¿Qué hace un ingeniero en neurociencia?

Ingeniería Neuronal: Un Puente al Cerebro

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La neuroingeniería, también conocida como ingeniería neural, emerge como un campo interdisciplinar de rápida expansión que establece un puente esencial entre la neurociencia y la ingeniería. Esta disciplina abarca la investigación en diversos niveles, desde el celular y tisular hasta el de sistemas completos, consolidándose como una disciplina central dentro de la ingeniería biomédica y expandiéndose más allá de sus límites tradicionales.

¿Qué hace un ingeniero en neurociencia?
Mediante la aplicación de principios y métodos de ingeniería, la neuroingeniería estudia el sistema nervioso y desarrolla técnicas para diagnosticar, tratar y rehabilitar trastornos neurológicos .

Aplicando principios y métodos propios de la ingeniería, la neuroingeniería se dedica al estudio profundo del sistema nervioso. Su propósito fundamental es desarrollar técnicas y herramientas avanzadas para el diagnóstico, el tratamiento y la rehabilitación de trastornos neurológicos que afectan a millones de personas en todo el mundo. Es un campo que busca no solo comprender cómo funciona el cerebro y el sistema nervioso, sino también cómo intervenir de manera efectiva cuando algo no funciona correctamente.

Índice de Contenido

Un Campo Interdisciplinar en Expansión

La esencia de la Neuroingeniería reside en su naturaleza híbrida. No es puramente neurociencia ni puramente ingeniería; es la sinergia de ambas. Los ingenieros neuronales deben tener una sólida comprensión de la biología del sistema nervioso, desde la actividad de neuronas individuales hasta la función de redes neuronales complejas y sistemas completos, al mismo tiempo que dominan las herramientas, técnicas y metodologías de la ingeniería, como el procesamiento de señales, el diseño de dispositivos y la computación.

Este enfoque integrado permite abordar los desafíos del sistema nervioso desde una perspectiva única, desarrollando soluciones tecnológicas que pueden interactuar directamente con la biología neural. La investigación en este campo es vasta y diversa, cubriendo áreas como la detección de señales neuronales, el procesamiento avanzado de estas señales, la creación de interfaces que permitan la comunicación entre el sistema nervioso y dispositivos externos, la neuromodulación (alterar la actividad neural), la computación neural, la obtención de imágenes del cerebro y el desarrollo de dispositivos médicos especializados.

Durante la última década, la neuroingeniería, y en particular la Neurotecnología (un término que a menudo se utiliza para referirse más específicamente a los dispositivos y herramientas neurales), ha experimentado avances significativos. Este progreso ha sido impulsado en parte por iniciativas a gran escala, como la iniciativa BRAIN (Brain Research through Advancing Innovative Neurotechnologies) en Estados Unidos y esfuerzos similares en otras partes del mundo. Estas iniciativas han proporcionado financiación y un enfoque coordinado para acelerar la investigación y el desarrollo en este campo prometedor.

Tecnologías Clave en Neuroingeniería

La Neurotecnología ha logrado hitos importantes tanto en el desarrollo de dispositivos implantables como en los vestibles (wearable). Los dispositivos implantables han demostrado un éxito notable en el tratamiento de diversas afecciones neurológicas. Un ejemplo destacado son los dispositivos de Estimulación Cerebral Profunda (DBS - Deep Brain Stimulation).

Los dispositivos DBS son conocidos por su efectividad y fiabilidad en el manejo de trastornos neurológicos como la enfermedad de Parkinson. Han sido implantados en más de 160,000 pacientes, lo que subraya su impacto clínico. Otros ejemplos de neurotecnologías implantables incluyen los dispositivos de estimulación de la médula espinal, utilizados eficazmente para el manejo del dolor crónico.

Por otro lado, las interfaces cerebro-computadora (BCIs) invasivas, diseñadas para proporcionar prótesis motoras o de comunicación, han permanecido principalmente en el ámbito de la investigación académica. Aunque han demostrado pruebas de concepto y la viabilidad tecnológica en estudios limitados, solo unas pocas docenas de pacientes han recibido implantes de BCI invasivas hasta la fecha. Sin embargo, existe un interés creciente por parte de la industria en la comercialización de estas tecnologías, lo que sugiere un futuro potencial para su uso más amplio.

