¿Qué es la neurociencia en los negocios?

Neurociencia: Liderazgo desde el Cerebro

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Imagina por un momento que cada persona en tu equipo viniera con un manual de instrucciones detallado para su cerebro: una guía que especificara cómo piensan, qué los motiva, la mejor manera de comunicarse con ellos y cómo influir positivamente en su comportamiento. Si bien la complejidad del cerebro humano, moldeada por la genética, la biología y el entorno, es tan vasta que nunca podremos comprender completamente la mente de otro, ni siquiera la de quienes mejor conocemos, la neurociencia nos ofrece una ventana invaluable.

¿Se puede ganar dinero con la neurociencia?
Las oportunidades para los graduados con una licenciatura en Neurociencia son muy diversas, con salarios medios para quienes se incorporan inmediatamente al mercado laboral que oscilan entre $30,020 y $48,400 . Estas carreras incluyen: Ventas Farmacéuticas y Científico Farmacéutico.

La neurociencia ayuda a explicar funciones cerebrales fundamentales que son comunes a todos nosotros. Procesos como la percepción de la amenaza social, la codificación de nueva información y la generación de insights son universales en la estructura y funcionamiento básico del cerebro. Comprender estos procesos comunes permite a los líderes ser significativamente más efectivos en los niveles individual, de equipo y organizacional.

A nivel individual, la neurociencia puede profundizar las habilidades interpersonales, haciendo que los líderes sean más efectivos para comprender y motivar a los empleados en el día a día. A nivel de equipo, la neurociencia ayuda a crear un lenguaje común que mejora la comunicación. Y a nivel organizacional, la neurociencia puede guiar a los líderes en el diseño de nuevas y poderosas estrategias para el aprendizaje y el cambio. Exploremos cada uno de estos niveles con mayor detalle.

Índice de Contenido

Impacto Individual: ¿Qué Pasa por su Mente?

El conocimiento de la neurociencia puede mejorar drásticamente tu capacidad para comunicarte de manera efectiva, resolver conflictos y crear las condiciones óptimas para que tus empleados tengan momentos de revelación o insights. Aunque nunca sabrás exactamente lo que piensa un empleado individual, la neurociencia proporciona una comprensión profunda de los procesos de pensamiento y las motivaciones que te ayudarán a ser un líder más competente.

El principio organizador fundamental del cerebro humano es minimizar la amenaza y maximizar la recompensa. Para mantenernos vivos, el cerebro ha evolucionado mecanismos potentes para detectar y evitar rápidamente las amenazas físicas. También busca recompensas, pero como una cuestión de supervivencia, el cerebro reacciona con mucha más intensidad a las amenazas que a las recompensas.

La mayoría de los entornos laborales modernos están relativamente libres de amenazas físicas directas; lo que nos activa son las amenazas sociales. Esta es la razón por la que incluso la simple idea de una conversación de retroalimentación o una evaluación de desempeño puede generar estrés en muchos empleados. Incluso si saben que están haciendo un excelente trabajo, los sentimientos de amenaza y evitación suelen ser más fuertes que las esperanzas de recompensa.

Comprendiendo esto, imagina comenzar una conversación de retroalimentación diciendo: “Realmente valoro tu opinión. Antes de hablar sobre tu trabajo, ¿hay algo que yo podría estar haciendo mejor como líder?” Al hacer esto, estás enviando señales de recompensa relacionadas con el estatus y la conexión, en lugar de amenazas, lo que hace que toda la conversación sea mucho más productiva para ambas partes.

Un mensaje inesperado como “¿Tienes un minuto?” de un líder puede enviar los pensamientos de un empleado a una espiral de ansiedad y pesimismo: “¿Hice algo mal?”, “¿Me van a despedir?”. Como líder, reflexiona sobre cómo tus interacciones con los empleados podrían percibirse como amenazantes y sé intencional al contrarrestarlas con recompensas. Por ejemplo, podrías aumentar la certeza de un empleado añadiendo una breve explicación a ese mensaje ambiguo: “Quisiera tu opinión sobre el presupuesto del próximo trimestre.”

