambiciosas. Tradicionalmente, se ha asumido que la clave del autocontrol reside exclusivamente en el cerebro. Sin embargo, recientemente ha surgido una perspectiva alternativa a través de las teorías de la cognición situada, que ponen énfasis en el papel causal de factores específicos del contexto en el éxito del autocontrol. Algunas intervenciones clínicas para trastornos motivacionales o del control de impulsos ya incorporan estos factores situados en sus prácticas terapéuticas. Aunque aún son minoritarias, estas visiones situadas y las prácticas basadas en ellas han sembrado la semilla de un cambio de paradigma en la literatura sobre el autocontrol, alejándose de la idea de que es una habilidad limitada a los confines del cerebro.

What part of the brain controls self-identity?
How does one find and construct an identity? UCLA neuroscientist Matt Lieberman shows that there are two parts of the prefrontal cortex used for processing information salient to the human identity—the medial prefrontal cortex, or mpfc (BA10) and the dorsal medial prefrontal cortex, or dmpfc (BA9) (Lieberman 2018).

El objetivo de este artículo es profundizar en este cambio de paradigma argumentando que ciertos factores situados prometen ser causas genuinas de un autocontrol exitoso, un papel que a menudo es ignorado por teóricos e investigadores empíricos. Presentaremos evidencia empírica que sugiere que tres factores situados específicos –la tensión muscular, las señales ambientales calmantes o que inducen ansiedad, y la confianza social– exhiben un efecto especializado que aumenta la probabilidad de un autocontrol exitoso. Adoptar esta visión situada de la capacidad de autorregularse refuerza y enfatiza la tendencia emergente de diseñar terapias basadas en la cognición situada, hace que el autocontrol sea más accesible y menos abrumador para el público general y para quienes luchan contra trastornos de control de impulsos, y abre una nueva vía de investigación empírica.

Índice de Contenido

Preparando el Escenario: Autocontrol y Cognición Situada

El estudio del autocontrol abarca una vasta literatura con una rica historia y contribuciones interdisciplinarias. Esta diversidad contribuye a la complejidad del concepto. De manera similar, la cognición situada, aunque mucho más joven, también es compleja. Para abordar la fusión conceptual entre autocontrol y cognición situada, es útil revisar algunas definiciones y distinciones fundamentales.

¿Qué es el Autocontrol?

Definir el autocontrol de manera universal es una tarea difícil. Existe considerable variación, tanto entre disciplinas como dentro de ellas. Para ser lo más inclusivos posible, adoptaremos una definición amplia:

AUTOCONTROL: Se refiere a la capacidad de regular los propios pensamientos, emociones y comportamientos para lograr una o varias metas particulares, especialmente cuando hay oposición motivacional presente.

Esta definición, aunque no controvertida, es conceptualmente densa. La función principal del autocontrol es facilitar el logro de metas. Estas metas pueden ser muy concretas (ej. “Perder 5 kilos en un mes”) o abstractas (ej. “Tener un cuerpo saludable”). También pueden ser a corto plazo (ej. terminar un proyecto semanal) o a largo plazo (ej. obtener un título universitario). Las metas que más nos importan suelen ser “aspiraciones elevadas”, como mejorar el estatus social, alcanzar riqueza, eliminar malos hábitos o dominar una habilidad compleja. Estas metas son más difíciles de alcanzar y son más susceptibles a la oposición motivacional.

La oposición motivacional ocurre cuando un agente tiene razones para actuar de una manera contraria o que impide su(s) meta(s). Por ejemplo, alguien a dieta estricta que siente un deseo abrumador por un trozo de pastel de chocolate. También incluye la falta de deseo de actuar, como una persona perezosa en la cama con una fecha límite importante que no encuentra la energía para levantarse. Cuando surge la oposición, el agente se enfrenta a un dilema de autocontrol: debe elegir entre la tarea difícil y a menudo desagradable de resistir la oposición (lo que probablemente lleve al mejor resultado final) o tomar el camino fácil de sucumbir (lo que se siente bien en el momento, pero probablemente tenga consecuencias indeseables).

