¿Cómo se crea el sentido de identidad?

La Identidad: Tipos, Dimensiones y Construcción

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La identidad es uno de los conceptos más fundamentales y complejos en el estudio de la experiencia humana. No se trata de una entidad fija, sino de un proceso dinámico y multifacético que se construye a lo largo de la vida en constante interacción con nuestro entorno. Comprender la identidad es clave para la psicología, la sociología y, por extensión, para campos como la neurociencia, que busca entender las bases cerebrales de la autopercepción y la interacción social. En este artículo, exploraremos las diferentes facetas de la identidad, desde los tipos propuestos por la psicología social hasta las dimensiones que la constituyen y los anclajes que la sujetan.

¿Cómo se crea el sentido de identidad?
La identidad como síntesis temporal está condicionada por los acontecimientos del mundo a los que se les figura un sentido, pero también por los procesos subjetivos que remembran las pérdidas, que insisten en encontrar el objeto de satisfacción originaria, particularmente, la huella que dejó en la experiencia.
Índice de Contenido

Tipos Fundamentales de Identidad

La psicología social contemporánea ha propuesto diversas formas de categorizar la identidad para facilitar su estudio. Una clasificación comúnmente empleada distingue cuatro tipos principales que, aunque interrelacionados, ofrecen perspectivas distintas sobre quiénes somos:

Identidad Personal

Considerada a menudo la más elemental, la identidad personal se centra en lo que nos hace únicos como individuos. Iniciada por psicólogos sociales estadounidenses como Sheldon Stryker, este enfoque dentro de la psicología social estructural (SSP) enfatiza cómo factores demográficos, sociales y culturales influyen en la interacción humana. La identidad Personal se define por nuestra biografía específica (nombre, lugar de nacimiento), características únicas (inteligente, atlético), identidades de rol (hijo/a, empleado/a) y la combinación particular de experiencias públicas y privadas que hemos vivido. Es el sentido de ser uno mismo, distinto de los demás, con una continuidad a lo largo del tiempo.

Identidad de Rol

También promovida por los SSP estadounidenses, notablemente por George J. McCall y J. L. Simmons, la identidad de rol se inspira en el lenguaje de la dramaturgia. Se define como el papel o carácter que las personas desempeñan cuando ocupan posiciones sociales específicas dentro de grupos. Esta identidad es inherentemente relacional, ya que nos define en función de cómo interactuamos con otros a través de los Roles que asumimos (por ejemplo, el rol de padre interactúa con el rol de hijo, el rol de médico con el de paciente). Nuestra identidad de rol moldea nuestras expectativas y las de los demás en situaciones sociales concretas.

Identidad Social

Iniciada por psicólogos sociales psicológicos europeos como Henri Tajfel y John C. Turner, la identidad social se enfoca en cómo la cognición, el afecto y los rasgos de personalidad influyen en las interacciones directas entre personas y viceversa. Es la parte del autoconcepto de un individuo que se forma a través del conocimiento de su pertenencia a grupos y organizaciones sociales significativos (ser español, ser estudiante, ser aficionado de un equipo). A través de nuestra identidad Social, simplificamos el mundo que nos rodea mediante categorizaciones (nosotros vs. ellos), lo que nos permite inferir similitudes y diferencias con otras personas y sentir un sentido de pertenencia.

Identidad Colectiva

Desarrollada también por psicólogos sociales y psicológicos europeos, en particular por Alberto Melucci, la identidad colectiva se refiere al 'yo' en acción dentro de un grupo. Son especialmente importantes para participantes en movimientos sociales, activistas políticos y otros que se unen para luchar por o contra el cambio social, trabajando en objetivos y planes de acción compartidos. Es un proceso mediante el cual un conjunto de individuos interactúa para crear un sentido compartido de identidad o conciencia grupal. La identidad Colectiva trasciende la suma de las identidades individuales o de rol; es un sentido de 'nosotros' que emerge de la acción y el propósito común.