Impacto en el Equipo: Un Lenguaje para Liderarlos a Todos

Los equipos a menudo tienen dificultades para colaborar si no tienen una forma rápida y eficiente de comunicar sus ideas, necesidades y percepciones de amenaza individuales. Un lenguaje común, es decir, un conjunto compartido de términos que ayuda a las personas a comunicarse de manera más efectiva en el lugar de trabajo, permite a los equipos colaborar mejor y adaptarse más rápidamente en tiempo real.

Un lenguaje común puede servir para muchos propósitos, como ayudar a los empleados a comunicar amenazas y recompensas percibidas, reconocer y mitigar sesgos inconscientes, o evaluar la calidad de nuevas ideas o insights.

Supongamos que tu equipo está decidiendo entre dos candidatos para un puesto vacante. Te inclinas por el candidato que tiene menos experiencia pero parece encajar mejor con la “personalidad” del equipo. Cuando alguien señala que el equipo podría estar operando con un sesgo de similitud (preferir a alguien parecido a uno mismo), decides dejar de lado la personalidad y centrarte en las cualificaciones. Usar un término como “sesgo de similitud” como parte del lenguaje común del equipo facilita esta corrección.

Para que un lenguaje común sea efectivo, debe ser “pegadizo”, significativo y coherente. “Pegadizo” significa que debe ser corto y fácil de recordar, para que el cerebro no tenga que esforzarse en recuperarlo. Si tu lenguaje común es demasiado largo y complejo, los empleados no lo usarán en su trabajo diario. Por el contrario, frases cortas o acrónimos pueden activar automáticamente a las personas para pensar y comportarse en función de los objetivos del equipo (un proceso llamado priming no consciente) sin agotar su limitada capacidad cognitiva.

Los empleados también necesitan percibir los principios subyacentes a un lenguaje común como significativos, es decir, lo suficientemente importantes como para actuar en consecuencia, y coherentes: debe encajar y complementar el conocimiento existente del empleado, así como los principios y acciones de la empresa.

Impacto Organizacional: Transformando el Aprendizaje Corporativo

La mejora de habilidades (upskilling), ya sea en conocimientos técnicos o en habilidades blandas como la empatía y la mitigación de sesgos, es fundamental para el crecimiento y la innovación de cualquier organización. Sin embargo, cambiar el comportamiento de los empleados, especialmente a escala de toda la empresa, es notoriamente difícil. Muchas organizaciones tienen un historial de iniciativas de cambio fallidas que parecieron exitosas al finalizarlas, pero semanas después, los empleados ya han vuelto a sus viejos hábitos.

La razón por la que la mayoría de las iniciativas de cambio fracasan es que no consideran cómo funciona el cerebro. Las personas aprenden mejor cuando el hipocampo, una parte del cerebro responsable de integrar nueva información en la memoria a largo plazo, está fuertemente activado. Esto solo ocurre bajo ciertas condiciones.

Primero, el material debe ser lo suficientemente atractivo como para captar la atención completa del aprendiz, y debe conectar la nueva información con los pensamientos, experiencias y conocimientos existentes del aprendiz. Además, el aprendizaje debe desencadenar una respuesta emocional y estar espaciado en el tiempo, ambos factores que mejoran la codificación de los recuerdos. Y finalmente, la interacción social hace que el cerebro codifique la información de manera más profunda, la recuerde más fácilmente y actúe en consecuencia con mayor frecuencia.

Los programas de aprendizaje que incluyen estos elementos tienen más probabilidades de generar insights, esos momentos “¡Ajá!” en los que las conexiones se vuelven repentinamente claras, llevando a avances en la comprensión. Las personas no solo recuerdan los insights potentes durante mucho tiempo, sino que también se sienten altamente motivadas para actuar en consecuencia. Aplicando estos principios, se pueden diseñar experiencias de aprendizaje que son más efectivas para impulsar el cambio de comportamiento que los métodos tradicionales.

