What part of the brain perceives gender?

Neurociencia y Género: Explorando sus Raíces

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La identidad de género y la orientación sexual son aspectos fundamentales e independientes de la identidad sexual de una persona. Si bien a menudo están en armonía entre sí y con el sexo asignado al nacer, esta no es siempre la norma. La neurociencia ha dedicado esfuerzos considerables para desentrañar las bases biológicas subyacentes a estas dimensiones de la identidad humana, buscando comprender la compleja interacción entre factores innatos y el desarrollo individual.

What does neuroscience say about gender?
The regional brain differences that result from the interaction between hormones and developing brain cells are assumed to be the major basis of sex differences in a wide spectrum of adult behaviours, such as sexual behaviour, aggression and cognition, as well as gender identity and sexual orientation.
Índice de Contenido

Identidad de Género y Orientación Sexual: Conceptos Clave

Es crucial diferenciar estos dos conceptos. La identidad de género se refiere al sentido interno y profundo de una persona de ser hombre, mujer o algo diferente, y puede coincidir o no con el sexo físico asignado al nacer. Por otro lado, la orientación sexual describe un patrón duradero de atracción emocional, romántica y/o sexual hacia hombres, mujeres o ambos sexos.

Ambas características muestran diferencias notables entre los sexos. La mayoría de las personas genéticamente femeninas se identifican como mujeres y se sienten atraídas por los hombres (andrófilas), mientras que la mayoría de las personas genéticamente masculinas se identifican como hombres y se sienten atraídas por las mujeres (ginófilas). La existencia de estas diferencias sugiere un posible papel de las hormonas gonadales, particularmente la testosterona, dado su conocido rol en el desarrollo de diferencias conductuales relacionadas con el sexo en otras especies.

La Influencia Hormonal Prenatal

La hipótesis de que las hormonas gonadales influyen en la identidad de género y la orientación sexual humana se basa en experimentos con animales, donde la manipulación hormonal durante el desarrollo temprano tiene efectos permanentes. Según la teoría clásica de la organización, la exposición prenatal y neonatal a la testosterona induce un desarrollo típicamente masculino (masculinización), mientras que la ausencia relativa de testosterona resulta en un desarrollo típicamente femenino (feminización).

Estos efectos organizacionales implican cambios neurales permanentes y difieren de los efectos activacionales más transitorios que ocurren después de la pubertad. Típicamente, suceden durante un período crítico del desarrollo cerebral, cuando el cerebro es más sensible a la testosterona o sus metabolitos.

En humanos, los picos de testosterona fetal ocurren entre los meses 2 y 6 del embarazo, y nuevamente entre 1 y 3 meses después del nacimiento. Durante estos períodos, los niveles de testosterona son significativamente más altos en fetos masculinos que en femeninos. Se cree que estos picos, junto con la actividad de los receptores de esteroides, 'programan' el cerebro masculino. Estos procesos están vinculados a efectos directos sobre el desarrollo neural, influyendo en la supervivencia celular, la conectividad neuronal y la especificación neuroquímica, algunos de los cuales pueden manifestarse mucho después de la exposición hormonal inicial.

Es importante señalar que, si bien el ambiente hormonal temprano parece influir en la identidad de género y la orientación sexual, los niveles hormonales en la edad adulta no lo hacen. No hay evidencia que sugiera que los niveles de andrógenos difieran en función de la identidad de género o la orientación sexual, ni que el tratamiento hormonal en la edad adulta altere estos rasgos.

Aunque el papel de los esteroides gonadales en la diferenciación sexual del cerebro y el comportamiento reproductivo es innegable, los machos y las hembras también poseen un complemento diferente de genes en sus cromosomas sexuales que influyen en la diferenciación cerebral.

Is gender dysphoria neurological or psychological?
It was traditionally thought to be a psychiatric condition meaning a mental ailment. Now there is evidence that this phenomenon may not have origins in the brain alone. Studies suggest that gender dysphoria may have biological causes associated with the development of gender identity before birth.