Sucumbir a la oposición con poca o ninguna resistencia es esencialmente debilidad de voluntad. Un agente que intenta resistir no es necesariamente exitoso; puede fallar. Un fracaso del autocontrol ocurre cuando el intento de resistir termina con el comportamiento que impide la meta. El éxito del autocontrol, en cambio, ocurre cuando el intento de resistir resulta en el cambio cognitivo relevante para que el comportamiento promueva o al menos no impida la meta. Las estrategias para aumentar el autocontrol buscan incrementar la probabilidad de este éxito.

En este artículo, asumiremos que la resistencia intencional es posible y nos centraremos en las causas del autocontrol exitoso y las estrategias para superar la oposición motivacional. A continuación, exploraremos por qué se ha asumido que el cerebro es el único responsable de esta habilidad.

El Rol del Cerebro y el Descuido de Factores Situados

Aunque hay debates filosóficos, existe consenso en psicología y neurología sobre ciertos aspectos del autocontrol. Ciertas observaciones empíricas sobre la importancia de la mentalidad han llevado a conectar el autocontrol con el cerebro, pero este énfasis ha podido llevar a descuidar el papel potencial de los factores situados.

Existe evidencia considerable de que un estado cognitivo particular, o mentalidad, aumenta significativamente la probabilidad de autocontrol exitoso. Esta mentalidad incluye creencias y sentimientos como ser autónomo y competente, creer que los atributos personales son maleables, tener confianza y autoafirmación, orgullo por los logros y determinación apasionada para perseverar. Estos estados contribuyen a la percepción de uno mismo en términos de fuerza, control y poder. Estos estudios sugieren que afirmar la propia fuerza, control y poder aumenta la probabilidad de éxito.

Basándose en esto, una prescripción común para aumentar el autocontrol es manipular estados cognitivos; la idea es que cambiar el proceso de pensamiento cambia el comportamiento. Las estrategias más comunes implican acciones mentales como desviar la atención o inhibir deseos recalcitrantes. La persistencia en prescribir estrategias que requieren “gimnasia mental” sin sugerir cómo manipular factores corporales, ambientales o sociales indica un sesgo que descuida el impacto directo potencial de los factores situados.

Las estrategias mentales a menudo reclutan funciones como la atención ejecutiva, la inhibición o la memoria de trabajo. Estas funciones se correlacionan con áreas neurales en la corteza prefrontal, especialmente la corteza prefrontal ventromedial (incluyendo la orbitofrontal, lateral y cingulada anterior). Esta conexión cerebro-autocontrol se refuerza por el éxito de enfoques que incorporan actividad neural en terapias. Sin embargo, la complejidad del cerebro dificulta explicar exactamente esta conexión, y las conclusiones deben tratarse con cautela. El énfasis en el cerebro (lo que llamaremos posiciones “intracranealistas”) amenaza con perpetuar la negligencia hacia el papel de los factores situados.

Autocontrol Situado

La cognición situada es un concepto paraguas para cualquier visión que postula que la mente no se limita al cerebro, sino que también involucra factores situados (estados corporales, señales ambientales, interacciones sociales) como causa o constituyente de la cognición. Es un concepto que se opone al intracranealismo. La cognición situada incluye teorías como la cognición encarnada (énfasis en el cuerpo), incrustada (énfasis en el entorno como causa), extendida (énfasis en el entorno como constituyente), enactiva (énfasis en la interacción cuerpo-entorno-social) o distribuida (énfasis en las interacciones sociales).

What is the nature of self in psychology?
The Self is an automatic part of every human being that enables them to relate to others. The self is made up of three main parts that allow for the Self to maintain its function: Self-knowledge, the interpersonal self, and the agent self.

Algunos han aplicado la cognición situada a estados cognitivos específicos, siendo la afectividad la más popular actualmente. Surge la pregunta: “¿Puede el cerebro solo hacer algo de autocontrol?”. Un puñado de teorías de autocontrol situado han emergido, prometiendo evolucionar nuestra comprensión. Dado que siguen siendo minoritarias, es crucial revisar seriamente esta pregunta.

