How does learning happen in neuroscience?

El Cerebro y el Aprendizaje: Una Mirada Neuronal

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Cuando pensamos en aprender, a menudo lo conceptualizamos de diversas maneras: como un acuerdo entre profesor y alumno, como un proceso social de transformación personal, o como un fenómeno psicológico que implica almacenar información y construir estructuras mentales. Todas estas perspectivas son válidas y útiles para comprender cómo adquirimos conocimiento y qué hace que la enseñanza sea efectiva. Sin embargo, en su nivel más fundamental y mecanicista, la enseñanza y el aprendizaje son, ante todo, fenómenos neurológicos que surgen de cambios físicos y biológicos en las células de nuestro cerebro.

La idea de que el aprendizaje y la memoria son procesos neurobiológicos es relativamente reciente. Aunque pueda parecer obvio hoy en día, no fue hasta el siglo XVIII que comenzó a conceptualizarse de esta manera. Sorprendentemente, incluso en la actualidad, las encuestas muestran que solo alrededor de la mitad de los docentes y el público en general en algunos países están de acuerdo en que el aprendizaje ocurre a través de la modificación de las conexiones neuronales del cerebro. No obstante, los avances recientes en la ciencia del cerebro nos han proporcionado una imagen detallada de los cambios moleculares y celulares que ocurren durante el aprendizaje. El consenso entre los neurobiólogos es claro: estas alteraciones son necesarias y suficientes para la formación de memorias duraderas.

How does learning happen in neuroscience?
The consensus among neuroscientists is that the basis of learning and memory creation lies in changes in electrically active nerve cells, called neurons, and the connections between them, the synapses. Although neurons come in many diverse shapes, a stereotypical example of two neurons is shown in Figure 1.
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El Aprendizaje como Proceso Biológico

Para apreciar verdaderamente la naturaleza biológica del aprendizaje, debemos mirar dentro de la maquinaria más compleja que conocemos: el cerebro humano. Un cerebro adulto promedio contiene aproximadamente 86 mil millones de neuronas, organizadas en cientos de regiones con funciones diversas. Estas células nerviosas se comunican entre sí formando circuitos neuronales, estableciendo una asombrosa red con unos 100 billones de puntos de contacto llamados sinapsis. Aunque aún hay mucho que desconocemos sobre el funcionamiento cerebral, sabemos que está constantemente activo, analizando y respondiendo a una miríada de estímulos internos y externos, tanto conscientes como subconscientes.

Imaginemos lo que ocurre en el cerebro de un estudiante durante una actividad común en el aula, como el "pensar-emparejar-compartir" (think-pair-share). En la fase de "pensar", la tarea debe despertar el interés del estudiante y motivarlo a prestar atención. Esta atención puede provocar la liberación de ciertas sustancias químicas en el cerebro, como tipos específicos de neurotransmisores, que son mensajeros químicos que transportan señales a través de las sinapsis. Algunos de estos neurotransmisores, como la dopamina y la acetilcolina, están fuertemente asociados con la motivación y la atención, y promueven activamente el aprendizaje. La tarea también puede invitar al estudiante a conectar el concepto con otros temas o con su vida real, desafiando a sus células cerebrales a formar asociaciones que facilitarán la formación y recuperación de la memoria a largo plazo.

En las fases siguientes, "emparejar" y "compartir", los estudiantes discuten la tarea con sus compañeros. Esta interacción les permite practicar habilidades y hábitos de pensamiento. El ambiente de apoyo y comunidad que se crea puede promover el aprendizaje indirectamente al reducir la liberación de sustancias químicas relacionadas con el estrés, como el cortisol, que pueden inhibir el aprendizaje. Así, todas las etapas de esta actividad están al servicio del objetivo final: codificar la memoria en las conexiones sinápticas y los circuitos neuronales. Idealmente, estas conexiones habrán cambiado de forma duradera, permitiendo recordar la información mucho tiempo después.