Genes, Heredabilidad y Otros Factores

Los estudios familiares y de gemelos sugieren que hay un componente genético en la identidad de género y la orientación sexual, al menos en algunos individuos. Sin embargo, la naturaleza exacta de esta predisposición genética es desconocida y no se han identificado genes candidatos específicos. Es posible que los genes influyan directamente en estos rasgos o, alternativamente, que afecten los mecanismos hormonales al determinar los niveles de hormonas, receptores o enzimas.

Otro factor que ha sido implicado, aunque de manera especulativa, es la respuesta inmune materna. La evidencia relacionada con el número de hermanos mayores varones sugiere que una respuesta inmune materna puede contribuir a la orientación sexual masculina. Sin embargo, aún no está claro cómo estos factores biológicos (hormonas, genes, respuesta inmune) se relacionan entre sí o interactúan con la socialización postnatal.

El Cerebro Sexualmente Dimórfico

El cerebro presenta diferencias estructurales y funcionales entre sexos, lo que se conoce como dimorfismo sexual. Se considera que este cerebro sexualmente dimórfico podría ser el sustrato anatómico del desarrollo psicosexual. Las hormonas gonadales, tanto prenatales como puberales, parecen tener un papel modelador en estas diferencias.

Existen diferencias anatómicas observadas entre hombres y mujeres cisgénero, como el volumen total del cerebro (generalmente mayor en hombres) y el grosor cortical (mayor en mujeres en ciertas regiones). Los estudios en personas transgénero han explorado si sus cerebros muestran características más alineadas con su género percibido que con su sexo asignado al nacer. Por ejemplo, se han encontrado volúmenes cerebrales en mujeres transgénero intermedios entre hombres y mujeres cisgénero, y signos de feminización en el grosor cortical en mujeres transgénero, aunque los hallazgos en hombres transgénero no siempre muestran una masculinización clara.

Estructuras Cerebrales Clave y Género

La investigación se ha centrado en áreas cerebrales que muestran dimorfismo sexual para entender su posible relación con la identidad de género. Dos estructuras particularmente estudiadas son el núcleo del lecho de la estría terminal (BNST) y el tercer núcleo intersticial del hipotálamo anterior (INAH3).

Estudios post-mortem han reportado que el BNST es más pequeño y tiene menos neuronas de somatostatina en mujeres cisgénero y mujeres transgénero en comparación con hombres cisgénero. De manera similar, el INAH3, implicado en comportamientos sexuales y maternos, se ha encontrado más pequeño y con menos neuronas en mujeres transgénero que en hombres cisgénero.

Sin embargo, la interpretación de estos hallazgos es compleja debido a los tamaños de muestra pequeños en muchos estudios y al hecho de que algunos participantes transgénero habían recibido tratamiento hormonal, lo que podría influir en la estructura cerebral. Además, las diferencias sexuales en el BNST no parecen manifestarse antes de la pubertad, mientras que muchas personas con disforia de género informan de su identidad de género desde la infancia, lo que plantea interrogantes sobre la causalidad.

Otras áreas dimórficas, como la amígdala (más grande en hombres cisgénero) y partes del hipocampo (más grandes en mujeres cisgénero), también se han estudiado en relación con la densidad de receptores hormonales, sugiriendo su potencial implicación en el desarrollo sexual del cerebro.

What does neuroscience say about gender?
The regional brain differences that result from the interaction between hormones and developing brain cells are assumed to be the major basis of sex differences in a wide spectrum of adult behaviours, such as sexual behaviour, aggression and cognition, as well as gender identity and sexual orientation.

Las diferencias en la microestructura de la materia blanca, evaluadas mediante imágenes por tensor de difusión (DTI), también han mostrado patrones que podrían alinearse más con el género percibido en personas transgénero. Los estudios de neuroimagen funcional, que analizan la activación cerebral durante tareas específicas (como rotación mental o procesamiento de voces), también han revelado patrones de activación que, en algunos casos, se sitúan entre los de los grupos de control de hombres y mujeres cisgénero.

A pesar de estos hallazgos, la relación precisa entre las diferencias conductuales de género y las áreas cerebrales dimórficas aún no está clara. Estas diferencias cerebrales podrían ser tanto una causa como un efecto del desarrollo de la identidad de género, o incluso estar influenciadas por las experiencias de vida. Además, la popular noción de un "cerebro masculino" y un "cerebro femenino" distintos no cuenta con un respaldo empírico sólido; de hecho, hombres y mujeres comparten más similitudes cerebrales que diferencias, y existe una gran variabilidad dentro de cada género.