La respuesta es compleja. Si “hacer autocontrol” implica responsabilidad causal, hay varias afirmaciones posibles. Se pueden tomar posiciones extremas (solo cerebro, solo situados) o más débiles (ambos, pero con diferente tipo de impacto). Usaremos “causa” para algo que produce directa y consistentemente un efecto, e “influencia” para algo que facilita un efecto haciendo las condiciones más favorables. La diferencia fundamental entre visiones intracranealistas y situadas puede ser matizada. Consideremos cinco afirmaciones:

1. El cerebro causa el autocontrol.
2. El cerebro causa el autocontrol, aunque los factores situados pueden tener una influencia.
3. El cerebro y los factores situados ambos causan el autocontrol.
4. Los factores situados causan el autocontrol, aunque el cerebro podría tener una influencia.
5. Los factores situados causan el autocontrol.

Las afirmaciones (1) y (5) son las posiciones más extremas. (2) es una versión débil del intracranealismo, mientras que (4) es una versión débil de la visión situada. (3) se considera situada porque asignar responsabilidad causal fuera del cráneo contradice el intracranealismo. Así, las posiciones se categorizan:

PosiciónCategoríaAfirmación(es)
Intracranealista FuerteIntracranealista(1) El cerebro causa el autocontrol.
Intracranealista DébilIntracranealista(2) El cerebro causa el autocontrol, aunque los factores situados pueden tener una influencia.
Situada DébilSituada(3) El cerebro y los factores situados ambos causan el autocontrol.
Situada IntermediaSituada(4) Los factores situados causan el autocontrol, aunque el cerebro podría tener una influencia.
Situada FuerteSituada(5) Los factores situados causan el autocontrol.

En la siguiente sección, argumentaremos a favor de la posición situada débil (afirmación 3), ya que nuestro objetivo no es negar el papel del cerebro, sino enfatizar el papel de ciertos factores situados como causas importantes del autocontrol exitoso.

Evidencia Empírica para el Autocontrol Situado

La afirmación de que ciertos factores situados pueden causar autocontrol no ha sido probada explícitamente de la manera rigurosa que merece. Sin embargo, existe trabajo empírico relevante. Es importante tener criterios claros para definir una causa, para analizar sistemáticamente los factores situados. Tener un impacto en el autocontrol no es suficiente (ej. la vitamina C da energía, lo que ayuda, pero no garantiza el éxito).

Una causa genuina debe satisfacer criterios más estrictos: debe tener un efecto especializado, es decir, un impacto directo y específico. Un impacto directo significa que no modula un estado cognitivo que luego media el efecto. Un impacto específico significa que solo trabaja para mejorar el autocontrol, en virtud de estar “inherentemente ligado a [fortalecer o] convocar la fuerza de voluntad”. Si un factor situado tiene un efecto indirecto o general, es más una influencia que una causa.

La Tensión Muscular: Un Candidato a Causa Corporal

El concepto de cognición encarnada ha ganado popularidad. La armonía mente-cuerpo es central en prácticas como yoga o meditación. La psicología clínica también incorpora el cuerpo en terapias. ¿Pueden ciertos estados corporales causar autocontrol exitoso?

La evidencia más directa proviene de experimentos que demuestran que la tensión muscular (puños apretados, músculos de la pantorrilla tensos) aumenta significativamente el autocontrol en varios dominios (Hung y Labroo, 2011). Estos estudios buscaban confirmar que la expresión física de reclutar fuerza de voluntad (apretar puños) también recluta y afirma la fuerza de voluntad. Los participantes que apretaban sus músculos tuvieron más éxito en tareas de autocontrol: soportar estímulos no deseados, beber una bebida desagradable, soportar dolor físico y elegir alimentos saludables.

El estado corporal de tensar los músculos califica como causa legítima de autocontrol por dos razones: 1) Tiene un impacto no consciente y directo en el autocontrol, en lugar de modular un estado cognitivo intermediario. 2) Tiene un impacto específico, trabajando solo para mejorar el autocontrol, en virtud de estar “inherentemente ligado a [fortalecer o] convocar la fuerza de voluntad”. Crear este efecto especializado es un criterio crucial.