La Comunicación Neuronal: La Base del Cambio

El consenso entre los neurocientíficos es que la creación de aprendizaje y memoria reside en los cambios en las células nerviosas eléctricamente activas, las neuronas, y las conexiones entre ellas, las sinapsis. Las neuronas poseen proyecciones delgadas llamadas dendritas (que generalmente reciben señales) y axones (que generalmente envían señales). Cuando las dendritas de una neurona reciben la estimulación adecuada, se genera una señal eléctrica que viaja a través del cuerpo celular y desciende por el axón. Coloquialmente, a este proceso se le llama "disparo" neuronal.

En la sinapsis, esta señal eléctrica se transmite a otras neuronas. Sin embargo, la señal no pasa directamente, ya que el final de un axón (neurona presináptica) está muy cerca de una dendrita de otra neurona (neurona postsináptica) pero no está conectado físicamente. Para propagar la señal, la neurona presináptica convierte la señal eléctrica en una señal química mediante la liberación de neurotransmisores en el espacio sináptico. Existen docenas de tipos de neurotransmisores, cada uno con efectos potenciales diferentes. Estos neurotransmisores se difunden a través de la sinapsis y se unen a receptores en la célula postsináptica. Esta unión puede generar o modular una señal eléctrica en la neurona postsináptica, influyendo en si esta neurona "disparará" o no.

Una única neurona postsináptica puede recibir señales de decenas de miles de neuronas presinápticas diferentes. Este sistema de comunicación química permite que la neurona postsináptica integre todas las señales que recibe y genere respuestas conductuales coherentes ante estímulos ambientales complejos. Es en la modulación de esta comunicación donde reside el potencial de cambio.

Plasticidad Sináptica: La Clave del Aprendizaje

Aunque la arquitectura básica del cerebro humano se establece en la infancia, el aprendizaje y la memoria son posibles porque las neuronas individuales mantienen la capacidad de cambiar su señalización y sus conexiones sinápticas a lo largo de toda la vida de una persona. Se han observado cambios cerebrales tanto después de experiencias sensoriales extremas (como la ceguera) como después de otras más sutiles (como navegar por un laberinto por primera vez).

En su mayor parte, los cambios cerebrales relacionados con el aprendizaje no provienen del nacimiento de nuevas neuronas (neurogénesis), que ocurre de forma limitada en el cerebro adulto y en áreas muy específicas. En cambio, el aprendizaje parece ocurrir principalmente debido a alteraciones en la fuerza y el número de las conexiones entre las neuronas existentes. Este proceso se denomina plasticidad sináptica.

La plasticidad sináptica opera de manera que las conexiones entre neuronas que se utilizan con frecuencia se fortalecen. Si la activación de una neurona presináptica provoca el disparo de una neurona postsináptica, ambas células se modificarán a nivel molecular y celular para que la neurona presináptica sea aún más efectiva para desencadenar el disparo de la postsináptica. En el corto plazo, esto puede implicar la inserción de más receptores de neurotransmisores en la membrana de la sinapsis postsináptica, haciéndola más receptiva. A largo plazo, pueden incluso crecer nuevas sinapsis entre las dos neuronas. Si la co-activación de dos neuronas ocurre repetidamente, estas nuevas sinapsis pueden durar largos períodos, proporcionando una base neuronal para la memoria a largo plazo.

Este principio fundamental, que la co-activación de dos neuronas conduce a una conexión más fuerte entre ellas, fue resumido de manera concisa por la neurocientífica Carla Shatz en los años 90 con la frase: "Neuronas que se activan juntas, se conectan juntas" (Neurons that fire together, wire together).

Plasticidad Sináptica, Aprendizaje y Memoria

Numerosos estudios han demostrado repetidamente que las conexiones neuronales en muchas partes diferentes del cerebro pueden cambiar y que esta plasticidad sináptica está asociada y conduce al aprendizaje conductual y la formación de memorias. Por ejemplo, entrenar a ratones en una nueva tarea motora induce el crecimiento de nuevas sinapsis muy rápidamente, en menos de una hora, en la corteza motora. Con más entrenamiento, algunas de estas nuevas sinapsis se estabilizan y permanecen presentes durante semanas, meses e incluso años.

