La neurociencia se enfrenta a uno de los enigmas más profundos: la naturaleza de la conciencia. ¿Qué significa realmente estar consciente? ¿Cómo el complejo entramado de nuestro cerebro da origen a la experiencia subjetiva del mundo y de nosotros mismos? Estas preguntas fueron el eje central de la sesión '¿Qué es la conciencia? Hipótesis y dogmas', parte del ciclo 'Las neurociencias en México y el mundo', coordinado por figuras destacadas como Pablo Rudomin y Ranier Gutiérrez. En esta primera sesión del año, los investigadores Román Rossi Pool y Eugenio Frixione Garduño compartieron sus perspectivas sobre este desafío fundamental para la ciencia.

Eugenio Frixione Garduño inició abordando la complejidad inherente a la definición misma de conciencia. Señaló que el problema comienza precisamente allí, en cómo nombramos y delimitamos este fenómeno. Citó la Real Academia Española, que define la conciencia (sin 's') como el sentido moral o ético, y la conciencia (con 's') como el conocimiento inmediato que un sujeto tiene de sí mismo, de sus actos y pensamientos. Por otro lado, el diccionario Webster's, en inglés, propone que la conciencia es el estado de estar despierto, de darse cuenta, de percibir un objeto externo y algo dentro de uno mismo. Es la habilidad de sentir y poseer una sensación de identidad. Operacionalmente, la inconsciencia se describe como la falta total de respuesta a estímulos externos o cambios corporales, como ocurre bajo anestesia general. Por lo tanto, la conciencia implicaría estar al tanto de todo lo que sucede tanto fuera como dentro de nosotros.

Una pregunta recurrente es ¿en dónde reside la conciencia? Citando la Declaración de Cambridge sobre la Consciencia de 2012, se afirma que esta existe en humanos, mamíferos, aves y otras criaturas. Sin embargo, definir su asiento y mecanismo preciso sigue siendo un reto mayúsculo.
Del Estímulo a la Percepción Consciente
Román Rossi Pool se centró en cómo el cerebro procesa la información sensorial para generar percepción consciente. Utilizó el ejemplo del sistema braille para ilustrar la capacidad del cerebro de transformar representaciones táctiles basadas en puntos en información significativa, como las letras del abecedario. Cuando una persona que conoce el código braille toca una combinación de perforaciones, es capaz de inferir la letra correspondiente, por ejemplo, transformar una organización espacial de puntos en la letra R.
La pregunta clave que surge es: ¿cómo generamos el percepto de la letra R? ¿Cómo pasamos de una representación física de perforaciones a algo que percibimos como una letra? Y, crucialmente, ¿cómo nos volvemos conscientes de que estamos sintiendo esa letra? Rossi Pool explicó que las teorías de percepción consciente generalmente implican una transformación de la información a través de diversas áreas y circuitos cerebrales. La información fluye a través de estas redes, y cada circuito parece tener un rol específico en la generación de la percepción consciente.
Para estudiar este proceso en el laboratorio, los investigadores emplean estímulos táctiles no invasivos. Estos estímulos, aplicados en la mano, tienen una estructura temporal particular, como pulsos agrupados que pueden asociarse a diferentes letras (por ejemplo, A o R). El sujeto experimental debe reconocer estos patrones, replicando la idea del código braille.
El Lenguaje de las Neuronas
En este contexto, lo que se estudia son las respuestas de las neuronas, las células fundamentales del cerebro responsables de transmitir y procesar información. Las neuronas se comunican entre sí mediante señales eléctricas. En el laboratorio, es posible identificar las respuestas individuales de estas células para luego intentar inferir cómo funciona el circuito neuronal en su conjunto. Cada neurona responde de una manera única, casi como si tuviera una 'huella dactilar' eléctrica. Al entender qué información procesa cada neurona, los científicos buscan descifrar cómo se construyen los perceptos, es decir, cómo se genera la percepción consciente a partir de la actividad neuronal.
Conciencia, Percepción y Memoria de Trabajo
La percepción no solo implica reconocer la información en el momento; a veces, es necesario retenerla por un corto período. ¿Cómo se mantiene esta percepción durante unos segundos? Rossi Pool explicó que el cerebro utiliza lo que conocemos como memoria de trabajo. Una vez que la memoria de trabajo reconoce algo perceptualmente, es capaz de mantener esa información activa para su uso posterior. Este tipo de memoria está estrechamente asociada con la percepción y depende fundamentalmente de áreas cerebrales localizadas en las cortezas del lóbulo frontal.