Comparativa de los Tipos de Identidad

Aunque los cuatro tipos de identidad están interconectados y contribuyen a nuestro sentido general del 'yo', se diferencian en su enfoque principal y en el nivel de análisis:

Tipo de IdentidadEnfoque PrincipalOrigen TeóricoNaturaleza
PersonalLo que te hace único/a: biografía, rasgos, roles, experiencias únicas.SSP (Stryker)Individual, única, sentido de continuidad.
De RolEl papel que juegas en posiciones sociales específicas dentro de grupos.SSP (McCall & Simmons)Relacional, situacional, basada en expectativas.
SocialPertenencia a grupos y organizaciones sociales significativos.Psicología Social Psicológica Europea (Tajfel & Turner)Grupal, basada en la categorización y comparación social.
ColectivaSentido compartido de identidad o conciencia grupal que emerge de la acción conjunta.Psicología Social Psicológica Europea (Melucci)Compartida, dinámica, orientada a la acción y el propósito común.

Las Dimensiones de la Construcción de la Identidad

La identidad no es algo innato que simplemente 'descubrimos', sino un proceso de Construcción continuo. Este proceso se lleva a cabo en interacción con otras personas y está influenciado por diversas dimensiones:

Dimensiones Clave en la Construcción

  1. Cultural: Se refiere a las identidades colectivas o culturales. Nos definimos en términos de ciertas categorías compartidas con un significado concreto dentro de una cultura o sociedad. Ejemplos incluyen la profesión, clase social, género, sexualidad, nacionalidad, religión, etnia, etc.
  2. Social: Implica la interiorización de las opiniones y expectativas que los demás tienen sobre nosotros. Esta interacción nos transforma, ya que sus expectativas pueden convertirse en las nuestras. Paradójicamente, también usamos la interacción social como un medio para diferenciarnos de los demás.
  3. Material: En este ámbito, la identidad se construye a través de los bienes materiales o posesiones que nos otorgan reconocimiento social. Proyectamos nuestras identidades en aquello que poseemos, producimos o adquirimos, creando una imagen personal vinculada a nuestras pertenencias.

Es crucial entender que la construcción de la identidad es un proceso gradual que se extiende a lo largo del tiempo y el espacio. Comienza en la familia, que cumple una función de reconocimiento dentro del grupo de pertenencia, al mismo tiempo que permite el desarrollo de la individualidad autónoma.

Puntos importantes sobre esta construcción incluyen que es intrínsecamente social, implica un sentido de mismidad y continuidad espacio-temporal, requiere el reconocimiento de otros, puede evolucionar pero tiende a la estabilidad, es subjetiva con un fuerte componente emocional, está ligada a la autoestima y nos otorga un sentido de pertenencia a grupos.

Anclajes: ¿Qué Sujeta Nuestra Identidad?

Existen ciertos elementos o 'anclajes' que nos sujetan a nuestra identidad, proporcionando un sentido de estabilidad y reconocibilidad:

  1. El Cuerpo: La idea de que la identidad está ligada a nuestra corporalidad, apariencia física y localización en el espacio-tiempo. Nuestro cuerpo es el primer referente de nuestra existencia individual.
  2. El Nombre Propio: Este anclaje está fuertemente asociado al cuerpo. Es la etiqueta por la que se nos conoce y en la que nos reconocemos, un marcador social y personal fundamental.
  3. Autoconciencia y Memoria: La capacidad de vernos y pensarnos a nosotros mismos como sujetos entre otros. Es el sentimiento de continuidad de nuestra propia biografía en el tiempo y el espacio, un hilo conductor que une nuestras experiencias pasadas, presentes y futuras.
  4. Demandas de la Interacción: La identidad funciona como una garantía en las relaciones sociales. Permite que quienes interactúan con nosotros sepan qué esperar y puedan confiar en una respuesta predecible. Esta garantía es una obligación social implícita para mantener el orden establecido, controlando nuestras reacciones y modos de actuar en base a lo que se espera de una identidad particular. Nuestra identidad, en gran medida, está sostenida por las expectativas de los demás.
  5. La Sociedad nos Atraviesa por Dentro: Las normas, valores e ideologías sociales se internalizan profundamente. Aspectos como 'lo que debo hacer', 'lo que no debo decir', 'lo que soy', 'lo que debo poseer', 'el reconocimiento que debo tener', 'lo que merezco', etc., se convierten en parte de nuestro autoconcepto. La expectativa social de coherencia entre identidad social, identidad personal, relaciones y carácter moral ejerce un control significativo sobre nosotros, incluyendo la apariencia física y el comportamiento. Estos Anclajes son poderosos y difíciles de desafiar.