Además, se ha demostrado una conexión causal: bloquear procesos o moléculas específicas importantes para la plasticidad sináptica, como ciertos receptores de neurotransmisores, impide el aprendizaje conductual. Estos son solo algunos ejemplos de miles de estudios en diversos modelos animales que vinculan la plasticidad sináptica entre neuronas con los cambios en el comportamiento que indican aprendizaje y formación de memoria.

Factores que Modulan la Plasticidad Neuronal

Aunque casi todas las conexiones neuronales tienen la capacidad de exhibir plasticidad, existen múltiples factores que pueden promoverla o inhibirla. Algunos de los procesos que alteran nuestra capacidad de aprender también están asociados con sustancias neuroquímicas que afectan directamente la plasticidad sináptica.

Por ejemplo, todos sabemos que es más fácil aprender algo si estamos prestando atención y motivados por el material. Los científicos han identificado un conjunto de neurotransmisores que se liberan comúnmente en contextos que implican motivación y atención. De forma general, la dopamina está asociada con la recompensa o la anticipación de recompensa, mientras que la acetilcolina (ACh) se libera en situaciones de novedad o sorpresa. No es sorprendente que bloquear cualquiera de estos neurotransmisores afecte negativamente la plasticidad sináptica, mientras que su presencia la potencia.

Basándonos en estos estudios de laboratorio, los neurocientíficos predecirían que cuando los estudiantes están motivados y atentos en clase, sus cerebros están liberando dopamina y ACh, preparándolos para la plasticidad y el aprendizaje.

Por otro lado, existen factores que pueden inhibir la plasticidad. Todos hemos sentido cómo un evento estresante o aterrador acelera nuestro ritmo cardíaco y aumenta nuestra presión arterial. Algunas de las mismas sustancias químicas implicadas en la respuesta del cuerpo al miedo y al estrés también llegan al cerebro y pueden afectarlo profundamente. Una sustancia en particular, la hormona del estrés cortisol, parece ser especialmente relevante para la plasticidad y el aprendizaje. El cerebro es rico en receptores para el cortisol, especialmente en áreas relacionadas con la memoria.

Mientras que elevaciones leves de cortisol pueden mejorar el rendimiento en pruebas de memoria, niveles altos inhiben tanto la codificación como la recuperación de la memoria en animales y humanos. La plasticidad sináptica sigue el mismo patrón: niveles altos de cortisol interrumpen el fortalecimiento de las conexiones entre sinapsis. Los efectos negativos de los altos niveles de estrés y cortisol en la memoria se agravan con el tiempo. Muchos estudios han encontrado que el estrés crónico puede perjudicar el aprendizaje y la memoria, e incluso se asocia con la reducción del tamaño de ciertas estructuras cerebrales en humanos. Afortunadamente, esos mismos estudios han demostrado que esta reducción es reversible. Basándonos en esto, los neurocientíficos predecirían que los altos niveles de estrés en los estudiantes en el aula serían un impedimento para el aprendizaje, y eliminar algunos factores estresantes podría facilitarlo.

Podemos resumir la influencia de estos factores en la plasticidad en la siguiente tabla:

FactorInfluencia en la PlasticidadNeuroquímicos Relevantes
AtenciónPromueveAcetilcolina
Motivación / RecompensaPromueveDopamina
Estrés (alto/crónico)InhibeCortisol

Almacenamiento y Recuperación de Memorias

Para que el aprendizaje sea útil y afecte el comportamiento, una vez que se completa y las conexiones sinápticas se fortalecen, las memorias deben ser almacenadas y luego recuperadas cuando se necesiten. Aunque aún queda mucho por descubrir, los neurocientíficos proponen que las memorias se almacenan en grupos de neuronas que se conectan fuertemente entre sí durante el aprendizaje y la plasticidad sináptica. Al igual que aprender un protocolo de laboratorio puede vincular diferentes tipos de información (cantidades, movimientos, apariencia del producto), el conjunto neuronal de una memoria puede incluir neuronas ubicadas en muchas partes diferentes del cerebro que, sin embargo, están conectadas sinápticamente y fortalecen sus conexiones durante el aprendizaje.

