¿Qué es la teoría de sistemas de Maturana y Varela?

Autopoiesis y el Cerebro Dinámico

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La vida, en su esencia más profunda, no es una condición estática a la que llegamos y en la que permanecemos, sino un proceso continuo. Desde nuestro desarrollo inicial y a lo largo de toda nuestra existencia, los organismos vivos se encuentran en un estado de flujo dinámico constante. Este flujo asegura tanto la estabilidad momento a momento, conocida como homeostasis, como el cambio sostenido a lo largo del tiempo, un concepto más amplio que podríamos llamar homeodinámica. Es precisamente este proceso de autocreación y mantenimiento continuo el que define el concepto de Autopoiesis, piedra angular en la teoría de sistemas de Humberto Maturana y Francisco Varela.

¿Cuál fue la teoría de Humberto Maturana?
Según Maturana, en los sistemas en continuo cambio estructural, como los seres vivos, el cambio estructural se genera tanto como resultado de su dinámica interna, como gatillado por sus interacciones en un medio que también está en continuo cambio.

La Autopoiesis, aplicada al ámbito de la neurociencia, nos presenta un cerebro que no es una estructura fija y predeterminada, sino un sistema en constante desarrollo y reconfiguración. Este cambio no es lineal ni predecible en su totalidad, sino que ocurre a través de procesos dinámicos que afectan incluso las estructuras más finas, como las dendritas. Estas prolongaciones neuronales pueden extenderse hacia las sinapsis y retraerse con una frecuencia asombrosa; algunas de estas extensiones existen tan solo por unos pocos días antes de desaparecer. Esto implica que los seres humanos estamos, simultáneamente y en todos los niveles de nuestra existencia, siendo y convirtiéndonos.

Esta visión contrasta marcadamente con un punto de vista anterior y más lineal del cerebro. Esa perspectiva se basaba en la idea de la especificidad, enfocándose en aquellos aspectos aparentemente invariantes del cerebro humano a medida que se desarrollaba. Sin embargo, una visión emergente y más dinámica –a veces descrita como cuántica por su naturaleza impredecible a pequeña escala– del cerebro pone un énfasis mucho mayor en la neuroplasticidad. La neuroplasticidad se refiere a las variaciones que se desarrollan en el cerebro a medida que este se adapta a las contingencias y demandas del entorno. Es la capacidad intrínseca del cerebro para cambiar su estructura y función en respuesta a la experiencia.

Proponemos, basándonos en esta perspectiva, que intervenciones como el neurofeedback, en todas sus formas, se apoyan fundamentalmente en la neuroplasticidad. Su funcionamiento se describiría mejor a través de la teoría de sistemas de desarrollo, de la cual la Autopoiesis es una expresión específica, en lugar de ser explicada únicamente por la anatomía cerebral. Los sistemas, por naturaleza, son no lineales y heurísticos, es decir, operan mediante la exploración y el descubrimiento, no siguiendo un camino fijo. Aplicada al cerebro, la teoría de sistemas reconoce que este órgano se encuentra en un estado de cambio perpetuo a lo largo de un continuo de posibles desplazamientos. Su estabilidad momentánea, la homeostasis, es vista no como un estado final, sino como un punto de pura potencialidad dentro de ese continuo dinámico. La neuroplasticidad, desde esta óptica, nos dice que el cerebro puede ser dirigido en ese proceso de cambio mediante intervenciones apropiadas.

Esto podría explicar en gran medida por qué técnicas como el neurofeedback a menudo desconciertan la visión más rígida y lineal de la ciencia médica tradicional. No es que la efectividad del neurofeedback no sea demostrable; más bien, es que la ciencia médica aún no ha incorporado plenamente la teoría de sistemas dinámicos en su enfoque para comprender y tratar las condiciones neurológicas y psicológicas.

En consecuencia, la efectividad particular del neurofeedback alpha-theta puede explicarse en gran parte por un concepto psicológico estrechamente relacionado con la neuroplasticidad: la maleabilidad de la memoria. La maleabilidad de la memoria es una manifestación conductual de la plasticidad de los sistemas neurales. Es decir, cómo recordamos y cómo nuestras memorias nos afectan no es fijo, sino que puede ser modificado porque las redes neuronales subyacentes son plásticas.

Inversamente, la plasticidad de la memoria abre una vía fascinante para la alteración directa de los sistemas neurales. La capacidad de revisitar y reevaluar experiencias tempranas desde una perspectiva adulta, por ejemplo, puede permitir una 'reescritura' neurológica de la propia historia personal. La introducción de nueva información, nuevos contextos emocionales o nuevos escenarios interpretativos puede modificar las reacciones afectivas asociadas a recuerdos pasados, alterando así la naturaleza misma de esas memorias y, por ende, las redes neuronales que las sustentan.