El hecho de no encajar en una identidad socialmente esperada o de cuestionarla puede llevar a la exclusión social y al cuestionamiento de uno mismo por parte de la sociedad. A menudo, la falta de predictibilidad cuando alguien no se ajusta a la norma (en género, clase, edad, profesión, etc.) genera pánico en el entorno social. Esto ilustra cómo las relaciones sociales pueden institucionalizarse al servicio de un orden social predeterminado.

La Identidad a Través de la Psicología

La imagen que construimos de nosotros mismos ha sido un tema central en diversas corrientes psicológicas:

  • William James se refirió a esta formación como el 'yo' y la jerarquizó en tres niveles: el yo material, el yo social y el yo espiritual. Lo entendió como un proceso de adaptación al medio.
  • Para Sigmund Freud, el 'yo' (ego) actúa como mediador entre las fuerzas contrapuestas del ello (id), el superyó (superego) y la realidad externa.
  • Erik Erikson propuso una teoría del desarrollo psicosocial con 8 estadios, cada uno con tareas específicas que el 'yo' debe resolver para formar una identidad personal saludable, enfrentando polaridades de integración y desintegración.
  • Carl Rogers destacó la importancia del 'self' (sí mismo) para un desarrollo personal adecuado, viéndolo como compuesto por percepciones, valores e ideales que forman nuestra imagen personal (distinguiendo entre el sí mismo real y el sí mismo ideal).
  • Gordon Allport analizó la formación del 'sentido de sí mismo' y sus componentes, incluyendo la identidad corporal, la autoestima y la imagen.
  • Marcela Lagarde, citada en uno de los textos de referencia, describe la identidad personal como un proceso constructivo constante, no estático ni necesariamente coherente, que implica dimensiones asignadas, aprendidas e internalizadas (autoidentidad). Destaca la creatividad individual al resolver la vida y la constante evolución de la identidad, a menudo a través de crisis.

Roles y Personajes: ¿Máscaras o Identidad?

La idea de que los roles o personajes que asumimos son como máscaras es una perspectiva interesante. A menudo, nos aferramos a estos roles porque creemos que nos brindan seguridad, protección y un sentido de propósito. Sin embargo, esta adhesión excesiva puede atraparnos en una defensa rígida de lo que creemos ser, generando emociones como angustia o frustración cuando no encajamos perfectamente en el papel o cuando los demás no cumplen con las expectativas asociadas a nuestros roles.

¿Qué se entiende por el concepto de persona?
Desde la óptica sociológica puede definirse persona como un ser sociable que vive y se desarrolla en sociedad, pero al mismo tiempo nunca deja de actuar con un carácter individual. Es decir, somos “yo” y “nosotros” al mismo tiempo.

Cada papel social viene con un conjunto de creencias y normas sobre cómo debemos actuar y qué esperar. La discrepancia entre estas expectativas y la realidad puede llevar a decepciones. La pregunta crucial que surge es: ¿quién eres si dejas de ser 'ese padre trabajador', 'esa madre devota', 'ese profesional exitoso', 'ese rebelde'? Participar en el mundo sin ser poseído por los roles que interpretamos es un desafío que invita a la autoexploración más allá de las etiquetas y expectativas, tanto las propias como las ajenas.