El Contraste: Dispositivos Implantables vs. No Invasivos

La neuroingeniería trabaja con diferentes niveles de invasividad. Los dispositivos implantables, como los mencionados DBS o las BCIs invasivas, requieren procedimientos quirúrgicos para su colocación. Aunque ofrecen la ventaja de acceder a señales neuronales de alta calidad directamente desde el cerebro, conllevan los riesgos inherentes a la cirugía y la necesidad de una intervención médica.

En contraste, existen enfoques menos invasivos o completamente no invasivos. Las BCIs mínimamente invasivas, por ejemplo, utilizan electrodos que se implantan sobre la superficie del cerebro o dentro de los vasos sanguíneos cerebrales, reduciendo algunos de los riesgos de las implantaciones profundas.

Las BCIs no invasivas, por su parte, se basan principalmente en tecnologías como la electroencefalografía (EEG). El EEG es una técnica no invasiva, segura, relativamente simple y de bajo costo, lo que la hace muy prometedora para un uso generalizado tanto en pacientes como en la población general. Su naturaleza no invasiva elimina la necesidad de cirugía, haciendo la tecnología más accesible.

Sin embargo, las BCIs no invasivas basadas en EEG enfrentan importantes desafíos técnicos. La extracción de señales de intención débiles del cerebro en medio del ruido de fondo es una dificultad significativa. Además, se produce una reducción de información durante la transmisión de las señales desde las subpoblaciones de neuronas responsables de generar las intenciones hasta los electrodos colocados en el cuero cabelludo. Esta pérdida o reducción de información puede limitar la precisión de los sistemas BCI no invasivos. La investigación continua en ingeniería y neurociencia es fundamental para abordar estos desafíos y mejorar la precisión y fiabilidad de las BCIs no invasivas para aplicaciones cotidianas.

EEG: Una Ventana No Invasiva al Cerebro

Mi propio camino en la neuroingeniería comenzó con la electroencefalografía (EEG) para la detección de señales neurales y la localización de fuentes. Esta línea de investigación busca comprender la función cerebral utilizando señales registradas de forma no invasiva desde el cuero cabelludo.

El EEG capta la actividad eléctrica de poblaciones de neuronas en el cerebro. Aunque la mayoría de las neuronas individuales no producen señales directamente detectables en el cuero cabelludo, la activación sincronizada de subpoblaciones neuronales específicas genera potenciales eléctricos medibles. Estos potenciales pueden ser detectados utilizando electrodos colocados cuidadosamente en la superficie del cuero cabelludo.

Mediante el empleo de una red de electrodos de EEG, los investigadores han demostrado la capacidad de capturar la distribución espacio-temporal de esta actividad eléctrica. Esto permite, a través de complejos algoritmos y modelos, la localización y la obtención de imágenes dinámicas de la actividad eléctrica cerebral en un espacio tridimensional.

Hoy en día, el EEG va más allá de simples señales de series temporales (las ondas registradas en electrodos específicos) o topografías espaciales (mapas de equipotenciales sobre el cuero cabelludo en momentos específicos). Incluye también imágenes dinámicas tridimensionales de las fuentes de actividad, estimadas resolviendo lo que se conoce como el problema inverso de la localización de fuentes.

Similar a su contraparte magnética, la magnetoencefalografía (MEG), el EEG ha evolucionado en las últimas décadas para convertirse en una moderna tecnología de neuroimagen funcional. Esto facilita la visualización de la activación cerebral en tiempo real y el estudio de la conectividad funcional entre diferentes áreas del cerebro.

Interfaces Cerebro-Computadora (BCI): Conectando Mente y Máquina

Además de su papel en la comprensión del cerebro, el EEG ha sido fundamental en el desarrollo de las interfaces cerebro-computadora (BCIs). Las BCIs son sistemas que decodifican las intenciones del cerebro, permitiendo a las personas, incluidas aquellas con discapacidades motoras severas, controlar directamente computadoras o máquinas utilizando solo sus señales cerebrales, sin depender de las vías neuromusculares convencionales.

