La risa, ese acto espontáneo y a menudo incontrolable, ha sido un enigma para los filósofos y pensadores a lo largo de la historia. Desde la antigüedad clásica hasta la modernidad, su naturaleza escurridiza ha evadido definiciones simples, presentándose más como un desafío impertinente a la especulación que como un objeto fácilmente aprehensible. Figuras como Platón y Henri Bergson dedicaron reflexiones a este fenómeno, cada uno desde su perspectiva, pero fue Sigmund Freud quien, al abordar el estudio del chiste, se encontró de frente con la imposición de la risa como un problema central y, de muchas maneras, sin resolver completamente.

El Misterio de la Risa: Desde Platón hasta Bergson
Antes de sumergirnos en la particular visión freudiana, es iluminador considerar cómo otros grandes pensadores lidiaron con la risa. El texto proporcionado nos ofrece pinceladas de las ideas de Platón y Bergson, destacando la dificultad inherente del tema.
La Desconfianza Platónica
En la República, Platón, a través de Sócrates, expresa una clara desconfianza hacia la risa, especialmente la risa violenta. Para Platón, la risa es peligrosa porque tiende a salirse de control, llevando al individuo a un estado de auto-abandono. Esta falta de control es perjudicial para los guardianes del Estado y los hombres de valía, ya que una risa violenta puede provocar a su vez una reacción violenta. La risa es vista como algo que subyuga a quien se ríe. Platón llega incluso a criticar a Homero por presentar a dioses dominados por una risa "inextinguible", tan incontrolable como una conflagración o una enfermedad contagiosa. Esta visión resalta el aspecto disruptivo y potencialmente caótico de la risa.
En las Leyes, Platón propone una estrategia diferente: contener las risas violentas y las lágrimas abundantes, considerándolas un "desperdicio de sabiduría". Sugiere que deben ser "balanceadas" por el "recuerdo" del decoro y las reglas sociales. Aquí, la risa es vista como una "emisión" que necesita ser regulada. A diferencia de Bergson, Platón parece menos convencido de que la risa sirva siempre a un fin social positivo, temiendo que el decoro mismo pueda convertirse en objeto de burla.
La Espuma de Bergson
Henri Bergson, en su libro sobre La risa (Le Rire), opta por no encerrar su objeto en una definición, sino por observar cómo crece y se desarrolla. Utiliza una metáfora poética para describir la risa: la compara con la "espuma" que se forma en la superficie del mar. Esta espuma, al ser recogida, deja solo unas pocas gotas de agua, "más saladas y también más amargas" que la ola que las trajo. Bergson concluye que el filósofo que busca capturar la "alegría" de la risa a menudo encontrará una dosis de amargura. Aunque Bergson vio una función social en la risa (controlar las tendencias transgresivas a través de la humillación), su metáfora final sugiere una cierta insustancialidad y quizás una amargura subyacente en su esencia material.
Freud y el Chiste: Un Enlace Inesperado
Sigmund Freud abordó la risa de manera significativa en su obra de 1905, «El chiste y su relación con lo inconsciente». Inicialmente, su interés en el chiste surgió al notar el aparente ingenio de los procesos inconscientes, como los sueños. Vio una conexión estrecha entre la teoría de los chistes, el humor y lo inconsciente. Sin embargo, al intentar construir una teoría del chiste (Witz), Freud se encontró con un problema ineludible: la risa que el chiste provoca.
El Chiste como Ventana al Inconsciente
Freud pretendía demostrar que el ingenio podía ser un producto del inconsciente, refutando críticas que veían sus interpretaciones (por ejemplo, de sueños) como meras proyecciones de su propia ingenuidad. El chiste, al igual que el sueño, implica un proceso de dislocación, desplazamiento y distorsión (Entstellung). Sin embargo, mientras que la Entstellung del sueño opera en un medio verbal que se articula con la interpretación, la Entstellung del chiste, a través de la risa, sitúa su "realización" en un medio no discursivo, radicalmente diferente de aquel en que el chiste se manifiesta.
La Risa como Problema Teórico
Para Freud, un chiste que no provoca risa simplemente no es un chiste. Por lo tanto, cualquier teoría del chiste debe necesariamente abordar el problema de la risa. Esto obligó a Freud a ir más allá de la simple idea de que el chiste era solo otra forma indirecta de articulación del inconsciente. La risa se impone como un fenómeno que desafía la integración completa dentro de un sistema teórico preexistente.
