¿Qué es la neurociencia para Gazzaniga?

El Intérprete Cerebral y la Neurociencia

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El cerebro humano es una máquina asombrosa, capaz de procesar información, generar pensamientos y dar sentido al mundo que nos rodea. Pero, ¿cómo logra esta hazaña? ¿Cómo construimos una narrativa coherente de nuestra experiencia? Parte de la respuesta podría residir en un intrigante concepto propuesto por el neurocientífico Michael Gazzaniga: el "intérprete" del hemisferio izquierdo.

La neurociencia, el estudio científico del sistema nervioso, se une a la psicología cognitiva, que explora los procesos mentales superiores, para formar la neurociencia cognitiva. Este campo multidisciplinar busca entender cómo el cerebro recibe, integra y procesa la información para dar lugar a funciones cognitivas complejas como la memoria, la atención o el lenguaje. Es dentro de este vasto campo donde el trabajo pionero de Gazzaniga sobre los cerebros divididos arroja luz sobre cómo construimos nuestra realidad subjetiva.

¿Cuál es la teoría de Michael Gazzaniga?
El intérprete del hemisferio izquierdo del cerebro es un concepto neuropsicológico desarrollado por el psicólogo Michael S. Gazzaniga y el neurocientífico Joseph E. LeDoux. Se refiere a la construcción de explicaciones por parte del hemisferio izquierdo del cerebro para comprender el mundo, conciliando la nueva información con lo conocido previamente.
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Michael Gazzaniga y los Misterios del Cerebro Dividido

El concepto del "intérprete" surgió a principios de la década de 1970 gracias a la investigación de Michael Gazzaniga con pacientes con "cerebro dividido" (split-brain) en el Instituto Tecnológico de California, junto a Roger Sperry, quien más tarde recibió el Premio Nobel por sus contribuciones a este campo.

En estos pacientes, las dos mitades del cerebro (hemisferios izquierdo y derecho) habían sido quirúrgicamente separadas, impidiendo la comunicación directa entre ellas. Gazzaniga y sus colegas observaron fenómenos fascinantes al presentar información a un solo hemisferio.

Por ejemplo, cuando se mostraba una imagen en el campo visual derecho de un paciente (información que va directamente al hemisferio izquierdo), el paciente podía describirla verbalmente sin problema. Sin embargo, si la imagen se presentaba solo en el campo visual izquierdo (que envía información al hemisferio derecho), el paciente afirmaba no haber visto nada. A pesar de esto, si se le pedía que señalara objetos similares a la imagen vista solo por el hemisferio derecho, ¡el paciente lo hacía correctamente! Gazzaniga interpretó esto postulando que, aunque el hemisferio derecho podía percibir la imagen, no tenía la capacidad de generar una respuesta verbal para describirla.

El Intérprete del Hemisferio Izquierdo: Creando Coherencia

A partir de estas observaciones, Gazzaniga propuso la existencia de un "intérprete" situado predominantemente en el hemisferio izquierdo. La función principal de este intérprete sería dar sentido y coherencia a las acciones, pensamientos y sentimientos, incluso cuando la verdadera causa es desconocida o proviene del hemisferio derecho, del cual el hemisferio izquierdo es inconsciente.

Los experimentos posteriores se basaron en esta idea. Se instruía al hemisferio derecho para realizar una acción de la que el hemisferio izquierdo no tenía conocimiento directo. Por ejemplo, se mostraba al campo visual izquierdo (hemisferio derecho) una instrucción. Cuando el paciente realizaba la acción dictada por el hemisferio derecho, si se le preguntaba por qué la había hecho, el hemisferio izquierdo (el que habla) inventaba una explicación plausible, sin saber la instrucción original. Esto demostraba la tendencia del hemisferio izquierdo a construir una narrativa para justificar el comportamiento, incluso fabricando la razón.

Esta necesidad de buscar explicaciones e interpretaciones es una característica humana fundamental. El intérprete del hemisferio izquierdo actúa como el "pegamento" que intenta mantener unida nuestra historia, proporcionando un sentido de continuidad y coherencia a la mente. Al reconciliar el pasado con el presente, puede generar una sensación de comodidad y seguridad, haciendo que la persona sienta que "sabe cómo saldrán las cosas" en el futuro.