Dada la juventud del concepto de autocontrol situado, no hay mucha evidencia adicional que apoye claramente un vínculo causal. Sin embargo, con el criterio del efecto especializado, podemos evaluar otros estudios relevantes.

Señales Ambientales: Candidatos a Causas Situadas (Ambientales)

El entorno inmediato contiene numerosas señales que pueden afectar directamente estados cognitivos (ej. el olor a lavanda reduce el estrés) o comportamientos (ej. platos rojos reducen el comer en exceso). Si una señal ambiental produce un efecto especializado (aumenta el autocontrol por estar ligada a la fuerza de voluntad), es un candidato a causa. Dos candidatos elegibles son las señales calmantes en entornos naturales y las señales que inducen ansiedad en entornos urbanos.

Basado en evidencia de que los entornos naturales tienen un efecto restaurador en procesos cognitivos, un estudio investigó si el tipo de entorno puede restaurar los recursos de autocontrol, encontrando que la compatibilidad ambiental modula este efecto (Newman y Brucks, 2016). Los entornos naturales son restauradores solo para personalidades bajas en neuroticismo; las personalidades altas en neuroticismo experimentan el mismo efecto en entornos urbanos. La razón propuesta es que procesar señales compatibles requiere menos recursos atencionales (por familiaridad), permitiendo que los recursos se repongan. Individuos altos en neuroticismo procesan señales complejas y dinámicas (asociadas a la ansiedad) con menos esfuerzo porque les son más familiares. Los entornos urbanos ofrecen recuperación para ellos. Las señales calmantes requerirían más recursos de un agente neurótico por falta de familiaridad.

¿Estas señales tienen un impacto directo y específico en la mejora del autocontrol? El impacto parece directo al afectar los recursos de autocontrol sin modular un estado cognitivo intermedio. Para satisfacer la condición de impacto específico, deben trabajar para mejorar el autocontrol por estar inherentemente ligadas a la fuerza de voluntad. Actualmente no hay suficientes datos empíricos para afirmarlo con certeza. Sin embargo, podemos especular. En deportes, la “ventaja de jugar en casa” sugiere que la familiaridad con las señales ambientales estables del propio estadio facilita el procesamiento del entorno, liberando recursos cognitivos para centrarse en la competición. En un dilema de autocontrol, esta familiaridad (compatibilidad ambiental) podría ser la “arena” que proporciona una ventaja. La compatibilidad ambiental (señales calmantes/ansiedad vs. neuroticismo bajo/alto) podría estar inherentemente ligada a la “batalla” del autocontrol, afectando directamente el rendimiento (reposición de recursos).

Aunque Newman y Brucks (2016) muestran que estas señales reponen recursos (impacto directo), no investigaron si tienen un impacto específico ligado a la fuerza de voluntad. La falta de evidencia explícita puede deberse a la falta de investigación diligente. El objetivo aquí es mostrar la plausibilidad de identificar causas situadas de autocontrol, no probarlas definitivamente. Se necesita más corroboración empírica.

Confianza Social: Candidato a Causa Situada (Social)

Personas exitosas a menudo citan la calidad de sus redes sociales. El apoyo social es clave en grupos de recuperación de adicciones. La influencia de los factores sociales es innegable, pero ¿pueden calificar como causas genuinas de autocontrol exitoso?

Al menos un factor social parece un candidato elegible: la confianza. Dos experimentos revelan que las impresiones de confianza afectan la disposición a retrasar la gratificación (Michaelson et al., 2013). Los participantes interactuaron con personajes de variar confianza y se enfrentaron a un escenario hipotético de retraso de gratificación (recompensa menor inmediata vs. mayor tardía). Aquellos emparejados con personajes poco fiables eligieron la recompensa menor y segura; los emparejados con personajes fiables estaban más dispuestos a retrasar la gratificación. Un experimento de seguimiento confirmó que la confianza tiene este impacto independientemente del esfuerzo cognitivo para regularse o modular la percepción de la recompensa.