Como mencionamos, las BCIs se presentan en varias formas, categorizadas por su nivel de invasividad: invasivas, mínimamente invasivas y no invasivas.

  • Las BCIs invasivas implican la implantación quirúrgica de electrodos directamente en el tejido cerebral. Ofrecen una calidad de señal muy alta, lo cual es una gran ventaja para la decodificación precisa. Sin embargo, están limitadas por los requisitos quirúrgicos y los riesgos asociados a cualquier procedimiento invasivo.
  • Las BCIs mínimamente invasivas utilizan electrodos que se colocan sobre la superficie del cerebro (epidurales) o dentro de los vasos sanguíneos cerebrales (endovasculares). Buscan un compromiso entre la calidad de la señal y la reducción de los riesgos de la implantación profunda.
  • Las BCIs no invasivas, que utilizan principalmente EEG debido a su seguridad, simplicidad y bajo costo, son las que tienen el mayor potencial para un uso generalizado. No requieren cirugía y son mucho más accesibles. No obstante, enfrentan los desafíos técnicos de extraer señales de intención débiles que están enmascaradas por el ruido de fondo y la inevitable reducción de información que ocurre cuando las señales neuronales viajan desde las profundidades del cerebro hasta el cuero cabelludo.

Esfuerzos de investigación intensivos tanto en ingeniería como en neurociencia son cruciales para superar estos desafíos. El objetivo es mejorar la precisión y fiabilidad de las BCIs no invasivas para que puedan ser herramientas prácticas y robustas en aplicaciones cotidianas, permitiendo a las personas interactuar con su entorno de formas innovadoras.

El Impulso de la Inteligencia Artificial

Los avances recientes en inteligencia artificial (IA) y aprendizaje automático (machine learning) sugieren vías muy prometedoras para mejorar significativamente el rendimiento de las BCIs no invasivas. Estas tecnologías tienen el potencial de llevar al desarrollo de neurodispositivos controlados por el cerebro que sean precisos y robustos.

Algoritmos basados en aprendizaje automático y aprendizaje profundo (deep learning) están siendo desarrollados específicamente para mejorar el rendimiento de la decodificación de señales cerebrales. Estos algoritmos buscan extraer de manera más fiable y precisa la intención de movimiento de un individuo a partir de las señales EEG débiles y ruidosas.

Tales avances permiten aplicaciones asombrosas, como el seguimiento continuo de un cursor en una pantalla, el control del vuelo de un dron, la maniobra de una silla de ruedas o la guía del movimiento de un brazo robótico en un espacio tridimensional. La IA proporciona las herramientas computacionales necesarias para dar sentido a los complejos patrones de actividad cerebral detectados por técnicas como el EEG, transformándolos en comandos útiles para controlar dispositivos externos.

Innovaciones en Neuromodulación: tFUS

Similar a la estimulación cerebral profunda (DBS), que es invasiva, la neuromodulación mediante ultrasonido focalizado transcraneal (tFUS) ha surgido recientemente como otra neurotecnología con un gran potencial. El tFUS es capaz de excitar o inhibir selectivamente circuitos neuronales específicos.

Una característica clave del tFUS es su potencial especificidad a nivel de tipo celular y su capacidad para penetrar en regiones cerebrales profundas de manera no invasiva o mínimamente invasiva (dependiendo de la aplicación específica y la ventana acústica). Esto contrasta con otras técnicas de neuromodulación no invasiva que a menudo tienen una menor especificidad espacial o de profundidad.

Un estudio reciente de nuestro laboratorio (mencionado por el autor) demuestra que la estimulación con tFUS aplicada al área visual V5 puede mejorar el rendimiento de las BCIs visuales basadas en movimiento en humanos, utilizadas para fines de comunicación. Esto se logra modulando la atención basada en características visuales.