El autor del artículo señala que el enigma de la risa no fue resuelto por Freud de manera satisfactoria. Sin embargo, destaca que el valor del enfoque freudiano reside en su resistencia a la sistematización total, su apertura a la imposición de la alteridad (la risa) sobre la necesidad narcisista de la teoría. El tratamiento de la risa por Freud es visto como una "lección objeto" de esta resistencia, mostrando cómo la risa, incluso al ser articulada, se resiste a la integración, obligando al sistema psicoanalítico a dislocarse.
La Economía Psíquica de la Risa
Uno de los intentos más notables de Freud por explicar la risa es a través de su modelo de economía psíquica. Freud describe la risa como un fenómeno que surge cuando una cantidad de energía psíquica, previamente empleada en la investidura (catexis) de cierto camino psíquico, se vuelve inaplicable y experimenta una libre descarga.
El Concepto de Catexis e Inhibición
El término clave aquí es catexis (Besetzung en alemán), que se refiere a la carga o investidura de energía psíquica en una representación o grupo de representaciones. Es un concepto fundamental en la teoría freudiana, que define la condición mínima de la psique. Sin embargo, es también elusivo, ya que la catexis depende de factores que escapan a la representación directa. El término alemán Besetzung sugiere una ocupación, un sometimiento.
Para que exista una catexis estable (y, por lo tanto, la representación), es necesaria una fuerza contraria: la inhibición (Hemmung). La inhibición detiene o contrarresta la tendencia del proceso primario a pasar desbocadamente de una representación a otra. Lo que se levanta o suspende temporalmente en el proceso del chiste, permitiendo la risa, no es simplemente la catexis de una representación particular, sino la fuerza contrainhibitoria que es el principio mismo de la representación según Freud. Sin inhibición, no hay identidad del pensamiento (Denkidentität) ni de percepción (Wahrnehmungsidentität) concebible.
La Descarga Libre y el Alivio
Cuando esta inhibición se levanta o suspende, la energía psíquica previamente ligada se vuelve inaplicable y busca una "descarga libre" (freie Abfuhr). Esta descarga es lo que constituye la risa. El término alemán Entsetzung, sugerido en el texto como la palabra correspondiente a "descatectización", es muy sugerente. Significa alivio (como levantar un sitio militar), pero también ser relevado de un cargo, o incluso estar sobrecogido por horror o terror. Esta polisemia del término alemán Entsetzung sugiere que el "levantamiento" de la catexis inhibitoria no es un proceso simple y benigno; puede coincidir con la descarga y tiene connotaciones de liberación, pero también de desorganización o incluso pánico (la similitud entre la risa y la ansiedad, ambas desbordando la inhibición, es notada por Freud).
Freud revisó su teoría inicial del placer del chiste como una simple "economización" o reducción del gasto psíquico. La necesidad de explicar la risa lo llevó a reemplazar el factor del "ahorro" por el del "alivio". La descarga libre no es simplemente la evacuación de energía, sino que debe estar libre de cualquier uso o disposición útil (Verwendung, Verfügung), libre de cualquier nexo estable con metas, fines o representaciones. Es en relación con las representaciones de las que se libera que la risa puede ser determinada, implicando una discontinuidad irreductible con el pensamiento representacional.
Entsetzung: El Levantamiento de la Inhibición
El proceso clave que permite la risa es el levantamiento o suspensión temporal de la catexis inhibitoria (Hemmungsbesetzung). Esto significa que la fuerza que normalmente mantiene la estabilidad de las representaciones y el pensamiento lógico se relaja. Cuando a un proceso primario (caracterizado por la falta de inhibición) se le permite jugar con elementos del sistema preconsciente, aparece como "cómico" y mueve a risa.
La Risa: Explosión y Automatismo
Freud describe la risa provocada por un chiste no solo como fuerte, sino como "explosiva". Lo que explota es la fuerza inhibitoria indispensable para cualquier proceso psíquico de síntesis, es decir, la habilidad para formar y mantener representaciones estables. Esta característica resalta la naturaleza disruptiva de la risa.
Una Naturaleza Incontrolable
La explosividad de la risa la emparenta con esa tendencia a salirse de control que ya preocupaba a Platón. Es un estallido, o más bien una serie de estallidos, que no está completamente bajo el control voluntario del sujeto. Uno se "abandona" a la risa.