Las memorias se recuperan mediante la reactivación de las neuronas cuyas sinapsis fueron alteradas durante la creación inicial de la memoria, especialmente poco después de que se creó esa memoria. De hecho, avances tecnológicos recientes han permitido reactivar ciertas memorias e inducir comportamientos aprendidos a demanda en ratones mediante la estimulación artificial de las neuronas específicas que estuvieron activas durante la formación de esas memorias.

Sin embargo, el hecho de que las neuronas implicadas estén dispersas por todo el cerebro no significa que las sinapsis se alteren al azar cada vez que se aprende algo nuevo. Por el contrario, la plasticidad que ocurre después del aprendizaje es específica de las neuronas particulares que formarán el conjunto de memoria. Los científicos han descubierto que, de las decenas de miles de sinapsis que puede tener una neurona postsináptica, en su mayor parte, solo las sinapsis conectadas a una neurona presináptica particular se fortalecerán cuando esta última la active fuertemente. La especificidad de la plasticidad sináptica puede significar que aprender un hecho o habilidad puede no traducirse fácil o inmediatamente en aprender otro hecho o habilidad, incluso si los dos hechos o habilidades parecen estrechamente relacionados.

En resumen, el cerebro crea memorias alterando las conexiones sinápticas entre neuronas específicas, las almacena en conjuntos interconectados de neuronas y las recupera reactivando esas mismas neuronas y conexiones. Es importante destacar que la capacidad de las sinapsis para responder a las experiencias de aprendizaje mediante la plasticidad sináptica está modulada por la presencia de otros factores químicos, como la dopamina, la ACh y el cortisol, que están asociados con estados emocionales, ambientales y cognitivos particulares. Algunos de estos químicos, como los neurotransmisoresdopamina y ACh, asociados con la atención y la motivación, influyen positivamente en la plasticidad sináptica y el aprendizaje, mientras que otros compuestos asociados con el estrés, como la hormona cortisol, influyen negativamente.

Reanálisis Neurobiológico del Think-Pair-Share

Ahora que conocemos algunas formas en que el aprendizaje activo puede afectar el cerebro, reanalicemos la "simple" técnica del think-pair-share y veamos cómo los procesos neuronales descritos anteriormente pueden unirse para promover el aprendizaje. En un think-pair-share, las preguntas planteadas a los estudiantes suelen ser interesantes y motivadoras, proporcionando una base rica para el pensamiento y la discusión. Al captar el interés y la atención de los estudiantes, podemos estar promoviendo la liberación de neurotransmisores como la dopamina y la ACh que mejoran la plasticidad sináptica. Estas preguntas también pueden impulsar a los estudiantes a conectar el material de estudio con información aprendida previamente o con problemas del mundo real, posiblemente fomentando la formación de redes neuronales que pueden promover la recuperación del material en el futuro.

Además, mientras los estudiantes escriben y discuten las preguntas con sus compañeros, están practicando las habilidades de resolución de problemas y pensamiento necesarias para ganar experticia en una materia. En otras palabras, pueden estar activando no solo las partes de su cerebro responsables de recitar información semántica, sino también aquellas importantes en el desarrollo de habilidades y hábitos. Finalmente, es importante notar lo que *no* sucede durante un think-pair-share. Son actividades de bajo riesgo e implican la participación de toda la clase. La atmósfera amigable y comunitaria que promueven los think-pair-shares regulares puede aumentar el sentido de pertenencia y disminuir el estrés, reduciendo potencialmente la cantidad de cortisol liberado en el cerebro de los estudiantes y eliminando un factor que puede impedir la plasticidad sináptica y el aprendizaje.

El Futuro del Aprendizaje y la Neurociencia

La enseñanza y el aprendizaje son, fundamentalmente, fenómenos neurobiológicos. Sin embargo, aunque los neurobiólogos han descifrado los principios básicos de cómo el cerebro crea y almacena memorias, todavía queda mucho por descubrir. Por ejemplo, actualmente hay muy poca investigación neurobiológica que pueda explicar cómo conceptos tan importantes para el aprendizaje como la metacognición y la organización del conocimiento podrían expresarse en el cerebro. Los futuros avances en neurociencia casi con certeza nos permitirán investigar más fácilmente cómo se representan fenómenos complejos como estos en el cerebro y cómo afectan la plasticidad sináptica.

