¿Cuál es la función de la feniletilamina?

Feniletilamina: La Química de la Pasión

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Nuestro cerebro es una compleja farmacia interna, capaz de sintetizar una asombrosa variedad de compuestos químicos que influyen directamente en nuestras emociones, pensamientos y comportamientos. Entre estas sustancias endógenas se encuentra una molécula particularmente interesante, conocida como feniletilamina (PEA). Esta amina traza, presente de forma natural en el sistema nervioso de los mamíferos, ha capturado el interés de los investigadores debido a sus efectos estimulantes y, más notablemente, a su estrecha relación con estados emocionales intensos, especialmente el del enamoramiento.

La feniletilamina, a veces referida como β-feniletilamina para distinguirla de isómeros, es un compuesto orgánico simple que comparte similitudes estructurales con las anfetaminas. Aunque su concentración en el cerebro es relativamente baja en comparación con neurotransmisores clásicos como la dopamina o la serotonina, su impacto parece ser significativo, actuando más como un neuromodulador o incluso teniendo acciones directas sobre ciertos receptores. Se produce en el cerebro a partir del aminoácido fenilalanina y es rápidamente metabolizada por una enzima llamada monoamino oxidasa B (MAO-B).

¿Qué cambios en el cuerpo provoca la feniletilamina?
Con la feniletilamina se segregan también norepinefrina, que reduce el apetito y produce euforia, y oxitocina, que además de provocar las contracciones uterinas en el parto y producir leche, es un mensajero químico del deseo sexual, y estimula los neurotransmisores que originan el enamoramiento.
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¿Cómo Actúa la Feniletilamina en el Cerebro?

La PEA ejerce sus efectos a través de varios mecanismos. Uno de los hallazgos clave es que puede estimular directamente los receptores de dopamina postsinápticos, lo que sugiere una acción similar a la de la dopamina misma. Además de esta posible acción directa, la feniletilamina es conocida por su capacidad para inducir la liberación de otros neurotransmisores monoaminérgicos, incluyendo la dopamina, la norepinefrina (noradrenalina) y, en menor medida, la serotonina. Este efecto liberador es crucial para entender muchos de los cambios fisiológicos y psicológicos asociados con la PEA.

Se ha identificado que la feniletilamina interactúa con un tipo de receptor relativamente nuevo y menos estudiado, conocido como receptor asociado a aminas traza 1 (TAAR1). La activación de TAAR1 puede modular la función de los transportadores de monoaminas, influyendo en cómo la dopamina y otros neurotransmisores son recaptados o liberados en la sinapsis. Esta compleja interacción con el sistema monoaminérgico explica por qué la PEA puede tener efectos que se solapan con los de otros estimulantes.

La Feniletilamina y la Química del Amor

Quizás el papel más popularmente asociado a la feniletilamina es su conexión con el enamoramiento. La investigación sugiere que los niveles de PEA aumentan significativamente durante la fase inicial e intensa de una relación romántica. Esta 'droga natural' del cerebro parece ser un actor clave en la cascada bioquímica que da lugar a los síntomas característicos de estar perdidamente enamorado.

Cuando la feniletilamina se libera en grandes cantidades, desencadena la liberación de dopamina en áreas cerebrales asociadas con el placer y la recompensa, como el núcleo accumbens. Esto crea una sensación de euforia y motivación, impulsando a la persona a buscar la compañía del ser amado. La norepinefrina liberada en paralelo contribuye a la aceleración del ritmo cardíaco, el rubor, el sudor y esa sensación de 'mariposas en el estómago'. También se ha sugerido que la PEA puede influir en la liberación de oxitocina, la hormona del 'abrazo' o el apego, que juega un papel en la conexión emocional y el deseo sexual.

La combinación de estos efectos químicos explica por qué las personas en la etapa de enamoramiento a menudo experimentan:

  • Euforia y felicidad intensa
  • Aumento de energía y lucidez mental
  • Disminución de la necesidad de sueño
  • Pérdida de apetito
  • Pensamientos obsesivos sobre la persona amada (posiblemente relacionado con cambios en la serotonina)
  • Mayor capacidad para recordar detalles relacionados con la persona amada

Esta intensa 'revolución interna' transforma lo racional en irracional y la serenidad en nerviosismo, tal como describen algunos autores al hablar de la química del amor.