Preguntas Frecuentes sobre la Identidad

¿Qué es la identidad?

La identidad es un sentido complejo y dinámico de uno mismo. Incluye lo que te hace único (identidad personal), los papeles que juegas en la sociedad (identidad de rol), tu pertenencia a grupos (identidad social) y tu conexión con otros en acciones conjuntas (identidad colectiva). Es un proceso de construcción social que implica un sentido de mismidad, continuidad y reconocimiento por parte de los demás.

¿Cómo se construye nuestra identidad?

Nuestra identidad se construye principalmente a través de la interacción con otras personas. Este proceso tiene dimensiones culturales (categorías compartidas), sociales (interiorización de expectativas ajenas) y materiales (bienes y posesiones). Además, se ancla en nuestro cuerpo, nombre, memoria, las demandas de la interacción social y las normas internalizadas de la sociedad.

¿Es la identidad algo fijo o cambia con el tiempo?

La identidad no es fija; es un proceso en constante evolución. Aunque mantiene un sentido de continuidad, puede transformarse significativamente a lo largo de la vida, a menudo impulsada por crisis o cambios importantes en nuestras circunstancias o relaciones. Es una versión propia y creativa que cada persona elabora continuamente.

¿Por qué son importantes los roles sociales en nuestra identidad?

Los roles sociales (como padre, empleado, amigo) son componentes clave de nuestra identidad de rol e identidad personal. Proporcionan marcos de interacción y expectativas que nos ayudan a navegar el mundo social. Sin embargo, aferrarse rígidamente a ellos puede limitar la expresión de nuestro 'yo' más allá del personaje.

¿Qué influencia tiene la sociedad en nuestra identidad?

La sociedad tiene una influencia profunda en nuestra identidad. Nos proporciona las categorías culturales (género, nacionalidad, profesión) en las que nos definimos, moldea nuestras expectativas a través de la interacción social y establece normas que internalizamos. Las demandas sociales y las expectativas de los demás actúan como anclajes poderosos que sujetan y, a veces, limitan nuestra identidad.

Conclusión

La identidad es un tejido complejo entrelazado por hilos personales, de rol, sociales y colectivos. Se construye activamente a través de nuestras interacciones, influenciada por dimensiones culturales, sociales y materiales, y anclada en aspectos tan fundamentales como nuestro cuerpo, nombre y memoria, así como en las poderosas demandas y expectativas de la sociedad. Lejos de ser un concepto estático, es un viaje continuo de auto-definición y relación con el mundo, un fascinante objeto de estudio que nos invita a reflexionar constantemente sobre quiénes somos.

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Jesús Porta Etessam

Soy licenciado en Medicina y Cirugía y Doctor en Neurociencias por la Universidad Complutense de Madrid. Me formé como especialista en Neurología realizando la residencia en el Hospital 12 de Octubre bajo la dirección de Alberto Portera y Alfonso Vallejo, donde también ejercí como adjunto durante seis años y fui tutor de residentes. Durante mi formación, realicé una rotación electiva en el Memorial Sloan Kettering Cancer Center.Posteriormente, fui Jefe de Sección en el Hospital Clínico San Carlos de Madrid y actualmente soy jefe de servicio de Neurología en el Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz. Tengo el honor de ser presidente de la Sociedad Española de Neurología, además de haber ocupado la vicepresidencia del Consejo Español del Cerebro y de ser Fellow de la European Academy of Neurology.A lo largo de mi trayectoria, he formado parte de la junta directiva de la Sociedad Española de Neurología como vocal de comunicación, relaciones internacionales, director de cultura y vicepresidente de relaciones institucionales. También dirigí la Fundación del Cerebro.Impulsé la creación del grupo de neurooftalmología de la SEN y he formado parte de las juntas de los grupos de cefalea y neurooftalmología. Además, he sido profesor de Neurología en la Universidad Complutense de Madrid durante más de 16 años.

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