Evidencia y Experimentos que Sustentan el Concepto

Desde los descubrimientos iniciales con pacientes de cerebro dividido, se han realizado numerosos experimentos para profundizar en cómo el hemisferio izquierdo "interpreta" la nueva información para asimilarla y justificarla. Estos estudios han utilizado diversas técnicas, incluyendo la proyección de imágenes específicas (desde expresiones faciales hasta combinaciones de palabras cuidadosamente construidas) y técnicas de neuroimagen funcional como la resonancia magnética funcional (fMRI).

Los experimentos con fMRI han permitido observar la actividad cerebral mientras los participantes realizan tareas que podrían activar este mecanismo interpretativo. Por ejemplo, se ha medido la sensibilidad del córtex visual derecho a la exposición repetida de un mismo objeto frente a la presentación de dos objetos distintos, contrastando con la menor sensibilidad del hemisferio izquierdo a estas variaciones. Esto sugiere diferencias en cómo cada hemisferio procesa la información visual detallada.

¿Qué es la neurociencia para Gazzaniga?
El Dr. Gazzaniga comienza con lo que él denomina “neuroética de la vida” al considerar cómo el desarrollo del cerebro define la vida humana, igualmente en relación con los desafíos éticos que emergen a medida que el cerebro envejece.

Aunque el concepto nació de estudios con cerebros divididos, se ha demostrado que el mecanismo interpretativo se aplica al comportamiento cotidiano de las personas en general. Se ha propuesto una organización jerárquica en el córtex prefrontal lateral relacionada con la generación de explicaciones. Se sugiere que diferentes regiones de esta área están involucradas en generar inferencias causales y explicaciones (córtex orbitofrontal lateral y prefrontal ventrolateral), evaluarlas (córtex prefrontal dorsolateral) y realizar la evaluación subjetiva final de las diferentes explicaciones generadas internamente (córtex prefrontal anterolateral).

El Intérprete en la Vida Cotidiana y su Balance

Si bien el intérprete nos ayuda a construir una realidad coherente, sus explicaciones "fáciles" pueden tener un lado oscuro. Pueden exagerar la opinión que una persona tiene de sí misma y generar fuertes sesgos que impidan ver la realidad objetivamente, llevando a repetir patrones de comportamiento fallidos del pasado.

Aquí es donde entra en juego el hemisferio derecho. Los sistemas del hemisferio derecho parecen seguir las restricciones de la realidad de manera más fiel, actuando como un contrapeso a las explicaciones del hemisferio izquierdo. Estudios han observado que, tras la terapia electroconvulsiva en el hemisferio derecho, los pacientes tienden a aceptar conclusiones absurdas pero lógicamente derivadas, mientras que tras la terapia en el hemisferio izquierdo, rechazan indignadamente las mismas conclusiones. Esto sugiere que el hemisferio derecho proporciona los "cheques y balances" necesarios para evitar escenarios que podrían llevar a delirios a través de la construcción continua de explicaciones sesgadas.

Gazzaniga mismo, en 2002, afirmó que décadas de investigación le habían enseñado que el hemisferio izquierdo es mucho más inventivo a la hora de interpretar los hechos que el enfoque más veraz y literal del hemisferio derecho en la gestión de la información.

Estudios sobre la base neurológica de los mecanismos de defensa también han encontrado diferencias entre hemisferios. El uso de mecanismos de defensa inmaduros (como negación, proyección) se ha relacionado con el metabolismo de la glucosa en el córtex prefrontal izquierdo, mientras que los mecanismos de defensa más maduros (como intelectualización, compensación) se asocian con el metabolismo en el hemisferio derecho. Además, el volumen de materia gris en el córtex orbitofrontal lateral izquierdo se correlaciona con medidas de inteligencia maquiavélica, mientras que el volumen del córtex orbitofrontal medial derecho se correlaciona con la comprensión social y la memoria episódica declarativa. Estos hallazgos resaltan el papel del córtex prefrontal izquierdo en el control del entorno frente al papel del córtex prefrontal derecho en la inhibición y la autoevaluación.