Neurociencia y Disforia de Género

La disforia de género se caracteriza por una marcada incongruencia entre el género experimentado/expresado por una persona y el género que se le asignó al nacer, lo que causa malestar clínicamente significativo. Tradicionalmente, se consideraba una condición psiquiátrica. Sin embargo, la investigación reciente, particularmente desde la neurociencia, aporta evidencia de que este fenómeno puede tener raíces biológicas significativas asociadas con el desarrollo de la identidad de género antes del nacimiento.

El desarrollo del sexo anatómico se determina cromosómicamente y ocurre en el útero. La presencia del cromosoma Y, y específicamente el gen SRY, desencadena el desarrollo de los testículos, que a su vez producen testosterona y hormona antimülleriana (AMH). Estas hormonas dirigen la diferenciación de los órganos reproductores masculinos. En ausencia del cromosoma Y y de estas hormonas, el desarrollo sigue una vía femenina, con la formación de ovarios y el tracto reproductivo femenino.

La neurociencia postula que un proceso análogo ocurre en el cerebro. Sin embargo, el desarrollo de los genitales (primer trimestre) y la diferenciación cerebral (considerada a partir del segundo trimestre) ocurren en momentos ligeramente diferentes durante la gestación. Aunque usualmente estos procesos están coordinados, hipotéticamente, en casos raros, podrían ser influenciados de forma independiente, resultando en una identidad de género que no coincide con el sexo físico.

Las causas de la disforia de género no están completamente claras, pero las teorías basadas en la biología sugieren que las hormonas que desencadenan el desarrollo del sexo y el género en el útero podrían no funcionar adecuadamente. Por ejemplo, el sexo anatómico puede ser masculino, mientras que la identidad de género (que se postula relacionada con la diferenciación cerebral) podría ser femenina. Esto podría deberse a un exceso de hormonas femeninas maternas o a una insensibilidad fetal a los andrógenos, como en el síndrome de insensibilidad a los andrógenos (SIA).

Otras condiciones raras asociadas con trastornos del desarrollo sexual, como la hiperplasia suprarrenal congénita (HSC) en la que un feto femenino produce altos niveles de andrógenos, o las condiciones intersexuales (hermafroditismo), donde los bebés nacen con características genitales de ambos sexos, también pueden estar relacionadas con la disforia de género. En estos casos, la compleja interacción entre la biología subyacente y el entorno de crianza es crucial.

Si bien se ha especulado sobre la contribución de anomalías cromosómicas o defectos en la vinculación y crianza temprana, la evidencia más sólida dentro de la neurociencia se centra en los factores biológicos prenatales, particularmente la influencia hormonal y genética, aunque se necesita mucha más investigación para comprender completamente estas complejas interacciones.

What is the neurophysiological theory of gender?
Neurophysiological Theory This theory addresses the genetic, hormonal, and phenotypic differences between sexes that provide a general framework for early gender development.

Factores Biológicos en el Desarrollo Sexual: Una Perspectiva Comparativa

Factor BiológicoRol en el DesarrolloEvidenciaNotas
Hormonas Gonadales (principalmente Testosterona)Organización (permanente) del cerebro y genitales en periodos críticos pre/neonatales. Masculinización vs. Feminización.Estudios en animales (manipulación hormonal), correlaciones biométricas, condiciones clínicas (DSDs).Los niveles hormonales adultos no influyen en identidad/orientación.
GenesInfluencia en la cascada de desarrollo gonadal (SRY, DAX1). Posible rol directo o indirecto (vía hormonas) en identidad/orientación.Estudios de gemelos/familiares.No se han identificado genes candidatos específicos.
Estructura Cerebral (Dimorfismo)Considerado el sustrato anatómico del desarrollo psicosexual. Diferencias en volumen, grosor cortical, BNST, INAH3, amígdala, hipocampo, materia blanca.Estudios post-mortem y de neuroimagen en poblaciones cisgénero y transgénero.Resultados complejos, tamaños de muestra limitados, influencia de tratamiento hormonal, alta variabilidad individual.
Respuesta Inmune MaternaEspeculación sobre su contribución a la orientación sexual masculina (efecto de hermanos mayores).Correlaciones estadísticas.Mecanismo no claro, hipótesis especulativa.