Efectos Fisiológicos y Psicológicos

Más allá del romance, la acción de la feniletilamina como estimulante del sistema nervioso central se manifiesta en diversos efectos. Su capacidad para liberar dopamina y norepinefrina la relaciona con un aumento de la actividad psicomotora y un estado de alerta. En estudios con animales, se ha observado que puede producir efectos estimulantes similares a los de las anfetaminas, especialmente cuando se inhibe su rápida degradación por la MAO-B.

La PEA ha sido objeto de estudio en relación con trastornos neurológicos y psiquiátricos. Por ejemplo, se ha investigado su papel en el Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH). Algunas investigaciones han reportado niveles disminuidos de PEA en la orina de niños con TDAH, mientras que el tratamiento con metilfenidato (un estimulante) parece aumentar estos niveles. Esto sugiere una posible implicación de las vías feniletilaminérgicas en la fisiopatología de este trastorno, aunque la relación exacta aún se estudia.

También se ha explorado su potencial como antidepresivo. Se ha postulado que un déficit de PEA podría contribuir a ciertos tipos de depresión, y se ha investigado la suplementación con PEA, a menudo combinada con inhibidores de la MAO-B, como una posible estrategia terapéutica, aunque esto no está ampliamente aceptado ni es una práctica clínica estándar. El vínculo entre la feniletilamina y el ejercicio, que se sabe que mejora el estado de ánimo, también se ha sugerido como un posible mecanismo, ya que el ejercicio podría aumentar los niveles de PEA o la sensibilidad a sus efectos.

El Ciclo de la Feniletilamina en las Relaciones

La fase de intenso enamoramiento impulsada por la feniletilamina no suele durar para siempre. Generalmente, después de un período que varía entre uno y tres años, el cerebro parece desarrollar una tolerancia o habituación a los altos niveles de PEA y otros neurotransmisores asociados. La intensidad eufórica comienza a disminuir, dando paso a una fase de mayor calma y estabilidad.

Aquí es donde otras sustancias químicas toman el relevo, principalmente la oxitocina y la vasopresina. Estas hormonas son cruciales para el desarrollo del apego, la confianza y el vínculo a largo plazo. Mientras que la feniletilamina impulsa la 'locura' inicial, la oxitocina y la vasopresina fomentan la sensación de seguridad, comodidad y conexión profunda. Un abrazo, una caricia, o incluso el contacto físico durante el sexo liberan oxitocina, reforzando el vínculo de la pareja.

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Sin embargo, cuando una relación termina, especialmente en la fase inicial de enamoramiento, la caída abrupta en los niveles de feniletilamina puede sentirse como un verdadero 'síndrome de abstinencia'. Los síntomas pueden incluir tristeza profunda, letargo, dificultad para concentrarse e incluso ansias. Esta sensación de 'corazón roto' tiene una base bioquímica real, involucrando no solo la disminución de PEA y dopamina, sino también cambios en otras áreas cerebrales.

Fuentes de Feniletilamina

Además de ser sintetizada internamente por el cerebro, la feniletilamina también se encuentra en ciertos alimentos. El ejemplo más conocido es el chocolate, especialmente el chocolate negro, que contiene cantidades apreciables de PEA. Se ha sugerido que parte del efecto placentero o estimulante de comer chocolate podría deberse a su contenido de feniletilamina, aunque su contribución exacta a los efectos en el estado de ánimo aún se debate, dada su rápida degradación en el cuerpo.

Otros alimentos que contienen feniletilamina incluyen algunos tipos de queso curado (como el Stilton), ciertos productos fermentados como el Natto (soja fermentada), y en menor medida, alimentos como plátanos, huevos, lentejas, almendras y nueces. Sin embargo, la cantidad de PEA que llega al cerebro desde la dieta es generalmente baja debido a su extenso metabolismo en el intestino y el hígado por la MAO-B.

Además de la dieta, ciertas actividades como el ejercicio físico regular también se han relacionado con un aumento en los niveles de PEA o con una mayor sensibilidad a sus efectos, lo que podría contribuir a la mejora del estado de ánimo y la sensación de bienestar asociada al deporte.