Esta integración de tFUS con BCIs basadas en EEG sugiere una vía prometedora para mejorar aún más el rendimiento de las BCIs no invasivas. La combinación de la detección de señales de EEG con la neuromodulación de alta especificidad proporcionada por el tFUS podría superar algunas de las limitaciones actuales de las BCIs no invasivas, abriendo nuevas posibilidades para su aplicación.

Preguntas Frecuentes sobre Neuroingeniería

Aquí respondemos algunas preguntas comunes sobre este fascinante campo:

  • ¿Qué tipo de trastornos neurológicos aborda la neuroingeniería?
    La neuroingeniería desarrolla tecnologías para diagnosticar, tratar y rehabilitar una amplia gama de trastornos. Esto incluye, según el texto, enfermedades como el Parkinson (tratado con DBS), el dolor crónico (tratado con estimulación de médula espinal) y condiciones que causan discapacidad motora o de comunicación (abordadas con BCIs).
  • ¿Es segura la neurotecnología?
    La seguridad depende del tipo de tecnología. Las técnicas no invasivas como el EEG son consideradas seguras y de bajo riesgo, lo que las hace adecuadas para un uso amplio. Los dispositivos implantables, si bien han demostrado ser fiables y efectivos para miles de pacientes (DBS), conllevan los riesgos inherentes a la cirugía invasiva.
  • ¿Cuál es la diferencia principal entre las BCIs invasivas y no invasivas?
    La diferencia clave radica en cómo se colocan los electrodos y la calidad de la señal. Las BCIs invasivas implican electrodos implantados directamente en el cerebro, ofreciendo alta calidad de señal pero requiriendo cirugía. Las BCIs no invasivas, típicamente basadas en EEG, usan electrodos en el cuero cabelludo, son seguras y de bajo costo, pero enfrentan desafíos con señales más débiles y ruido.
  • ¿Qué papel juega la inteligencia artificial en este campo?
    La inteligencia artificial y el aprendizaje automático son cruciales para mejorar la precisión de la decodificación de señales cerebrales, especialmente en BCIs no invasivas. Ayudan a extraer información útil de señales ruidosas y débiles, permitiendo un control más fiable y preciso de dispositivos externos.

En resumen, la neuroingeniería presenta un enorme potencial. Promete profundizar nuestra comprensión del cerebro de maneras sin precedentes y, al mismo tiempo, impulsar el desarrollo de tecnologías innovadoras esenciales para el diagnóstico y manejo efectivo de los trastornos neurológicos. Ya sea a través de métodos invasivos que ofrecen alta precisión o enfoques no invasivos que priorizan la seguridad y accesibilidad, la convergencia continua de la ingeniería y la neurociencia seguirá siendo el motor fundamental de las innovaciones en este campo transformador.

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Jesús Porta Etessam

Soy licenciado en Medicina y Cirugía y Doctor en Neurociencias por la Universidad Complutense de Madrid. Me formé como especialista en Neurología realizando la residencia en el Hospital 12 de Octubre bajo la dirección de Alberto Portera y Alfonso Vallejo, donde también ejercí como adjunto durante seis años y fui tutor de residentes. Durante mi formación, realicé una rotación electiva en el Memorial Sloan Kettering Cancer Center.Posteriormente, fui Jefe de Sección en el Hospital Clínico San Carlos de Madrid y actualmente soy jefe de servicio de Neurología en el Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz. Tengo el honor de ser presidente de la Sociedad Española de Neurología, además de haber ocupado la vicepresidencia del Consejo Español del Cerebro y de ser Fellow de la European Academy of Neurology.A lo largo de mi trayectoria, he formado parte de la junta directiva de la Sociedad Española de Neurología como vocal de comunicación, relaciones internacionales, director de cultura y vicepresidente de relaciones institucionales. También dirigí la Fundación del Cerebro.Impulsé la creación del grupo de neurooftalmología de la SEN y he formado parte de las juntas de los grupos de cefalea y neurooftalmología. Además, he sido profesor de Neurología en la Universidad Complutense de Madrid durante más de 16 años.

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