Does neuroscience suggest the self is real?
Modern neuroscience suggests that the self is an informational entity that emerges from cognitive processes within the brain. This self is not material in the traditional sense but is real and detectable.Oct 13, 2023

La impresión de confianza tiene un impacto directo en el autocontrol al aumentar la disposición a retrasar la gratificación (un aspecto clave del autocontrol). Para calificar como causa situada, ¿está la confianza inherentemente ligada a fortalecer la fuerza de voluntad? Al igual que con las señales ambientales, no hay evidencia concluyente, pero podemos especular. Aunque muchos dilemas de autocontrol son privados, se puede argumentar que todos implican confianza. Una premisa clave es que la confianza no solo se aplica a otros seres sociales, sino también a factores no sociales como el entorno inmediato. Krueger y Colombetti (2018) argumentan que el acceso fiable a las “affordances” (posibilidades de acción) del entorno es crucial para regular estados afectivos. Si tengo una pizarra para recordatorios, debo confiar en que la información es fiable para que afecte mi comportamiento. Si no confío, no me motivará a actuar. La confianza, por lo tanto, no se limita a las personas y podría ser un factor inherentemente ligado a fortalecer la fuerza de voluntad.

Esta especulación no pretende ser definitivamente convincente, sino sugerir un candidato viable con un impacto directo demostrado en el autocontrol. Cuantos más candidatos viables se propongan, mayor motivación habrá para un cambio de paradigma hacia considerar seriamente los factores situados como causas potenciales de autocontrol exitoso.

Conclusiones y Próximos Pasos

Hemos presentado evidencia que apoya la afirmación de que el autocontrol está situado, en el sentido de que ciertos factores situados tienen un impacto directo y específico en su mejora, en virtud de estar inherentemente ligados a fortalecer o convocar la fuerza de voluntad. Se discutieron estudios sobre tres factores (estado corporal, señal ambiental, señal social) como posibles ejemplos de causas situadas.

El primer conjunto de experimentos presentó evidencia explícita del poder causal de la tensión muscular sobre el autocontrol exitoso (Hung y Labroo, 2011). Otro estudio mostró que las señales calmantes o que inducen ansiedad reponen recursos de autocontrol según la compatibilidad con la personalidad. Este estudio revela un impacto directo en los recursos, pero no investiga si estas señales tienen un impacto específico ligado a la fuerza de voluntad. Ofrecimos especulaciones plausibles sobre esta relación. De manera similar, estudios sobre la confianza revelan un impacto directo en la disposición a retrasar la gratificación, pero no exploran si la confianza está inherentemente ligada a la fuerza de voluntad. También especulamos sobre este punto. Es cierto que solo el primer ejemplo muestra explícitamente un efecto especializado, pero los otros dos revelan candidatos viables y prometedores.

Aunque no hay prueba concluyente de que estos dos factores estén inherentemente ligados a la fuerza de voluntad, se puede contar una historia plausible y empíricamente verificable. No sorprende que teorías antiguas no consideraran el papel de los factores situados, dada la novedad de la cognición situada. Lo sorprendente es la poca atención que ha recibido el concepto de autocontrol situado en la investigación contemporánea, a pesar de las indicaciones de que sería una investigación valiosa.

Un beneficio práctico importante de liberar al cerebro de la única responsabilidad causal es que ejercer el autocontrol se vuelve exponencialmente más fácil. Dado que las causas situadas operan de forma no consciente y casi refleja, el resultado se logra sin esfuerzo consciente. Delegar la autorregulación a procesos no conscientes crea una experiencia “sin esfuerzo”. Dado que la anticipación de la lucha es lo que hace que muchas personas se sientan abrumadas y no intenten el autocontrol, una experiencia menos esforzada puede evitar esta consecuencia.

El objetivo de este artículo es argumentar que la investigación empírica sobre el autocontrol y las intervenciones terapéuticas para trastornos de control de impulsos se beneficiarán enormemente de abandonar la idea de que solo el cerebro es causalmente responsable. Ya existen teorías situadas y algunas intervenciones experimentales basadas en factores situados. Sin embargo, estas teorías y terapias merecen mucha más atención teórica y empírica. Existe un enorme potencial para la creatividad, el crecimiento y la innovación en el campo interdisciplinario del autocontrol, y este potencial completo puede desatarse simplemente rompiendo las fronteras del cerebro.