El Automatismo del Chiste
Además de explosiva, la risa debe ser "automática" para que el chiste funcione. Freud distingue el automatismo de lo inconsciente. El chiste no es producto directo del inconsciente, sino que se juega en el preconsciente. Las técnicas del chiste sirven para desviar la atención consciente del oyente y hacer que el proceso transcurra de manera automática. El objetivo es mantener alejado el "plus de investidura de atención", que desempeña un papel en la supervisión y el nuevo empleo de la energía liberada. El proceso cómico de "comparar gastos" debe permanecer automático para producir placer cómico. Lo que caracteriza este automatismo no es la simple diversión de la atención, sino la distracción de algo que está transcurriendo, un proceso (Vorgang) que tiene un curso (Verlauf).
La Temporalidad Singular del Humor
La noción de automatismo en el chiste, ligado a la risa, plantea la cuestión de la temporalidad. Freud señala que los chistes usan artimañas para distraer la atención "mostrando algo en su expresión que la fascina..., para que entre tanto (unterdes) la liberación de la catexis inhibitoria y su descarga puedan permanecer completamente imperturbadas".
El "Entre Tanto" del Proceso
La palabra alemana "unterdes" (entre tanto, mientras tanto) es crucial. Sugiere que algo fundamental ocurre en un tiempo que no está completamente presente para la conciencia. Las fachadas silogísticas del chiste, por ejemplo, retienen la atención planteando una tarea. Mientras comenzamos a reflexionar, "ya reímos". Nuestra atención ha sido tomada por sorpresa (überrumpelt), la descarga se ha consumado. La mente del oyente ha sido "sobrecogida" por un sonido que la desorganiza. Es imposible saber dónde y cómo "comenzó" la risa; tan pronto como intentamos recordar, ya ha ocurrido, afectando el cuerpo que ya no obedece la voluntad.
El Chiste como Ocurrencia Involuntaria
Este carácter automático y sorpresivo no solo aplica al oyente, sino también al "hacedor" del chiste. Freud describe el chiste como una "ocurrencia involuntaria" (ein ungewollter Einfall). Uno no sabe qué chiste hará un momento antes. Se siente algo indefinible, comparable a una ausencia, un cese repentino de la tensión intelectual, y de pronto, el chiste "brota de golpe", a menudo ya con su formulación verbal. Einfall (literalmente "caer dentro") implica una idea imprevisible, un ataque sorpresivo, no una expresión (Ausdruck) que ha sido elaborada. El chiste no se "deja ir" porque nunca ha estado completamente "dentro".
El Regalo del Chiste
Freud atribuye al chiste, tanto para quien lo cuenta como para quien lo escucha, el carácter de un regalo. Se le presenta al oyente sin requerir esfuerzo. Lo que se "da" no es solo una "idea proscrita" (verpönte Vorstellung), sino el "levantamiento" o la "suspensión" de una inhibición. La fuerza que mantenía la economía restringida del placer y la representación ya no sirve. Este "dar" no es simplemente lo opuesto a "tomar". Al que lo cuenta también se le "da" el chiste; emerge súbitamente, un regalo sin donador. El chiste es "presentado" a sus sujetos, y esta presentación singular parece ligada a su particular temporalidad.
El Tiempo Verbal en el Chiste
El análisis de un chiste citado por Freud (el del pastel y el licor) revela la importancia del tiempo verbal. La versión alemana, contada en presente, a diferencia de la traducción inglesa en pasado, conserva un efecto de desorientación acústica (Überrumpelungseffekt) necesario para que la risa brote. El presente del chiste no es el de la representación estable, sino el del proceso de representarse a sí mismo, ligado a la enunciación, la pronunciación, la iterabilidad. Su tiempo y lugar son inseparables de un movimiento que disloca el intercambio dialógico y abarca el "punto" del chiste, cuya afirmación y negación se repiten automáticamente ("ja, ja auch nicht, ja auch nicht").
Esta repetición en el chiste no es la simple recuperación de lo idéntico (ligada a la constitución del ego), sino algo más cercano a la compulsión de repetición, que nunca cierra el círculo e implica un intercambio desigual. Es esta repetición la que "nos rompe" en una risa "explosiva".