Neurociencia Cognitiva: Un Puente entre Mente y Cerebro

Como mencionamos al inicio, el estudio del intérprete se enmarca dentro de la neurociencia cognitiva. Este campo nace de la fusión de la psicología cognitiva, que estudia las funciones mentales superiores, y la neurociencia, que estudia el sistema nervioso que sustenta esas funciones. Su objetivo es comprender cómo los procesos del sistema nervioso dan como resultado procesos cognitivos.

La neurociencia cognitiva es intrínsecamente multidisciplinar, adoptando un modelo psicobiosocial. Entiende que el cerebro no funciona de forma aislada, sino como parte de un sistema complejo influenciado por factores psicológicos, biológicos y sociales. Se interesa profundamente en los procesos cognitivos, analizando tanto las funciones normales como los déficits presentes en personas con lesiones o alteraciones cerebrales.

Las funciones cognitivas que abarca su estudio son amplias e incluyen:

  • Memoria
  • Atención
  • Lenguaje
  • Aprendizaje
  • Conciencia
  • Emoción
  • Inteligencia
  • Creatividad
  • Toma de decisiones
  • Cognición social

Áreas de Estudio y Métodos de Investigación

La neurociencia cognitiva aborda su objeto de estudio desde múltiples niveles de análisis:

Nivel de AnálisisEnfoque
Análisis MolecularInvestiga el papel de las moléculas, bases del impulso nervioso y neurotransmisores.
Análisis CelularExamina el funcionamiento, tipos, desarrollo e interacciones de las neuronas.
Análisis de la Red de NeuronasEstudia conjuntos de neuronas que forman redes, base de procesos emocionales y cognitivos.
Análisis de la ConductaInvestiga sistemas neuronales responsables de conductas complejas (memoria, sueño, alerta).
Análisis CognitivoEstudia procesos neurales que permiten funciones mentales complejas (lenguaje, razonamiento).

Para llevar a cabo estas investigaciones, la neurociencia cognitiva utiliza una variedad de métodos. En la actualidad, las técnicas de neuroimagen funcional son particularmente importantes para estudiar la anatomía y la actividad cerebral en tiempo real. Entre las más destacadas se encuentran:

  • Resonancia Magnética Funcional (fMRI): Mide la actividad neuronal detectando cambios en el flujo sanguíneo.
  • Electroencefalograma (EEG): Registra la actividad eléctrica del cerebro mediante electrodos en el cuero cabelludo.
  • Tomografía por Emisión de Positrones (PET): Utiliza trazadores radiactivos para visualizar la actividad metabólica o el flujo sanguíneo.
  • Magnetoencefalografía (MEG): Mide los campos magnéticos generados por la actividad eléctrica cerebral.

Aplicación Clínica de la Neurociencia Cognitiva

La neurociencia cognitiva no es solo un campo de investigación básica; también tiene importantes aplicaciones clínicas. La neurociencia cognitiva aplicada se basa en los conocimientos de la neuropsicología clínica y utiliza técnicas derivadas para tratar diversos trastornos.

Técnicas como el neurofeedback (entrenamiento para autorregular la actividad cerebral) y la neuroestimulación (modulación directa de la actividad neuronal) se emplean en el tratamiento de afecciones como el trastorno obsesivo-compulsivo (TOC), la epilepsia, la depresión o los trastornos del sueño. Al comprender los procesos mentales y sus bases neurales, la neurociencia cognitiva ayuda a identificar posibles afecciones cerebrales y a desarrollar tratamientos más efectivos para los trastornos y afecciones.

¿Qué es la neurociencia cognitiva?
La neurociencia cognitiva es un campo científico que estudia cómo el cerebro recibe, integra y procesa la información. Analiza de manera científica los procesos mentales relacionados con toda la estructura del sistema nervioso.

Preguntas Frecuentes sobre el Intérprete y la Neurociencia Cognitiva

¿Qué es exactamente el "intérprete" propuesto por Gazzaniga?