La neuroterapia alpha-theta facilita este proceso de manera particular. Al guiar al paciente y al terapeuta empático hacia un acceso relativamente directo a procesos inconscientes, permite la recepción y el procesamiento de información que puede alterar la memoria. El software de neurofeedback alpha-theta crea una interacción entre las amplitudes de las ondas cerebrales alpha y theta, lo que se conoce como 'crossovers'. Estos crossovers indican que el cerebro se encuentra potencialmente en su estado más receptivo, un estado propicio para el cambio profundo. En este estado, el paciente no solo tiene la oportunidad de cambiar el contenido emocional asociado al pasado, sino que puede, a partir de esa nueva base neurológica y emocional, redirigir su potencial futuro.

¿Podría ser esta plasticidad y maleabilidad, facilitada por técnicas como el neurofeedback, una forma de la subestructura orgánica que Freud intuía subyacente a los procesos psicodinámicos? La teoría de sistemas, la Autopoiesis, la neuroplasticidad y la maleabilidad de la memoria ofrecen un marco poderoso para comprender el cerebro no como una máquina estática, sino como un sistema vivo, dinámico y con una capacidad intrínseca de transformación y autocreación continua.

Preguntas Frecuentes sobre Autopoiesis y el Cerebro

PreguntaRespuesta basada en la teoría
¿Qué es Autopoiesis?Es el proceso de autocreación y mantenimiento constante de los sistemas vivos, asegurando un flujo dinámico y cambio sostenido a lo largo del tiempo.
¿Cómo se aplica la Autopoiesis al cerebro?Describe el cerebro como un sistema dinámico y no lineal en constante desarrollo y reconfiguración, donde incluso las estructuras más finas cambian continuamente.
¿Qué diferencia hay entre la visión lineal y la dinámica del cerebro?La visión lineal se enfoca en la especificidad y los aspectos invariantes (cerebro estático), mientras que la visión dinámica (o de sistemas) enfatiza la plasticidad y la adaptación al entorno (cerebro en proceso de cambio).
¿Qué es la neuroplasticidad?Es la capacidad del cerebro para cambiar su estructura y función en respuesta a la experiencia y las contingencias del entorno. Es clave en la visión dinámica del cerebro.
¿Qué es la maleabilidad de la memoria?Es una manifestación conductual de la neuroplasticidad, que permite que las memorias y las reacciones afectivas asociadas puedan ser modificadas al reevaluar experiencias pasadas.
¿Cómo el neurofeedback se relaciona con estos conceptos?Se propone que el neurofeedback, especialmente el alpha-theta, aprovecha la neuroplasticidad y la maleabilidad de la memoria para facilitar el acceso a procesos inconscientes y permitir la reconfiguración de las redes neuronales y el contenido emocional de las memorias en estados receptivos.
¿Es la homeostasis un estado fijo para el cerebro?Desde la teoría de sistemas, la homeostasis en el cerebro dinámico no es un estado final fijo, sino un punto de potencialidad momentánea dentro de un continuo de cambio.

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Jesús Porta Etessam

Soy licenciado en Medicina y Cirugía y Doctor en Neurociencias por la Universidad Complutense de Madrid. Me formé como especialista en Neurología realizando la residencia en el Hospital 12 de Octubre bajo la dirección de Alberto Portera y Alfonso Vallejo, donde también ejercí como adjunto durante seis años y fui tutor de residentes. Durante mi formación, realicé una rotación electiva en el Memorial Sloan Kettering Cancer Center.Posteriormente, fui Jefe de Sección en el Hospital Clínico San Carlos de Madrid y actualmente soy jefe de servicio de Neurología en el Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz. Tengo el honor de ser presidente de la Sociedad Española de Neurología, además de haber ocupado la vicepresidencia del Consejo Español del Cerebro y de ser Fellow de la European Academy of Neurology.A lo largo de mi trayectoria, he formado parte de la junta directiva de la Sociedad Española de Neurología como vocal de comunicación, relaciones internacionales, director de cultura y vicepresidente de relaciones institucionales. También dirigí la Fundación del Cerebro.Impulsé la creación del grupo de neurooftalmología de la SEN y he formado parte de las juntas de los grupos de cefalea y neurooftalmología. Además, he sido profesor de Neurología en la Universidad Complutense de Madrid durante más de 16 años.

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