Tabla Comparativa: Visiones sobre la Risa
| Pensador | Visión Principal de la Risa | Relación con el Control/Sociedad | Relación con la Energía/Psique |
|---|---|---|---|
| Platón | Peligrosa, incontrolable, desperdicio de sabiduría, emisión que debe ser contenida por el decoro. | Amenaza el orden social y el decoro; debe ser suprimida o regulada. | Vista como una "emisión" incontrolada. |
| Bergson | Espuma en la superficie de la vida social; elude la definición. | Tiene una función social: corregir la rigidez e inadaptabilidad mediante la humillación. | Descrita metafóricamente, con una posible amargura subyacente. |
| Freud | Descarga de energía psíquica liberada por el levantamiento de la inhibición; explosiva, automática, ocurrencia involuntaria. Ligada al chiste y lo inconsciente/preconsciente. | No se enfoca principalmente en la función social; es un proceso psíquico. | Resultado de la descarga libre de energía psíquica tras el cese de la inhibición (catexis inhibitoria). |
Preguntas Frecuentes sobre la Risa en Freud
¿Por qué Freud estudió los chistes y la risa?
Freud se interesó en los chistes porque notó su similitud con los procesos inconscientes, como los sueños, en cuanto a mecanismos como la condensación y el desplazamiento. Al estudiar cómo funcionan los chistes, buscaba entender mejor el funcionamiento del inconsciente. La risa se convirtió en un problema central porque un chiste que no hace reír deja de ser un chiste, y la risa es un fenómeno que debe ser explicado por la teoría.
¿Cómo explica Freud que un chiste provoque risa?
Según la teoría económica de Freud, la risa surge de la liberación de energía psíquica. Normalmente, una cantidad de energía (catexis) está ligada a la inhibición que mantiene a raya ciertas ideas o procesos. El chiste, mediante sus técnicas (como desviar la atención o crear fachadas lógicas), logra levantar o suspender temporalmente esta inhibición. La energía que ya no es necesaria para mantener la inhibición se descarga libremente, y esta descarga es lo que experimentamos como risa.
¿Qué significa que la risa es una "descarga libre"?
Significa que la energía psíquica liberada no se reconduce hacia un uso útil, una representación o un fin específico. Se descarga de forma automática y explosiva, sin un propósito representacional claro. Esta descarga está "libre" de los nexos estables que caracterizan el pensamiento consciente y dirigido.
¿Cuál es la diferencia entre el automatismo del chiste y el inconsciente?
Freud distingue el automatismo del chiste del inconsciente. Mientras que el inconsciente es un sistema psíquico con sus propias leyes (proceso primario) y contenidos reprimidos, el proceso del chiste se juega principalmente en el preconsciente. Las técnicas del chiste buscan que el proceso de liberación de energía y descarga ocurra de manera automática, sin la intervención consciente completa y sin que la atención se fije en lo que realmente está sucediendo a nivel psíquico.
¿Por qué la temporalidad es importante en la teoría freudiana del chiste y la risa?
La risa y la ocurrencia del chiste tienen una temporalidad singular: son repentinas, ocurren "entre tanto" que la conciencia está distraída, y no son producto de un proceso lineal y voluntario. El uso del tiempo presente en la narración de un chiste (en la versión alemana que analiza el texto) contribuye a esta temporalidad dislocada que impide la fijación en una representación estable y facilita el efecto sorpresivo y automático necesario para el brote de la risa.
¿El chiste es un producto del inconsciente?
No directamente, según Freud en su distinción entre automatismo y lo inconsciente. Si bien el chiste se relaciona con material inconsciente (su develamiento puede ser cómico), su funcionamiento ocurre más bien a nivel preconsciente, utilizando mecanismos que operan de forma automática para liberar energía. El chiste permite el acceso a lo inconsciente de una manera particular, pero no nace puramente del inconsciente como lo haría un sueño.
¿Qué es la catexis inhibitoria?
Es la investidura de energía psíquica (catexis) que sostiene las fuerzas de inhibición. Estas fuerzas son esenciales para detener el libre flujo del proceso primario y permitir la formación de representaciones estables y el pensamiento lógico. El levantamiento de esta catexis inhibitoria es lo que permite la descarga de energía y la risa en el contexto del chiste.
La exploración freudiana de la risa, impulsada por su estudio del chiste, revela un fenómeno complejo que desafía la categorización simple. Vista como una descarga de energía psíquica liberada por el levantamiento de la inhibición, la risa es explosiva, automática y ocurre en un tiempo singular, un "entre tanto" que escapa a la atención consciente. Aunque Freud no llegó a integrar completamente la risa en su sistema de manera definitiva, su análisis subraya la resistencia de este acto a la representación estable y su conexión profunda con los procesos psíquicos más allá del control consciente. La risa, como el chiste, se presenta como una ocurrencia involuntaria, casi un regalo, que disloca la economía psíquica y la temporalidad lineal, ofreciendo un vistazo a la turbulencia del psiquismo humano.
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