Es un concepto que describe un mecanismo cerebral, predominantemente en el hemisferio izquierdo, que busca dar sentido y coherencia a la información que recibe, creando explicaciones para nuestras acciones y experiencias, incluso si la verdadera causa es desconocida para ese hemisferio.

¿Solo las personas con cerebro dividido tienen este intérprete?

Aunque el concepto surgió de estudios con pacientes de cerebro dividido, la investigación sugiere que el mecanismo interpretativo está activo en el cerebro de personas sin esta condición y juega un papel en la construcción de nuestra realidad subjetiva cotidiana.

¿Cómo se relaciona el hemisferio derecho con el intérprete?

El hemisferio derecho parece tener un enfoque más literal y veraz de la información y actúa como un sistema de control y balance para las explicaciones generadas por el intérprete del hemisferio izquierdo, ayudando a mantener la conexión con la realidad.

¿Qué estudia la neurociencia cognitiva?

Estudia cómo el cerebro procesa la información para dar lugar a procesos mentales o cognitivos como la memoria, la atención, el lenguaje, las emociones, la toma de decisiones, etc. Es la fusión de la psicología cognitiva y la neurociencia.

¿Qué métodos utiliza la neurociencia cognitiva para investigar?

Emplea una variedad de técnicas, siendo las de neuroimagen funcional (como fMRI, EEG, PET, MEG) muy importantes para observar la actividad cerebral en relación con las tareas cognitivas.

¿Tiene aplicaciones clínicas la neurociencia cognitiva?

Sí, a través de la neurociencia cognitiva aplicada y la neuropsicología clínica, se utilizan técnicas como neurofeedback y neuroestimulación para tratar diversos trastornos neurológicos y psiquiátricos.

Conclusión

La obra de Michael Gazzaniga sobre el cerebro dividido y el concepto del intérprete nos revela la compleja forma en que nuestro cerebro construye nuestra realidad y busca la coherencia. Este fascinante mecanismo, junto con el papel equilibrador del hemisferio derecho, subraya que nuestra percepción del mundo y de nosotros mismos es un proceso activo de interpretación.

Simultáneamente, la neurociencia cognitiva, con su enfoque multidisciplinar y sus avanzadas técnicas de investigación, continúa desentrañando los vínculos entre la actividad cerebral y nuestras capacidades mentales más sofisticadas. Desde el nivel molecular hasta la comprensión de conductas complejas, este campo no solo expande nuestro conocimiento fundamental sobre la mente, sino que también abre nuevas vías para diagnosticar y tratar trastornos que afectan a millones de personas. La comprensión del intérprete y la expansión de la neurociencia cognitiva nos acercan cada vez más a comprender la esencia de lo que significa ser humano.

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Jesús Porta Etessam

Soy licenciado en Medicina y Cirugía y Doctor en Neurociencias por la Universidad Complutense de Madrid. Me formé como especialista en Neurología realizando la residencia en el Hospital 12 de Octubre bajo la dirección de Alberto Portera y Alfonso Vallejo, donde también ejercí como adjunto durante seis años y fui tutor de residentes. Durante mi formación, realicé una rotación electiva en el Memorial Sloan Kettering Cancer Center.Posteriormente, fui Jefe de Sección en el Hospital Clínico San Carlos de Madrid y actualmente soy jefe de servicio de Neurología en el Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz. Tengo el honor de ser presidente de la Sociedad Española de Neurología, además de haber ocupado la vicepresidencia del Consejo Español del Cerebro y de ser Fellow de la European Academy of Neurology.A lo largo de mi trayectoria, he formado parte de la junta directiva de la Sociedad Española de Neurología como vocal de comunicación, relaciones internacionales, director de cultura y vicepresidente de relaciones institucionales. También dirigí la Fundación del Cerebro.Impulsé la creación del grupo de neurooftalmología de la SEN y he formado parte de las juntas de los grupos de cefalea y neurooftalmología. Además, he sido profesor de Neurología en la Universidad Complutense de Madrid durante más de 16 años.

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