Además, actualmente, una parte significativa de nuestro conocimiento que vincula el aprendizaje con cambios celulares y moleculares en el cerebro es indirecta, derivada de estudios en animales o estudios realizados dentro de un escáner de resonancia magnética. En el futuro, es posible que podamos observar el cerebro humano en tiempo real y obtener información más directa sobre cómo cambian las sinapsis y los circuitos a medida que los estudiantes aprenden. Dado que la enseñanza y el aprendizaje surgen de las propiedades del cerebro humano, la capacidad de una técnica de enseñanza para aprovechar los procesos en el cerebro de un estudiante que apoyan la formación y recuperación de memorias a largo plazo determinará su efectividad para promover el aprendizaje. A medida que aprendamos más sobre el cerebro, seremos cada vez más capaces de utilizar los resultados de los estudios neurobiológicos para seleccionar y desarrollar nuevas técnicas pedagógicas de manera más efectiva. Traducir los resultados de la neurociencia al aula ayudará a los futuros instructores a enseñar verdaderamente a sus estudiantes desde adentro hacia afuera.

Preguntas Frecuentes sobre Neurociencia y Aprendizaje

¿Qué es la plasticidad sináptica?
Es la capacidad de las conexiones entre neuronas (sinapsis) para cambiar en fuerza y número en respuesta a la actividad. Es el mecanismo biológico fundamental detrás del aprendizaje y la memoria.

¿Cómo afectan el estrés y la motivación al aprendizaje?
La motivación y la atención, asociadas con neurotransmisores como la dopamina y la acetilcolina, promueven la plasticidad sináptica y facilitan el aprendizaje. El estrés alto o crónico, asociado con hormonas como el cortisol, inhibe la plasticidad sináptica y perjudica la formación y recuperación de memorias.

¿Las memorias se almacenan en un solo lugar del cerebro?
No, las memorias se almacenan en conjuntos de neuronas interconectadas que pueden estar físicamente dispersas en diferentes regiones del cerebro. La recuperación implica la reactivación de estas redes neuronales específicas.

¿Nacen nuevas neuronas cuando aprendemos?
Aunque la neurogénesis (el nacimiento de nuevas neuronas) ocurre en el cerebro adulto en ciertas áreas, el aprendizaje se basa principalmente en la modificación de las conexiones existentes entre neuronas a través de la plasticidad sináptica.

¿La neurociencia nos dice exactamente cómo enseñar?
Actualmente, la neurociencia no proporciona un manual de instrucciones definitivo para la enseñanza. Más bien, ayuda a comprender *por qué* ciertas técnicas pedagógicas existentes, que promueven la atención, la motivación, la reducción del estrés y la activación de redes neuronales, son efectivas para facilitar los procesos biológicos del aprendizaje.

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Jesús Porta Etessam

Soy licenciado en Medicina y Cirugía y Doctor en Neurociencias por la Universidad Complutense de Madrid. Me formé como especialista en Neurología realizando la residencia en el Hospital 12 de Octubre bajo la dirección de Alberto Portera y Alfonso Vallejo, donde también ejercí como adjunto durante seis años y fui tutor de residentes. Durante mi formación, realicé una rotación electiva en el Memorial Sloan Kettering Cancer Center.Posteriormente, fui Jefe de Sección en el Hospital Clínico San Carlos de Madrid y actualmente soy jefe de servicio de Neurología en el Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz. Tengo el honor de ser presidente de la Sociedad Española de Neurología, además de haber ocupado la vicepresidencia del Consejo Español del Cerebro y de ser Fellow de la European Academy of Neurology.A lo largo de mi trayectoria, he formado parte de la junta directiva de la Sociedad Española de Neurología como vocal de comunicación, relaciones internacionales, director de cultura y vicepresidente de relaciones institucionales. También dirigí la Fundación del Cerebro.Impulsé la creación del grupo de neurooftalmología de la SEN y he formado parte de las juntas de los grupos de cefalea y neurooftalmología. Además, he sido profesor de Neurología en la Universidad Complutense de Madrid durante más de 16 años.

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