Preguntas Frecuentes

¿La identidad de género y la orientación sexual son lo mismo?

No, son conceptos distintos. La identidad de género es el sentido interno de ser hombre, mujer o algo diferente. La orientación sexual es la atracción emocional, romántica o sexual hacia otros.

¿Están la identidad de género y la orientación sexual completamente determinadas por la biología (hormonas, genes)?

La neurociencia aporta evidencia significativa de una base biológica fuerte, particularmente la influencia de las hormonas prenatales y los genes. Sin embargo, es un proceso complejo que probablemente implica una interacción entre factores biológicos y el entorno, incluyendo la socialización postnatal.

¿Los niveles hormonales en la edad adulta pueden cambiar mi identidad de género o mi orientación sexual?

No. La influencia crucial de las hormonas en la identidad de género y la orientación sexual ocurre durante períodos críticos del desarrollo prenatal o temprano. Los niveles hormonales en la edad adulta no determinan ni alteran estos rasgos.

¿Existe un 'cerebro masculino' y un 'cerebro femenino' claramente distintos?

Si bien el cerebro presenta dimorfismo sexual en ciertas estructuras y funciones, la idea de dos tipos de cerebros completamente separados es una simplificación excesiva. Las diferencias son a menudo pequeñas, hay una considerable superposición y variabilidad individual, y la relación entre estas diferencias y el comportamiento de género es compleja.

¿La disforia de género es una enfermedad mental?

Históricamente se ha abordado desde la psiquiatría, pero la investigación actual, incluyendo la neurociencia, sugiere fuertemente que hay factores biológicos significativos involucrados en su origen, relacionados con el desarrollo cerebral prenatal. La disforia se refiere al malestar causado por la incongruencia entre el género asignado y el experimentado.

Conclusión

La neurociencia ha avanzado en la comprensión de las bases biológicas de la identidad de género y la orientación sexual. La evidencia apunta a una contribución significativa de factores prenatales, como la exposición hormonal temprana y la influencia genética, en el desarrollo del cerebro y, consecuentemente, en la expresión de estas características. El dimorfismo sexual del cerebro, con diferencias en estructuras clave, es un área activa de investigación, aunque la interpretación de los hallazgos es compleja.

Si bien aún quedan muchas preguntas sin respuesta y se necesita más investigación para desentrañar completamente la compleja interacción entre biología y experiencia, los datos existentes dejan claro que la identidad de género y la orientación sexual no son simplemente construcciones sociales o elecciones. Tienen raíces profundas en el desarrollo biológico, lo que subraya la importancia de un enfoque informado y matizado sobre estos aspectos fundamentales de la diversidad humana.

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Jesús Porta Etessam

Soy licenciado en Medicina y Cirugía y Doctor en Neurociencias por la Universidad Complutense de Madrid. Me formé como especialista en Neurología realizando la residencia en el Hospital 12 de Octubre bajo la dirección de Alberto Portera y Alfonso Vallejo, donde también ejercí como adjunto durante seis años y fui tutor de residentes. Durante mi formación, realicé una rotación electiva en el Memorial Sloan Kettering Cancer Center.Posteriormente, fui Jefe de Sección en el Hospital Clínico San Carlos de Madrid y actualmente soy jefe de servicio de Neurología en el Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz. Tengo el honor de ser presidente de la Sociedad Española de Neurología, además de haber ocupado la vicepresidencia del Consejo Español del Cerebro y de ser Fellow de la European Academy of Neurology.A lo largo de mi trayectoria, he formado parte de la junta directiva de la Sociedad Española de Neurología como vocal de comunicación, relaciones internacionales, director de cultura y vicepresidente de relaciones institucionales. También dirigí la Fundación del Cerebro.Impulsé la creación del grupo de neurooftalmología de la SEN y he formado parte de las juntas de los grupos de cefalea y neurooftalmología. Además, he sido profesor de Neurología en la Universidad Complutense de Madrid durante más de 16 años.

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