Preguntas Frecuentes sobre el Autocontrol Situado

¿Es el cerebro irrelevante para el autocontrol según esta visión?

No, en absoluto. La visión situada débil que apoyamos aquí postula que tanto el cerebro como los factores situados son causas del autocontrol. El cerebro sigue siendo crucial para muchos procesos cognitivos involucrados, pero la evidencia sugiere que no es el único motor causal. Los factores situados actúan junto con los procesos cerebrales para determinar el éxito del autocontrol.

¿Cómo puedo aplicar esta idea de autocontrol situado en mi vida diaria?

Reconocer que el autocontrol depende de más que solo el esfuerzo mental abre nuevas estrategias. Puedes experimentar: 1) Usar tu cuerpo: Adopta posturas firmes o aprieta ligeramente los músculos en momentos de tentación. 2) Modificar tu entorno: Busca entornos que sean compatibles con tu personalidad (calmantes si eres bajo en neuroticismo, estimulantes si eres alto) para reponer tu energía mental. 3) Considerar el factor social: Rodéate de personas de confianza, ya que esto puede influir en tu capacidad de retrasar la gratificación. Pequeños cambios en tu contexto físico y social pueden tener un impacto significativo.

¿Cómo beneficia la visión situada a las personas con trastornos de control de impulsos?

Muchos tratamientos para trastornos de control de impulsos ya incorporan elementos situados, como la meditación mindfulness (que enfoca la conciencia corporal) o el uso de salas sensoriales (que modifican el entorno). La visión situada valida y refuerza estas terapias al proporcionar una base teórica más sólida. Además, al mostrar que el autocontrol no requiere solo una lucha mental agotadora, puede hacer que el proceso de recuperación se sienta menos abrumador y más accesible, ofreciendo herramientas concretas más allá de la “fuerza de voluntad” puramente cognitiva.

¿Qué significa exactamente el “efecto especializado” de un factor situado?

Significa que el factor en cuestión no solo tiene un efecto general (como simplemente darte más energía), sino que tiene un impacto *directo* en el proceso de autocontrol y es *específico* para fortalecer o convocar la fuerza de voluntad. Por ejemplo, la tensión muscular no solo te hace sentir más alerta; parece estar específicamente ligada a la sensación o al acto de afirmar la fuerza de voluntad, mejorando directamente tu capacidad de resistir. Este criterio ayuda a distinguir las verdaderas causas situadas de las influencias indirectas.

¿Se necesita más investigación sobre el autocontrol situado?

Definitivamente sí. Aunque hay evidencia prometedora, especialmente en el caso de la tensión muscular, la conexión directa y específica de otros factores como las señales ambientales y la confianza social con el fortalecimiento intrínseco de la fuerza de voluntad requiere más estudios empíricos explícitos. Explorar estos vínculos a fondo es clave para validar completamente el cambio de paradigma y desarrollar intervenciones más efectivas.

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Jesús Porta Etessam

Soy licenciado en Medicina y Cirugía y Doctor en Neurociencias por la Universidad Complutense de Madrid. Me formé como especialista en Neurología realizando la residencia en el Hospital 12 de Octubre bajo la dirección de Alberto Portera y Alfonso Vallejo, donde también ejercí como adjunto durante seis años y fui tutor de residentes. Durante mi formación, realicé una rotación electiva en el Memorial Sloan Kettering Cancer Center.Posteriormente, fui Jefe de Sección en el Hospital Clínico San Carlos de Madrid y actualmente soy jefe de servicio de Neurología en el Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz. Tengo el honor de ser presidente de la Sociedad Española de Neurología, además de haber ocupado la vicepresidencia del Consejo Español del Cerebro y de ser Fellow de la European Academy of Neurology.A lo largo de mi trayectoria, he formado parte de la junta directiva de la Sociedad Española de Neurología como vocal de comunicación, relaciones internacionales, director de cultura y vicepresidente de relaciones institucionales. También dirigí la Fundación del Cerebro.Impulsé la creación del grupo de neurooftalmología de la SEN y he formado parte de las juntas de los grupos de cefalea y neurooftalmología. Además, he sido profesor de Neurología en la Universidad Complutense de Madrid durante más de 16 años.

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