Preguntas Frecuentes sobre Neurociencia y Liderazgo

Aquí abordamos algunas dudas comunes sobre la aplicación de la neurociencia en el ámbito del liderazgo:

¿La neurociencia me permitirá leer la mente de mis empleados?

No, la neurociencia no permite leer la mente individual. Lo que sí proporciona es una comprensión de los procesos cerebrales comunes y universales, como la forma en que todos procesamos la amenaza y la recompensa, o cómo aprendemos. Esta comprensión te permite anticipar ciertas reacciones y diseñar interacciones y entornos que faciliten el bienestar, la motivación y el rendimiento.

¿Cómo ayuda la neurociencia a manejar el conflicto en los equipos?

La neurociencia explica que muchos conflictos surgen de percepciones de amenaza social (sentirse poco valorado, inseguro, excluido). Al entender esto, un líder puede abordar los conflictos centrándose en reducir estas amenazas percibidas y aumentar las señales de recompensa social (reconocimiento, seguridad, inclusión). Un lenguaje común en el equipo también puede ayudar a expresar estas percepciones de manera constructiva.

¿Es realmente posible cambiar el comportamiento organizacional basándose en la neurociencia?

Sí. Los principios neurocientíficos sobre el aprendizaje y el cambio (como la importancia del hipocampo, la conexión emocional, el espaciamiento y la interacción social) proporcionan una base sólida para diseñar iniciativas de cambio y programas de capacitación que tienen una probabilidad mucho mayor de éxito a largo plazo en comparación con enfoques que ignoran cómo el cerebro procesa y retiene la información.

¿Qué es un “insight” desde la perspectiva neurocientífica aplicada al liderazgo?

Un insight es un momento de comprensión repentina, a menudo acompañado de una fuerte sensación emocional positiva (“¡Ajá!”). Neurocientíficamente, implica la conexión de información previamente dispar en el cerebro, a menudo involucrando la corteza prefrontal. Para los líderes, fomentar estos momentos en sí mismos y en sus equipos es crucial para la resolución creativa de problemas y la innovación.

Conclusión

Aunque los cerebros humanos nunca vendrán con manuales de instrucciones individuales, las lecciones de la neurociencia pueden dotar a los líderes de herramientas poderosas para ser más efectivos. Al comprender las motivaciones universales que todos compartimos (como la evitación de la amenaza y la búsqueda de la recompensa), mejorar la comunicación mediante un lenguaje común y crear las condiciones óptimas para el máximo aprendizaje organizacional (activando el hipocampo y fomentando los insights), podrás ayudar a tus empleados a poner lo mejor de su capacidad cerebral al servicio del trabajo, impulsando tanto su éxito individual como el de la organización.

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Jesús Porta Etessam

Soy licenciado en Medicina y Cirugía y Doctor en Neurociencias por la Universidad Complutense de Madrid. Me formé como especialista en Neurología realizando la residencia en el Hospital 12 de Octubre bajo la dirección de Alberto Portera y Alfonso Vallejo, donde también ejercí como adjunto durante seis años y fui tutor de residentes. Durante mi formación, realicé una rotación electiva en el Memorial Sloan Kettering Cancer Center.Posteriormente, fui Jefe de Sección en el Hospital Clínico San Carlos de Madrid y actualmente soy jefe de servicio de Neurología en el Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz. Tengo el honor de ser presidente de la Sociedad Española de Neurología, además de haber ocupado la vicepresidencia del Consejo Español del Cerebro y de ser Fellow de la European Academy of Neurology.A lo largo de mi trayectoria, he formado parte de la junta directiva de la Sociedad Española de Neurología como vocal de comunicación, relaciones internacionales, director de cultura y vicepresidente de relaciones institucionales. También dirigí la Fundación del Cerebro.Impulsé la creación del grupo de neurooftalmología de la SEN y he formado parte de las juntas de los grupos de cefalea y neurooftalmología. Además, he sido profesor de Neurología en la Universidad Complutense de Madrid durante más de 16 años.

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