Desde esta perspectiva neurocientífica, comprender la conciencia implica reconocer un proceso secuencial: el cerebro primero reconoce la información recibida a través de estímulos, luego genera un percepto mediante una transformación compleja y, finalmente, puede almacenar esa información temporalmente en la memoria de trabajo para guiar una decisión o acción.
El "Problema Difícil" de la Conciencia
Eugenio Frixione retomó el concepto del "problema difícil" de las neurociencias, término propuesto por el filósofo David Chalmers. Este problema se plantea la cuestión fundamental de cómo se da el salto cualitativo de las sensaciones físicas (actividad neuronal, señales eléctricas) a las percepciones subjetivas y los conceptos mentales. No se trata solo de explicar el procesamiento de información, sino la experiencia interna, la sensación de 'sentir' algo.
Para ilustrar este punto, Frixione describió una ilustración de Christof Koch. Una persona mira el mundo exterior y ve un perro caminando. Esta información visual llega al sistema nervioso central, es procesada por las neuronas que se comunican entre sí, y como resultado, se genera una percepción consciente: la identificación de que se trata de un animal, específicamente un perro. Aquí, el acto de 'percibir' implica darse cuenta o ser consciente de algo a través de los sentidos (vista, oído, etc.). El percepto, en este contexto, es el concepto mental (la idea de 'perro') que se forma como consecuencia del procesamiento neuronal de la percepción.
Históricamente, el problema de la conciencia ha sido objeto de reflexión para pensadores desde Aristóteles y Descartes hasta Locke, Kant y, más recientemente, David Chalmers, quien lo etiquetó como el "problema difícil" precisamente por su resistencia a una explicación puramente mecanicista o computacional.
Perspectivas Alternativas: Penrose y los Microtúbulos
El físico y matemático británico Roger Penrose, conocido por sus contribuciones a la relatividad, también se interesó en el problema de la conciencia. Penrose llegó a la conclusión de que, dado que las matemáticas no pueden ser completamente computarizadas o mimetizadas por máquinas, los procesos mentales, incluida la conciencia, tampoco podrían serlo. Sugirió que la respuesta a cómo surge la conciencia podría residir en estructuras biológicas más fundamentales dentro de las neuronas: los microtúbulos.
Los microtúbulos son componentes del citoesqueleto presentes en todas las células, incluidas las neuronas. Forman una red interconectada y están compuestos por proteínas. La hipótesis de Penrose, aunque controvertida, apunta a la posibilidad de que la conciencia no sea explicable únicamente por la actividad sináptica de las neuronas a gran escala, sino que podría involucrar procesos cuánticos a nivel subcelular dentro de estas estructuras.
La Subjetividad de la Percepción Consciente
Un aspecto intrigante de la conciencia es cómo, al percibir lo mismo, diferentes individuos (o incluso el mismo individuo en momentos distintos) pueden interpretarlo de manera diferente. El ejemplo clásico es el de una imagen ambigua, como el cubo de Necker. Al observar la misma imagen bidimensional, podemos percibir alternativamente una cara del cubo como más cercana o más lejana. Una persona puede ver una perspectiva, otra persona puede ver la opuesta, aunque el estímulo visual sea idéntico. La conciencia, al procesar esta información, permite estas interpretaciones distintas, y cada individuo 'elige' o experimenta una u otra perspectiva. Esto subraya la naturaleza subjetiva de la experiencia consciente, que va más allá del simple procesamiento objetivo de la información sensorial.
Un Misterio Aún Sin Resolver
En conclusión, la neurociencia ha avanzado enormemente en la comprensión de los procesos cerebrales que subyacen a la percepción, el reconocimiento y la memoria. Se han identificado áreas y circuitos involucrados en el procesamiento de información sensorial y su transformación en perceptos. Sin embargo, el salto de esta actividad neuronal objetiva a la experiencia subjetiva y cualitativa de la conciencia —el "problema difícil"— sigue siendo un misterio profundo. A pesar de las diversas hipótesis y enfoques, desde el estudio de la actividad neuronal individual y de circuitos hasta consideraciones más especulativas sobre procesos subcelulares, aún no existe una explicación universalmente aceptada y convincente de cómo surge la conciencia. Este es, sin duda, uno de los mayores desafíos y fronteras de la investigación neurocientífica en la actualidad.
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