Tabla Comparativa: Química del Amor en Fases

Para comprender mejor el papel de la feniletilamina en el contexto de una relación, podemos comparar las sustancias químicas predominantes en las diferentes etapas:

EtapaSustancias Químicas ClaveEfectos Predominantes
Deseo/Atracción InicialTestosterona, Estrógenos, FeromonasAtracción física, instinto reproductivo
Enamoramiento/AtracciónFeniletilamina, Dopamina, Norepinefrina, Serotonina (niveles bajos), OxitocinaEuforia, energía, pensamientos obsesivos, pérdida de apetito/sueño, 'mariposas', recompensa, deseo sexual
Apego/Amor a Largo PlazoOxitocina, Vasopresina, EndorfinasCalma, seguridad, vínculo, confianza, confort, reducción del dolor, bienestar

Preguntas Frecuentes sobre la Feniletilamina y el Amor

Aquí respondemos algunas dudas comunes sobre esta fascinante molécula:

¿Es la feniletilamina la única responsable del enamoramiento?

No, el enamoramiento es un fenómeno complejo que involucra una cascada de reacciones químicas y la activación de múltiples áreas cerebrales. La feniletilamina es un actor clave en la fase inicial, trabajando en conjunto con la dopamina, la norepinefrina y otros neurotransmisores para crear esa intensa sensación de euforia y atracción, pero no es la única sustancia implicada.

¿Por qué la intensa sensación de enamoramiento no dura para siempre?

El cerebro parece desarrollar tolerancia a los altos niveles de feniletilamina y otros estimulantes liberados durante la fase inicial. Mantener ese nivel de activación constante sería insostenible y potencialmente perjudicial a largo plazo. El cuerpo se adapta, y la relación evoluciona hacia una fase de apego, mediada por otras hormonas como la oxitocina y la vasopresina.

¿Comer chocolate me hará sentir enamorado?

Aunque el chocolate contiene feniletilamina, la cantidad que llega al cerebro y sus efectos son limitados debido a su rápida metabolización. Si bien puede contribuir a una sensación general de bienestar o placer (junto con otros compuestos del chocolate), es poco probable que reproduzca la intensidad del enamoramiento impulsado por la producción interna de PEA en respuesta a una conexión emocional.

¿Se puede medir la feniletilamina en el cuerpo?

Sí, los niveles de feniletilamina y sus metabolitos pueden medirse, por ejemplo, en la orina. Se ha observado que están elevados durante el enamoramiento y pueden estar alterados en ciertas condiciones neurológicas.

¿Qué pasa con la feniletilamina después de una ruptura amorosa?

Tras una ruptura, los niveles de feniletilamina disminuyen significativamente. Esta caída se asocia a menudo con síntomas similares a los de un síndrome de abstinencia de estimulantes, contribuyendo a los sentimientos de tristeza, letargo y ansia que caracterizan el 'mal de amor'.

Conclusión

La feniletilamina es una amina traza endógena con efectos estimulantes y moduladores sobre el sistema nervioso central. Si bien no es la única responsable de la compleja experiencia del amor, juega un papel destacado en la chispa inicial del enamoramiento, contribuyendo a la euforia, la energía y la intensa atracción. Comprender su función nos ofrece una ventana fascinante a la base bioquímica de algunas de nuestras emociones más poderosas, recordándonos que, aunque el amor tenga un componente químico, su significado y gestión van mucho más allá de la mera biología.

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Jesús Porta Etessam

Soy licenciado en Medicina y Cirugía y Doctor en Neurociencias por la Universidad Complutense de Madrid. Me formé como especialista en Neurología realizando la residencia en el Hospital 12 de Octubre bajo la dirección de Alberto Portera y Alfonso Vallejo, donde también ejercí como adjunto durante seis años y fui tutor de residentes. Durante mi formación, realicé una rotación electiva en el Memorial Sloan Kettering Cancer Center.Posteriormente, fui Jefe de Sección en el Hospital Clínico San Carlos de Madrid y actualmente soy jefe de servicio de Neurología en el Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz. Tengo el honor de ser presidente de la Sociedad Española de Neurología, además de haber ocupado la vicepresidencia del Consejo Español del Cerebro y de ser Fellow de la European Academy of Neurology.A lo largo de mi trayectoria, he formado parte de la junta directiva de la Sociedad Española de Neurología como vocal de comunicación, relaciones internacionales, director de cultura y vicepresidente de relaciones institucionales. También dirigí la Fundación del Cerebro.Impulsé la creación del grupo de neurooftalmología de la SEN y he formado parte de las juntas de los grupos de cefalea y neurooftalmología. Además, he sido profesor de Neurología en la Universidad Complutense de Madrid durante más de 16 años.

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